
Todo empezó cinco meses atrás, después de un Espanyol-Getafe muy caliente
Para entender esta historia hay que regresar al Espanyol-Getafe del pasado 21 de marzo, uno de aquellos partidos que fueron calentando todavía más un tramo de temporada especialmente tenso para los pericos. Al Espanyol le anularon dos goles, uno de Cyril Ngonge y otro de Tyrhys Dolan, el VAR revisó una posible acción de penalti de Diego Rico que no acabó castigándose y el encuentro terminó con José Bordalás y el delegado perico Toni Borrell expulsados. Al acabar el partido, Cabrera descargó su enfado golpeando el monitor del VAR situado en el túnel de vestuarios. Esa acción, captada por las imágenes, acabó provocando una sanción de oficio de tres encuentros meses antes de que el castigo empezara realmente a cumplirse.
La sanción no había trascendido públicamente con normalidad y el Espanyol llevaba meses recurriéndola. Eso permitió que Cabrera siguiera jugando durante el delicadísimo tramo final de la pasada campaña, hasta que los recursos se agotaron coincidiendo precisamente con el arranque de este campeonato.
El Espanyol recurrió durante meses para evitar perder a Cabrera en el tramo decisivo
La estrategia del club fue clara: pelear el expediente en los despachos y evitar que uno de los futbolistas más importantes de Manolo tuviera que cumplir el castigo cuando el Espanyol se estaba jugando sus objetivos de la pasada Liga. Los diferentes recursos fueron aplazando la ejecución durante aproximadamente una decena de jornadas. Ese margen permitió que Cabrera siguiera estando disponible durante el esprint final. La situación ya no pudo alargarse hasta el estreno frente al Levante. Los últimos intentos no prosperaron y el uruguayo tuvo que cumplir el primero de los tres partidos. Ahora quedan otros dos y uno de ellos, salvo giro administrativo, será precisamente frente al Real Madrid.
Manolo explica qué ocurrió: “Hubo un partido que Cabrera le dio un puñetazo al VAR”
Manolo González explicó el asunto después de la victoria ante el Levante y dejó claro que el Espanyol no considera cerrado el caso. “Tiene una sanción de tres partidos. Es una sanción de oficio porque no estaba en el acta. Hubo un partido que Cabrera le dio un puñetazo al VAR. Hubo un precedente, pero no se sancionó. Hemos intentado recurrir hasta hoy pero no se ha podido. Seguiremos luchando esta situación en los despachos. No cumplió la sanción el año pasado porque se fue recorriendo para que estuviera en los partidos de liga. Son cosas que no veo normales, pero hay que luchar contra ellas”. El técnico no trató de negar la acción de Cabrera. La queja va por otro lado: por qué una conducta comparable tuvo anteriormente un desenlace distinto y por qué ahora el Espanyol debe asumir tres encuentros de suspensión.
El precedente de Iago Aspas es lo que más molesta al Espanyol
Ese precedente al que se refiere Manolo tiene nombre y fecha. Iago Aspas, capitán del Celta, empujó el monitor del VAR después del Celta-Sevilla del 4 de noviembre de 2023, enfadado porque una revisión desde Las Rozas había dejado sin efecto en el último minuto un penalti favorable al conjunto gallego. La escena tuvo repercusión pública, pero el futbolista no recibió una suspensión equivalente. Y ahí está el argumento que utiliza ahora el Espanyol. No se discute que Cabrera golpeó la pantalla ni que su reacción fuera adecuada. Lo que genera malestar es la diferencia de criterio entre dos comportamientos que el club entiende comparables: a uno se le perdonó; al otro le han caído tres partidos.
Cabrera ya se perdió el Levante y apunta también a baja ante Real Madrid y Real Sociedad
El calendario hace que la sanción duela todavía más. Cabrera ya cumplió su primer encuentro frente al Levante, partido en el que Clemens Riedel y Unai Núñez respondieron bien y ayudaron a mantener la portería a cero. El problema es que el nivel de exigencia cambiará radicalmente este sábado. El Real Madrid de José Mourinho se estrenará oficialmente en LaLiga en el RCDE Stadium y el Espanyol puede tener que afrontar el partido sin el central con más experiencia de su defensa. Si no cambia nada, el tercer encuentro de castigo será después ante la Real Sociedad. Tres partidos seguidos fuera justo al comienzo del campeonato para un futbolista acostumbrado a tener mucho peso en los planes de Manolo.
Riedel y Unai respondieron ante el Levante, pero el Madrid será otra historia
El 3-0 del domingo ayudó a que la ausencia de Cabrera no terminara ocupando demasiado espacio en la fotografía final. Riedel y Unai Núñez formaron una pareja seria, Roger Hinojo ayudó en esa salida de tres que tanto gustó durante diferentes fases y el Levante apenas consiguió comprometer a Dmitrović. Pero comparar el trabajo que exigió el conjunto granota con lo que puede plantear el Madrid sería hacerse trampas. Cabrera aporta experiencia, liderazgo, juego aéreo y conocimiento de este tipo de noches. No significa que sin él el Espanyol no pueda competir, pero Manolo pierde precisamente uno de esos futbolistas a los que normalmente se mira cuando enfrente aparecen delanteros del máximo nivel.
El Espanyol seguirá peleando un expediente que todavía considera injusto
El mensaje del entrenador fue bastante explícito: “El club continuará batallando esta situación en los despachos”. Queda por comprobar si existe realmente recorrido para que Cabrera pueda recuperar alguno de los dos encuentros que aún debe cumplir. El primer castigo ya está descontado y el Espanyol salió bien parado ante el Levante. Ahora llega lo difícil. La sanción nacida de un puñetazo al monitor del VAR cinco meses atrás ha reaparecido en agosto justo cuando el equipo debía preparar uno de los partidos más exigentes del calendario. Y con el precedente de Aspas todavía sobre la mesa, en Cornellà queda la sensación de que el problema no es únicamente el castigo, sino entender por qué para una acción hubo una vara y para otra parece haber habido una diferente.







