Resultados, clasificación, crónica y resúmenes de la Jornada 37 de LaLiga EA Sports 25-26 | El Espanyol ya está salvado y aún mira a Europa: la carambola que necesita para ir a la Conference League

17 de mayo de 2026

El Espanyol salió de El Sadar con algo que hace apenas una semana parecía casi un lujo: la permanencia matemática en Primera división. El equipo de Manolo González ganó 1-2 a Osasuna, encadenó su segunda victoria seguida tras meses de bloqueo y dejó atrás una pelea por abajo que se había puesto feísima. Los pericos ya no tendrán que mirar el descenso en la última jornada, y eso, visto cómo venía el 2026, es una barbaridad. Pero la Liga, que a veces se pone muy rara, todavía le deja una puerta entreabierta: el Espanyol llega al último partido contra la Real Sociedad con opciones de Conference League. Muy pequeñas, sí. De esas que necesitan calculadora, paciencia y bastante fe. Pero existen.

La Jornada 37 cambia por completo el paisaje del Espanyol

La jornada venía cargada de tensión porque había muchos equipos mezclados entre la pelea por Europa y la pelea por no caer. Antes de empezar, el Espanyol estaba con 42 puntos, igualado con Osasuna y todavía con el descenso demasiado cerca. Por debajo venían Girona y Alavés con 40, y Elche, Mallorca y Levante con 39. Vamos, una zona baja de las que no dejan dormir tranquilo. Pero el 1-2 en Pamplona lo cambió todo. Carlos Romero abrió el marcador con un golazo desde fuera del área, Víctor Muñoz empató justo tras el descanso y Kike García, con una calma tremenda, firmó el tanto de la victoria. El Espanyol hizo lo que tenía que hacer: ganó, cerró la salvación y dejó de depender de nadie.

Los resultados que explican la salvación perica

La tarde unificada dejó muchos movimientos importantes. El Levante ganó 2-0 al Mallorca y se agarró a la vida. El Elche superó 1-0 al Getafe y también dio un salto enorme. El Sevilla cayó 0-1 ante el Real Madrid, pero quedó salvado por los resultados de otros campos. El Girona perdió 1-0 ante el Atlético de Madrid y se queda metido hasta el cuello antes de recibir al Elche. El Alavés ganó 0-1 al Real Oviedo y también certificó su permanencia. Y el Valencia, en un partidazo loco, ganó 3-4 a la Real Sociedad para olvidarse del descenso y mirar hacia arriba. En ese contexto, el triunfo del Espanyol fue oro puro. No solo le salvó: le permitió pasar de mirar al barro a mirar, aunque sea de lejos, a Europa.

Europa League, Conference y una pelea que llega viva al último día

Por arriba, el Celta de Vigo tiene la Europa League a un punto después de empatar 1-1 en San Mamés ante el Athletic. Solo el Getafe, que perdió en Elche, puede quitarle esa plaza, porque está a tres puntos. Por detrás, la Conference League queda abierta para Getafe, Rayo Vallecano, Valencia y Espanyol. El Rayo ganó al Villarreal en Vallecas y sigue en una dinámica muy buena, con homenaje incluido a Óscar Trejo en una tarde muy emocional para el rayismo. El Valencia, con su remontada en Anoeta, también se mete en la conversación. Y el Espanyol, gracias al triunfo en Pamplona, se cuela en esa lista con una opción muy complicada, pero real. La palabra clave es esa: carambola.

La carambola que necesita el Espanyol para ir a Conference

El Espanyol no depende de sí mismo para entrar en Conference League. Ni mucho menos. Para que el equipo de Manolo González pueda acabar ocupando esa plaza europea necesita una combinación muy concreta en la última jornada. Primero, debe ganar a la Real Sociedad en el RCDE Stadium. Sin eso, no hay historia. Después, Osasuna tendría que ganar en Getafe. También necesita que el Alavés gane al Rayo Vallecano y que el Valencia pierda. Es una cadena de resultados bastante difícil, pero la gracia está en que el Espanyol llega vivo a esa posibilidad después de haber estado mirando al descenso hasta hace nada. El cambio de película es tremendo.

