¿Dónde está el Espanyol de Manolo?: tres semanas para recuperar una identidad que se ha ido perdiendo

23 de septiembre de 2026
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Resumen: El Espanyol se marcha al parón con una pregunta que va bastante más allá de las dos últimas derrotas: ¿a qué quiere jugar este equipo? Manolo González ha reconocido que se ha perdido parte de la esencia competitiva que caracterizaba a su Espanyol y dispone ahora de 21 días para buscar soluciones. Con una plantilla diferente, varios fichajes todavía por integrar y Puado y Gorosabel acercándose a su regreso, quizá el reto no sea recuperar exactamente el equipo anterior, sino construir uno nuevo sin perder aquello que lo hacía reconocible.

Puntos clave

    • Manolo González reconoce que el Espanyol ha perdido parte de su esencia competitiva.
    • Los problemas en las transiciones, los duelos y el ritmo preocupan especialmente al entrenador.
    • La plantilla actual ofrece más alternativas, pero también obliga a encontrar nuevos equilibrios.
    • Bryan Zaragoza y otros fichajes todavía deben terminar de integrarse en el funcionamiento colectivo.
    • Los 21 días de parón ofrecen a Manolo una oportunidad poco habitual para replantear el equipo.

El problema ya no es solamente perder, sino dejar de reconocerse

Hay derrotas que se explican mirando el marcador y otras que dejan preguntas bastante más incómodas. El 1-3 contra el Elche pertenece claramente al segundo grupo. No fue solamente perder contra un equipo que llegaba colista. Tampoco hacerlo en casa. Ni siquiera jugar prácticamente todo el encuentro contra diez. Lo preocupante fue comprobar durante demasiados minutos que el Espanyol parecía un equipo sin demasiadas respuestas.

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Manolo González fue bastante claro después. No buscó excusas y tampoco intentó suavizar lo sucedido. Habló de un partido horrible, pidió disculpas y, sobre todo, dejó una frase que seguramente explica mejor que ninguna otra cuál será su trabajo durante este parón: “Tenemos que recuperar la esencia competitiva.”

Ahí está probablemente el gran asunto.

Porque si Manolo considera que hay que recuperar algo es porque entiende que ese algo se ha perdido por el camino.

¿Qué era exactamente la esencia del Espanyol de Manolo?

El Espanyol de Manolo nunca necesitó demasiadas explicaciones para entenderse. Podía jugar mejor o peor, tener días con más balón y otros en los que tocaba sobrevivir, pero normalmente existían unas características reconocibles.

Correr. Apretar. Ganar duelos. Disputar segundas jugadas. Ser intenso. Llegar rápido arriba. No regalar prácticamente nada.

manolo espanyol madrid

Precisamente esas fueron algunas de las cosas que enumeró el propio entrenador después del Elche. Manolo habló de problemas defendiendo las transiciones, de duelos perdidos y de la necesidad de volver a jugar a otro ritmo.

No se está interpretando qué quiere el entrenador. Lo explicó él mismo.

Y seguramente por eso preocupa especialmente lo sucedido durante los últimos partidos. Porque el Espanyol no solamente está cometiendo errores: está fallando precisamente en aquello que históricamente había sostenido al equipo de Manolo.

De ser incómodo a resultar demasiado fácil de atacar

Hay una imagen del partido contra el Elche que resume bastante bien el problema. El rival estaba jugando con diez y, aun así, consiguió encontrar situaciones para correr contra el Espanyol.

Manolo incidió precisamente en ello después del encuentro. “Nos han hecho contraataques con un jugador menos.”

Es difícil encontrar una frase más gráfica.

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Cuando tienes superioridad numérica, el partido debería llevarte hacia campo contrario. Deberías instalarte arriba, mover al rival, obligarle a correr detrás del balón y proteger especialmente cualquier pérdida.

El Espanyol hizo prácticamente lo contrario durante demasiados momentos.

Y ahí ya no hablamos únicamente de puntería, calidad individual o inspiración. Hablamos de estructura.

La pregunta incómoda: ¿se ha querido cambiar demasiado?

Pero aquí aparece otro debate interesante.

El Espanyol de esta temporada tiene más futbolistas y más perfiles diferentes que anteriormente. Monchi ha cambiado una parte importante de la plantilla y ha incorporado jugadores que permiten imaginar otro tipo de fútbol.

Bryan Zaragoza probablemente sea el ejemplo más evidente. Es un futbolista pensado para recibir, encarar, romper partidos y generar desequilibrio. Moscardo aporta otro perfil en el centro del campo. Hartman ofrece recorrido desde el lateral. Calatrava necesita espacios donde explotar su fútbol. Gorosabel debería ampliar las alternativas por la derecha.

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Por tanto, quizá el objetivo no pueda ser simplemente volver al Espanyol anterior.

Sería extraño realizar todos esos cambios para intentar reproducir exactamente el mismo equipo.

El reto de Manolo parece bastante más complicado: hacer evolucionar al Espanyol sin cargarse aquello que funcionaba.

Mejorar con balón sin empeorar sin él

Ese equilibrio probablemente sea uno de los grandes trabajos pendientes.

El Espanyol quiere disponer de más recursos ofensivos. Es lógico. Un equipo que pretende crecer no puede depender permanentemente de correr, disputar y esperar que Roberto Fernández resuelva cada partido.

Tiene que atacar mejor.

El propio Manolo también lo reconoció después del Elche. Pero añadió inmediatamente otra cuestión: hay que jugar a otro ritmo y evitar encajar en transiciones.

Es decir, el Espanyol quiere ganar cosas con balón sin perder las que ya tenía sin él.

