Un año de Alan Pace en el Espanyol: de la liberación tras Chen al gran examen de Monchi y el mercado; un aniversario entre la ilusión recuperada y algunas dudas que aún están por resolver

14 de julio de 2026

lagrada fuente google 1Este 14 de julio se cumple exactamente un año de la confirmación del acuerdo que puso al Espanyol en manos del grupo liderado por Alan Pace. La noticia, adelantada tiempo antes por La Grada, cayó como una bomba y fue recibida casi como una liberación por buena parte de la afición. Después de años de desgaste, protestas y distancia con Chen Yansheng, el club cambiaba de rumbo y abría una etapa cargada de expectativas. La operación se situó alrededor de los 130 millones de euros y contempló que Rastar mantuviera una participación en la nueva estructura empresarial.

El cambio se anunció en julio, pero se completó en octubre

Conviene separar las dos fechas. El 14 de julio de 2025 se conoció el acuerdo para el cambio de propiedad, que permitió al espanyolismo asumir que la etapa de Chen llegaba a su final. La adquisición de la participación mayoritaria no se completó oficialmente hasta el 9 de octubre, una vez superados los trámites y el proceso de revisión. Fue entonces cuando Velocity Sports Partners, el brazo inversor deportivo de ALK Capital, pasó a controlar formalmente el Espanyol.

La afición llegaba agotada de la etapa de Chen Yansheng

Para entender la ilusión de aquel día hay que recordar de dónde venía el club. La relación entre Chen Yansheng y la grada estaba rota desde hacía mucho tiempo. Pesaban los dos descensos, la pérdida de confianza en el proyecto, las decisiones deportivas fallidas y una presidencia gestionada casi siempre desde la distancia. El problema ya no era únicamente perder partidos: muchos pericos sentían que el Espanyol avanzaba sin dirección, sin voz y sin una idea reconocible.

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La venta se vivió como el cierre de una etapa demasiado larga

Chen había llegado en 2016 con promesas de crecimiento, estabilidad y un Espanyol preparado para mirar hacia arriba. La historia terminó tomando un camino muy distinto. Hubo inversiones, ampliaciones de capital y temporadas de fuerte gasto, pero el club no logró convertir ese dinero en una estructura deportiva estable. Al final, la sensación que quedó fue amarga: Rastar sostuvo económicamente a la entidad, pero nunca consiguió construir el Espanyol que había prometido.

Alan Pace aterrizó con el crédito que da representar algo nuevo

La nueva propiedad no necesitó grandes gestos iniciales para generar ilusión. Le bastó con no ser la anterior. Alan Pace aparecía como un dirigente con experiencia en el fútbol inglés, al frente de un grupo que ya controlaba el Burnley y que prometía respetar la autonomía de los dos clubes. El discurso hablaba de fortalecer las bases deportivas e institucionales y de construir sobre la historia del Espanyol, no de sustituirla.

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El modelo multiclub despertaba ilusión y algunas preguntas

Desde el primer día hubo una cuestión imposible de esquivar: la relación con el Burnley. La idea de compartir propiedad podía abrir acceso a conocimiento, futbolistas, redes internacionales y nuevas vías de negocio. También generaba preguntas sobre la autonomía real del Espanyol, el reparto de recursos y la prioridad que tendría cada entidad cuando sus intereses chocaran. Durante los primeros meses esas dudas quedaron en segundo plano porque el balón estaba dando motivos para mirar hacia otro lado.

La buena marcha deportiva tapó muchos debates hasta Navidad

El equipo de Manolo González firmó una primera parte de la temporada que elevó la ilusión. El Espanyol llegó al final de 2025 instalado en una zona muy cómoda, lejos del descenso y con la sensación de que podía aspirar a algo más. Esa dinámica actuó como el mejor escudo para la propiedad. Cuando el equipo gana, casi todo parece ir más rápido, más ordenado y mejor de lo que realmente está.