La permanencia queda cerrada, pero el descenso sigue ardiendo

Aunque el Espanyol ya puede respirar, la zona baja sigue siendo una pelea tremenda. A falta de una jornada, Levante, Osasuna y Elche llegan con 42 puntos y todavía deberán evitar problemas. Girona se queda con 40 y Mallorca con 39, ahora mismo en una situación muy delicada. La última jornada tendrá un duelo clave: Elche – Girona. Ahí puede pasar de todo. También pesará el Levante, que cerrará ante el Betis, y un Mallorca que necesita un milagro tras caer en el Ciutat de València. El Espanyol, por suerte, ya no estará en esa ruleta. Y eso es casi tan importante como cualquier sueño europeo.

Del miedo al alivio: dos victorias que cambian el final de temporada

Hace una semana, el Espanyol estaba hundido anímicamente, sin ganar desde hacía meses y con la permanencia convertida en una pesadilla diaria. Primero llegó el 2-0 al Athletic Club en el RCDE Stadium. Después, el 1-2 en El Sadar. Dos victorias seguidas. Seis puntos. Y un cambio total de ambiente. Manolo González, muy señalado durante la mala racha, ha conseguido que el equipo responda justo cuando ya no quedaba margen. El Espanyol ha llegado tarde a muchas cosas esta temporada, pero ha llegado a tiempo a lo más importante: salvarse. Ahora queda una última jornada en casa, ante la Real Sociedad, que ya no será una final por evitar el desastre, sino una tarde para cerrar la temporada con algo de orgullo. Y, quién sabe, con un ojo puesto en una carambola europea que sería ya el giro más inesperado de todos.

Los partidos

resultados provisional

La clasificación

clasificacion provisional

Athletic Club – Celta de Vigo (1-1)

El Athletic Club y el Celta empataron 1-1 en San Mamés, un resultado que dejó a los rojiblancos sin opciones europeas y acercó a los gallegos a la Europa League. La tarde venía cargada de emoción por la despedida de Ernesto Valverde y de Lekue, pero el Athletic salió demasiado frío al partido. El Celta lo aprovechó casi sin pedir permiso, porque en el minuto 4 Galarreta se durmió en el centro del campo y Moriba le robó una pelota peligrosísima. El balón llegó a Swedberg, que no se puso nervioso y cruzó el disparo ante Unai Simón para hacer el 0-1. Fue un golpe seco, de esos que dejan a San Mamés mirando al césped con cara de no entender nada. El Athletic trató de reaccionar rápido, tirando de orgullo y empuje, pero le faltó precisión en los últimos metros. Unai Gómez tuvo una buena ocasión, pero Radu empezó ahí su tarde grande. Berenguer también se topó con el portero rumano, que sostuvo al Celta cuando el equipo vigués empezó a conceder demasiado atrás. El Athletic mereció al menos el empate antes del descanso, pero Radu le bajó la persiana una y otra vez. Así se llegó al intermedio, con el Celta por delante y el Athletic obligado a una remontada que necesitaba para seguir soñando con Europa.

La segunda parte arrancó con el Athletic mucho más reconocible, más agresivo y con Robert Navarro dando otro aire al equipo tras entrar por Unai Gómez. El conjunto rojiblanco empezó a encerrar al Celta, empujado por San Mamés y por esa sensación de que todavía podía pasar algo grande. El empate llegó en el minuto 52, en una jugada muy bien fabricada por Robert Navarro, que filtró para Yuri. El lateral apuró línea de fondo y puso un centro raso perfecto para Iñaki Williams, que solo tuvo que tocarla con sutileza para batir a Radu. El 1-1 encendió San Mamés y dio al Athletic ese punto de fe que parecía perdido tras el golpe inicial. A partir de ahí, los de Valverde se fueron arriba con todo, buscando un segundo gol que mantuviera viva la opción europea. El Celta empezó a sufrir bastante más, achicando agua como podía y agarrándose a su portero. Radu volvió a hacerse enorme, primero ante los intentos rojiblancos en el tramo central de la segunda mitad y después en el descuento. Nico Serrano e Izeta probaron desde lejos, pero el meta rumano respondió con dos paradas clave para amarrar el punto celeste. El Athletic se despidió de Europa, de Valverde y de Lekue con orgullo, pero sin el premio que buscaba; el Celta, en cambio, se quedó a un paso de una nueva Europa League.

