
Aquí puedes ver el resumen en vídeo del Osasuna – Espanyol.
El Espanyol asaltó El Sadar con un 0-2 construido desde la pegada de Roberto Fernández y sostenido después con una segunda parte de oficio. El partido empezó de la mejor forma posible para los de Manolo González, que apenas necesitaron tres minutos para golpear. Dmitrović inició la jugada rompiendo líneas, el balón llegó hasta la derecha y Marcos Fernández puso un centro raso que Roberto mandó dentro desde el corazón del área. Osasuna reaccionó rápido y Budimir tuvo una ocasión clara, pero el delantero rojillo no consiguió aprovecharla. El Espanyol no se descompuso y volvió a castigar cuando encontró espacio. En el 17’, Edu Expósito filtró un pase magnífico para la llegada de Omar El Hilali, cuyo centro raso atravesó el área después de un error incomprensible de Catena. Roberto apareció solo para empujar el 0-2 y firmar su segundo gol de la tarde, el quinto en cinco jornadas. Osasuna creyó responder prácticamente en la acción siguiente, cuando Rubén García mandó una volea a la red tras una buena acción de Kike Barja. El tanto terminó anulado porque el balón había salido previamente por la línea de fondo. El ritmo fue bajando después de ese inicio frenético y el Espanyol se encontró cada vez más cómodo, con Marcos muy activo y una ventaja que permitió a los pericos llegar al descanso con el plan de Manolo saliendo prácticamente perfecto.
La segunda mitad empezó con Osasuna dispuesto a subir una marcha y con el Espanyol preparado para gestionar una ventaja que ya no necesitaba adornos. Los rojillos apretaron más arriba y trataron de cargar el área, aunque la defensa perica respondió con bastante seguridad. El Espanyol hizo entonces uno de esos ejercicios de control que tantas veces se le habían pedido, sin precipitarse y entendiendo cuándo tocaba jugar y cuándo era mejor bajar pulsaciones. Manolo movió el banquillo con las entradas de Moscardo y Calatrava para refrescar piernas y ganar control en una fase cada vez más exigente. Ramis respondió acumulando recursos ofensivos y buscando profundidad desde las bandas, especialmente con la entrada de Raúl Moro. El equipo local empezó a vivir más cerca de Dmitrović, pero casi nunca consiguió convertir esa presión en ocasiones realmente limpias. Cabrera y Riedel cerraron bien el área y el portero serbio transmitió seguridad en cada balón que llegó a sus dominios. En los últimos minutos, Manolo reforzó todavía más la defensa con otro central para proteger la ventaja. Osasuna insistió hasta el final, pero el Espanyol ya no perdió el sitio ni permitió que el partido entrara en una fase de locura. El 0-2 premió la eficacia del inicio y la madurez de una segunda mitad en la que los pericos supieron hacer exactamente lo que pedía el partido.







