
Resumen: Quilindschy Hartman ha repasado en AS sus primeros meses en el Espanyol y reconoce que empieza a encontrarse cada vez mejor sobre el campo. El neerlandés admite que el idioma es su principal dificultad, aunque se siente cómodo en LaLiga y no considera una presión haber llegado para ocupar el lateral izquierdo que dejó Carlos Romero. Ante el Atlético, asegura que el Espanyol puede ganar y promete intentar complicarle la tarde a Simeone. Su futuro sigue abierto porque está cedido sin opción de compra por el Burnley. Fuera del fútbol, habla de sus tatuajes, de su conversión al Islam, de su alejamiento de las redes sociales y de su pasión por los dardos.
Cinco puntos clave
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- Hartman se siente cada vez más adaptado al Espanyol y reconoce que empieza a tener el protagonismo que esperaba.
- El idioma es su principal dificultad, aunque estudia español y cuenta con la ayuda de Dolan y otros compañeros.
- No teme al Atlético ni a Giuliano Simeone y confía en que el Espanyol pueda ganar.
- Su continuidad en Cornellà está abierta, ya que la cesión del Burnley no incluye opción de compra.
- Tiene cerca de 50 tatuajes, ha dejado las redes sociales y sueña con competir profesionalmente a los dardos cuando termine su carrera futbolística.
Hartman empieza a sentirse importante en el Espanyol después de unos primeros meses complicados
La llegada de Quilindschy Hartman al Espanyol generó bastante expectación. El neerlandés aterrizó en Cornellà procedente del Burnley, con experiencia en la Premier League y un pasado importante en el Feyenoord, pero sus primeros meses no fueron exactamente como esperaba. Le costó entrar en los planes de Manolo González y tuvo que esperar para empezar a disfrutar de continuidad. Ahora la situación parece estar cambiando. El lateral reconoce que se encuentra cada vez más cómodo y que empieza a mostrar su verdadero nivel, algo que también necesita el equipo en un momento en el que busca soluciones para recuperar su mejor versión.
En la entrevista concedida a AS, Hartman explica que el salto de Inglaterra a España ha sido bastante llevadero. “Al principio no jugué tanto como me hubiera gustado, pero ahora empiezo a tener más minutos. Siento que estoy mejorando, rindiendo cada vez mejor”, asegura. El jugador considera que la calidad de vida ha ayudado a que la adaptación sea más sencilla, aunque todavía hay aspectos que debe mejorar para sentirse completamente integrado.
El idioma, el gran obstáculo de Hartman: Dolan es su mejor amigo y Manolo intenta hablarle en inglés
Curiosamente, lo que más le está costando a Hartman no es el fútbol español, sino entenderse con todo el mundo. El neerlandés reconoce que la comunicación sigue siendo su principal dificultad, especialmente cuando debe interpretar algunas instrucciones. Está poniendo remedio: asiste a clases de español y cuenta con varios compañeros que le ayudan en el día a día. El más cercano es Tyrhys Dolan, con quien comparte idioma y una amistad que parece haberse consolidado rápidamente.
“Dolan es mi mejor amigo aquí, hablamos mucho, aunque hay otros jugadores que hablan inglés, como Jofre, Urko, Pere (Milla) o Lele (Cabrera)”, explica. También tiene palabras para Manolo González, que está haciendo su propio esfuerzo para comunicarse con él: “Para el entrenador resulta un poco más complicado, pero lo está intentando”. Hartman considera que aprender el idioma es una responsabilidad suya, porque es él quien ha llegado a un país nuevo. Y mientras tanto, confía en algo que suele funcionar bastante bien en cualquier vestuario: el lenguaje del fútbol.
Carlos Romero y Roger Hinojo: Hartman no siente presión por ocupar el lateral izquierdo
Una de las preguntas inevitables de la entrevista tiene que ver con Carlos Romero. El lateral fue una de las piezas más destacadas del Espanyol durante su etapa en Cornellà y dejó un recuerdo muy positivo entre la afición. Hartman llegó para reforzar precisamente esa posición, así que las comparaciones eran casi inevitables. Pero el neerlandés no parece demasiado preocupado por ellas. Prefiere centrarse en su rendimiento y en la competencia que mantiene actualmente con Roger Hinojo, otro futbolista que está reclamando protagonismo.
“No es ninguna presión, creo que debo centrarme en mí mismo”, responde cuando le preguntan por el peso de sustituir a Romero. Y añade que su rival por el puesto es ahora Hinojo, al que considera un buen futbolista. Una respuesta bastante sensata, porque el Espanyol necesita que Hartman encuentre su mejor nivel por lo que puede aportar él mismo, no por lo que hizo su antecesor.
Hartman cree que el Espanyol puede ganar al Atlético y quiere hacer enfadar a Simeone
La entrevista llega en un momento especialmente oportuno, justo antes de recibir al Atlético de Madrid. Hartman ya sabe lo que significa enfrentarse al conjunto rojiblanco porque lo hizo dos veces en la Champions League cuando defendía la camiseta del Feyenoord. Conoce la exigencia del rival y el carácter de Diego Pablo Simeone, pero no transmite precisamente miedo. El neerlandés cree que el Espanyol tiene opciones reales de ganar, y recuerda que los blanquiazules ya fueron capaces de derrotar al Atlético la temporada pasada.
