Álex Calatrava necesitó dos jornadas para marcar su primer gol en Primera División. No fue uno cualquiera. Llegó ante el Real Madrid, delante de una grada entregada y después de una jugada colectiva de las que explican por qué Manolo González llevaba tanto tiempo pidiendo su fichaje. Dolan vio la carrera de Javi Hernández, el canterano puso un pase atrás perfecto y Cala apareció solo para batir a Courtois.
El gol no sirvió para puntuar porque Carlos Espí hizo el 1-2 en el minuto 90. Eso dejó la celebración a medias, pero no borra lo que supone el tanto para un futbolista que hace muy poco estaba peleando por subir a Primera con el Castellón. Calatrava ha dado un salto enorme en pocas semanas y empieza a demostrar que no ha llegado al Espanyol únicamente para completar la plantilla.
El gol que Manolo llevaba tiempo imaginando
La jugada del empate resume bastante bien el tipo de futbolista que es Calatrava. No estaba pegado a la banda ni esperando un balón al pie. Apareció por dentro, leyó el espacio que dejaba la defensa y llegó al área en el momento justo. Cuando Javi Hernández levantó la cabeza, Cala ya estaba preparado para rematar.
No necesitó controlar. Golpeó de primeras y dejó sin respuesta a Courtois. El RCDE Stadium explotó y el Espanyol terminó de creerse que podía competirle el partido al Madrid.
Esa capacidad para moverse entre líneas, unir el centro del campo con el ataque y llegar desde segunda línea es una de las razones por las que Manolo insistió tanto en su fichaje. No es un extremo clásico ni un mediapunta que se limite a esperar la pelota. Se mueve mucho, busca participar y suele jugar mirando hacia delante.
El propio futbolista explicó después del encuentro qué le pide el entrenador: “Bueno, un poco lo que habéis visto. Que esté ahí entre líneas, que sea ese jugador que puede conectar el centro del campo y el ataque. Que sea determinante, que vaya hacia adelante, que cree ocasiones. Lo que estoy intentando hacer y poco a poco creo que cada vez me siento más cómodo. Y aparte de todo eso trabajo y aguanto”.
Ante el Madrid hizo prácticamente todo lo que aparece en esa respuesta. Conectó, llegó, marcó y trabajó muchísimo sin balón. También tuvo que bajar al barro cuando el partido se puso feo.
De Segunda a Primera sin cambiar su manera de jugar
Calatrava viene de firmar una gran temporada con el Castellón, donde consiguió 14 goles. Aquello le abrió definitivamente la puerta de Primera, aunque su camino hasta aquí ha sido bastante menos directo que el de otros jugadores.
Hace seis años competía en Primera Catalana con el Parets, estudiaba Ingeniería y trabajaba de madrugada en un Primark. Después pasó por el Sants, el filial del Atlético de Madrid y el Castellón. No llegó a la élite con 18 años ni después de aparecer en todas las listas de grandes promesas. Lo ha hecho con 26, después de ganarse cada paso.
En solo dos años ha pasado del Atlético de Madrid B a disputar un partido de Liga contra Mbappé, Vinicius, Bellingham y compañía. Su primer gol en la máxima categoría llegó precisamente contra ese Madrid que hasta hace poco veía desde lejos.
“Está claro que es un sueño para mí. Una pena que no haya servido para sumar algún punto. Pero para mí ha sido un sueño el marcar contra el Madrid y marcar en el estadio”, reconoció en la zona mixta.
La camiseta del encuentro ya tiene dueño y lugar reservado. “No, me la he llevado de recuerdo por mi primer gol en Primera”. Normal. Hay camisetas que se lavan y vuelven al armario, y otras que cuentan por sí solas un trozo de carrera.
Cala empieza a entender lo que quiere el Espanyol
Su estreno frente al Levante no fue especialmente brillante. El equipo ganó 3-0, pero Calatrava todavía parecía estar buscando su sitio. Ante el Madrid dio un paso más. Se ofreció entre líneas, ayudó a sacar la pelota y apareció donde realmente podía hacer daño.
Él mismo reconoce que sigue adaptándose: “A nivel personal, cada partido que pasa, cada entreno, cada semana que pasa, estoy un poquito mejor. Cada vez entiendo más a los compañeros, la idea del míster y cada vez me encuentro mejor”.
