Monchi habla en El Mundo: su compromiso con el Espanyol, los fichajes y las decisiones sobre los entrenadores; defiende su mercado y reconoce que ha tenido que cesar a técnicos que son amigos

17 de octubre de 2026
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Resumen: Monchi ha explicado en El Mundo cómo se gestó su llegada al Espanyol y qué pretende conseguir al frente de la dirección deportiva. El gaditano reconoce que Alan Pace le convenció para sumarse al proyecto y revela que se comprometió a continuar incluso si el equipo descendía, pese a disponer de una cláusula de salida. Defiende el mercado realizado dentro de las posibilidades económicas del club y explica que la tecnología ha complicado encontrar futbolistas desconocidos. También insiste en la importancia del factor humano, tanto con los jugadores como con los entrenadores, y admite que una buena relación personal no puede condicionar una decisión profesional. Su objetivo es consolidar cuanto antes el proyecto blanquiazul.

Cinco puntos clave

    • Monchi prometió a Alan Pace que seguiría en el Espanyol incluso en caso de descenso, aunque tenía una cláusula que le permitía marcharse.
    • Defiende el mercado de fichajes realizado, adaptado a las posibilidades económicas del club.
    • Considera que los datos han hecho más difícil descubrir talentos desconocidos, pero reivindica la intuición y el conocimiento personal de los jugadores.
    • La relación con los entrenadores es fundamental, aunque reconoce que ha tenido que destituir a técnicos con los que mantenía una gran relación.
    • Quiere consolidar el proyecto del Espanyol lo antes posible y asegura que se ha convertido en un perico más.

Monchi ha vuelto a hablar largo y tendido sobre su manera de entender el fútbol y sobre el proyecto que tiene entre manos en el Espanyol. El director deportivo blanquiazul ha concedido una entrevista a Luis Núñez-Villaveirán en El Mundo en la que repasa cómo llegó a Cornellà, las dificultades para fichar con un presupuesto limitado, el peso que tienen los datos en el mercado y la importancia de la relación con los entrenadores. También deja una reflexión interesante sobre lo que sucede después de incorporar a un futbolista, cuando llega el momento de ayudarle a rendir. Y hay un asunto que, por el momento que atraviesa el equipo, merece especial atención: Monchi recuerda que una buena relación con un entrenador nunca puede impedirle tomar decisiones difíciles. Una conversación que permite conocer mejor cómo trabaja el gaditano y qué pretende construir en el Espanyol, pero que también descubre su lado más personal, marcado por un 2026 especialmente doloroso.

Alan Pace convenció a Monchi para fichar por el Espanyol después de una primera cena sin intención profesional

La llegada de Monchi al Espanyol empezó de una manera bastante más informal de lo que podría imaginarse. El gaditano estaba disfrutando de un descanso después de su etapa en el Aston Villa, donde había trabajado junto a Unai Emery, cuando recibió una llamada de Alan Pace. El presidente blanquiazul quería conocerle y ambos quedaron para cenar. Según explica el propio director deportivo, aquel primer encuentro fue “sin interés profesional”, aunque terminó siendo el principio de una relación que desembocaría en su incorporación al club. Después llegó un café en el que ya empezaron a hablar seriamente del proyecto. “Fue un enamoramiento que tuvo su preparación y convencimiento por ambas partes”, recuerda Monchi. Una forma bastante gráfica de explicar cómo acabó aceptando uno de los retos más complicados de su carrera, el de intentar hacer crecer a un Espanyol que todavía arrastraba muchas incertidumbres deportivas y económicas.

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Monchi prometió seguir en el Espanyol incluso si el equipo descendía a Segunda División

Uno de los detalles más interesantes de la entrevista tiene que ver con el momento en el que Monchi aceptó incorporarse al Espanyol. El equipo todavía se estaba jugando la permanencia y existía el riesgo real de que el proyecto tuviera que arrancar en Segunda División. El director deportivo reconoce que aquello generaba preocupación, porque las posibilidades de crecimiento eran mucho mayores manteniendo la categoría. “Miedo, no, preocupación y tensión, porque el proyector tenía y tiene mucha más viabilidad estando en Primera que habiendo descendido”, explica. Lo más significativo es que, pese a disponer de una cláusula para desvincularse en caso de descenso, ya había decidido continuar. “Cuando lo anunciamos, ya le dije a Alan que seguiría pasara lo que pasara. No me parecía profesional otra cosa”. Una declaración que deja claro el compromiso que adquirió con Pace antes incluso de empezar a trabajar oficialmente en el club.

