
Resumen: El Espanyol ha pasado página de la etapa de Manolo González con una renovación completa de su cuerpo técnico. El club ha confirmado las salidas de Gerard Garrido, Dani Parra, David Martín, David Llobet y César del Pozo, mientras que Eder Sarabia llega acompañado por cuatro colaboradores, entre ellos el exjugador perico Álvaro González. El cambio ha dejado también despedidas muy emotivas, especialmente la de Garrido, que ha lamentado la manera en que termina su etapa y ha anunciado que vuelve a la grada como un aficionado más. Y en medio de todos estos movimientos llama la atención el escaso reconocimiento público de la plantilla hacia Manolo González: la primera despedida fue la de Bryan Zaragoza, a la que se ha unido Omar El Hilali.
Cinco puntos clave
• Adiós al equipo de Manolo: el Espanyol prescinde de sus cinco colaboradores y cierra completamente la anterior etapa técnica.
• Sarabia llega con cuatro técnicos: Jon López, Jon Moreno, Aitor Unzué y Álvaro González se incorporan al nuevo proyecto.
• Gerard Garrido se despide emocionado: lamenta las formas de su salida y anuncia que volverá a animar al Espanyol desde la grada.
• Bryan Zaragoza rompe el silencio: es el futbolista del que constaba una despedida pública a Manolo González y sus colaboradores, al que se ha añadido posteriormente Omar El Hilali.
• Una nueva etapa bajo presión: Monchi y Sarabia afrontan el reto de recuperar a un Espanyol en descenso y golpeado por la eliminación copera.
El Espanyol despide a los cinco colaboradores de Manolo González y cierra una etapa
El Espanyol ya está metido de lleno en una nueva etapa. Y cuando decimos nueva, es nueva de verdad, porque la salida de Manolo González no se ha quedado únicamente en el entrenador: también se marcha todo su equipo de trabajo más cercano. El club confirmó este miércoles que Gerard Garrido, hasta ahora segundo entrenador, los preparadores físicos Dani Parra y David Martín, y los analistas David Llobet y César del Pozo dejan sus cargos. Cinco profesionales que han acompañado a Manolo durante una etapa marcada por el ascenso, las permanencias en Primera y, finalmente, una crisis deportiva que ha terminado llevándose por delante a todo el cuerpo técnico. La entidad ha querido agradecer públicamente su compromiso, dedicación y profesionalidad, deseándoles suerte en sus próximos destinos. Un reconocimiento que llega después de un desenlace especialmente doloroso, con el equipo eliminado de la Copa del Rey ante el Sestao River y el cese del entrenador comunicado poco después de aquella derrota. Se cierra así un ciclo que, pese a su final amargo, había conseguido cumplir los objetivos deportivos marcados por el club. Y conviene recordarlo, porque los resultados de las últimas semanas no deberían borrar todo lo anterior. El Espanyol necesitaba reaccionar, eso parece bastante evidente, pero las formas elegidas para poner fin a esta etapa han dejado un mal sabor de boca en buena parte del espanyolismo.
Eder Sarabia llega con su propio staff y recupera a Álvaro González para el Espanyol
Mientras unos hacen las maletas, otros empiezan a instalarse. Eder Sarabia, que ha firmado hasta junio de 2028, llega al Espanyol acompañado por Jon López, Jon Moreno, Aitor Unzué y Álvaro González, los cuatro nombres anunciados por el club para acompañar al nuevo entrenador. Y hay uno que resultará especialmente familiar a la afición: Álvaro González. El exdefensa cántabro, que disputó 82 partidos con la camiseta blanquiazul, regresa ahora a la entidad en una función muy diferente a la que desempeñó como futbolista. Su incorporación supone también recuperar a alguien que ya conoce el club desde dentro, algo que puede resultar útil en una etapa que empieza con bastantes urgencias. Sarabia llega con su gente y con la intención de implantar una manera de trabajar propia, aunque el verdadero examen estará en el césped. El nuevo técnico se encuentra con un Espanyol en puestos de descenso, con muchas dudas en su juego y necesitado de resultados inmediatos. No tendrá demasiado margen para experimentos ni para una adaptación prolongada. La responsabilidad de haber apostado por este cambio corresponde a Monchi, que ahora deberá demostrar que la elección del exentrenador del Elche era la adecuada para sacar al equipo de una situación cada vez más preocupante.
Gerard Garrido se despide del Espanyol con un mensaje cargado de sentimiento y dolor
Entre las despedidas que ha dejado este cambio de etapa, la de Gerard Garrido ha sido especialmente emotiva. El hasta ahora segundo entrenador de Manolo González, perico desde pequeño, ha publicado un largo mensaje en sus redes sociales en el que repasa casi tres años de trabajo y más de un centenar de partidos defendiendo el escudo que lleva en el corazón. Una despedida que tiene un significado especial porque Garrido no habla solo como profesional. Habla también como aficionado. Como alguien que creció siguiendo al Espanyol en Sarrià, Montjuïc y Cornellà, y que un día tuvo la oportunidad de pasar de la grada al banquillo. «Ni en el mejor de mis sueños, aquel Gerard que de pequeño iba a Sarrià, Montjuïc y al RCDE Stadium a celebrar los goles de Tamudo, la salvación de Coro, la Copa del Rey de 2006 y alguna alegría europea, se habría imaginado nunca poder defender este escudo desde el césped durante tantos partidos», ha escrito. Garrido reconoce el disgusto por el desenlace: «La manera de acabar no ha sido la mejor. Ha sido cruel y decepcionante». Unas palabras que dicen mucho de cómo se ha vivido el cese dentro del propio cuerpo técnico. Eso sí, también deja claro que puede marcharse con la cabeza alta, orgulloso de haber cumplido los objetivos que les había marcado el club. Una mezcla de tristeza, orgullo y sentimiento perico que se entiende perfectamente al leer su despedida.
