El Real Madrid es el Real Madrid. Esto parece la típica frase que no dice nada, pero explica bastante bien lo que le espera al Espanyol este sábado. Puedes llegar después de meterle tres al Levante, haber dejado la portería a cero y encontrarte con un equipo que aún está buscando algunas piezas de su nuevo puzle. Luego aparecen Mbappé, Vinícius o Bellingham y te recuerdan que cualquier pequeño error puede costar un gol.
Eso tampoco significa que el Espanyol tenga que salir pensando únicamente en sobrevivir. Más bien al contrario. El equipo de Manolo González llega al partido con argumentos para intentar incomodar de verdad al Madrid, algunos bastante claros después del 3-0 de la primera jornada. Hay piernas, juventud, un Roberto Fernández lanzado y una defensa que acaba de completar uno de sus partidos más tranquilos en muchísimo tiempo. Cinco factores aparecen especialmente marcados de cara a una noche en la que los pericos tendrán muy poco que perder.
1. Salir a morder antes de que el Madrid encuentre el ritmo
Aquí puede estar una de esas pequeñas ventajas que duran poco, así que conviene aprovecharla.
El Espanyol llegará al encuentro después de haber disputado ya un partido de Liga, mientras que el Madrid se estrenará oficialmente en Cornellà. El equipo de Mourinho ha trabajado durante el verano y ha completado una buena pretemporada, pero un amistoso no tiene exactamente el mismo punto de tensión que un partido en el que empiezan a repartirse puntos. El conjunto blanco cerró su preparación con cinco victorias y un empate en seis encuentros, aunque su primera jornada liguera quedó aplazada y su estreno real será contra los pericos.

Manolo puede intentar sacar partido de esos primeros minutos, cuando todavía hay piernas para presionar arriba y Cornellà aprieta de verdad. No se trata de ir como locos detrás de Courtois, porque eso contra el Madrid suele acabar mal, sino de impedir que el rival se instale tranquilamente en campo perico.
Bernardo Silva aparece como una de las apuestas de Mourinho para iniciar el juego junto a Tchouaméni, mientras que el técnico también ha probado alternativas con Arda Güler más retrasado. Si el Espanyol consigue ensuciar esa primera salida y obligar al Madrid a jugar antes de estar cómodo, habrá dado un primer paso importante.
Y aquí la juventud ayuda. Dolan, Roberto, Hinojo, Javi Hernández, Bauza o Marcos Fernández forman parte de un Espanyol con bastante menos edad y bastantes más piernas que hace no demasiado tiempo.
2. Roberto Fernández tiene que hacer incómoda una defensa todavía nueva
Si existe un jugador del Espanyol al que le apetecería que el partido empezase mañana mismo, probablemente sea Roberto Fernández.
Dos goles contra el Levante, sensación constante de peligro y una confianza que ahora mismo se le ve hasta caminando. El delantero fue el gran protagonista del 3-0 y terminó el encuentro con una valoración de 8,7 en Sofascore.
Y delante tendrá una defensa de enorme nivel, sí, pero todavía en construcción.
Mourinho parece tener bastante encaminada una pareja formada por Dean Huijsen e Ibrahima Konaté, dos centrales que no estaban juntos en el Madrid la temporada pasada. Éder Militão y Raúl Asencio arrastran problemas físicos, mientras Konaté acaba de incorporarse a una defensa bastante renovada.
Ahí Roberto tiene que ser pesado. Muy pesado.
Atacar el espacio entre central y lateral, pelear cada balón largo, impedir que Huijsen pueda conducir sin oposición y obligar a Konaté a jugar continuamente hacia su propia portería. No hace falta que el delantero perico toque 40 balones. Le bastan cuatro o cinco buenos. Ya sabemos cómo funciona esto con Roberto: puede desaparecer un rato y aparecer justo donde cae una pelota.
Ante el Levante marcó dos veces con sólo 0,59 goles esperados. Eso habla de un delantero que ahora mismo está convirtiendo casi todo lo que toca.
Contra el Madrid seguramente habrá pocas ocasiones.
Precisamente por eso habrá que acertar.
3. Repetir el muro del Levante, pero ahora delante estarán Mbappé y Vinícius
Aquí llega el cambio de pantalla de verdad.
Dmitrović pasó ante el Levante una tarde extraña para un portero del Espanyol: cero paradas porque recibió cero disparos entre los tres palos. Los pericos permitieron al rival acercarse muy poco y recuperaron una solidez que llevaba muchísimo tiempo sin verse. ESPN contabilizó seis remates a puerta del Espanyol por ninguno del Levante.
