Cucurella recuerda su etapa en el Espanyol: dudas antes de ir al Barça, cariño perico y lágrimas por la final de Glasgow

4 de junio de 2026

Marc Cucurella ha repasado su trayectoria en el podcast ‘La estrella que nos une’, lanzado por la propia RFEF, donde compartió charla con Joan Capdevila, campeón del mundo en 2010 y también lateral izquierdo. Entre muchos recuerdos de su carrera, el actual jugador de la selección española se detuvo en una etapa que para el espanyolismo no pasa desapercibida: sus años en el Espanyol. Porque antes del Barça, antes del Brighton, antes del Chelsea y antes de la selección, Cucurella estuvo en la cantera perica. Y no fue un paso de puntillas. Fueron siete años.

Cucurella admite que tuvo dudas antes de marcharse al Barça

Uno de los momentos más interesantes de la charla llegó cuando Cucurella explicó cómo vivió su salida del Espanyol para incorporarse al Barça. No lo cuenta como una decisión fría ni como una marcha sin mirar atrás. Al contrario. Reconoció que tuvo dudas, porque estaba asentado en el club blanquiazul y cambiar no era algo que le hiciera especial ilusión. “Tenía dudas con ir al Barça. Estaba cómodo en el Espanyol, llevaba muchos años y esto de cambiar no me gusta mucho. Mi familia siempre ha sido del Barça e iba al estadio con mi abuelo. Estuve siete años en el Espanyol y me fui en cadetes. Cuando perdieron en 2007 la final de la UEFA, recuerdo llorar, estar apenado. Dejé muchos amigos en el Espanyol. Me sabía mal, pero para mi futuro era un paso. Le guardo cariño”. La frase lo dice casi todo: se fue, sí, pero no sin cierto peso emocional.

Siete años de formación en la cantera perica

Cucurella pasó siete temporadas en el Espanyol, una etapa importante en edades donde un futbolista empieza a entender el juego, el vestuario, la exigencia y también el vínculo con un club. A veces, cuando un jugador acaba triunfando lejos, se mira solo el último escudo formativo antes del salto profesional, pero el camino empieza bastante antes. En el caso de Cucurella, el Espanyol fue parte de esa base. No fue solo un club de paso, fue una etapa larga, con amigos, rutinas y muchos años de fútbol base.

La final de Glasgow también dejó huella en Cucurella

El detalle más perico de su relato está en 2007. Cucurella recordó la final de la UEFA perdida por el Espanyol ante el Sevilla en Glasgow, una noche que sigue doliendo a varias generaciones blanquiazules. Él era todavía un niño, pero aquel partido le afectó. Lo explicó sin adornos: “Cuando perdieron en 2007 la final de la UEFA, recuerdo llorar, estar apenado”. Y ahí se entiende que su relación con el Espanyol no fue simplemente la de un chaval que entrenaba con una camiseta. Había sentimiento. Había vínculo. Había una manera de vivir lo que le pasaba al equipo.

Una salida marcada por el futuro y por el entorno familiar

Cucurella también explicó el peso que tuvo su entorno familiar. Su familia era del Barça y él iba al estadio con su abuelo, un detalle que ayuda a entender el contexto de aquella decisión. Para un chaval en edad cadete, ir al Barça podía parecer un paso lógico de carrera, aunque doliera dejar atrás lo conocido. Él mismo lo resume con una idea sencilla: “Me sabía mal, pero para mi futuro era un paso”. Esa frase es bastante honesta. No intenta borrar su etapa perica ni vender una salida perfecta. Reconoce que le costó, pero también que eligió lo que entonces entendía como una oportunidad.

“Le guardo cariño”: una frase que el Espanyol también puede valorar

En tiempos donde muchas veces el fútbol se cuenta como si todo fuera blanco o negro, que Cucurella diga que guarda cariño al Espanyol tiene su valor. No cambia la historia, no borra que acabó haciendo carrera lejos ni que su nombre se asoció después al Barça, al Getafe, al Brighton, al Chelsea y a la selección. Pero sí deja claro que su recuerdo de la cantera blanquiazul no es frío. Cucurella habla del Espanyol con respeto, con memoria y con una nostalgia bastante clara. Y eso, para quien conoce lo que significa La21, no es un detalle menor.

El camino de Cucurella después del Espanyol

La charla también sirvió para repasar otros momentos de su carrera. Cucurella habló de su salida de La Masia, de su paso por el Brighton, de la dureza de la Premier, de su peor etapa en el Chelsea y de cómo tuvo que apoyarse en ayuda mental para desbloquearse. Su trayectoria no ha sido una línea recta, aunque desde fuera a veces pueda parecerlo. Pasó por dudas, cambios de posición, momentos sin jugar y decisiones complicadas. Quizá por eso su recuerdo del Espanyol suena tan natural: forma parte de una carrera construida a base de giros, no de un camino fácil.

Del Espanyol a la selección, una historia con raíces blanquiazules

Hoy Cucurella es internacional con España y vive una etapa de máximo foco. Pero sus primeros años importantes, esos que no siempre salen en los grandes titulares, también tuvieron color blanquiazul. El propio jugador lo reconoce al recordar que estuvo siete años en el Espanyol, que dejó amigos, que lloró la final de Glasgow y que guarda cariño al club. Su historia recuerda que La21 también ha formado parte del camino de futbolistas que luego han hecho carrera lejos de Cornellà-El Prat. A veces queda la pena de no haberlos visto triunfar aquí. Otras, al menos, queda el reconocimiento de que una parte de su fútbol nació en casa perica.

Un recuerdo amable en plena etapa de madurez

El paso de Marc Cucurella por el podcast de la RFEF deja una imagen amable de su relación con el Espanyol. No hay reproche, no hay distancia rara, no hay olvido. Hay memoria. Hay una salida que le dolió, una final europea que vivió como propia y una frase sencilla: “Le guardo cariño”. Para el espanyolismo, quizá eso sea suficiente. No todos los caminos que empiezan en la Dani Jarque acaban en el primer equipo. Pero cuando alguien que llegó tan lejos recuerda con respeto su paso por el club, también conviene contarlo.

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