El Espanyol tiene gol, pero todavía no sabe qué hacer con él: Roberto tapa un problema que va mucho más allá del área

25 de septiembre de 2026
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Resumen: El Espanyol atraviesa un inicio extraño. El equipo marca, Roberto Fernández está firmando números espectaculares y Javi Hernández también ha dado un paso adelante, pero los goles no están llegando acompañados de buenas sensaciones ni de suficientes puntos. Emilio Blanco analiza en AS una relación con el gol que ahora mismo sostiene al equipo, aunque también empieza a dejar una pregunta encima de la mesa: qué sucederá el día en que Roberto deje de marcar.

Puntos clave

    • El Espanyol ha conseguido marcar en todos sus partidos de Liga de este arranque.
    • Roberto Fernández concentra el 60% de los goles pericos.
    • La eficacia ofensiva contrasta con los problemas defensivos y colectivos del equipo.
    • El riesgo está en generar una dependencia demasiado grande del delantero.
    • Manolo González tiene durante el parón la tarea de recuperar equilibrio sin perder capacidad ofensiva.

El Espanyol marca, pero los goles no están arreglando casi nada

Hay algo bastante raro en este Espanyol. El equipo encuentra el gol con una facilidad que ya habría querido tener en muchos momentos de los últimos años, pero luego uno mira la clasificación, recuerda algunos partidos y la sensación no es precisamente de tranquilidad. Esa es la paradoja que pone sobre la mesa Emilio Blanco en AS: el problema del equipo de Manolo González no está ahora mismo en meter la pelota dentro. Está en todo lo que pasa antes y, especialmente, después.

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Diez goles que no se están convirtiendo en puntos

Las cifras ofensivas invitan a pensar en un Espanyol bastante más cómodo del que estamos viendo. El conjunto blanquiazul ha sido capaz de marcar en todas las jornadas, una regularidad nada despreciable teniendo en cuenta que Kike García sigue fuera y que durante el verano existían dudas sobre si faltaba otro delantero que pudiera competir con Roberto. El escenario ha sido justo el contrario. El gol ha aparecido. Lo que no ha aparecido con la misma frecuencia es el control de los partidos.

El partido ante el Elche dejó la contradicción al descubierto

La derrota contra el Elche fue probablemente el ejemplo más evidente. El Espanyol volvió a marcar, tuvo delante a un rival condicionado desde muy pronto y aun así terminó perdiendo. El golpe dejó tocado al entorno y también llevó al propio Manolo a admitir que el equipo “está jugando a una cosa que no sabe descuidando la defensa”. Una frase bastante dura, porque prácticamente resume el problema actual: el Espanyol intenta hacer cosas distintas, pero por el camino ha ido perdiendo parte de aquello que antes le permitía competir incluso cuando jugaba peor.

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Manolo ha perdido parte de aquel Espanyol incómodo

Durante buena parte de su etapa en el banquillo, al Espanyol se le podían discutir muchas cosas, pero había una que normalmente estaba ahí: era un equipo pesado para el rival, intenso, bastante fiable sin balón y capaz de sobrevivir a partidos feos. Ahora aparecen demasiadas concesiones, malos repliegues y momentos en los que el conjunto se rompe con demasiada facilidad. Y eso provoca algo curioso: puedes marcar uno o dos goles y aun así no tener la sensación de llevar el encuentro donde quieres.

Roberto Fernández está sosteniendo buena parte del ataque

Y entonces aparece Roberto. El delantero está firmando un inicio brutal y concentra alrededor del 60% de la producción goleadora del equipo, unos números que también explican su llegada a la selección española absoluta. No estamos hablando únicamente de un punta que está aprovechando oportunidades. Roberto se ha convertido en la referencia a la que mira el Espanyol cuando necesita un gol, incluso en días en los que el funcionamiento colectivo deja bastante que desear.

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El riesgo: que Roberto se convierta en imprescindible

Eso es buenísimo mientras la pelota entra. El problema llega cuando uno piensa dos meses hacia delante. Ningún delantero marca cada semana durante toda una temporada. Roberto tendrá partidos malos, defensas que consigan frenarlo, momentos de menor acierto y, como cualquier jugador, puede no estar disponible en algún punto del curso. Si cuando llegue ese día el Espanyol descubre que casi todo su gol dependía de él, lo que ahora parece una fortaleza empezará a convertirse en una preocupación.

El precedente de Puado está demasiado cerca

Emilio Blanco recuerda un ejemplo que el espanyolismo conoce perfectamente: la temporada 2024-25 de Javi Puado. El capitán acabó con 17 goles y durante muchos meses sostuvo al equipo prácticamente él solo en ataque. Cuando Puado estaba fino, el Espanyol tenía vida; cuando no aparecía, encontrar una solución alternativa costaba muchísimo. Roberto corre ahora el riesgo de ocupar ese mismo papel si otros futbolistas no empiezan a repartir la responsabilidad.

javi puado espanyol valencia

La segunda línea tiene que empezar a sumar más

Ahí es donde entra el resto. Javi Hernández está ofreciendo muchísimo, tanto en generación como llegando cerca del área, y hay jugadores con capacidad para producir más. Calatrava, Bryan Zaragoza, Edu Expósito, Puado cuando recupere continuidad o incluso los centrocampistas llegando desde atrás deben ayudar. El Espanyol necesita que Roberto siga marcando, claro que sí, pero todavía necesita más dejar de necesitar que Roberto marque siempre. Parece un juego de palabras, pero probablemente sea una de las claves de los próximos meses.

El problema más urgente está lejos de la portería rival

Lo curioso es que todo esto ocurre mientras Manolo tiene incendios bastante más urgentes que apagar. Si un equipo marca con regularidad, el entrenador ya tiene una parte del trabajo solucionada. Ahora debe conseguir que cada gol valga mucho más. Que un 1-0 no obligue a marcar otro porque atrás siempre parece que puede suceder algo. Que ponerse por delante vuelva a generar confianza en lugar de nervios. Que el contrario tenga que hacer mucho para empatar y no simplemente esperar su momento.

El parón llega justo cuando Manolo necesita reconstruir cosas

Estas semanas sin Liga aparecen casi como una pequeña pretemporada dentro de la temporada. Manolo tiene margen para tocar piezas, recuperar futbolistas y decidir si vuelve a algunas de las ideas que hicieron reconocible al Espanyol en etapas anteriores. No necesita inventar el gol porque ya lo tiene. Necesita reconstruir alrededor de él. Mejorar las transiciones, proteger más al equipo cuando pierde la pelota y recuperar esa sensación de que hacer daño al Espanyol cuesta.

Tener gol es una ventaja enorme, pero hay que saber aprovecharla

Porque ahí está quizá la parte más esperanzadora de todo este asunto. Hay equipos que pasan meses intentando solucionar algo que el Espanyol ya tiene: jugadores capaces de mandar la pelota dentro. Eso no es poca cosa. El reto consiste ahora en que marcar deje de servir únicamente para maquillar partidos y vuelva a servir para ganarlos. Si Manolo consigue recuperar la solidez sin apagar a Roberto, Javi Hernández y compañía, buena parte de las dudas actuales podrían cambiar bastante rápido. Si no, el Espanyol seguirá viviendo una contradicción muy extraña: marcar casi siempre y disfrutar muy poco de sus propios goles.