Atlético de Madrid – Girona FC (1-0)

El Atlético de Madrid ganó 1-0 al Girona en el Metropolitano en la despedida de Griezmann ante su gente y dejó al equipo de Míchel contra las cuerdas, metido en puestos de descenso antes de la última jornada. La primera parte tuvo ese punto raro de partido con dos historias a la vez: por un lado, la fiesta rojiblanca por Griezmann; por el otro, la angustia total del Girona, que necesitaba puntuar como fuera. El Atlético arrancó buscando campo rival, pero la primera ocasión clara fue catalana, con Bryan Gil lanzando una cabalgada desde la banda y acabando con un disparo ajustado. Vitor Reis también avisó con una chilena y el Girona, llevado por Ounahi, empezó a tener momentos de bastante peligro. Bryan Gil volvió a rozar el gol con un cabezazo tras centro de Joel Roca, y por unos minutos pareció que la necesidad visitante le daba una marcha más al equipo de Míchel. Griezmann respondió con una ocasión a pase de Lookman, pero Gazzaniga estuvo firme. Antes del gol, Hancko ya había mandado un cabezazo al larguero, avisando de que el Atlético también podía hacer daño por arriba. Y en el minuto 21 llegó el golpe: Griezmann filtró, Lookman apareció en el área y remachó el 1-0 para encender el Metropolitano. El francés se despedía de su estadio dejando una asistencia, como si todavía quisiera regalar una última foto grande a la afición rojiblanca. El Girona lo intentó después con Ounahi, Tsygankov y alguna llegada de Álex Moreno, pero se fue al descanso por debajo y con la clasificación poniéndose feísima.

La segunda parte empezó con Iván Martín probando suerte para el Girona, aunque su disparo se marchó fuera, y Baena contestó para el Atlético con un chut duro que Gazzaniga atrapó bien. Míchel movió el banquillo buscando una reacción urgente y dio entrada a Stuani y Fran Beltrán por Bryan Gil y Witsel. El Girona necesitaba colgarse al partido como fuera, pero el Atlético empezó a gestionar mejor los tiempos, con Almada entrando por Giuliano Simeone y luego Sorloth, Morcillo y Lenglet refrescando al equipo. Griezmann volvió a tener una ocasión tras una carrera de Almada, aunque su remate se fue por poco. El reloj empezó a pesarle muchísimo al Girona, que veía cómo cada minuto sin marcar le acercaba un poco más al drama. Ounahi, el mejor de los catalanes, lo intentó desde lejos y obligó a Oblak a estar atento. La mala suerte también se cebó con los de Míchel, porque Francés se lesionó cuando ya no quedaban ventanas de cambio y el Girona tuvo que terminar con uno menos. Aun así, no se rindió: Stuani tuvo el empate, Fran Beltrán también lo rozó y Ounahi firmó la ocasión más clara con un disparo ajustado que sacó Oblak con una estirada enorme. Koke pudo sentenciar en la otra área, pero tampoco acertó. El Atlético cerró la tarde con victoria y homenaje; el Girona se marchó con la sensación de haber tenido vida, pero sin puntería y con la permanencia al rojo vivo.

Elche CF – Getafe CF (1-0)

El Elche ganó 1-0 al Getafe en el Martínez Valero y se agarró a la permanencia con tres puntos de oro que le mandan a una final tremenda en Girona. La primera parte empezó con el equipo ilicitano mucho más enchufado, como si supiera que no había margen para salir a medias. El Getafe, que llegaba con Europa entre ceja y ceja, intentó plantarse firme atrás y vivir con Satriano como referencia, pero el Elche puso más ritmo, más balón y más necesidad desde el inicio. Los de Eder Sarabia, con el técnico cumpliendo el primero de sus cuatro partidos de sanción, empujaron al calor de un Martínez Valero que entendía perfectamente lo que había en juego. André Silva se movía bien arriba, Germán Valera daba profundidad y el Getafe empezaba a sufrir más de lo que le gusta sufrir a un equipo de Bordalás. En el minuto 19 llegó el gol que cambió la tarde: Víctor Chust recogió un rechace de Domingos Duarte en la frontal y soltó un derechazo de primeras a la escuadra de David Soria. Fue un golazo de central con alma de delantero, un golpe precioso y vital para un Elche que se jugaba media vida. Al Getafe le costó muchísimo reaccionar, atrapado entre la solidez local y su propia falta de claridad con pelota. El partido se terminó de torcer para los azulones en el minuto 40, cuando Djené cometió una falta sobre Germán Valera y vio la roja directa tras revisión del VAR. El Getafe se iba al descanso por debajo y con uno menos, mientras el Elche empezaba a oler que la victoria era posible de verdad.