“Sí, ¿por qué no? Con el Feyenoord jugué dos veces contra el Atlético, ya sé lo que supone enfrentarte a ellos”, responde al ser preguntado por las posibilidades del Espanyol. Hartman sabe que enfrente tendrá a un equipo de primer nivel, pero insiste en que el partido debe jugarse sin complejos. También se muestra ilusionado por descubrir el ambiente del RCDE Stadium en una cita de esta exigencia.
Y cuando aparece el nombre de Simeone, el neerlandés mezcla admiración con una pequeña provocación futbolística. “Le tengo mucho respeto, pero este fin de semana procuraremos enfadarlo un poco”, afirma después de reconocer la enorme trayectoria del técnico argentino. Una frase que resume bastante bien cómo afronta el encuentro: respeto por el rival, sí, pero ninguna intención de regalarle nada.
Giuliano Simeone, un desafío que Hartman afronta después de medirse a grandes extremos de la Premier
Uno de los duelos que puede dejar el encuentro es el de Hartman con Giuliano Simeone. El futbolista del Atlético se ha convertido en una pieza importante por su intensidad, velocidad y capacidad para atacar los espacios, cualidades que pueden exigir mucho al lateral espanyolista. Pero Hartman recuerda que viene de competir en Inglaterra, donde tuvo que defender a algunos de los extremos más complicados de la Premier League.
“La temporada pasada me enfrenté a unos cuantos grandes jugadores, como Semenyo, Savinho, Neto o Mbeumo”, explica. No lo plantea como una garantía de éxito, sino como una experiencia que le permite afrontar este tipo de partidos con confianza. Giuliano será otro rival de gran nivel, y el neerlandés asegura que, si se encuentran sobre el césped, dará todo lo que tiene para intentar frenarlo.
La selección de Países Bajos y Xavi Hernández, un objetivo que Hartman no pierde de vista
Hartman también habla de su carrera internacional. El lateral ya sabe lo que es jugar con Países Bajos y mantiene la ilusión de volver a entrar en los planes de la selección, ahora dirigida por Xavi Hernández. Su prioridad, eso sí, pasa por recuperar su mejor nivel en el Espanyol y volver a sentirse un futbolista importante. No quiere obsesionarse con una convocatoria que todavía no depende de él.
“Mi objetivo es mejorar mucho más, jugar mucho mejor. Ya veremos”, asegura. El neerlandés cree que el estilo del fútbol español puede ayudarle y no descarta que competir en LaLiga le dé más visibilidad ante el seleccionador. También recuerda que su padre es de Curazao y que conserva muchos vínculos familiares con la isla, aunque su trayectoria internacional ya quedó ligada a Países Bajos.
La lesión que le apartó de la Eurocopa y los grandes clubes que se interesaron por él
La carrera de Hartman pudo haber seguido un camino bastante diferente. Antes de sufrir una importante lesión de rodilla, su nombre había aparecido relacionado con clubes como Chelsea y Arsenal. También se quedó sin disputar la Eurocopa de 2024, un golpe importante para un futbolista que estaba creciendo a gran velocidad. Pero el neerlandés no quiere vivir pendiente de lo que pudo haber sido. Prefiere valorar dónde está ahora y el hecho de haber recuperado la continuidad física.
“Tuve una lesión, no pude jugarla, pero eso me hace sentirme ahora aún mucho más agradecido por estar en forma, entrenar y jugar”, explica. Asegura que lleva dos temporadas sin lesiones y que eso es lo que realmente le importa. Sobre las oportunidades que pudieron aparecer antes de aquella lesión, tampoco muestra arrepentimiento: “Nunca pienso en lo que podría haber tenido, porque mi vida ya es perfecta”. Una manera de afrontar su carrera que ayuda a entender por qué parece vivir con bastante tranquilidad una etapa de cambios.
Hartman ya visitó Cornellà meses antes de fichar por el Espanyol
Otro de los detalles más curiosos de la entrevista es que Hartman ya había estado en el RCDE Stadium mucho antes de convertirse oficialmente en jugador del Espanyol. El neerlandés acudió en enero a presenciar un encuentro ante el Alavés, cuando su llegada al club todavía era una posibilidad y no una operación cerrada. Quería conocer la ciudad, las instalaciones y el ambiente que podía encontrarse si finalmente acababa jugando en Cornellà.
En aquel momento, según recuerda, el Espanyol atravesaba una situación deportiva mucho más cómoda. Después llegaron las dificultades y una lucha por la permanencia que Hartman siguió desde la distancia. “Seguí todos los partidos del equipo. Fue más difícil de lo esperado, pero por suerte lograron salvarse”, explica. Incluso reconoce que, si el Espanyol hubiese descendido, probablemente no habría terminado fichando, principalmente por una cuestión económica y por su deseo de continuar jugando en la máxima categoría.