El cambio de categoría se nota. Hay menos tiempo para controlar, los rivales llegan antes y cualquier pelota perdida puede acabar generando peligro. La respuesta de Cala está siendo mantener aquello que le llevó hasta Primera: competir, moverse y no esconderse.
“Yo creo que hay bastantes diferencias. Pero lo más importante y lo que estoy intentando es competir como competía el año pasado. Y creo que luego el juego y el crear oportunidades van llegando poco a poco”.
Esa frase tiene bastante sentido. Calatrava todavía no controla todos los ritmos del equipo ni conoce al detalle los movimientos de sus compañeros. Aun así, ya ha encontrado una manera de ser útil mientras termina de adaptarse.
La conexión con Javi Hernández deja ganas de más
Otra buena noticia fue su entendimiento con Javi Hernández. La asistencia del canterano no apareció por casualidad. Javi atacó el espacio, levantó la cabeza y Cala entendió dónde debía colocarse para recibir el pase atrás.
Los dos son futbolistas con buen pie, movilidad y ganas de jugar hacia delante. Javi puede acelerar por fuera y Calatrava sabe aparecer por dentro, una combinación que puede darle mucho al Espanyol si sigue creciendo.
“Sí, es lo que te decía. Cada entreno me voy encontrando más cómodo, voy conociendo más a mis compañeros. Y en este caso con Javi porque me ha dado la asistencia. Pero creo que en general cada vez con todos los compañeros me estoy encontrando más cómodo y los entiendo mejor”.
Manolo dispone ahí de una sociedad interesante. Todavía está empezando, pero la jugada contra el Madrid enseñó una posibilidad que puede repetirse durante el curso. Dolan también participó en el nacimiento del gol, con lo que la acción reunió a tres futbolistas llamados a darle más velocidad y descaro al ataque perico.
Personalidad para jugar contra cualquiera
Calatrava no se limitó a marcar. También jugó con una intensidad que por momentos estuvo cerca de costarle cara. Desde los primeros minutos mantuvo un duelo bastante caliente con Vinicius y terminó viendo una amarilla. Más tarde tuvo otra acción arriesgada con Álvaro Carreras.
Después del partido explicó que no había existido intención de hacer daño en la primera acción con el brasileño: “Yo creo que ha sido la primera jugada del partido y yo he intentado jugar el balón y es verdad, cuando me he dado cuenta que ya el balón no estaba, pues he intentado frenar. Yo creo que se ha dado cuenta y el VAR y el árbitro lo habrán interpretado así, porque si no pues me habrían sacado tarjeta y creo que ha sido lo que te decía antes, un lance del juego que yo para mí ha sido sin ningún tipo de intención ni de hacer daño”.
Seguramente deberá aprender a controlar un poco mejor esa energía, especialmente cuando está amonestado. Pero el fondo de la cuestión también habla bien de él: no le impresionó tener delante al Real Madrid. Compitió, protestó, fue al choque y pidió la pelota.
No pareció un jugador paralizado por el escenario. Y para alguien que acaba de aterrizar en Primera, eso ya es bastante.
Un fichaje de Manolo que empieza a darle la razón
El Espanyol pagó cinco millones de euros por Calatrava. Fue el primer traspaso de la etapa de Monchi y también una petición muy clara de Manolo, que ya lo quería desde la temporada anterior. Había expectación por comprobar si podría trasladar a Primera lo que había hecho en Castellón.
Dos jornadas no sirven para sacar conclusiones definitivas, pero el comienzo invita a pensar que puede hacerlo. Tiene movilidad, llegada, último pase y gol. Sobre todo, ofrece un perfil que no abundaba en la plantilla.
Su estreno goleador quedó manchado por la derrota, algo que él tampoco trató de esconder: “Sí, por la parte que me toca, contento, pero bueno, no ha servido de mucho y a ver si pueden ser muchos más, contento porque haya sido contra un equipo contra el Madrid, delante de la afición y bueno, esperamos que sean muchos más”.
Ese es ahora el reto. Que el gol ante Courtois no sea una bonita anécdota, sino el principio de algo. Calatrava ha llegado a Primera por el camino largo, sin atajos y sin que nadie le regalara demasiado. Ahora que ha encontrado la puerta, da la sensación de que no piensa salir de ahí fácilmente.