La segunda parte tuvo menos brillo y mucho más barro, de ese fútbol de supervivencia en el que cada despeje vale casi como un gol. Bordalás mantuvo de entrada a los mismos jugadores, pero no tardó demasiado en tocar el equipo, dando entrada a Davinchi por Damián Cáceres para intentar cambiar algo en un Getafe que necesitaba tirar de orgullo con diez. El Elche, lejos de volverse loco, entendió que el partido pedía cabeza fría y piernas fuertes, porque con uno más a veces también se sufre si el miedo se mete en el cuerpo. Los de Sarabia fueron defendiendo la ventaja con una mezcla de orden, tensión y algún ataque para no quedarse demasiado atrás. El Getafe lo intentó, pero le faltó claridad para encontrar a Dituro con peligro real, y el paso de los minutos empezó a jugar claramente a favor del equipo local. Sarabia fue agotando los cambios, metiendo aire fresco para sostener el bloque y cerrar los caminos hacia el área. El Martínez Valero vivió los últimos minutos con el corazón en la garganta, sabiendo que un balón suelto podía cambiarlo todo. El Elche resistió, apretó los dientes y defendió el 1-0 como se defienden los puntos que pueden salvar una temporada. El pitido final dejó una celebración enorme para los ilicitanos, que se colocan a dos puntos del descenso y se jugarán la vida en Montilivi ante el Girona. El Getafe, en cambio, sigue séptimo con 48 puntos, pero tendrá que cerrar su plaza europea en la última jornada ante Osasuna. Chust dio tres puntos de oro y el Elche llega vivo a una final por la salvación que promete ser de las que no se ven sentado.

Levante UD – RCD Mallorca (2-0)

El Levante ganó 2-0 al Mallorca en el Ciutat de València y salió del descenso en una final directa por la permanencia que dejó al equipo bermellón casi obligado a un milagro. La primera parte empezó con lluvia, tensión y ese ambiente raro de partido en el que nadie quiere cometer el primer error. El Mallorca arrancó llevando algo más la iniciativa, con más balón y con la sensación de querer jugar en campo contrario. El Levante, mientras, trataba de no partirse y de aguantar el primer empujón sin regalar demasiado. A los 23 minutos llegó el primer golpe para los granotas, porque Jeremy Toljan se lesionó y Luis Castro tuvo que meter a Nacho Pérez antes de lo previsto. El partido no tenía demasiadas ocasiones claras, pero sí muchos nervios, mucho miedo y poca precisión. Cuando parecía que el Mallorca estaba más cerca de encontrar algo, llegó el fallo que cambió toda la tarde. David López perdió un balón muy peligroso en salida, Carlos Espí estuvo listo, robó y aprovechó la mala posición de Leo Román para definir con calma. El 1-0 fue un mazazo tremendo para el Mallorca y una bocanada de aire enorme para un Levante que apenas había necesitado una ocasión para ponerse por delante. Poco después, Luvumbo tuvo una buena oportunidad para empatar, pero Mathew Ryan apareció con una mano salvadora. Al descanso, el Levante ganaba con muy poco, pero en una final por la salvación eso vale oro.

La segunda parte arrancó con Demichelis moviendo ficha, quitando a David López y dando entrada a Olaizola para intentar cambiar la cara de un Mallorca tocado. El equipo bermellón mejoró algo, pero seguía sin encontrar una ocasión realmente limpia que le devolviera al partido. El Levante, apoyado por su gente, empezó a sentirse cada vez más cómodo defendiendo la ventaja y saliendo cuando el Mallorca dejaba espacios. Iván Romero rozó el segundo con un disparo que se marchó cerca del palo derecho de Leo Román. Demichelis volvió a tocar el banquillo, metiendo a Calatayud por el lesionado Valjent y a Asano por Luvumbo, pero el partido seguía teniendo más pinta de sentencia granota que de remontada bermellona. Carlos Espí pudo matar el choque en un contragolpe clarísimo, pero falló solo ante Leo Román, y poco después volvió a rozarlo con un cabezazo que pasó por encima del larguero. El tramo final se calentó muchísimo con una acción entre Mojica y Brugué que acabó con los dos expulsados tras revisión del VAR. Esa doble roja dejó el partido todavía más roto, y el golpe le sentó peor al Mallorca, que ya venía con cara de estar al límite. Poco después, Arriaga apareció en el segundo palo tras un centro desde la esquina izquierda y firmó el 2-0 en el minuto 87. El Ciutat explotó, porque ese gol ya olía a victoria, a salida del descenso y a vida pura. En el añadido, el Levante aún pudo hacer el tercero desde el punto de penalti, pero De La Fuente picó el lanzamiento y lo mandó al larguero. El final dejó una imagen clarísima: el Levante depende de sí mismo en la última jornada y el Mallorca queda hundido, penúltimo y con la salvación casi convertida en una carambola.