El futuro de Hartman en el Espanyol sigue abierto: el Burnley tiene la última palabra
Una de las cuestiones más interesantes para el espanyolismo tiene que ver con su continuidad. Hartman está cedido por el Burnley sin opción de compra, de modo que su futuro después de esta temporada no está resuelto. El jugador tampoco pretende anticipar acontecimientos. Sabe que todo dependerá de su rendimiento, de las necesidades del Espanyol y de lo que decida el club inglés, propietario de sus derechos.
“La verdad es que no tengo ni idea”, responde cuando le preguntan por la posibilidad de quedarse. Después explica que no tiene sentido hacer planes a largo plazo porque las cosas pueden cambiar mucho durante una temporada. “Puede que me quede o que regrese, dependerá de lo que haga el Burnley y de lo que haga el Espanyol”, añade. Y todavía introduce otro elemento importante: que el propio club blanquiazul quiera contar con él. Una respuesta que deja todas las puertas abiertas, aunque también recuerda que el Espanyol no tiene garantizada su continuidad.
Cerca de 50 tatuajes: Spiderman, Super Mario y los recuerdos de su infancia
Fuera del fútbol, Hartman tiene una personalidad bastante particular. Su cuerpo está lleno de tatuajes, muchos de ellos relacionados con personajes de dibujos animados, videojuegos y películas. Super Mario, Harry Potter, Rick y Morty, Padre de familia, Spiderman o Ratatouille forman parte de una colección que empezó cuando era muy joven. Él mismo reconoce que ha perdido la cuenta, aunque calcula que se ha tatuado unas 50 veces.
Lo interesante es el motivo. No se trata solamente de que le gusten esos personajes, sino de conservar algo de una época que recuerda con mucho cariño. “Quería tener algo que, de mayor, me recordara a mi infancia y los buenos momentos que viví cuando era niño”, explica. También lleva tatuada la palabra resiliencia, relacionada con su recuperación de la lesión de rodilla, y el número 46, el dorsal con el que debutó como profesional. Aunque todavía podría encontrar algún espacio libre, asegura que ha decidido no hacerse más tatuajes.
Por qué Hartman dejó Instagram después de convertirse al Islam
Otra de las decisiones personales que explica en AS es su alejamiento de las redes sociales. Hartman llevaba tiempo pensando que dedicaba demasiadas horas al teléfono y que muchas de las cosas que veía no le aportaban nada. Su conversión al Islam terminó de convencerle de que quería cambiar algunos hábitos. Hace aproximadamente un año abrazó esta religión y posteriormente decidió dejar Instagram, una plataforma en la que sentía que se mostraba una versión demasiado superficial de la vida.
“No me importa cuántos seguidores tengo, ni que la gente vea lo buena que es mi vida”, asegura. El lateral considera que las redes suelen enseñar solamente los momentos positivos y que no reflejan lo que sucede cuando aparecen las dificultades. También explica que nunca ha tenido cuenta en X. Su intención es vivir con menos distracciones y separar mejor el fútbol de su vida privada.
Hartman quiere ser más que un futbolista y sueña con dedicarse a los dardos
La última parte de la entrevista deja probablemente la faceta más inesperada del neerlandés. Hartman es un apasionado de los dardos, practica prácticamente todos los días y tiene un plan bastante definido para cuando se retire del fútbol profesional. Su idea es formar un equipo con tres amigos y competir en Países Bajos, con la esperanza de llegar a un nivel suficientemente alto como para dedicarse a ello profesionalmente.
“Creo que, si sigo jugando, realmente puedo llegar a ser profesional”, afirma. No parece una ocurrencia del momento, porque lleva años practicando y conoce bien la importancia que tienen los dardos en su país y en Inglaterra. Incluso comenta que alguna vez ha hablado de esta afición con Clemens Riedel, otro de los futbolistas del vestuario perico.
Hartman insiste en que necesita tener una vida más allá del fútbol. Tiene esposa, perro y diferentes intereses, y considera que desconectar cuando llega a casa le ayuda a rendir mejor sobre el césped. “Soy más que un futbolista”, resume. Una frase sencilla, pero que encaja perfectamente con todo lo que cuenta durante la entrevista.
Un Hartman cada vez más asentado que quiere demostrar su nivel ante el Atlético
La entrevista deja la imagen de un futbolista que todavía está terminando de adaptarse al Espanyol, pero que empieza a encontrarse en el lugar que esperaba. Hartman quiere jugar más, mejorar su rendimiento y demostrar que puede ser importante para Manolo González, sin obsesionarse con las comparaciones, con una futura convocatoria de Países Bajos o con lo que sucederá cuando termine su cesión.
El Atlético aparece ahora como una oportunidad perfecta para dar otro paso. Un rival grande, un estadio que promete presentar un gran ambiente y la posibilidad de demostrar que aquella experiencia acumulada en el Feyenoord y el Burnley puede ser muy útil para el Espanyol. Y, si de paso consigue complicarle la tarde a Simeone, mucho mejor. Al menos, esa es su intención.