Y ahora mismo parece encontrarse en medio de ese camino.

No domina suficientemente los partidos con pelota como para vivir instalado en campo contrario, pero tampoco está ofreciendo la contundencia necesaria cuando debe defender.

El resultado es un equipo que por momentos se queda a medio camino.

Bryan Zaragoza simboliza el nuevo problema de Manolo

Hay pocos futbolistas que representen mejor este desafío que Bryan Zaragoza.

Su llegada fue uno de los movimientos más llamativos del mercado del Espanyol. Tiene talento, desequilibrio y unas características que no abundaban en la plantilla.

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Pero no basta con poner buenos futbolistas juntos.

Hay que encontrar dónde reciben, quién ocupa los espacios que liberan, quién protege sus pérdidas y cómo encajan dentro del comportamiento colectivo.

Bryan todavía está entrando en dinámica. Manolo ya advertía a principios de septiembre que debía competir y entrenar para coger ritmo. No tendría demasiado sentido pedirle ahora que solucionase todos los problemas ofensivos del equipo.

Pero durante estas semanas debería poder avanzar en su integración.

Porque seguramente el Espanyol que veamos después del parón necesitará bastante más de él.

Y todavía falta Puado

Existe además un elemento que puede modificar bastante el escenario: Javi Puado está acercándose al regreso.

El capitán llevaba tiempo trabajando para volver progresivamente y este parón aparece marcado en rojo para avanzar en su recuperación.

Su regreso no será un detalle menor.

puado entreno espanyol 1

Puado ofrece gol, trabajo sin balón, capacidad para aparecer por dentro y, sobre todo, conocimiento absoluto de lo que pide Manolo. En una plantilla con tantos jugadores recién llegados, recuperar a alguien que entiende prácticamente de memoria los mecanismos del entrenador puede ayudar bastante.

También Gorosabel debería aprovechar estas semanas para acercarse definitivamente a la competición después de un inicio condicionado por sus problemas físicos que han alterado su proceso de adaptación.

Eso significa que cuando vuelva LaLiga, Manolo puede encontrarse con una plantilla bastante más cercana a la que realmente quería tener disponible.

Y entonces llegarán las decisiones.

¿Quién juega y, sobre todo, cómo juega?

Porque el debate no debería reducirse únicamente al once.

Urko parece una pieza estructural, pero alrededor suyo existen diferentes combinaciones. Bryan necesita encontrar su sitio. Javi Hernández ha aprovechado su oportunidad. Roberto es actualmente demasiado importante como para imaginar el ataque sin él. Puado regresará reclamando protagonismo. Calatrava, Dolan, Marcos, Pere Milla, Moscardo o Bauza también esperan espacio.

Hay más alternativas.

Y tener más alternativas también obliga al entrenador a tomar más decisiones.

El problema del Espanyol ya no parece ser encontrar once futbolistas capaces de competir. El problema es conseguir que esos once formen un equipo equilibrado.

21 días que Manolo pidió prácticamente para esto

Después del Elche, Manolo dejó otro mensaje muy concreto: “Los 21 días sin jugar tienen que ser días para que el equipo vuelva a estar al nivel que toca.”

No hay demasiado margen para interpretaciones.

El entrenador sabe que necesita cambiar cosas.

Manolo Gonzalez staff espanyol

El calendario le ofrece ahora algo que raramente tiene un técnico durante una temporada: tiempo. Aunque los internacionales no estarán durante buena parte del parón y la plantilla disfrutará de los días de descanso que ya estaban previstos, habrá espacio para trabajar antes de volver a competir.

Además, el amistoso contra el Ipswich Town permitirá probar cosas sin puntos en juego.

No solucionará mágicamente los problemas. Pero sí debería servir para empezar a comprobar hacia dónde quiere ir Manolo.

No se trata de inventar otro Espanyol

Quizá tampoco haga falta revolucionarlo absolutamente todo.

En fútbol, cuando las cosas empiezan a torcerse, existe cierta tendencia a pensar que la solución consiste en cambiar medio equipo, modificar el sistema y sacar una pizarra completamente nueva.

Puede que sea bastante más sencillo.

El Espanyol necesita volver a hacer bien las cosas que antes hacía casi automáticamente.

Correr juntos. Presionar juntos. No partirse después de perder el balón. Ganar más duelos. Proteger mejor las vigilancias. Y después, aprovechando que ahora existen futbolistas diferentes, añadir cosas nuevas.

No parece necesario elegir entre el Espanyol competitivo de Manolo y uno con mayor talento.

La gracia estaría precisamente en conseguir las dos cosas.

El siguiente Espanyol debería ser mejor que el anterior

Ese es posiblemente el verdadero examen que tiene ahora Manolo González.

No demostrar si merece continuar después de cada resultado. El club ya ha optado por mantener la confianza en él durante este parón.

Su examen es otro.

Demostrar que puede hacer evolucionar al equipo.

Porque recuperar exactamente al Espanyol anterior solucionaría algunos problemas, pero probablemente no sería suficiente para justificar el salto que pretende dar el club con la nueva propiedad y con la plantilla construida por Monchi.

El objetivo debería ser conservar la competitividad anterior y añadir todo aquello que ofrecen los nuevos futbolistas.

Parece sencillo escrito así. Evidentemente no lo es.

Pero Manolo dispone ahora de algo que llevaba semanas necesitando: tiempo para parar, mirar lo que está sucediendo y corregir.

Dentro de algo más de dos semanas días volverá LaLiga. Y más allá del resultado del primer partido, habrá una pregunta bastante sencilla que empezar a responder: ¿volvemos a reconocer al Espanyol?