OPINIÓN | La contracrónica del Espanyol – Real Madrid: Efecto Tetris; el Espanyol fue acumulando errores hasta que Espí puso el “Game over”

22 de agosto de 2026

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El Espanyol compitió, tuvo momentos de buen fútbol y llegó vivo al minuto 90 ante el Real Madrid, pero también fue acumulando pequeños desajustes hasta que la partida se terminó torciendo. Juan José Caseiro lo explica con una imagen muy gráfica: la del Tetris, donde las piezas van cayendo, se amontonan y, si no consigues limpiar líneas a tiempo, llega un punto en que ya no hay espacio para salvarte. El gol de Espí fue esa última pieza, la que convirtió un empate trabajado en una derrota que dolió todavía más porque, de alguna manera, se veía venir.

Efecto Tetris

¿Conocen Tetris, el videojuego de origen ruso? Pues también existe el efecto con el mismo nombre, que es la consecuencia de encajar visualmente piezas que van cayendo, aunque uno no esté jugando la partida. Así, el postrero y dañino gol de Espí, ya se estaba viendo venir, como cuando te dejas llevar por la velocidad del juego y los tetrominós caen rápidamente unas sobre otras.

Los aciertos no borran las dudas de Dmitrovic en dos salidas que acabaron en gol; Omar vuelve a señalarse con faltas innecesarias, una de ellas, origen del primer gol. Habían cerrado bien los centrales, zona controvertida y tanto Riedel como Unai, fueron vencidos en dos momentos determinantes: tarjeta para el alemán que le llevó a ser sustituido y el vasco desbordado en la última accióne que trajo el gol de la derrota. Hinojo, tras los nervios iniciales, sobrevivió a la avalancha que le prepararon.

El césped era una trampa en terreno propio y Urko se hundió en ella. Edu tuvo claros y oscuros, más los primeros y Javi, asociado con Cala, mostraron que los jugadores con buen pie son capaces de romper en espacios donde a otros se les hace de noche.

Al juego alambicado de Dolan le sigue faltando una última decisión que le lleve a la portería contraria y no a la propia. Será por eso que se insiste en el extremo. A Roberto le tocó bailar con la más fea, que esta vez era una defensa con varios exponentes del adjetivo.

Si en el Tetris se necesita borrar líneas para que la velocidad el juego no te lleve al fin, los cambios necesitaban cumplir la función de los que sí lo estaban realizando. Ahí Bauza fue el más destacado y Drkusic apuntó fiereza. Pol cumplió con la previsión, Jofre fue testimonial y si de Milla, la mejor acción es cuando deja pasar el balón, queda claro un desempeño que, ya demasiadas veces, cuesta entender.

Quedaban unos segundos, estábamos esperando ese palo rojo que borraría los cuatro minutos de añadido como se borran las líneas y de tanto aguantar, apareció un gigante, con aspecto de cosaco, el bailarín ruso, y danzó en la pantalla para decirnos que, en las recreativas de la liga, el marcador señalaba derrota. Game over.

Juan José Caseiro