Rayo Vallecano – Villarreal CF (2-0)

El Rayo Vallecano ganó 2-0 al Villarreal en Vallecas y llegará a la última jornada soñando con volver a la Conference League, justo antes de jugar una final europea que ya tiene al barrio patas arriba. La primera parte arrancó con un Rayo muy serio, bastante más metido que un Villarreal extraño, como si al equipo groguet le costara encontrarle sentido competitivo a la tarde. Los de Íñigo Pérez no se volvieron locos, pero sí fueron acumulando llegadas y disparos para ir poniendo a prueba a Arnau Tenas. Vallecas, además, vivía una jornada muy especial por la despedida de Óscar Trejo, titular por última vez ante su gente y con todo el estadio pendiente de cada gesto suyo. El Villarreal intentó tener algo de balón, pero sin colmillo, sin demasiada profundidad y sin ese punto de velocidad que suele hacerle peligroso. El Rayo fue creciendo con calma, apoyado en la energía de sus bandas y en esa sensación de equipo que sabe muy bien a qué juega. Y en el minuto 28 llegó el 1-0, una acción preciosa de Sergio Camello. Ratiu le encontró, Camello pisó área, recortó y puso el balón lejos de Arnau Tenas, buscando la escuadra con una definición de mucha categoría. Fue un golazo y también una forma de decir que el Rayo quería llegar vivo a la última jornada por la plaza europea. El tanto dejó más cómodo al conjunto franjirrojo, que se fue al descanso sin sufrir demasiado y con Vallecas oliendo a tarde redonda.

La segunda parte empezó de la mejor manera posible para el Rayo, porque apenas había dado tiempo a recolocarse cuando llegó el 2-0. El Villarreal cometió un error en salida, Trejo robó la pelota y asistió hacia la izquierda para que Alemao definiera picando el balón por encima de Arnau Tenas, que llegó a tocarla pero no pudo evitar el gol. El 2-0 cerró casi de golpe el partido y convirtió la tarde en una fiesta emocional alrededor de Trejo. El capitán rayista se marchó sustituido en el minuto 66 entre una ovación enorme, con pasillo de sus compañeros, del cuerpo técnico y también de los jugadores del Villarreal, que tuvieron un gesto muy bonito. A partir de ahí, el partido perdió bastante historia, porque el Villarreal movió el banquillo con nombres importantes como Parejo o Gerard Moreno, pero nunca encontró la manera de hacerle daño de verdad al Rayo. Los locales administraron la ventaja con oficio, sin ponerse nerviosos y sin regalarle al rival una puerta por la que volver al encuentro. Vallecas disfrutó de los últimos minutos, mirando al césped y también de reojo a esa pelea por la séptima plaza que todavía sigue viva. Fran Pérez pudo hacer el tercero en una ocasión clarísima, solo ante Arnau, pero mandó el remate por encima del larguero. El Rayo ganó con autoridad, despidió a Trejo como merecía y se permite soñar con otra Conference League antes de la final de Leipzig.

