El Espanyol – Real Madrid de este domingo tiene una lectura bastante curiosa. Y no precisamente pequeña. El equipo perico, metido de lleno en su lucha por la permanencia, puede acabar siendo juez indirecto del desenlace de LaLiga EA Sports 25-26. Si el Barça gana su partido ante Osasuna, el Real Madrid llegará al RCDE Stadium sabiendo que un pinchazo ante el Espanyol puede dejar el título prácticamente sentenciado en favor de los azulgrana. Y ahí aparece el morbo de siempre: pasillo, Clásico, alirón, Barça, Madrid… todo ese ruido que tanto gusta fuera. Pero al Espanyol, sinceramente, le importa bastante poco esa película.
Al Espanyol, ante el Real Madrid, le va la vida en otra cosa: la permanencia
Para el espanyolismo, lo importante no es si el Madrid tendrá que hacerle pasillo al Barça o si el Barça puede proclamarse campeón en el próximo Clásico. Lo importante es otra cosa mucho más urgente y bastante menos glamurosa: sumar puntos para cerrar la permanencia. El equipo de Manolo González llega con 39 puntos, cinco por encima del descenso, pero con una dinámica horrible y con el runrún de que el margen ya no tranquiliza como antes. Por eso, cualquier punto ante el Madrid tendría un valor enorme. No por fastidiar a unos o ayudar a otros. Por el Espanyol. Punto.

El precedente de 2013: el Espanyol ya hizo campeón al Barça puntuando ante el Madrid
La historia tiene un antecedente muy parecido. Tal y como recuerda Iván Molero en AS, el 11 de mayo de 2013, el Espanyol empató 1-1 ante el Real Madrid en Cornellà-El Prat y ese resultado significó el alirón matemático del Barça de Tito Vilanova, el de los 100 puntos. Aquella noche, Christian Stuani adelantó al Espanyol en el minuto 22 tras un córner servido por Sergio García, y Gonzalo Higuaín empató en el 57, también a balón parado. Ni la entrada de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, ni la roja a Víctor Sánchez, ni el gol anulado a Héctor Moreno cambiaron el 1-1 final. Ahora, 13 años después, el Espanyol vuelve a aparecer en una ecuación grande.
Esta vez hay una diferencia enorme: el Espanyol sí se juega muchísimo
En 2013, el Espanyol ya tenía la permanencia asegurada desde unas jornadas antes. Ahora no. Y eso lo cambia todo. Este Espanyol llega mucho más presionado, con 16 partidos sin ganar y con el miedo metido en el cuerpo después de dos imágenes muy feas ante Rayo y Levante. Si puntúa, quizá el titular externo irá por el lado del título. Pero dentro del vestuario perico el titular será otro: un paso más hacia la permanencia. Porque la salvación no está cerrada, y cada jornada que pasa sin ganar hace que la calculadora pese más.
El morbo es de culés y madridistas; el Espanyol tiene su propio incendio
Es normal que fuera del entorno perico se hable del posible pasillo del Madrid al Barça, del Clásico, del golpe moral, del título. Vende, claro. Pero el Espanyol no está para hacer de comparsa en una pelea ajena. Bastante tiene con lo suyo. El equipo necesita volver a competir, cerrar espacios, no regalar goles y encontrar alguna acción que le permita creer. El foco real del Espanyol no está en el Barça ni en el Madrid: está en no acabar metido hasta el cuello en el descenso.

Cornellà-El Prat no ha sido un paseo para el Madrid últimamente
El Espanyol puede agarrarse a un dato que no está nada mal: en los últimos seis partidos ante el Real Madrid en Cornellà-El Prat, el balance está igualado, con tres victorias pericas y tres blancas. El precedente más reciente fue el 1-0 de la temporada 2024-25, con gol de Carlos Romero, una noche de esas que el espanyolismo guarda con cariño porque rompió todos los pronósticos. Y antes también hubo triunfos importantes, como el 2-1 de la 2021-22 con Vicente Moreno o aquel 1-0 de 2018 con gol de Gerard Moreno. El Madrid manda en el histórico, sí, pero en el RCDE Stadium ha sufrido más de lo que muchos recuerdan.
El espejo del derbi ante el Barça
Más cerca en el tiempo está el derbi ante el FC Barcelona del pasado 3 de enero. El Espanyol perdió 0-2, sí, pero durante muchos minutos compitió de verdad, apretó, incomodó y mereció más premio. Aquella derrota acabó siendo un punto de inflexión negativo en la temporada, porque desde ahí empezó esta caída tan fea, pero el partido dejó una enseñanza: este equipo, cuando no juega con miedo, puede plantarle cara a los grandes en casa. Ante el Madrid, ese debe ser el punto de partida. No salir a mirar. Salir a morder.

