El Espanyol está de luto por la muerte de Matías Carrillo, aficionado de Castellterçol que hizo del sentimiento blanquiazul una parte inseparable de su vida. Muchos pericos lo conocieron a través de su llamativo Seat 600, pintado de blanco y azul y decorado con el escudo del club. Otros descubrieron su historia en la serie documental “El meu club, la meva vida”, donde explicó con sencillez y orgullo una pasión que había mantenido durante toda una vida.
Un Seat 600 convertido en una bandera perica
Matías decidió hace años transformar su viejo Seat 600 en algo que iba mucho más allá de un coche. Lo pintó con los colores del Espanyol, incorporó el escudo y recorrió muchos kilómetros con él. Allí donde aparecía, no hacía falta preguntar de qué equipo era su propietario. El vehículo era una declaración de amor al club, pero también una pequeña pieza de historia popular del espanyolismo.
Un perico de Castellterçol que se hizo conocido en toda Catalunya
Su historia saltó de Castellterçol a las pantallas gracias al segundo episodio de “El meu club, la meva vida”, la serie producida para Esport3 con motivo del 125º aniversario del Espanyol. El capítulo viajaba hasta el Moianès para conocer a Matías, presentado entonces como un aficionado de 81 años que llevaba toda la vida siguiendo al club.
“El meu club, la meva vida” mostró el lado más íntimo del espanyolismo
La serie documental reunió las historias de doce aficionados y sus familias para retratar una manera de vivir el Espanyol que va mucho más allá de los resultados. En el caso de Matías, el hilo conductor era aquel 600 que había convertido en un símbolo rodante. La producción enseñó no solo el coche, sino el orgullo de sus hijos y nietos por una pasión que había pasado de generación en generación.
El coche que ya conducían sus hijos y nietos
Con el paso de los años, Matías ya no podía ponerse al volante como antes. El 600, eso sí, seguía dentro de la familia y conservaba intactos sus colores. Sus hijos y nietos se sentían orgullosos de aquel vehículo tan especial, porque no era solamente una pieza antigua: representaba la memoria familiar, los viajes y una forma muy propia de explicar qué significaba ser del Espanyol.
Un recuerdo que seguirá rodando
La muerte de Matías Carrillo deja tristeza entre quienes lo conocieron y entre los pericos que descubrieron su historia en televisión. Queda su familia, queda aquel capítulo de Esport3 y queda también la imagen de un Seat 600 vestido de blanco y azul. Hay aficionados que dejan una huella porque estuvieron siempre. Matías la dejó, literalmente, recorriendo kilómetros con el Espanyol por bandera.
El adiós a un perico de los de toda la vida
El espanyolismo pierde a uno de esos personajes que explican el club desde un lugar sencillo y cercano. Matías Carrillo convirtió un coche en una manera de transmitir identidad, cariño y pertenencia. Su historia demostró que para representar al Espanyol no hace falta pisar el césped ni sentarse en un palco. A veces basta con vivir los colores sin complejos y llevarlos allá donde uno vaya.
Descanse en paz, Matías. Todo nuestro cariño para sus familiares, amigos y personas cercanas.