Real Sociedad – Valencia CF (3-4)

El Valencia ganó 3-4 a la Real Sociedad en Anoeta, selló la permanencia y se regaló el derecho a soñar con Europa en la última jornada. La primera parte empezó torcida para los de Corberán, porque la Real Sociedad se adelantó a los tres minutos en una transición rapidísima. Aritz Elustondo, en su último partido ante la afición txuri-urdin, participó en la acción y Aihen Muñoz apareció por la izquierda para batir a Dimitrievski con un disparo cruzado que tocó ligeramente en Unai Núñez. Era la primera llegada local y el Valencia ya iba por detrás, justo lo que no quería en una tarde en la que necesitaba puntuar para respirar. Pero el equipo che no se hundió, y eso tiene mérito, porque el golpe fue tempranero y Anoeta empezó a oler a partido raro. Javi Guerra empató en el minuto 8 con un disparo ajustado desde la frontal, aprovechando que Remiro tenía poca visibilidad por delante. El 1-1 calmó al Valencia y cambió el pulso de un partido que había arrancado como una montaña rusa. Con el empate, el duelo se fue al centro del campo, sin una intensidad brutal, pero con la Real teniendo balón y el Valencia esperando su momento. Ese momento llegó en el minuto 22, cuando Hugo Duro culminó una pared preciosa con Cömert y marcó con una volea de zurda que se coló por debajo de las piernas de Remiro. La Real reaccionó tarde, aunque Carlos Soler y Óskarsson tuvieron ocasiones muy claras para empatar antes del descanso, con Dimitrievski apareciendo en una volea del islandés que olía a 2-2.

La segunda parte fue una locura todavía mayor, porque la Real Sociedad salió con otro cuerpo tras el descanso y Matarazzo agitó el equipo con cambios que le dieron más vida. Oyarzabal, Sucic y Sergio Gómez entraron para cambiar el aire del partido, y el empate llegó casi de inmediato, aunque con bastante mala suerte para el Valencia. Pablo Marín puso un centro raso y César Tárrega desvió el balón hacia su propia portería, haciendo una parábola imposible que terminó entrando pegada al palo. El 2-2 hizo daño, pero lo peor para los che llegó solo dos minutos después, cuando Óskarsson firmó el 3-2 con un disparo buenísimo ante el que Dimitrievski no pudo hacer nada. En un suspiro, el Valencia había pasado de ganar a verse por detrás, y el panorama se puso aún más feo con la expulsión directa de Cömert, que arrolló a Pablo Marín siendo último hombre. La Real incluso llegó a marcar el cuarto, pero el tanto fue anulado por fuera de juego, y ahí el Valencia encontró una vida extra. Corberán movió el banquillo, metió piernas frescas y su equipo, aunque con uno menos, se negó a entregar el partido. Javi Guerra avisó primero, pero se topó con Remiro; después apareció Guido Rodríguez en el minuto 90 para empatar con un cabezazo bombeado, de esos que parecen quedarse suspendidos en el aire antes de caer donde el portero ya no llega. Y cuando el empate ya parecía bastante premio, Javi Guerra se inventó una jugada enorme en el añadido, se quitó rivales de encima y batió a Remiro con una calma tremenda para poner el 3-4. El Valencia remontó dos veces, ganó con diez y pasó de asegurar la permanencia a mirar la Conference League con una sonrisa imposible de esconder.

Real Oviedo – Deportivo Alavés (0-1)