Hay otro dato todavía más llamativo. El Espanyol llevaba 59 jornadas sin terminar un partido de Primera sin conceder ningún remate a puerta. La última vez había sido frente a Osasuna en diciembre de 2024. Todo ello después de una pretemporada en Inglaterra en la que el equipo había encajado ocho goles en tres amistosos.
Pues ahora toca comprobar cuánto había de mejora real y cuánto de debilidad del Levante.
Porque al otro lado ya no estarán los delanteros granotas.
Estarán Mbappé, Vinícius, Diomandé, Bellingham y compañía.
El objetivo no puede ser defender durante 90 minutos dentro del área, porque entonces Dmitrović acabará teniendo trabajo tarde o temprano. La clave será que el bloque vuelva a defender junto, que las distancias entre líneas sean pequeñas y que el Madrid tenga que recibir lejos de la zona donde hace daño.
Especialmente delicado será Vinícius. El brasileño tiene buenos recuerdos de Cornellà: suma tres goles en seis visitas y la pasada temporada hizo un doblete en este estadio.
Omar y quien ocupe esa zona necesitarán ayudas constantes.
Una vez puedes dejarlo solo. Dos, quizá.
La tercera seguramente ya sea demasiado.
4. Dolan, Javi Hernández y Calatrava: correr cuando el Madrid mire hacia delante
Si el Madrid empuja, alguna puerta quedará abierta detrás.
Mourinho está construyendo un equipo con laterales capaces de participar mucho en campo contrario y con Bernardo Silva metiéndose en zonas interiores para generar fútbol. Eso puede provocar momentos en los que haya metros a la espalda de la línea más adelantada.
Y este Espanyol tiene futbolistas para correr.
Tyrhys Dolan ya estrenó su cuenta goleadora contra el Levante. Javi Hernández viene reclamando sitio desde el verano. Calatrava ofrece cambio de ritmo y capacidad para atacar por dentro. Marcos Fernández también permite estirar el campo si Manolo decide recurrir a él.
El Espanyol no debería tener vergüenza de jugar directo cuando toque.
Recuperación, primer pase sencillo y a correr.
No necesitas juntar quince pases delante del Madrid para hacerle daño. A veces es justamente lo contrario. Si Cucurella está arriba, si uno de los mediocentros ha saltado a presionar y Roberto fija a los centrales, un cambio rápido hacia el extremo puede transformar una recuperación aparentemente normal en un dos contra dos.
Ahí entra otra característica de este nuevo Espanyol: parece menos pendiente de no equivocarse.
AS describía esta semana una plantilla rejuvenecida alrededor de jugadores como Roberto, Hinojo, Javi Hernández, Dolan, Bauza o Marcos Fernández. Muchos todavía tienen pocas cicatrices en Primera. A veces eso es un problema. Ante un gigante también puede convertirse en una ventaja: salen al campo con menos complejos.
5. Conseguir que el partido llegue vivo al tramo final
Esta seguramente sea la clave menos vistosa y posiblemente una de las más importantes.
Contra el Madrid hay momentos en los que toca sufrir. No existe una fórmula para impedir durante 90 minutos que Mbappé corra, que Vinícius encare o que Bellingham aparezca dentro del área. Lo que sí puede controlar el Espanyol es cómo reacciona cuando llegue uno de esos momentos.
Si el encuentro entra igualado en la última media hora, Cornellà puede empezar a jugar su propio partido.
El precedente tampoco queda tan lejos. En febrero de 2025, el Espanyol ya consiguió derrotar al Madrid por 1-0 en el RCDE Stadium con un gol de Carlos Romero en el minuto 85. Aquella noche tuvo que sufrir muchísimo antes de encontrar su oportunidad.
No se trata de copiar aquel encuentro jugador por jugador porque este Espanyol ya es otro y este Madrid también.
Pero la enseñanza sirve.
Ante equipos así, cada minuto que pasa sin que consigan romper el partido aumenta la impaciencia del favorito y la confianza del pequeño. Y ahí el estadio puede convertirse en algo más que ruido de fondo.
El Madrid tiene muchísima más calidad individual. Sería absurdo discutirlo. Lo que debe conseguir el Espanyol es llevar la noche hacia otro terreno: duelos, presión, carreras, rechaces, nervios, grada y un marcador corto.
Que el Madrid no juegue el partido que había imaginado.
Ahí empiezan las opciones pericas.
Y después de lo visto frente al Levante, al menos esta vez el Espanyol llega al gigante con alguna razón para creer que puede darle un susto.