presentacion Monchi Pace espanyol

El límite salarial condicionó los fichajes del Espanyol y obligó a Monchi a adaptarse

El mercado de fichajes fue uno de los primeros grandes exámenes para Monchi en Cornellà. Acostumbrado a trabajar en clubes con estructuras y presupuestos muy diferentes, el gaditano tuvo que adaptarse a un Espanyol con un límite salarial ajustado y poco margen para grandes inversiones. No era una situación que le pillara por sorpresa, porque Alan Pace ya le había explicado las posibilidades económicas antes de su llegada. “Con ayuda de gente dentro del club me he ido adaptando y he hecho un mercado acorde a nuestras posibilidades, que es algo que ya conocía por Alan cuando fiché”, asegura. Es una reflexión importante para entender la planificación blanquiazul de esta temporada, marcada por operaciones de cesión y por la necesidad de encontrar futbolistas que puedan aportar rendimiento sin comprometer el futuro económico de la entidad. Monchi no presenta las limitaciones como una excusa, sino como parte del trabajo que aceptó cuando decidió fichar por el Espanyol.

Monchi explica por qué ahora resulta más difícil encontrar futbolistas desconocidos

Durante buena parte de su carrera, Monchi se ganó la fama de descubrir jugadores poco conocidos que acababan convirtiéndose en grandes operaciones deportivas y económicas. Lo hizo especialmente en el Sevilla, pero también durante sus etapas en la Roma y el Aston Villa. Ahora reconoce que el mercado ha cambiado mucho y que encontrar una oportunidad que nadie haya detectado resulta cada vez más complicado. “Por todo el manejo del dato, las plataformas de visión del partido… las direcciones deportivas se han vuelto cosmopolitas, dominan más los mercados y todo es más complicado”, explica. La tecnología permite que prácticamente cualquier club pueda seguir a futbolistas de ligas lejanas, analizar sus números y conocer su evolución. Eso ha reducido las ventajas que antes tenían los equipos con mejores redes de observación. “Todavía se encuentran jugadores jóvenes, pero la competencia es mayor”, admite. En otras palabras, las famosas gangas de Monchi siguen existiendo, pero ahora hay mucha más gente buscándolas.

Los datos ayudan a fichar, pero Monchi sigue confiando en el instinto y las conversaciones personales

Aunque reconoce la importancia de las herramientas tecnológicas, Monchi no cree que los números puedan sustituir por completo el criterio de una dirección deportiva. Para él, los datos sirven para identificar candidatos y reducir una lista que inicialmente puede incluir a muchos futbolistas. Después llega una fase mucho más personal, en la que entran en juego las sensaciones, las conversaciones y la capacidad para entender qué busca cada jugador. “El dato es la guía que te marca el camino y cuando la selección se acorta mucho ya te fijas en lo subjetivo”, explica. También insiste en que conocer a la persona puede resultar tan importante como analizar sus cualidades futbolísticas. Quiere saber qué ambiciones tiene, cómo afronta un cambio de equipo y si está preparado para asumir el reto. “Si el jugador tiene hambre, ilusión…”, apunta al hablar de los aspectos que intenta detectar antes de cerrar una incorporación. Una manera de trabajar en la que la estadística tiene peso, pero no la última palabra.

El entrenador participa en los fichajes, pero Monchi busca el consenso de toda la dirección deportiva

Otro aspecto relevante de la entrevista es cómo se toman las decisiones en el Espanyol. Monchi explica que no se limita a escoger personalmente a un futbolista y cerrar su incorporación. La elección final nace de un proceso en el que participan diferentes miembros de la estructura deportiva y donde la opinión del entrenador tiene mucho peso. El gaditano asegura que, cuando la lista se reduce a siete u ocho candidatos, intenta reunir todas las valoraciones y encontrar la opción que mejor encaje con las necesidades del equipo. “No soy sólo yo, hay un consenso en el staff a la hora de decidir que entre 7 o 8 nombres salga uno. Yo aúno todas esas opiniones y las hago mías”, explica. Es una forma de entender la dirección deportiva que también implica asumir la responsabilidad final, tanto cuando una operación sale bien como cuando el rendimiento del futbolista no responde a las expectativas.

