Ferran Gómez entrega el brazalete de capitán a los más pequeños de La21: el Espanyol transmite sus valores desde la cantera

20 de octubre de 2026
lagrada fuente google 1

Resumen: 

Ferran Gómez, capitán del Espanyol B, ha entregado el brazalete de capitán a los jugadores más pequeños de La21 en una iniciativa destinada a reforzar el sentimiento de pertenencia al club. Esta temporada, los futbolistas de las categorías comprendidas entre el Infantil S12 y el Prebenjamín S8 se alternarán la capitanía en cada partido, con el objetivo de que todos puedan experimentar la responsabilidad de representar al equipo. La propuesta, que lleva años desarrollándose en el fútbol femenino de la cantera, se incorpora ahora también a la estructura masculina. El gesto del capitán del filial busca acercar a los más jóvenes los valores del Espanyol y recordar que la formación de un futbolista empieza mucho antes de llegar al primer equipo.

Cinco puntos clave

boton whatsapp
    • Ferran Gómez, ejemplo para La21. El capitán del Espanyol B ha entregado el brazalete a los futbolistas más pequeños de la cantera.
    • Capitanía rotatoria. Los jugadores del Infantil S12 al Prebenjamín S8 se alternarán llevando el brazalete en cada partido.
    • Una iniciativa con recorrido. El sistema ya se aplicaba desde hace años en La21 femenina y ahora llega también a la masculina.
    • Aprender a ser capitán. La propuesta pretende enseñar responsabilidad, compañerismo y sentimiento de pertenencia al Espanyol.
    • Un vínculo entre generaciones. El gesto acerca el filial a los más pequeños y refuerza la identidad blanquiazul desde la base.

Ferran Gómez acerca el brazalete del Espanyol B a los más pequeños de La21

Hay gestos que no necesitan grandes discursos para explicar lo que representa un club. Uno de ellos lo ha protagonizado Ferran Gómez, capitán del Espanyol B, con los futbolistas más pequeños de La21. El jugador del filial ha sido el encargado de entregarles el brazalete de capitán, dentro de una iniciativa que busca enseñar desde las primeras etapas formativas qué significa llevar el escudo blanquiazul y asumir responsabilidades dentro de un equipo.

La imagen tiene un valor que va más allá de la entrega de un brazalete. Para un niño que empieza a dar sus primeros pasos en la cantera, recibir ese símbolo de manos del capitán del filial puede convertirse en un recuerdo especial. Al fin y al cabo, los jugadores del Espanyol B representan uno de los últimos escalones antes del primer equipo, ese lugar al que muchos de los pequeños sueñan con llegar algún día. Ver de cerca a uno de sus referentes y compartir un momento así ayuda a reforzar una conexión que también forma parte de su formación.

La iniciativa pretende precisamente acercar las diferentes generaciones de La21. Que los más jóvenes sientan que forman parte de una misma estructura, desde los primeros equipos de fútbol formativo hasta el filial. Porque la cantera no debería ser únicamente una sucesión de categorías en las que los futbolistas van subiendo según su edad. También debe ser un espacio donde aprendan a identificarse con el club y con todo lo que representa.

Todos tendrán la oportunidad de ser capitanes: del Infantil S12 al Prebenjamín S8

Una de las particularidades de esta propuesta es que la capitanía no estará reservada siempre a los mismos jugadores. Durante la temporada, los futbolistas más jóvenes de la etapa formativa masculina, desde el Infantil S12 hasta el Prebenjamín S8, se irán alternando para llevar el brazalete en cada partido. Así, diferentes niños podrán vivir la experiencia de ejercer como capitanes y descubrir qué implica asumir ese papel dentro del equipo.

La idea tiene bastante sentido cuando hablamos de edades tan tempranas. En el fútbol profesional estamos acostumbrados a que el capitán sea un jugador veterano, con personalidad, experiencia y capacidad para representar al vestuario. Pero en el fútbol base todavía se está aprendiendo. Y precisamente por eso puede resultar interesante que todos tengan la oportunidad de asumir esa responsabilidad, aunque sea durante un encuentro.

Ser capitán no debería significar únicamente llevar una cinta en el brazo o participar en el sorteo inicial con el árbitro. También implica preocuparse por los compañeros, saber escuchar, respetar a los rivales y entender que el equipo está por encima de las individualidades. Son conceptos que pueden parecer muy grandes para un niño de esas edades, pero que se aprenden mejor cuando se tienen oportunidades de ponerlos en práctica.

Con la capitanía rotatoria, La21 busca que esa experiencia no quede limitada a los futbolistas que destacan más sobre el césped. El liderazgo también puede mostrarse de muchas maneras: ayudando a un compañero que ha cometido un error, animando después de recibir un gol o dando ejemplo con la actitud. Y cuanto antes se transmitan esas ideas, más posibilidades habrá de que acompañen a los jugadores durante toda su trayectoria.

Una fórmula que ya funcionaba en La21 femenina y ahora llega al fútbol masculino

La propuesta no nace de cero dentro del Espanyol. La21 femenina lleva años aplicando este sistema de capitanías rotatorias en sus equipos formativos, y esta temporada el club ha decidido incorporarlo también a las categorías más jóvenes de la estructura masculina. Un paso que permite extender una experiencia educativa que ya formaba parte del trabajo realizado con las futbolistas de la cantera.