Enero cambió el relato del primer año de Pace

La segunda vuelta puso el proyecto bajo una luz mucho menos amable. El mercado de invierno dejó únicamente la llegada de Cyril Ngonge y el equipo empezó a caer en una racha que terminó alcanzando los 18 partidos sin ganar. La distancia con el descenso se redujo hasta convertir una temporada que parecía tranquila en una carrera angustiosa por evitar una caída que habría sido durísima para el nuevo propietario.

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Las primeras dudas serias aparecieron con la crisis deportiva

La mala racha no cuestionó solo al entrenador o a los jugadores. También colocó a Alan Pace y a su estructura bajo examen. El aficionado empezó a preguntarse si la nueva propiedad había medido bien las necesidades del equipo, por qué el mercado invernal había sido tan corto y hasta qué punto existía una respuesta deportiva preparada para una situación de emergencia. La ilusión del verano no desapareció de golpe, pero dejó de servir como respuesta para todo.

La permanencia evitó que el proyecto entrara en una crisis mayor

El Espanyol consiguió salvarse y cerrar la temporada en Primera, evitando que el primer año de la nueva propiedad terminara convertido en un desastre. El alivio fue enorme, aunque no borró lo ocurrido entre enero y mayo. El equipo había enseñado dos caras casi opuestas durante el mismo curso: una primera vuelta que invitaba a soñar y una caída prolongada que volvió a despertar los fantasmas más conocidos del espanyolismo.

Alan Pace fue ratificado como presidente en noviembre

Entre ambos momentos, Alan Pace asumió formalmente la presidencia en la Junta General de Accionistas celebrada el 25 de noviembre de 2025. Allí habló de responsabilidad, ambición y margen de crecimiento, mientras el nuevo Consejo de Administración quedaba ratificado. La nueva etapa ya no era una transición ni una promesa futura: Pace pasaba a ser el máximo responsable visible de todo lo que ocurriera en el club.

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El fichaje de Monchi recuperó buena parte de la confianza perdida

El movimiento que más ha cambiado el ánimo alrededor del Espanyol ha sido la incorporación de Monchi como director general deportivo. Su llegada aportó algo que la afición llevaba tiempo reclamando: una figura reconocible, con autoridad, experiencia y una idea deportiva propia. El club formalizó su presentación el 26 de mayo y le entregó un papel central dentro de la nueva estructura.

Monchi dio respaldo inmediato a Manolo González

Una de sus primeras decisiones fue confirmar la continuidad de Manolo González hasta 2027. El gesto ayudó a cerrar un debate que podía haberse alargado durante todo el verano y ofreció una primera señal de estabilidad. Monchi asumió la decisión públicamente y dejó claro que el proyecto deportivo pasaría por mantener al técnico que había logrado el ascenso y la permanencia.

El efecto Monchi ha devuelto una referencia al área deportiva

El valor de Monchi no está únicamente en los fichajes que pueda cerrar. También está en su capacidad para explicar el proyecto, asumir responsabilidades y convertirse en una voz deportiva clara. Durante demasiado tiempo, el Espanyol sufrió una sensación de vacío en esa parcela. Ahora existe una figura que ordena el discurso y permite saber quién decide. Eso no garantiza que todas las operaciones salgan bien, pero ayuda a recuperar confianza y a reducir la impresión de improvisación.

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El mercado de verano será el gran examen deportivo de Pace

Los primeros movimientos han generado interés, pero la plantilla todavía necesita bastante trabajo. Han llegado Álex Calatrava, Quilindschy Hartman y Gabriel Moscardo, mientras se han producido numerosas salidas. Monchi ha reconocido que los próximos objetivos están definidos junto a Manolo González y que la prioridad pasa por reforzar el centro de la defensa.

No bastará con fichar nombres que suenen bien

La evaluación de la nueva propiedad dependerá de cómo quede la plantilla cuando termine agosto. El Espanyol necesita más nivel en varias posiciones y debe resolver casos que condicionan el límite salarial. La pregunta no es cuántos futbolistas llegarán, sino cuántos mejorarán realmente el once y permitirán que el equipo no vuelva a vivir una caída como la del pasado curso.