El agradecimiento de Garrido a Manolo González y su regreso a la grada como un perico más
Gerard Garrido tampoco se ha olvidado de la persona que le dio la oportunidad de formar parte de esta aventura. Su despedida contiene unas palabras especialmente cariñosas hacia Manolo González, con quien ha compartido banquillo, responsabilidades y muchas horas de trabajo. «Agradecimiento eterno al míster, a Manolo, por contar conmigo para su proyecto. Míster, eres historia viva de este club. Te admiro como entrenador y te quiero mucho como amigo», le ha dedicado. También ha tenido palabras para el resto del cuerpo técnico, a quienes considera amigos, y para los jugadores, agradeciéndoles el respeto y el cariño que le han mostrado durante todo este tiempo. Pero seguramente uno de los fragmentos que más habrá llegado a los aficionados es el dedicado a la grada. Garrido considera que durante estos años se recuperó una conexión especial entre el equipo y su gente, y ahora quiere volver al lugar desde el que vivió durante tantos años su pasión por el Espanyol. «Y, por último, a la afición, por haber vuelto a conseguir la unión entre la grada y el césped, por el respeto y por las incontables muestras de cariño que he recibido durante estos casi tres años. Ahora toca volver a la grada, para volver a ser uno de vosotros». También ha reservado un recuerdo muy personal para su padre, que no pudo compartir con él esta experiencia: «Papá, lo peor de estos casi tres años es que no los hayas podido vivir conmigo. Espero que estés orgulloso de mí. Eres mi guía, y saber que sigues a mi lado hace que toda la lucha valga la pena». Su adiós termina con una expresión que resume su sentimiento: «Gracias por todo. Maravillosa Minoría». Se marcha el segundo entrenador, sí, pero el perico seguirá estando ahí.
Bryan Zaragoza, el único futbolista del que consta una despedida pública a Manolo González
Y luego está una cuestión que también llama bastante la atención en estas primeras horas posteriores al cambio de entrenador: el silencio público de buena parte del vestuario respecto a la salida de Manolo González. Durante las últimas semanas escuchamos a distintos jugadores hablar de su apoyo al técnico, de la confianza que tenían en él y de lo mucho que querían sacar adelante la situación. Pero cuando llegó la hora de despedirse, las muestras públicas de reconocimiento han sido muy escasas. Hasta el momento de la publicación de esta noticia, la despedida que consta documentada es la de Bryan Zaragoza, que compartió una historia de Instagram junto al entrenador gallego con el mensaje «Gracias por todo míster. Os merecéis lo mejor tu cuerpo técnico y tú!». Curiosamente, el gesto llega de uno de los futbolistas que menos tiempo llevaba trabajando con él.
Posteriormente a la publicación de la primera versión de esta noticia, se ha unido Omar El Hilali con este mensaje: “Gracias por todo, Manolo. Espero que te vaya genial en el futuro. te mereces lo mejor. Un abrazo grande”.
No sabemos si otros integrantes de la plantilla se han despedido personalmente de Manolo, y sería deseable pensar que sí. Tampoco puede descartarse que haya habido mensajes privados o publicaciones que no hayan trascendido. Pero no habría estado de más ver alguna palabra pública de agradecimiento por parte de quienes durante tanto tiempo habían asegurado estar a muerte con su entrenador. Especialmente porque el técnico gallego, con sus aciertos y errores, fue quien estuvo dando la cara hasta el último momento, incluso cuando los resultados y el rendimiento de algunos futbolistas hacían cada vez más difícil sostener la situación. Una cosa es aceptar que el fútbol obliga a tomar decisiones y otra olvidar tan rápidamente a quien ha compartido contigo tantas batallas.
El Espanyol pasa página con Sarabia, pero las responsabilidades no desaparecen con Manolo González
Con Manolo González y su cuerpo técnico ya fuera del club, el Espanyol entra en una etapa en la que las excusas empiezan a agotarse para todos. La decisión de cambiar de entrenador está tomada y Eder Sarabia tendrá la oportunidad de demostrar que puede darle al equipo aquello que ha perdido durante los últimos meses. Pero sería un error pensar que todos los problemas desaparecen simplemente sustituyendo a quienes se sientan en el banquillo. Los jugadores continúan siendo los mismos, el equipo sigue en una situación deportiva muy delicada y las decisiones de planificación que han llevado hasta aquí tampoco pueden olvidarse. Monchi, como principal responsable deportivo, queda todavía más expuesto tras haber apostado por este relevo, mientras que Alan Pace deberá responder por el rumbo de un proyecto que ha generado muchas más dudas que certezas. El inicio de la era Sarabia llega acompañado de una despedida amarga de quienes habían conseguido devolver al Espanyol a Primera y mantenerlo en la categoría. Ahora toca mirar hacia delante, porque el calendario no espera y la clasificación tampoco. Pero eso no debería impedir reconocer el trabajo de quienes se marchan ni recordar que los problemas de fondo siguen siendo responsabilidad de muchas más personas que las cinco que acompañaban a Manolo González. El nuevo cuerpo técnico tendrá que encontrar soluciones. Y los futbolistas, que tanto hablaron de estar unidos, deberán empezar a demostrarlo de una vez sobre el terreno de juego.