Que la iniciativa tenga su origen en el fútbol femenino también merece ser destacado. Muchas veces se habla de la formación de futbolistas pensando únicamente en los métodos que se aplican en los grandes equipos masculinos, cuando dentro de una misma estructura deportiva existen experiencias que pueden aportar ideas muy interesantes. En este caso, La21 masculina recoge una práctica que ya llevaba tiempo desarrollándose con las niñas y la convierte en parte de su propio trabajo formativo.

El objetivo compartido es sencillo: que todos los jóvenes futbolistas del Espanyol entiendan que representar al club implica algo más que ganar partidos. La competición tiene su importancia, porque los jugadores también deben aprender a esforzarse, superar dificultades y mejorar. Pero en estas edades resulta igual de importante enseñar valores que les sirvan dentro y fuera del campo. Y asumir la capitanía, aunque sea de forma rotatoria, puede convertirse en una herramienta para conseguirlo.

Ferran Gómez, un referente cercano para los futuros jugadores del Espanyol

La participación de Ferran Gómez aporta un valor especial a la iniciativa porque permite establecer un vínculo directo entre los equipos más jóvenes y el Espanyol B. Para los niños de La21, el filial representa una referencia mucho más cercana que el fútbol profesional de élite. Son jugadores que se entrenan en el mismo entorno de formación y que forman parte del camino que muchos de ellos querrían recorrer con los años.

El capitán del filial simboliza también una responsabilidad que los más pequeños empiezan ahora a conocer. Llevar el brazalete supone representar a los compañeros, respetar las decisiones del entrenador y mantener una actitud adecuada tanto en las victorias como en las derrotas. Que sea un futbolista del Espanyol B quien entregue ese símbolo ayuda a trasladar la idea de que los valores que se enseñan en las primeras categorías deben mantenerse a medida que se avanza.

Este tipo de encuentros también ayudan a que la cantera no funcione como una suma de equipos aislados. Los más jóvenes pueden sentirse identificados con futbolistas de categorías superiores, mientras que los mayores participan en la transmisión de una cultura de club compartida. Una relación que no necesita grandes actos para resultar significativa. A veces basta con acercarse, compartir unos minutos y recordar que todos llevan el mismo escudo.

La21 quiere formar futbolistas, pero también personas que representen los valores del Espanyol

La formación en una cantera como la del Espanyol no puede medirse solamente por el número de jugadores que terminan llegando al primer equipo. Ese es, naturalmente, uno de los grandes objetivos deportivos. Pero por el camino hay cientos de niños y niñas que pasan por las diferentes categorías y que quizá nunca llegarán al fútbol profesional. Para todos ellos, la experiencia de formar parte de La21 debería aportar aprendizajes que vayan bastante más allá del resultado de un partido.

La responsabilidad, el compañerismo, el respeto y la capacidad de trabajar en equipo forman parte de esa educación deportiva. No son conceptos que deban quedarse en un cartel o en una charla de principio de temporada. Tienen que aparecer en el día a día, en los entrenamientos, en la relación con los compañeros y en las decisiones que se toman durante los encuentros.

La capitanía rotatoria puede ayudar a que los más pequeños entiendan que todos tienen algo que aportar al grupo. No hace falta ser el máximo goleador, el futbolista más alto o quien más minutos juega para asumir una responsabilidad. Cada jugador puede aprender a ser un referente para sus compañeros, aunque sea por un día. Y esa experiencia también puede ayudar a desarrollar confianza, autonomía y sentido de pertenencia.

El futuro del Espanyol también se construye con gestos como este

En un momento en el que buena parte de la actualidad del Espanyol gira alrededor de los problemas del primer equipo, las dudas deportivas y los resultados, conviene mirar también hacia lo que sucede en la cantera. La21 continúa desarrollando su trabajo de formación y esta iniciativa es un ejemplo de cómo se puede reforzar la identidad del club desde edades muy tempranas.

El gesto de Ferran Gómez recuerda que el brazalete de capitán representa mucho más que una distinción deportiva. Es un símbolo de compromiso con los compañeros y con el escudo, una responsabilidad que ahora tendrán la oportunidad de experimentar los niños de las categorías inferiores. Y hacerlo siguiendo una fórmula que ya se aplicaba en La21 femenina permite compartir buenas prácticas entre las diferentes estructuras formativas.

No sabemos cuántos de esos pequeños futbolistas terminarán llegando algún día al Espanyol B o al primer equipo. Algunos podrán recorrer buena parte del camino y otros continuarán vinculados al fútbol de maneras diferentes. Pero todos tendrán la oportunidad de vivir la experiencia de ser capitanes y comprender un poco mejor qué significa representar al Espanyol.

Porque el futuro del club no se construye solamente con fichajes, proyectos económicos o decisiones tomadas desde los despachos. También empieza en esos campos donde los niños aprenden a competir, a respetar a sus compañeros y a sentirse parte de una misma familia blanquiazul. Y entregarles un brazalete puede parecer un gesto pequeño, pero tiene detrás una idea importante: el sentimiento perico también se enseña, se comparte y se transmite de una generación a la siguiente.