
Resumen: La comparación entre las siete primeras jornadas de la temporada 2025-26 y la actual 2026-27 deja una diferencia bastante clara. Hace un año, el Espanyol había sumado 12 puntos; ahora tiene 7. Lo llamativo es que ha marcado exactamente los mismos goles, diez, y la diferencia defensiva es mínima: nueve recibidos entonces y diez ahora. Lo que ha cambiado por completo es la capacidad para convertir partidos igualados en puntos y, especialmente, el rendimiento en el RCDE Stadium.
Puntos clave
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- 2025-26: 12 puntos, con tres victorias, tres empates y una derrota.
- 2026-27: 7 puntos, con dos victorias, un empate y cuatro derrotas.
- El Espanyol había marcado 10 goles hace un año y lleva también 10 ahora.
- Ha pasado de recibir 9 goles a 10, una diferencia mínima.
- La gran caída aparece en casa: 10 puntos de 12 hace un año frente a 4 de 12 ahora.
Dos temporadas, siete jornadas y cinco puntos de diferencia
Hay comparaciones que necesitan pocas vueltas. El Espanyol tenía 12 puntos después de siete jornadas de la temporada 2025-26 y ahora tiene siete. Cinco menos. Hace un año había ganado tres partidos, empatado otros tres y perdido solamente uno. Esta vez lleva dos victorias, un empate y cuatro derrotas. Y ahí aparece probablemente la diferencia que mejor explica las sensaciones de uno y otro inicio: aquel Espanyol era muy difícil de tumbar; este ya ha caído más de la mitad de las veces que ha salido al campo.
Así empezó el Espanyol la temporada 2025-26
El arranque del pasado curso fue realmente bueno. El Espanyol abrió la Liga ganando 2-1 al Atlético de Madrid, sacó un 2-2 en Anoeta contra la Real Sociedad, venció 1-0 a Osasuna y también superó 3-2 al Mallorca. Llegó entonces la única derrota de aquellas primeras siete jornadas, el 2-0 en el Santiago Bernabéu, antes de dos empates consecutivos: 2-2 frente al Valencia y 0-0 contra el Girona. Balance final: tres victorias, tres empates, una derrota y 12 puntos.
El inicio de 2026-27 ha seguido un camino muy distinto
Este curso comenzó con una goleada que invitaba al optimismo, el 3-0 al Levante. A partir de ahí la cosa cambió. Derrota 1-2 ante el Real Madrid, otra por 2-1 en Anoeta, empate 1-1 contra el Sevilla, victoria 0-2 en El Sadar, derrota 2-1 en Vallecas y el golpe final antes del parón, el 1-3 frente al Elche en Cornellà. Dos victorias, un empate, cuatro derrotas y siete puntos.
La comparación jornada por jornada también enseña la diferencia
Hace un año, el Espanyol llevaba 3 puntos tras la primera jornada, 4 después de la segunda, 7 tras la tercera y 10 al terminar la cuarta. Después de perder en Madrid sumaba esos mismos diez, alcanzó los 11 contra el Valencia y cerró la jornada 7 con 12 tras empatar en Girona.
Este año el recorrido ha sido mucho más accidentado. Tres puntos después de ganar al Levante y tres jornadas consecutivas clavado en esa cifra tras perder contra Real Madrid y Real Sociedad. El empate con el Sevilla llevó al equipo hasta los cuatro, la victoria contra Osasuna hasta los siete y ahí sigue después de las derrotas ante Rayo y Elche.
Lo sorprendente: el Espanyol marca exactamente lo mismo
Y aquí está uno de los datos más curiosos de toda la comparación. El Espanyol llevaba diez goles a favor después de siete jornadas de la 2025-26. Ahora lleva también diez. No hay diferencia. Ni uno más ni uno menos.
Tampoco existe una distancia enorme mirando hacia la propia portería. Hace un año había recibido nueve tantos; ahora ha encajado diez. El saldo goleador ha pasado de +1 a 0. Una diferencia pequeña para explicar por sí sola cinco puntos menos.
