El Espanyol, ante el fantasma de sus últimos fracasos en la Copa: de Barbastro al Atlético Baleares, con el Sestao River como nuevo examen

27 de octubre de 2026
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Resumen: El Espanyol afronta este martes su estreno en la Copa del Rey 2026-27 ante el Sestao River con el recuerdo de dos eliminaciones especialmente dolorosas. En diciembre de 2024 cayó por 2-0 ante el Barbastro y un año después quedó fuera frente al Atlético Baleares (1-0), ambos conjuntos de Segunda Federación. Dos golpes que dañaron la imagen de un equipo de Primera División y que llegaron, precisamente, en la segunda ronda del torneo. Ahora, con los blanquiazules en puestos de descenso tras perder ante el Racing de Santander, la visita a Las Llanas representa una oportunidad para romper la mala dinámica, pero también encierra el peligro de protagonizar un tercer fracaso consecutivo frente a un rival de cuarta categoría.

Cinco puntos clave

    • El Barbastro, primer gran golpe: el Espanyol cayó eliminado por 2-0 el 3 de diciembre de 2024, con un doblete de Sito Barrera ante un rival de Segunda Federación.
    • El Atlético Baleares repitió la historia: el 4 de diciembre de 2025, un gol de Jaume Tovar dejó fuera al Espanyol en la segunda ronda.
    • Dos eliminaciones con un patrón común: los blanquiazules volvieron a fallar ante rivales de inferior categoría y fueron incapaces de reaccionar a sus goles.
    • El Sestao River llega con argumentos: compite en Segunda Federación, se clasificó a través de la Copa Federación y jugará arropado por su afición en Las Llanas.
    • La crisis convierte la Copa en otro examen: el Espanyol llega en descenso y necesita ganar para evitar que aumente el malestar alrededor del equipo.

El Espanyol se estrena ante el Sestao River con los fantasmas de Barbastro y Atlético Baleares todavía presentes

El Espanyol vuelve a encontrarse con la Copa del Rey y lo hace con dos recuerdos que todavía escuecen entre el espanyolismo. Las eliminaciones ante el Barbastro en diciembre de 2024 y el Atlético Baleares un año después siguen siendo dos de los episodios más decepcionantes de las últimas temporadas. En ambos casos, un conjunto de Primera División terminó cayendo ante un rival de Segunda Federación, tres categorías por debajo, sin encontrar la manera de imponer su superioridad. Ahora aparece el Sestao River, otro equipo de la cuarta categoría del fútbol español, que recibirá a los blanquiazules este martes 27 de octubre, a las 19:00 horas, en Las Llanas. El Espanyol llega a esta nueva edición en un momento especialmente delicado, metido en puestos de descenso tras perder ante el Racing de Santander (2-1) y con una dinámica de resultados que ha disparado la preocupación. La Copa puede convertirse en una oportunidad para cambiar el ánimo. Pero antes habrá que evitar que la historia vuelva a repetirse.

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Barbastro 2-0 Espanyol: el primer gran ridículo copero de diciembre de 2024

El 3 de diciembre de 2024, el Espanyol protagonizó una de las grandes sorpresas negativas de aquella edición al caer por 2-0 ante la UD Barbastro. El conjunto aragonés militaba en Segunda Federación y atravesaba una situación complicada en su campeonato, pero consiguió eliminar a los pericos en la segunda ronda. Los de Manolo González habían empezado con cierta iniciativa e incluso Cheddira estrelló un balón en el palo tras un centro de Carlos Romero. Pero el dominio inicial no se tradujo en goles y el partido comenzó a complicarse después del descanso. Un penalti cometido por Álvaro Tejero permitió a Sito Barrera adelantar al Barbastro, y el mismo futbolista terminó firmando el segundo tanto para cerrar una noche histórica para los locales. El Espanyol, que debía hacer valer su condición de equipo de Primera, acabó eliminado por un rival que entonces peleaba por salir de la zona baja de su grupo.

La diferencia de categoría quedó completamente borrada sobre el terreno de juego y la derrota abrió un debate sobre la preparación de aquellas eliminatorias y la actitud competitiva del equipo.

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Atlético Baleares 1-0 Espanyol: el mismo fracaso se repitió un año después

Lo más preocupante es que aquella eliminación no sirvió de aviso suficiente. El 4 de diciembre de 2025, prácticamente un año después del desastre de Barbastro, el Espanyol volvió a despedirse de la Copa del Rey en la segunda ronda y otra vez frente a un conjunto de Segunda Federación. Esta vez el verdugo fue el Atlético Baleares, que se impuso por 1-0 en el Estadi Balear gracias a un gol de Jaume Tovar en el minuto 54. La jugada nació de un centro al área que Clemens Riedel no consiguió despejar, dejando un balón que el delantero local aprovechó para marcar. Los blanquiazules tuvieron tiempo de reaccionar, pero fueron incapaces de superar a un rival ordenado y convencido de sus posibilidades.

Ni la superioridad de categoría ni la presencia de jugadores habituales del primer equipo evitaron una segunda eliminación sonrojante. La decepción fue todavía mayor porque aquel Espanyol estaba firmando una buena temporada en Liga y parecía tener recursos suficientes para avanzar mucho más en el torneo. Pero volvió a marcharse a casa antes de tiempo.