Monchi considera que el trabajo más importante empieza cuando el futbolista ya ha fichado

Una de las ideas más interesantes que deja Monchi es que el trabajo de una dirección deportiva no termina cuando se anuncia un fichaje. Para él, casi sucede lo contrario: es entonces cuando empieza una parte fundamental del proceso. El jugador debe adaptarse a un vestuario, a una ciudad, a un entrenador y, muchas veces, a una cultura completamente diferente. “Lo más importante es la adaptación del jugador. No hay malos o buenos fichajes sino malos o buenos rendimientos”, afirma. El gaditano considera que el rendimiento depende también de la capacidad del club para acompañar al futbolista y ayudarle a encontrarse cómodo. Una reflexión que tiene especial sentido en un Espanyol que ha incorporado a varios jugadores procedentes de otras ligas y que todavía está buscando su mejor versión colectiva. Monchi defiende que fichar bien no consiste solamente en acertar con un nombre, sino también en crear las condiciones para que ese jugador pueda responder sobre el campo.

La relación de Monchi con los futbolistas: cercanía, confianza y saber cuándo poner límites

El director deportivo también explica cómo intenta relacionarse con los jugadores. No cree que sea sencillo mantener una amistad convencional mientras existe una relación profesional en la que pueden aparecer decisiones incómodas. Pero sí considera necesario generar confianza y conocer a las personas que hay detrás de cada futbolista. Incluso recuerda que en alguna ocasión ha llegado a ofrecer un cigarro a un jugador durante una conversación en su despacho, buscando crear un ambiente más cercano. “Porque para entenderles un poco hay momentos en los que tienes que coleguear con el jugador para intentar sacar lo mejor de él, pero sabiendo que mañana vuelves a hacer de directo deportivo”, explica. La idea es clara: estar cerca del vestuario sin perder la autoridad ni olvidar las responsabilidades que corresponden a su cargo.

Monchi y los entrenadores: una buena relación no impide tomar decisiones difíciles

La entrevista adquiere especial interés cuando Monchi habla de su relación con los entrenadores, un asunto que inevitablemente conecta con el momento que atraviesa Manolo González en el Espanyol. El director deportivo explica que siempre intenta trabajar en la misma dirección que el técnico y que no entiende su cargo como una competencia. “Yo no soy competencia suya e intento transmitirle que su éxito es el mío”, asegura. Incluso afirma que no le preocupa si juegan los futbolistas que él ha fichado o los que ya estaban en el equipo, siempre que los resultados acompañen. “Si yo firmo 10 jugadores y los otros 12 que no son juegan y ganan me da igual. Lo que me importa es el equipo”. Una declaración que sitúa el rendimiento colectivo por encima de cualquier interés personal o de la necesidad de justificar las decisiones del mercado.

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Monchi recuerda que tuvo que destituir a Marcelino, Míchel y Manolo Jiménez pese a su buena relación

Monchi también deja claro que la cercanía con un entrenador no puede condicionar las decisiones de una dirección deportiva. Y lo explica recurriendo a su propia experiencia, porque a lo largo de su carrera ha tenido que despedir a técnicos con los que mantenía una relación excelente. “Yo tenía una magnífica relación con Marcelino, Michel o Manolo Jiménez y los he tenido que cesar y ahora son amigos”, recuerda. El gaditano admite que separar lo personal de lo profesional puede resultar complicado, pero considera que forma parte de sus obligaciones. “Lo subjetivo es importante, pero tampoco tiene que condicionar una decisión. Tienes que ser lo suficientemente profesional para separar las cosas”, añade. Sus palabras no constituyen un anuncio sobre el futuro de Manolo González, al que no se refiere directamente en esta respuesta, pero sí explican qué criterio asegura seguir cuando debe valorar la continuidad de un entrenador. Y en un Espanyol que necesita mejorar sus resultados, esa reflexión no pasa desapercibida.