No es un problema de cantidad de goles, sino de cuándo sirven
Eso obliga a mirar el asunto desde otro sitio. El Espanyol del año pasado consiguió repartir mejor sus goles. Marcó dos al Atlético y ganó, uno a Osasuna y ganó, tres al Mallorca y ganó. También encontró dos goles para salvar un punto en Anoeta y otros dos para empatar frente al Valencia.
Este curso ocurre algo bastante distinto. Ha marcado en seis de sus siete partidos, pero ha perdido cuatro de ellos. Hizo uno al Real Madrid, uno a la Real Sociedad, uno al Rayo y uno frente al Elche, y ninguno sirvió siquiera para sumar. Hay gol, pero muchas veces llega metido dentro de un partido que ya se ha puesto demasiado cuesta arriba.
La gran diferencia está en Cornellà
Aquí aparece quizá el dato más revelador de todos. El Espanyol consiguió diez de los doce primeros puntos que disputó como local la pasada temporada. Ganó al Atlético, Osasuna y Mallorca, y empató contra el Valencia. Cornellà fue el colchón sobre el que se construyó aquel inicio.
Ahora el escenario es otro. En cuatro encuentros en el RCDE Stadium, el Espanyol únicamente ha conseguido cuatro puntos de doce: victoria contra el Levante, derrota frente al Real Madrid, empate ante el Sevilla y derrota contra el Elche.
Seis puntos menos en casa. Prácticamente toda la diferencia entre una temporada y otra está ahí.
Fuera de casa, curiosamente, el Espanyol ha mejorado
El dato tiene todavía más gracia cuando se separan los partidos como visitante. Hace un año, después de las tres primeras salidas, el Espanyol había conseguido dos puntos de nueve: empates ante Real Sociedad y Girona y derrota contra el Real Madrid.
Ahora lleva tres puntos de nueve. Perdió en Anoeta, ganó en Pamplona y volvió a caer contra el Rayo. Es decir, el Espanyol actual ha sumado incluso un punto más lejos de Cornellà que el de hace un año.
La caída no está fuera. Está en casa.
Aquel Espanyol sabía sobrevivir a los partidos malos
Los números también cuentan algo que las sensaciones ya habían dejado ver. El Espanyol de las primeras jornadas de 2025-26 podía jugar mejor o peor, pero tenía una capacidad enorme para mantenerse dentro del partido. En Anoeta llegó a ir 0-2 y acabó empatando. Frente al Atlético remontó. Contra el Mallorca encontró la manera de llevarse un partido de cinco goles. Ante el Valencia volvió a puntuar.
Solo el Real Madrid consiguió dejarlo sin nada durante aquellas primeras siete fechas.
Ahora las derrotas llegan demasiado rápido
El contraste es fuerte. Cuatro derrotas en siete jornadas significan que el Espanyol actual se ha quedado sin puntuar en el 57% de sus encuentros. Hace un año eso había sucedido únicamente una vez.
Y tampoco hablamos de cuatro derrotas contra cuatro gigantes. Real Madrid entra evidentemente en otra categoría, pero después han llegado tropiezos ante Real Sociedad, Rayo Vallecano y Elche. Ese último duele especialmente por cómo se produjo, jugando prácticamente todo el encuentro con superioridad numérica y acabando 1-3.
El Sevilla y el Elche dejaron escapar dos oportunidades enormes
Hay otro detalle que ayuda a explicar por qué los siete puntos saben a tan poco. El Espanyol ha dispuesto esta temporada de 144 minutos en superioridad numérica entre los partidos contra Sevilla y Elche. El resultado de ese enorme tramo jugando once contra diez ha sido un punto de seis.
Contra el Sevilla consiguió empatar. Frente al Elche acabó perdiendo. Es uno de esos datos que cuestan bastante de encajar cuando después se mira la clasificación.