El Alavés ganó 0-1 al Oviedo en el Carlos Tartiere y firmó la permanencia matemática en Primera gracias a un gol de Toni Martínez en una tarde muy seria de los babazorros. La primera parte empezó con el Oviedo queriendo despedirse bien de su gente, pese a tener ya asumido el descenso y una temporada bastante triste a la espalda. Los de Guillermo Almada tuvieron más balón, bastante más, incluso con una posesión muy clara a su favor, pero eso no siempre sirve si arriba no haces daño de verdad. El Alavés, en cambio, fue mucho más práctico, más directo y bastante más peligroso cuando encontró espacios. Rebbach empezó a hacer daño por la izquierda, con esa chispa que en partidos así puede romper el plan rival aunque no tengas demasiada pelota. Y en el minuto 17 llegó la jugada que cambió la tarde: Rebbach se inventó una acción muy buena por banda, ganó metros y puso un pase cerca del punto de penalti para Toni Martínez. El delantero no se lo pensó demasiado y batió a Moldovan para hacer el 0-1. Fue un gol de permanencia, de esos que pesan más por lo que significan que por lo que ocupan en el marcador. El Oviedo intentó reaccionar, con Fede Viñas, Santi Cazorla y Lucas Ahijado apareciendo en algunos ataques, pero no consiguió incomodar de verdad a Sivera. Cuatro remates locales antes del descanso y ninguno entre palos explicaban bastante bien el problema carbayón: intención sí, colmillo poco.
La segunda parte arrancó con cambios en los dos equipos, Thiago Fernández entrando por Fonseca en el Oviedo y Yusi ocupando el sitio de Rebbach en el Alavés, con Quique Sánchez Flores buscando proteger mejor la ventaja. Thiago vio pronto una amarilla por un pisotón sobre Ángel Pérez, en una acción que mostró que el partido seguía teniendo tensión aunque el Oviedo ya no se jugara nada clasificatoriamente. El Alavés no se encerró del todo y pudo hacer el segundo con Diabaté, que volvió a enseñar peligro en el área pero se topó con la defensa asturiana. El equipo babazorro supo jugar con el reloj, con el marcador y con la ansiedad de una tarde en la que lo único importante era salir salvado. Fede Viñas también vio amarilla en el minuto 65, la quinta del curso, así que se perderá la última jornada y quizá cerró así su etapa como jugador del Oviedo, ya que está cedido por el Club León. Almada movió el banquillo, metió piernas y buscó algo distinto, pero al Oviedo le faltó claridad para transformar su orgullo en empate. El Alavés fue aguantando con oficio, sin hacer demasiado ruido, pero con la seriedad de un equipo que sabía perfectamente lo que tenía entre manos. El tramo final tuvo más tensión por lo que significaba el 0-1 que por las ocasiones reales de los locales. El pitido final confirmó una victoria enorme para el Alavés, que seguirá en Primera, mientras el Oviedo cerró su último partido en casa con otra derrota y la cabeza ya puesta en Segunda.

CA Osasuna – RCD Espanyol de Barcelona (1-2)

El Espanyol ganó 1-2 a Osasuna en El Sadar y firmó la permanencia matemática con una victoria enorme, de esas que cambian una temporada entera en noventa minutos. La primera parte arrancó con ese aire de final por abajo, con muchas faltas, mucha tensión y los dos equipos jugando como quien pisa cristales. Pol Lozano vio pronto la amarilla, en el minuto 11, señal de que el partido no iba precisamente de caricias. Osasuna empezó a asomarse con peligro, sobre todo con Ante Budimir, que soltó una volea que se marchó muy cerca del larguero de Dmitrović. Víctor Muñoz también aparecía mucho entre líneas, dando trabajo a una defensa perica que sabía que cada despiste podía salir carísimo. El Espanyol fue creciendo poco a poco y, cuando empezó a pisar campo rival con algo más de calma, encontró el golpe perfecto. En el minuto 27, tras un rechace en la frontal, Carlos Romero se sacó un zurdazo tremendo, imposible para Sergio Herrera, y puso el 0-1. El lateral de Torrent volvió a aparecer en un momento gigante y su gol acercaba al Espanyol a una salvación que llevaba semanas pareciendo una montaña. Osasuna reaccionó con rabia, Rubén García tuvo una clarísima a bocajarro y Dmitrović respondió muy atento para mantener la ventaja. Y todavía hubo otra acción clave de Carlos Romero, salvando bajo palos un remate de Torró que ya olía a empate. El descanso llegó con asedio rojillo, con El Sadar apretando y con el Espanyol por delante, sufriendo, sí, pero tocando con los dedos la permanencia.

La segunda parte empezó fatal para los intereses pericos, porque Osasuna salió volcado y en el minuto 49 Víctor Muñoz hizo el 1-1 con un disparo potente y lejano que sorprendió a Dmitrović. El Sadar respiró, Osasuna se vino arriba y durante unos minutos pareció que el partido se podía poner cuesta abajo para los rojillos. Pero este Espanyol, por una vez, no se cayó con el primer golpe. Apenas cuatro minutos después, Dolan arrancó por la derecha, encontró el espacio y puso un balón al área para Kike García. El veterano delantero controló con una tranquilidad enorme y firmó el 1-2, sin celebrarlo por respeto a Osasuna, club en el que jugó. Fue un gol de delantero viejo, de esos que no necesitan violencia, solo calma, oficio y saber dónde está la portería. A partir de ahí, el partido entró en modo supervivencia, con Lisci metiendo piernas frescas y Manolo González buscando proteger una victoria que valía una permanencia. Osasuna cargó el área, buscó centros, segundas jugadas y cualquier balón suelto que pudiera devolverle al partido. Pero apareció Dmitrović, primero con una mano brutal a cabezazo de Budimir y luego con reflejos para sujetar un disparo de Boyomo a la media vuelta ya casi al final. El Espanyol defendió con el alma, aguantó cinco minutos de añadido y acabó celebrando una salvación que llegó después de meses durísimos. Osasuna, en cambio, se queda obligado a puntuar en la última jornada ante el Getafe para no meterse en un susto todavía mayor.