La multipropiedad empieza a mostrar sus primeros efectos

La relación con el Burnley ya no es una idea dibujada en una presentación. El movimiento de Lluc Castell hacia el conjunto inglés y la llegada de Hartman al Espanyol muestran que los dos clubes han empezado a compartir caminos deportivos. Esa vía puede ayudar a resolver operaciones y generar recursos, pero también obliga a trabajar con transparencia. Cada movimiento será observado para comprobar si beneficia al Espanyol o si responde sobre todo a las necesidades globales del grupo.

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La afición quiere hechos en el área comercial

El mercado no es el único examen. Una de las grandes expectativas generadas por la llegada de un grupo norteamericano tenía que ver con el crecimiento comercial. Nuevos patrocinadores, acuerdos internacionales, explotación de la marca y más ingresos recurrentes aparecían como campos donde la propiedad podía aportar mucho. Un año después, el espanyolismo sigue esperando un salto visible en esa parcela.

Los nuevos patrocinadores serán una medida del verdadero crecimiento

Incrementar los ingresos comerciales no sirve únicamente para presentar balances más bonitos. Tiene una consecuencia directa en la capacidad deportiva, el límite salarial y la posibilidad de retener talento. Si Pace quiere que el Espanyol deje de depender tanto de ventas o de oportunidades de última hora, deberá elevar la capacidad del club para generar recursos por sí mismo. Ese trabajo es menos vistoso que anunciar un fichaje, pero puede ser más decisivo a medio plazo.

Un primer año con más esperanza que certezas

El balance no puede cerrarse ni como un éxito rotundo ni como una decepción. Alan Pace heredó un club cansado, una afición desconectada de su propietario y una estructura con mucho por reconstruir. Ha recuperado parte de la ilusión, ha colocado a Monchi al frente del proyecto deportivo y ha mantenido al equipo en Primera. También ha vivido una crisis deportiva enorme, un mercado invernal insuficiente y varias preguntas que siguen abiertas.

La propiedad ya no puede vivir únicamente del contraste con Chen

Durante los primeros meses bastaba con comparar cada gesto con la etapa anterior. Estar presente, hablar, explicar y mostrar ambición ya suponía un cambio. Después de un año, ese margen se reduce. Alan Pace debe empezar a ser evaluado por lo que construye, no solo por no parecerse a Chen Yansheng. Ese es el paso que separa una transición ilusionante de un proyecto verdaderamente sólido.

Monchi representa ahora la mayor apuesta del nuevo Espanyol

La confianza recuperada gira en buena medida alrededor del director general deportivo. Su currículum, su capacidad para encontrar jugadores y su forma de asumir el mando han devuelto esperanza a un entorno que acabó la temporada agotado. Pero esa confianza también tiene condiciones. El mercado deberá ofrecer respuestas y el equipo tendrá que convertirlas en rendimiento.

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El segundo año exigirá más que buenas intenciones

El 14 de julio de 2025 abrió una puerta que el espanyolismo llevaba mucho tiempo esperando. Un año más tarde, la sensación sigue siendo mejor que durante el tramo final de Rastar, pero la propiedad ya entra en una fase distinta. Ahora toca demostrar que puede reforzar la plantilla, generar nuevos ingresos, aprovechar bien la relación con el Burnley y ofrecer estabilidad cuando el fútbol vuelva a torcerse.

Un aniversario entre la ilusión recuperada y el examen pendiente

El Espanyol de Alan Pace cumple su primer año desde el anuncio de la compra con una fotografía todavía incompleta. Hay una afición que ha vuelto a engancharse, un director deportivo que transmite autoridad y una plantilla en plena reconstrucción. También quedan dudas, necesidades y promesas por convertir en hechos. El cambio de propiedad devolvió esperanza. El mercado, los patrocinadores y el rendimiento del equipo dirán ahora si aquella esperanza tenía una base real.