El partido del jueves en Vallecas entre Rayo Vallecano y Espanyol no va solo de puntos. Va también de banquillos, de ideas y de ese pulso que se juega lejos del balón. Manolo González contra Íñigo Pérez, dos entrenadores con caminos muy distintos que se vuelven a cruzar en un momento delicado para uno y dulce para el otro. Y aun así, hay un dato que no se puede ignorar: Manolo le tiene cogida la medida a Íñigo. Tres enfrentamientos, tres victorias. Siete goles a favor de los blanquiazules por solo uno encajados. Y no solo eso, el Espanyol también ha hecho daño al Rayo en los últimos precedentes.
Un historial que pesa: tres de tres para Manolo
Los números están ahí. Íñigo Pérez ha perdido sus tres partidos ante el Espanyol en LaLiga, su peor registro ante un rival con un 100% de derrotas. En el otro lado, Manolo presenta un pleno que impone respeto: tres victorias ante el Rayo, igualando su mejor balance frente a un mismo equipo en Primera.
La primera, el 2-1 del Espanyol al Rayo en la Jornada 4 de la temporada pasada, la 2024-25: El conjunto vallevano se avanzó en el minuto 4 con un gol de Álvaro García, al que replicaron en el 8 y en el descuento Carlos Romero y Alejo Veliz.
En el partido de vuelta, Jornada 30, llegó el recordado 0-4 con goles de Cabrera (12′), Roberto (16′), Puado (72′ de penalti) y Pere Milla (90′).
Finalmente, en esta primera vuelta, nuevo triunfo esta vez por 1-0, gol de Roberto de penalti en el 39′.
Si se amplía el foco, el dominio perico sigue: cuatro victorias seguidas ante el Rayo en Liga, con los dos últimos partidos sin encajar. Es más, el Espanyol ha ganado sus dos últimas visitas a Vallecas y tiene la opción de hacer historia con una tercera consecutiva, algo que nunca ha sucedido. No es casualidad, es una tendencia. Y en este tipo de partidos, la cabeza también juega.
Dos caminos opuestos: dudas en uno, reconocimiento en el otro
Y aquí es donde el partido gana aún más interés. Porque el contexto de ambos entrenadores es muy distinto. Manolo González llega cuestionado por la racha del equipo, con ese runrún constante que le rodea y que le pone en el foco cada semana. Mientras tanto, Íñigo Pérez vive casi el lado contrario: es uno de los técnicos de moda, con su Rayo en semifinales de Conference League y con opciones reales de llevar al club a Europa. Algo que hace unos meses parecía imposible.

Y aun así, la clasificación dice otra cosa. El Espanyol está tres puntos por encima del Rayo. Así que el jueves no va de proyectos a largo plazo, va de quién aguanta mejor el momento.
El respeto de Íñigo hacia Manolo: elogios que no se olvidan
Porque hay un detalle que añade valor a este duelo. Íñigo Pérez siempre ha hablado muy bien de Manolo. Y no de forma superficial.

Antes del partido de la primera vuelta, cuando el Espanyol volaba alto, dejó una reflexión que define mucho este enfrentamiento: «Me encanta a mí Manolo, tengo una relación excelente con él y el otro día lo hablaba del entrenador del Real Avila, la diferencia entre los entrenadores que celebran una carrera desde abajo y que consiguen llegar a la élite para mí es bastante más meritoria que por ejemplo como yo he accedido a la profesión de entrenador. Después hay que conocer que cuando llegas a la élite las decisiones que tomas son importantes y no tiene nada que ver el fútbol que está por debajo del profesionalismo con el fútbol que hay en Primera, Segunda División, Primera RFEF, sobre todo en Primera División. Entonces que él haya sido capaz primero de pasar todos los obstáculos, llegar a Primera División sabiendo que no es lo mismo que ha vivido él y ser capaz de hacer lo que está haciendo, para mí es un entrenador grande y yo me alegro siempre que hay alguien que sube todos los escalones, está muy bien para el fútbol porque además dignifica mucho esto de si has jugado ya vas a ser entrenador, si has sido muy bueno de jugador ya tienes cosas que no va a tener nadie porque es así, porque el fútbol de élite te lo da, pero te faltan muchas cosas. Entonces Manolo, a nivel futbolístico y a nivel social, es muy bueno que esté en el Espanyol y es muy bueno que el Espanyol esté jugando como juega.» Tras el triunfo perico en ese encuentro, en la rueda de prensa postpartido, el preparados navarro reconocía que «el plan de juego de Manolo se ha sobrepuesto al de Iñigo”. Una vez más.
Palabras mayores. Respeto total. Y eso hace que el duelo tenga otro matiz.
Un partido que puede marcar una racha… o hundirla más
Pero todo esto queda en segundo plano cuando miras la dinámica del Espanyol. Porque la racha sin ganar empieza a ser peligrosa. Muy peligrosa. Si no se rompe en Vallecas, entrará de lleno entre las peores de la historia del club. Y eso ya son palabras mayores.
El recuerdo de temporadas como la 2008-09 o incluso la 88-89 aparece sin querer. Equipos que se fueron cayendo poco a poco hasta meterse en un lío serio. Y ahora, sin estar en esa situación extrema, la sensación empieza a parecerse. Un equipo que hace unos meses miraba a Europa ahora mira de reojo hacia abajo.
Íñigo, el técnico que ha seducido al fútbol europeo
En el otro banquillo estará un entrenador que ha crecido a una velocidad tremenda. Íñigo Pérez, con su estilo, con su forma de entender el juego y con esa mezcla de calma y exigencia, ha colocado al Rayo en el mapa europeo. Semifinalista de Conference, con opciones reales de hacer historia y con su nombre ya sonando para clubes importantes como el Villarreal.

Incluso medios internacionales ya le siguen de cerca. Su perfil ha sido analizado recientemente como uno de los técnicos a tener en cuenta en el fútbol europeo. Un entrenador que viene de abajo, que ha mamado fútbol y que transmite una idea clara. Y que, curiosamente, todavía no ha podido con el Espanyol de Manolo.
Vallecas dictará sentencia en un duelo que va más allá del partido
Así que el jueves no es un partido cualquiera. Es un cara a cara con muchas capas. El entrenador cuestionado contra el entrenador de moda. El que necesita ganar ya contra el que quiere confirmar su crecimiento. El que domina el cara a cara contra el que busca romper la racha.
Y en medio, el Espanyol. Con la necesidad de ganar, de cambiar la dinámica y de evitar que esa racha siga creciendo hasta convertirse en algo más serio. Porque si Manolo vuelve a ganar, reforzará una tendencia que ya no es casual. Y si no… el ruido será todavía mayor.







