Kike García da la cara tras fallar el penalti del Rayo – Espanyol: “Estoy triste por mi afición”; el delantero no se esconde y promete seguir dando la cara

23 de abril de 2026

Kike García fue el protagonista más doloroso del Rayo 1-0 Espanyol. No porque quisiera serlo, claro, sino porque el partido le dejó en ese sitio tan ingrato que tiene el fútbol: el del que se atreve, asume y falla justo cuando todo el equipo necesitaba una alegría para salir del barro. El Espanyol empezó el choque con cierta energía, compitió bien por momentos y hasta tuvo pinta de estar más cerca del premio que de la condena. Pero se fue apagando otra vez. Se hizo pequeño, nervioso, impreciso. Y en medio de esa noche de angustia apareció la ocasión de oro: el penalti del minuto 73. Ahí estaba el partido. Ahí podía cambiar todo. Pero Dani Cárdenas le adivinó la intención a Kike García, y poco después fue Camello quien sí acertó para castigar al Espanyol en el 87’. Con el golpe todavía caliente, el delantero salió a hablar y lo primero que hizo fue ponerse delante del foco sin esconderse: “Es una pena, después del partido que hemos hecho, que yo creo que es el partido que tenemos que hacer aquí, competido, sin dejarles correr las transiciones hasta el gol que nos ha metido, yo creo que hemos tenido las oportunidades más claras nosotros”.

El delantero asume el fallo del penalti y explica por qué duele tanto

Kike no esquivó ni una sola palabra sobre la jugada que pudo cambiar la noche. Lo normal, en un momento así, sería tirarse un poco al suelo o refugiarse en frases vacías. Él no lo hizo. Admitió lo que pasó con naturalidad y con ese gesto de delantero veterano que sabe que estas noches te persiguen, pero que también forman parte del oficio: “La primera parte, la parada que le hace a Edu, mi penalti, que asumo mi responsabilidad, me la ha adivinado, me la para bien, la de Pere, no hemos conseguido ponernos por delante”. Ahí se resume una parte grande del problema del Espanyol ahora mismo: cuando tiene la puerta medio abierta, no termina de empujarla. El equipo hizo cosas para adelantarse, sí, pero no tuvo precisión. Y eso, con el estado anímico en el que está, se paga doble. Más todavía cuando luego concedió esa transición final que acabó decidiendo el partido. Kike también se refirió a eso: “Y luego en una transición que no hemos conseguido parar, se han puesto por delante y aun así lo hemos intentado hasta el final, pero no nos ha dado”.

Kike García piensa ya en el Levante y pide un paso adelante de todo el equipo

Una de las ideas más claras de su comparecencia fue que ya no hay tiempo para recrearse en el golpe. El delantero sabe que el Espanyol se ha quedado con 38 puntos, a solo cinco del descenso, y que el lunes espera un Levante enrachado que viene de tumbar al Sevilla. Por eso, dentro del dolor, su mensaje fue muy de vestuario en alerta, de grupo que sabe que se ha metido en un lío serio y que necesita reaccionar ya: “Y bueno, sabiendo que llevamos un año muy malo, pero que el lunes con nuestra gente, en nuestro estadio, tenemos que dar ese paso adelante, competir y no cometer ya ningún fallo, tanto arriba como abajo, y sacarlo adelante porque lo necesitamos”. Ahí está seguramente la frase más importante de todas. No cometer ya ningún fallo. Porque si algo está matando al Espanyol en esta segunda vuelta es justo eso: errores arriba cuando toca castigar y errores atrás cuando toca resistir. El lunes ya no admite casi otro tropiezo emocional.

“Estoy triste por mi afición”: Kike no se esconde y promete seguir dando la cara

La parte más humana de sus declaraciones llegó cuando habló del penalti desde lo personal. Se le notaba fastidiado, claro, pero no roto. Triste, sí. Hundido, no. Y eso también dice bastante de cómo quiere encarar lo que viene: “Bueno, yo estoy triste, triste por mi afición, por la gente, pero es lo que tiene el fútbol, volvería a coger la responsabilidad, me gusta asumir la responsabilidad, que confía en mí el equipo, lo he tirado bueno, yo creo que pensando en que lo iba a meter, me lo ha adivinado el fútbol”. Esa frase de “volvería a cogerla” seguramente es la que mejor le define aquí. Puede gustar más o menos, puede salir bien o mal, pero no se borra. Y eso, en un vestuario con tanto peso emocional encima, también tiene valor. Kike incluso fue un poco más allá para dejar claro que el fallo no le cambia el foco: “Y bueno, con ganas, esto no me trastoca nada, sigo animado, sigo concienciado de lo que nos jugamos este año, lo he luchado hasta el final y lo falla el que lo tira”. No hay mucha más vuelta que darle: falló quien tuvo el valor de presentarse ahí.

El delantero entiende el enfado de la grada y reconoce que ya no valen más palabras

Kike García también dejó una reflexión muy sincera sobre el momento del espanyolismo. Porque sabe perfectamente que la afición está quemada, cansada y muy tocada por esta caída libre de 2026. No intentó pedir paciencia ni vender optimismo fácil. Al revés, entendió el enfado y reconoció que ya no vale seguir hablando mucho si luego no se gana: “Sabemos que nuestra gente está molesta, está enfadada, este año 2026 está siendo muy desastroso, la verdad es que no necesitan ya palabras de que le digamos, necesitan ganar, que ganemos”. Es una frase dura, pero también totalmente real. La grada ya no necesita discursos, necesita una victoria. Y por eso cerró con un mensaje de compromiso, ya con la cabeza puesta en el partido del lunes: “Y bueno, decirles que el lunes lo vamos a pelear como estamos haciendo, que esperemos que nos dé para conseguir los tres puntos ya y acercarnos al objetivo que queremos todos”. El problema, claro, es que el Espanyol lleva semanas prometiéndose a sí mismo lo mismo y no termina de encontrar el camino. Por eso el lunes ante el Levante suena ya a mucho más que un partido.