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Dos eliminaciones consecutivas ante equipos de cuarta categoría que dejan una advertencia muy clara

Barbastro y Atlético Baleares dejaron una lección que el Espanyol no debería necesitar aprender por tercera vez. Las dos derrotas tuvieron diferencias, pero también bastantes puntos en común. Los blanquiazules llegaron como favoritos, se encontraron con adversarios que afrontaron la eliminatoria como una oportunidad histórica y fueron incapaces de reaccionar cuando el partido empezó a complicarse. En ambos casos, los rivales encontraron el gol después del descanso y supieron defender su ventaja ante un Espanyol sin respuestas. También coincidió el momento de la eliminación: la segunda ronda, cuando todavía quedaba mucho camino por recorrer en la competición. Dos años seguidos cayendo ante equipos de Segunda Federación no pueden explicarse solamente por la mala suerte o por las particularidades de la Copa. En el torneo del KO siempre existen sorpresas, pero cuando se repiten de manera consecutiva conviene preguntarse qué está fallando. La intensidad, la concentración y la capacidad para adaptarse a partidos incómodos también forman parte de la obligación de competir de un club de Primera División.

El Sestao River quiere aprovechar Las Llanas para provocar otra sorpresa ante el Espanyol

El siguiente adversario tampoco parece dispuesto a actuar como un simple invitado a la fiesta. El Sestao River, que esta temporada compite en el Grupo 1 de Segunda Federación después de perder la categoría el curso anterior, se ha ganado su participación en la Copa gracias a su recorrido en la Copa Federación. El conjunto vizcaíno eliminó al Badalona, al Comillas y al Terrassa, al que derrotó por un contundente 4-1 en Las Llanas. Su buen inicio liguero también confirmó que es un equipo competitivo, capaz de aprovechar el ambiente de un estadio con mucha tradición futbolística. La eliminatoria se jugará a partido único y el Sestao tendrá a su afición detrás, con la oportunidad de eliminar a un histórico de Primera División. Para los locales, el partido representa una noche especial. Para el Espanyol, en cambio, será una obligación deportiva que deberá resolver sin confiarse por la diferencia de categorías. Las Llanas ya espera una de esas citas en las que el favorito tiene mucho más que perder que el equipo modesto.

El Espanyol llega a la Copa en descenso y sin margen para otro tropiezo

El contexto deportivo tampoco ayuda a afrontar la eliminatoria con tranquilidad. El Espanyol viene de caer ante el Racing de Santander después de adelantarse en el marcador y suma solamente ocho puntos en las diez primeras jornadas de LaLiga. El equipo ha encadenado cinco partidos sin ganar, ha mostrado problemas para mantener las ventajas y vuelve a ocupar posiciones de descenso. En esas circunstancias, la Copa aparece en medio de una semana especialmente complicada, con muchas dudas alrededor del rendimiento de la plantilla y del futuro del banquillo. Una victoria en Sestao no solucionaría de golpe los problemas del campeonato, pero sí permitiría recuperar algo de confianza y evitar una nueva herida. Una eliminación, en cambio, agravaría todavía más el malestar de una afición que ya ha tenido que soportar demasiadas decepciones en este torneo. El equipo necesita ganar y, sobre todo, demostrar que ha entendido lo sucedido en las dos últimas ediciones.

La Copa del Rey, una competición que históricamente ha significado mucho para el espanyolismo

Hay otro motivo por el que las eliminaciones ante Barbastro y Atlético Baleares resultaron tan dolorosas: la Copa del Rey no es una competición cualquiera para el Espanyol. El club ha levantado el trofeo en cuatro ocasiones, la última en 2006, y mantiene una relación especial con un torneo que forma parte de su historia y de sus grandes celebraciones. Los títulos de 1929, 1940, 2000 y 2006 son una parte fundamental de la memoria colectiva del espanyolismo. Precisamente por eso cuesta aceptar que, en las últimas temporadas, el equipo haya sido incapaz de superar siquiera la segunda eliminatoria ante rivales de categorías inferiores. El Espanyol no está obligado a ganar la Copa, pero sí a competir con seriedad y a intentar llegar mucho más lejos de lo que viene consiguiendo. La necesidad de asegurar la permanencia en Primera puede condicionar alineaciones y prioridades, aunque no debería servir como excusa para renunciar de entrada a una competición que tantas alegrías ha dado a su afición.

El Sestao River pone a prueba si el Espanyol ha aprendido de sus errores en la Copa

La visita a Las Llanas será, por encima de todo, un examen de competitividad y de respeto a la competición. El Espanyol cuenta con más recursos y una plantilla de superior categoría, pero ya comprobó en Barbastro y en Palma que eso no garantiza absolutamente nada. Habrá que adaptarse al escenario, competir cada balón y evitar que el rival encuentre motivos para crecer con el paso de los minutos. Tampoco bastará con dominar la posesión si después no se generan ocasiones o si cualquier error defensivo termina decidiendo la eliminatoria. Barbastro y Atlético Baleares forman parte de una historia reciente que el espanyolismo quiere dejar atrás de una vez. El Sestao River representa la oportunidad de empezar a hacerlo, aunque también amenaza con convertirse en otro nombre difícil de olvidar. Después de dos fracasos consecutivos ante rivales de Segunda Federación, al Espanyol le toca demostrar que esta vez la Copa va en serio.