Sevilla FC – Real Madrid (0-1)

El Sevilla perdió 0-1 ante el Real Madrid en el Sánchez-Pizjuán, pero acabó celebrando la salvación matemática en una tarde rarísima, de esas en las que el marcador duele poco porque otros resultados te hacen el trabajo grande. La primera parte empezó con un Sevilla bastante más metido que el Madrid, que llegó a Nervión con la temporada ya casi cerrada y un ambiente interno bastante cargado. Los de Luis García Plaza salieron con más urgencia, más piernas y más necesidad, buscando que el partido se jugara cerca de Courtois. Maupay fue uno de los más activos arriba, moviéndose, peleando y dando trabajo a la defensa blanca. Oso también apareció con personalidad, probando desde fuera del área y obligando al portero belga a estirarse hacia su palo largo. Vargas tuvo otra buena ocasión con un remate de primeras que se marchó por encima del larguero. El Sevilla estaba haciendo méritos para ponerse por delante, pero en esta Liga el Madrid te castiga incluso cuando parece que está medio de paso. En el minuto 15, Vinícius aprovechó la primera llegada seria visitante para marcar el 0-1, en una acción revisada por el VAR por una posible falta previa de Mbappé sobre Carmona que finalmente no fue señalada. El gol encendió al Pizjuán, que ya venía caliente con Vinícius y Mbappé, y encontró en Kike Salas uno de sus grandes motivos para aplaudir. El central se impuso en varios duelos, fue contundente y levantó a la grada con acciones defensivas de mucho carácter. Al descanso, el Sevilla se iba perdiendo, pero con la sensación de haber competido mejor de lo que decía el resultado.

La segunda parte arrancó sin un dominador claro, aunque García Plaza movió pronto el banquillo con tres cambios para darle otro aire al equipo. El Sevilla se fue haciendo más ofensivo, empujado por un Pizjuán que no quería rendirse aunque la permanencia empezara a caer por la combinación de resultados. Kike Salas y Castrín volvieron a firmar minutos muy serios, ganando duelos a campo abierto ante Vinícius y Mbappé y dejando una imagen esperanzadora para el futuro de la defensa sevillista. El partido se rompió y ahí el Madrid empezó a sentirse más cómodo, porque con espacios es cuando más daño hace. Vinícius fue una amenaza cada vez que arrancó, Mastantuono estrelló un balón en la madera y Mbappé llegó a marcar, aunque su tanto fue anulado por fuera de juego. El Sevilla también tuvo las suyas para empatar, sobre todo con Akor Adams y Alexis Sánchez, pero la puntería volvió a fallar justo cuando más hacía falta. Courtois apareció en los últimos instantes con una gran parada para cerrar el resultado y evitar el 1-1. El 0-1 no fue una alegría futbolística, claro, pero sí acabó siendo la derrota más dulce de la temporada para un Sevilla que seguirá en Primera. Con el objetivo deportivo ya cumplido, la afición cambió rápido el foco y volvió a señalar a la directiva, dejando claro que la salvación no borra una temporada de mucho ruido, demasiados nervios y muy poco disfrute en Nervión.

FC Barcelona – Real Betis | 21:15, Spotify Camp Nou

El Barça – Betis cerrará la jornada a las 21:15, ya fuera del bloque de las 19:00. Los azulgranas llegan tras caer ante el Alavés en una noche que dejó una imagen pobre y bastante ruido alrededor, sobre todo porque el resultado afectaba de lleno a la zona baja. El Betis, en cambio, llega feliz tras certificar su clasificación para la Champions con la victoria ante el Elche. Es un partido sin tensión clasificatoria: el Barça necesita limpiar su imagen y el Betis puede jugar con la tranquilidad del deber cumplido. Para la pelea perica, ya debería llegar tarde, porque el Espanyol habrá jugado antes en Pamplona. Ojalá para entonces el espanyolismo ya esté celebrando algo más importante que mirar otro marcador.