El Espanyol ha completado este sábado por la tarde una sesión importante en el RCDE Stadium, la última antes de recibir al Real Madrid este domingo a las 21:00 horas. Y ahí ha aparecido una noticia a tener en cuenta: Cyril Ngonge no ha podido participar en el entrenamiento por una contusión en la rodilla izquierda. No es precisamente el mejor momento para sumar dudas, porque el equipo de Manolo González llega al partido con la permanencia aún sin cerrar, con la presión encima y con la necesidad de competir mucho mejor de lo que lo hizo en los últimos encuentros ante Rayo y Levante.
Una molestia que llega en una semana de máxima tensión
La situación de Ngonge habrá que seguirla con atención, porque el Espanyol necesita todas las piezas posibles para una noche que será exigente de verdad. El belga llegó en invierno como único refuerzo del mercado y, aunque todavía no ha logrado tener un peso estable en el equipo, sí es uno de esos futbolistas que puede dar algo distinto en ataque. En un Espanyol tan justo de gol y tan bloqueado en los últimos metros, cualquier baja ofensiva molesta más de la cuenta. Y más cuando delante estará un Real Madrid que, aunque llegue con ausencias, sigue teniendo un potencial enorme.
El filial también aparece en la última sesión
En la sesión sí han participado varios jugadores del filial: Lluc Castell, Ferran Gómez, Álex Almansa y Llorenç Serred. Manolo ya había explicado en rueda de prensa que la idea era tener a algunos chicos del Espanyol B en dinámica del primer equipo, ahora que el filial ya no se juega nada importante a nivel clasificatorio. No significa que todos vayan a tener minutos, claro, pero sí que el técnico quiere sumar piernas, alternativas y presencia de gente joven en el día a día. En este tramo final, cualquier ayuda cuenta, aunque sea para apretar entrenamientos y mantener al grupo enchufado.
Manolo busca soluciones para un partido enorme
El Espanyol llega al duelo ante el Real Madrid con varias carpetas abiertas. La primera, la más urgente, es recuperar sensaciones. La segunda, encontrar una fórmula para competir ante un rival que castiga cualquier despiste. Y la tercera, ajustar el equipo con la baja segura de Pol Lozano, sancionado tras su expulsión ante el Levante. La ausencia de Ngonge en el entrenamiento añade otro pequeño foco de atención.
El Real Madrid también llega con muchas bajas
Por su parte, el Real Madrid ha acabado de preparar el partido en Valdebebas. El equipo de Álvaro Arbeloa viajará este domingo por la mañana a Barcelona y afrontará el encuentro con seis bajas por lesión: Courtois, Militao, Carvajal, Arda Güler, Rodrygo y Mbappé. Dicho así, parece una lista larguísima. Lo es. Pero conviene no confundirse: el Madrid puede venir sin nombres importantes y seguir teniendo una plantilla capaz de hacerte daño en cualquier jugada. El Espanyol no puede construir su partido pensando que el rival llegará debilitado; debe construirlo pensando en competir al máximo desde el primer minuto.
Arbeloa tira de cantera para completar la preparación
En el entrenamiento blanco de esta mañana, Arbeloa ha contado con varios canteranos: los porteros Arroyo y Álvaro, el defensa David Jiménez, el medio Thiago Pitarch y el atacante Palacios. La sesión arrancó con vídeo, siguió con ejercicios de activación, velocidad de reacción y rondos en la parte abierta a los medios. Luego, según explicó la web del Real Madrid, el grupo trabajó acciones a balón parado, un partido en espacio grande y terminó con finalizaciones y lanzamientos de falta. Vamos, lo normal antes de una salida complicada, pero con el foco puesto en no tropezar en Cornellà-El Prat.
Un Espanyol – Real Madrid con mucho más que tres puntos
El partido llega con muchas lecturas. El Madrid necesita ganar para seguir vivo en sus cuentas de Liga y evitar más ruido antes del tramo final. El Espanyol, en cambio, tiene una urgencia mucho más terrenal: sumar para acercarse a la permanencia y cortar una dinámica que ya empieza a doler demasiado. La ausencia de Ngonge en el entrenamiento no ayuda, aunque habrá que ver cómo evoluciona esa contusión. Mientras tanto, Manolo tira de grupo, de filial y de una idea clara: el equipo necesita competir, no esconderse.







