Carlos Romero habló después del Osasuna 1-2 Espanyol con esa mezcla de alivio, sinceridad y cansancio que solo sale cuando uno se quita un peso enorme de encima. El equipo de Manolo González logró en Pamplona una victoria de oro, de esas que no solo suman tres puntos, sino que cambian el cuerpo entero. El Espanyol empezó bien, se adelantó con una genialidad del propio Romero y, aunque Osasuna apretó mucho después, supo resistir y volver a golpear con Kike García en una acción que terminó valiendo media vida. La permanencia ya no es una cuenta en la calculadora: es una realidad.
El golazo de Romero abrió el camino
El 0-1 llegó en el minuto 27, y no fue un gol cualquiera. Tras una falta lanzada por Edu Expósito y un rechace en la frontal, Carlos Romero apareció para soltar un zurdazo precioso desde fuera del área, de esos que salen limpios, con alma y con esa trayectoria que deja al portero mirando más que volando. Era su sexto gol de la temporada, aunque en la pregunta le dijeron que era el quinto y el lateral no dejó pasar la corrección: “El sexto, sexto, no me quites goles, la verdad es que increíble, no me esperaba estos números, la verdad es que justo hice una apuesta que este año iba a meter seis goles, he cumplido y bueno, lo mejor es que dejo otro año en Drimera división al Espanyol, desde aquí pues darle las gracias a todos, me queda un partido en casa, quiero despedirme a lo grande y bueno, la verdad es que mira esta gente, es una locura”. La frase lo resume todo: gol, promesa cumplida y permanencia.
Una segunda vuelta durísima, contada sin filtros
Romero no escondió nada cuando le preguntaron qué sentía tras el triunfo. Ni adornó la realidad ni intentó vender una película bonita de algo que ha sido muy feo durante meses. Su respuesta fue tan clara como humana: “Sí, la verdad es que sí, creo que la segunda vuelta hablando mal y diciendo la verdad ha sido una mierda, ¿no? Pero bueno, creo que toda esta gente que ha venido aquí hoy, que la verdad es que darle las gracias a la afición, que a pesar de la racha que hemos tenido pues siempre han estado con nosotros, esto es una locura y la verdad es que va para ellos”. Y ahí estuvo uno de los grandes mensajes de la noche: el vestuario sabe que lo ha pasado mal, pero también sabe que la afición no se ha bajado del barco.
El lateral pide perdón a Manolo González
El jugador valenciano también quiso mirar hacia dentro y repartir responsabilidades. Después de una racha de 18 partidos consecutivos sin ganar, el equipo estaba señalado, el entrenador estaba señalado y el ambiente era cada vez más pesado. Romero, lejos de esconderse, lanzó un mensaje directo al técnico: “La verdad es que lo hemos pasado fatal, creo que desde aquí pues darle un mensaje también al míster, pedirle perdón porque creo que esto es cosa de los jugadores, al final los que jugamos somos nosotros, creo que la primera vuelta que hemos hecho fue increíble, la segunda no se nos dio, hemos tenido para ganar muchos partidos, pero bueno, creo que nos vamos súper contentos, venimos de ganar dos partidos, vamos a intentar ganar el último en casa y dárselo a la afición, que la verdad es que estoy muy agradecido”. Es una declaración potente, porque no suena a frase preparada. Suena a vestuario que ha sufrido y que sabe que Manolo también ha cargado con muchos golpes.
Osasuna apretó, pero el Espanyol aguantó y volvió a golpear
El partido no fue cómodo, ni mucho menos. Tras el gol de Romero, Osasuna fue creciendo, llenó el área de centros y buscó una y otra vez la cabeza de Budimir. La defensa blanquiazul tuvo que trabajar muchísimo, con momentos de mucho agobio antes del descanso. Y nada más volver de vestuarios, en el minuto 49, Víctor Muñoz hizo el 1-1 y encendió todos los miedos. Pero esta vez el Espanyol no se cayó. En el 53, una buena jugada por la derecha terminó con pase de Pol Lozano para Tyrhys Dolan, asistencia del inglés y definición de Kike García, que resolvió con una tranquilidad enorme. El delantero no celebró el gol por respeto a Osasuna, club en el que jugó, pero el banquillo perico sí lo vivió como lo que era: un gol de salvación.
Kike García, máximo goleador, y Manolo corriendo la banda
El 1-2 tuvo también mucho de imagen simbólica. Kike García, ya con ocho goles, se coloca como máximo goleador del Espanyol y vuelve a aparecer justo cuando el equipo más lo necesita. Y en la banda, Manolo González lo celebró con una de esas carreras que explican mejor que cualquier discurso lo que estaba en juego. El Espanyol no solo estaba ganando en El Sadar: estaba dejando atrás una segunda vuelta de angustia, dudas y semanas larguísimas. Después de tantos partidos sin ganar, encadenar dos triunfos seguidos ante Athletic Club y Osasuna cambia por completo el cierre de temporada.
Una despedida pendiente en el RCDE Stadium
Romero también dejó una idea pensando ya en la última jornada, donde el Espanyol recibirá a la Real Sociedad con la permanencia asegurada y con la opción de despedir la temporada ante su gente de otra manera. El lateral quiere cerrar el curso “a lo grande”, y no es para menos. Ha cumplido su apuesta goleadora, ha sido uno de los nombres propios de la temporada y ha marcado en el partido que deja al Espanyol otro año en Primera. Después de una segunda vuelta que él mismo definió sin filtros, el equipo tiene ahora una última oportunidad para regalarle a la afición una tarde de paz. Y eso, visto lo visto en 2026, ya parece muchísimo.