Manolo necesita reconstruir el centro del campo sin Pol Lozano
Uno de los grandes dilemas de Manolo González está en la medular. Pol Lozano no estará por sanción tras su expulsión ante el Levante, y su baja pesa porque el partido ante el Madrid pide equilibrio, piernas y mucha concentración. Según se ha apuntado en SPORT, todo hace pensar que Urko González y Edu Expósito repetirán en el once, pero la duda está en quién los acompaña. Manolo puede apostar por un perfil más físico como Pickel, por una opción más ofensiva como Ramon Terrats, o incluso plantear algo más atrevido con un hombre más arriba. La decisión no es menor: ante el Madrid, perder el centro del campo puede ser perder el partido.

Pickel o Terrats, fuerza o balón
La elección entre Pickel y Terrats marcaría bastante el tono del Espanyol. Pickel daría físico, recorrido y capacidad para chocar en una zona donde el Madrid suele imponer mucho. Terrats, por su parte, puede ofrecer más continuidad con balón, más pausa y una salida algo más limpia. La pregunta es qué necesita más este Espanyol: ¿piernas para resistir o fútbol para respirar? Seguramente las dos cosas, pero no siempre se puede tener todo. Manolo debe decidir si prioriza protegerse o intentar tener algo más de control.
El Espanyol no puede repetir la cara de Rayo y Levante
Más allá de nombres y dibujos, lo urgente es cambiar la imagen. Lo de Vallecas y lo del Levante dejaron muy tocada a la afición. No solo por los resultados, sino por la sensación de equipo bloqueado, sin colmillo y demasiado temeroso. Ante el Madrid se puede perder, claro. Sería incluso lo lógico si miras plantilla, dinámica y calidad individual. Pero lo que no puede permitirse el Espanyol es volver a parecer un equipo encogido. La grada no pide una exhibición; pide competir sin miedo.
El Madrid puede venir con bajas, pero sigue siendo un animal competitivo
También hay quien mira al Madrid y piensa que, con ausencias y con la Liga casi fuera de alcance, puede venir algo menos afilado. Ojalá. Pero cuidado. El Madrid sigue siendo un equipo poderoso incluso en sus días raros. Tiene talento, pegada, orgullo y jugadores que no necesitan dominar 90 minutos para hacerte daño. El Espanyol no puede construir su plan esperando que el rival se relaje. Debe hacerle el partido incómodo, cortar transiciones y defender el área como si cada centro fuese el último. El Espanyol debe jugar con cabeza, pero también con orgullo. No vale el miedo del lunes ante el Levante. No vale esperar a que Dmitrović lo pare todo. No vale llegar al minuto 70 sin haber tirado una vez con intención. El primer paso para puntuar es parecer un equipo vivo.
Una noche con muchas lecturas, pero una sola prioridad perica
Este domingo puede pasar de todo. Puede que el Madrid pierda media Liga en Cornellà-El Prat. Puede que el Barça mire el partido con una sonrisa. Puede que el Clásico de la siguiente jornada llegue cargado de morbo. Pero todo eso es ruido externo. Para el Espanyol, la lectura es mucho más sencilla: si suma, se acerca a la permanencia; si compite bien, recupera algo de autoestima; si vuelve a caer con mala imagen, el ambiente se puede poner todavía más caliente. El Espanyol será juez de la Liga, sí, pero sobre todo será juez de sí mismo.
El RCDE Stadium necesita una respuesta
La afición llega cansada, pero sabe lo que hay en juego. Si el equipo da señales, el estadio responderá. Ya lo ha hecho muchas veces. Pero necesita algo desde el césped: una presión, una ocasión, una defensa seria, un balón dividido ganado, una carrera hacia atrás. Algo que diga “estamos aquí”. Ante el Madrid, el Espanyol no solo se juega puntos. Se juega volver a creer que todavía puede cerrar la permanencia con sus propias manos.