El contexto también ha cambiado: ahora se esperaba un paso adelante
La comparación tampoco puede hacerse olvidando de dónde venía cada equipo. El Espanyol de la 2025-26 afrontaba la temporada con un proyecto mucho más limitado. El de ahora nace bajo una nueva propiedad, con Monchi dirigiendo la parcela deportiva y con siete incorporaciones realizadas durante el verano.
Por eso los siete puntos actuales pesan algo más que si simplemente se mirase la clasificación. No porque el Espanyol tuviera que estar necesariamente arriba, sino porque la sensación de partida era que debía existir un salto respecto al equipo anterior.
Las caras nuevas todavía tienen poco peso
Parte de la explicación está ahí. Los siete fichajes realizados en el primer mercado de Monchi habían participado, después de siete jornadas, en poco más del 31% de los minutos que podían acumular. Unai Núñez y Álex Calatrava son quienes más han entrado en los planes, mientras otros todavía están buscando sitio, recuperándose o completando su adaptación.
Eso deja una situación un poco extraña: el Espanyol tiene sobre el papel más piezas, pero todavía no ha conseguido que esas piezas mejoren claramente el conjunto.
Roberto sigue siendo la mejor noticia del comienzo de curso
Dentro de las dudas hay una excepción clarísima. Roberto Fernández ha sido el futbolista que más ha sostenido ofensivamente al Espanyol durante este inicio. Sus goles han permitido ganar partidos y mantenerse con vida en otros.
El problema aparece cuando el Espanyol necesita que alrededor del delantero sucedan más cosas. Depender demasiado de que Roberto encuentre siempre la portería tampoco parece una fórmula sostenible durante 38 jornadas.
El 12 frente a 7 explica más que cualquier sensación
Luego cada partido tiene su historia. Se puede discutir si el equipo mereció más aquí o menos allá, si el calendario de un año era más complicado que el del otro o cuánto necesitan las incorporaciones para adaptarse. Todo eso forma parte del fútbol.
Pero hay algo que no necesita demasiada interpretación: después de siete jornadas, el Espanyol tiene cinco puntos menos que hace un año.
Y lo curioso es cómo ha llegado hasta ahí. Ha marcado los mismos diez goles y apenas ha recibido uno más. El gran cambio está en otra parte: ha pasado de perder un partido a perder cuatro y de conseguir diez puntos en Cornellà a sumar únicamente cuatro.
Hace un año el buen inicio acabó salvando muchos muebles
La comparación también sirve para recordar por qué los puntos de agosto y septiembre importan tanto. El Espanyol del pasado curso acabaría atravesando una segunda parte de la temporada muy complicada. Aquellos 12 puntos iniciales, y todo lo que fue acumulando durante una primera vuelta extraordinaria, terminaron siendo un colchón fundamental cuando llegaron los meses malos.
Este año ese colchón todavía no existe.
El parón le da a Manolo tiempo para encontrar respuestas
La parte positiva es que estamos en la jornada 7. Queda muchísimo campeonato y cinco puntos pueden recuperarse en dos tardes buenas. Pero precisamente por eso este parón tiene valor para Manolo González.
Hay tiempo para trabajar, integrar mejor a los fichajes, recuperar jugadores y corregir algo que está penalizando demasiado: el Espanyol se cae de muchos partidos con demasiada facilidad.
El espejo no condena al Espanyol, pero sí le enseña dónde ha empeorado
La comparación correcta entre los dos arranques no dice que el Espanyol marque mucho menos. Tampoco dice que esté recibiendo una barbaridad más de goles. Dice algo posiblemente más incómodo: con cifras goleadoras casi idénticas, está sacando mucho menos rendimiento de sus partidos.
Hace un año: 12 puntos, diez goles a favor, nueve en contra y una derrota.
Ahora: siete puntos, diez goles a favor, diez en contra y cuatro derrotas.
Y un último dato que lo resume casi todo: Cornellà aportaba diez puntos entonces. Ahora aporta cuatro. Ahí está buena parte de esos cinco puntos que se han perdido por el camino.