El proyecto de Monchi para el Espanyol: consolidar el club antes de pensar en grandes objetivos

Cuando le preguntan qué Espanyol quiere construir, Monchi evita las grandes promesas y apuesta por un objetivo mucho más inmediato: dar estabilidad al proyecto. El director deportivo sabe que el club tiene margen para crecer, pero también que necesita tomar buenas decisiones durante un periodo prolongado para dejar atrás las dificultades de los últimos años. “Sobre todo intentar solidificar el proyecto de la manera más rápida posible”, responde. No habla de títulos, de Europa ni de plazos concretos. Prefiere centrarse en crear una estructura que permita equivocarse lo menos posible y avanzar sobre una base más segura. “Hay muchos mimbres para que los que decidmos intentemos equivocarnos lo menos posible”, añade. Un planteamiento que encaja con la intención de Alan Pace de dar continuidad a un proyecto deportivo que todavía está dando sus primeros pasos.

Monchi asegura que ya siente el Espanyol como un club propio

Pese a haber desarrollado buena parte de su carrera en el Sevilla y haber trabajado después en la Roma y el Aston Villa, Monchi asegura que no necesita demasiado tiempo para implicarse emocionalmente en un nuevo proyecto. Cuando le preguntan si resulta diferente trabajar en un club por el que inicialmente no siente la misma pasión, su respuesta es bastante directa: “Me transformo rápidamente en uno más que siente y padece. Es mi forma de entender el trabajo”. El gaditano explica que vive el día a día del Espanyol con intensidad y que su implicación va mucho más allá de acudir a los partidos o negociar incorporaciones. Una manera de presentarse ante el espanyolismo como alguien que no pretende limitarse a gestionar una plantilla, sino que quiere sentirse parte del club y de todo lo que sucede a su alrededor.

Jornadas interminables y el San Fernando como única vía de desconexión

La rutina que describe Monchi tampoco deja demasiado espacio para el descanso. Se levanta temprano, acude a la Ciudad Deportiva y permanece allí hasta aproximadamente las siete de la tarde. Después regresa a casa, aunque eso no significa que haya terminado su jornada. El teléfono sigue encendido y las cuestiones relacionadas con el fútbol pueden aparecer a cualquier hora. “Mientras tengas el móvil encendido no se descansa y ningún director deportivo apaga el móvil”, reconoce. Tampoco tiene demasiados pasatiempos al margen de su profesión. El poco tiempo libre del que dispone lo dedica al San Fernando, el club de su tierra, al que sigue muy vinculado. Una rutina exigente que ayuda a entender hasta qué punto vive pendiente de su trabajo.

El lado más personal de Monchi: un 2026 marcado por la muerte de su madre y su hermana

La entrevista termina con una reflexión mucho más íntima. Cuando le preguntan dónde se ve dentro de veinte años, Monchi reconoce que ha dejado de hacer planes tan lejanos. El fallecimiento de su madre y de su hermana durante este 2026 ha cambiado su manera de afrontar la vida, y ahora prefiere concentrarse en el presente y en aquello que tiene más cerca. “La vida, este 2026, me enseñó a no planificar. Me llevé dos desgracias personales muy grandes, con el fallecimiento de mi madre y mi hermana”, explica. Y añade que esas experiencias le han hecho comprender que pensar demasiado a largo plazo no siempre tiene sentido. Una respuesta que deja ver a la persona que hay detrás del director deportivo, alguien acostumbrado a planificar temporadas, fichajes y proyectos, pero que ha aprendido que fuera del fútbol hay cosas que no se pueden controlar.

Monchi, entre la exigencia del presente y la construcción del Espanyol del futuro

Las palabras de Monchi llegan en un momento en el que el Espanyol necesita resultados y en el que muchas de las decisiones tomadas durante el verano empiezan a ser examinadas con lupa. El director deportivo defiende su manera de trabajar, reivindica la importancia de la adaptación de los fichajes y deja claro que el éxito del entrenador también es el suyo. No rehúye la responsabilidad ni promete soluciones inmediatas. Su objetivo, según explica, es consolidar cuanto antes un proyecto que todavía necesita tiempo para asentarse. La gran cuestión es cómo compaginar esa paciencia con la urgencia que marca la clasificación. Porque construir un Espanyol más fuerte exige planificación, pero también ganar partidos. Y ahí es donde las ideas de Monchi deberán acabar encontrando su reflejo sobre el césped.