No podía empezar mucho mejor la temporada para Roberto Fernández. El delantero del Espanyol fue uno de los grandes protagonistas del 3-0 ante el Levante, marcando los dos primeros goles del equipo y dejando encaminada una victoria que Tyrhys Dolan terminó de cerrar en el tramo final. El primer tanto llegó cuando apenas se había cumplido el minuto 5, después de una falta lateral lanzada por Edu Expósito. El balón quedó muerto dentro del área pequeña y Roberto apareció donde tenía que estar para hacer el 1-0. Antes del descanso volvió a golpear: Javi Hernández, que estaba firmando una primera parte muy buena, combinó para que en el 40′ el delantero anotara el segundo.
El delantero pone al equipo por delante de su actuación personal
Tras el partido, Roberto quiso dejar claro que su doblete quedaba en un segundo plano respecto al rendimiento colectivo. “No, sí. Antes de mí iba el equipo y para mí ha sido un partidazo y sobre todo portería a cero, que es muy importante en la categoría y sí, muy contento por mí. Venía trabajando la pretemporada en ello y primer partido y quiero seguir así. Y el equipo espectacular, la verdad”. El mensaje encaja bastante con lo que se vio sobre el césped: un Espanyol intenso, serio atrás y con bastante acierto cuando consiguió llegar al área rival.
Roberto sabe que en Primera hay que aprovechar cada ocasión
El atacante también habló de algo que Manolo González había remarcado durante la previa: sus movimientos, su trabajo sin balón y la necesidad de convertir ese esfuerzo en goles. Roberto lo tiene bastante claro. “Sí, claro, por supuesto. Al final esto es Primera División, sé que no puedo tener muchas ocasiones, a veces en algunos partidos y la que tenga tiene que ir adentro, ¿no? Por eso estoy trabajando para ello, pero bueno, la verdad que el equipo, ya te digo, ha estado espectacular en línea ofensiva y línea defensiva, así que, genial”. La primera jornada le dio la razón: dos ocasiones bien aprovechadas y dos goles que rompieron el partido.
El primer gol tuvo unos segundos de duda
El 1-0 dejó un pequeño momento de incertidumbre antes de quedar validado, aunque Roberto explicó que él prácticamente no entendía qué estaba pasando. “Yo no sabía nada, porque la verdad que remato, me cae el rechace y la meto y digo, ¿qué ha pasado? Pero bueno, ha sido gol y ya está”. La acción terminó siendo legal y permitió al Espanyol jugar desde muy pronto con ventaja, algo que facilitó mucho el desarrollo del encuentro.
El calor y la humedad también pasaron factura
La noche no fue sencilla en lo físico. La humedad y el calor se notaron bastante durante el partido y los jugadores acabaron acusándolo, algo que Roberto reconoció después. “Claro, es sobre todo, ya te digo, la humedad aquí de Barcelona que es muy fuerte y ya las piernas pesaban bastante. Pero bueno, la verdad que hemos acabado muy bien y muy contentos”. El Espanyol supo aguantar bien ese desgaste y, lejos de venirse abajo, todavía encontró fuerzas para hacer el tercero.
Dolan cierra el partido tras una gran acción de Bauza
Ese tercer gol llegó en el minuto 80. Después de una nueva pausa de hidratación, Manolo había pedido al equipo jugar con más continuidad hacia adelante y la respuesta llegó muy rápido. Rafa Bauza arrancó con potencia, encontró el pase y Tyrhys Dolan definió con la izquierda para poner el 3-0 definitivo. Un gol que terminó de redondear una noche muy completa para un Espanyol que no solo ganó, sino que dejó la portería a cero y transmitió bastante seguridad durante muchos minutos.
Roberto no quiere escuchar hablar de liderato
La goleada coloca al Espanyol en una posición muy bonita en la clasificación inicial, pero Roberto no quiso entrar en ese juego. La experiencia del curso pasado sigue demasiado presente. “No, no, no. Yo no lo quiero ni escuchar eso, porque mira el año pasado. Primera jornada, más tres, portería cero y a seguir.” Pocas vueltas. Tres puntos, buenas sensaciones y ninguna gana de sacar conclusiones demasiado grandes después de 90 minutos.
Roberto explica por qué se sintió tan cómodo con Javi Hernández y Calatrava
Ya en la zona mixta del Auditori Juan Segura Palomares, Roberto Fernández pudo desarrollar algo más las sensaciones que había dejado el partido. Una de las claves estuvo en cómo se sintió acompañado por los jugadores que actuaron por detrás suyo. “Sí, la verdad que tanto Javi como Cala, que han sido los que estaban en la primera parte con mis goles, la verdad que son jugadores que reciben muy bien, que se orientan muy bien. Yo, al final, soy un jugador que va bien al espacio y necesito que me den de comer en esos aspectos.” Una frase que explica bastante bien lo que se vio sobre el césped: con Javi Hernández y Calatrava recibiendo entre líneas y orientándose rápido, Roberto tuvo más opciones de atacar la espalda de la defensa y aparecer donde más daño hace.
La pretemporada ya le estaba dejando buenas sensaciones
El doblete no apareció de la nada. Roberto insistió en que ya se encontraba bien durante las semanas anteriores y que el estreno ante el Levante era la ocasión perfecta para trasladarlo a un partido oficial. “Muy bien, la verdad. Ya me sentía bien. En pretemporada me estaba sintiendo cómodo, entrenando y todo. Y al final, hoy era la oportunidad de demostrar lo que llevaba entrenando y trabajando en pretemporada. Ha salido bien y ahora seguir con más confianza y a por el siguiente partido.” El contexto era ideal y el delantero lo aprovechó con dos goles antes del descanso.
Roberto corta cualquier euforia y ya piensa en el Real Madrid
También dejó claro que el 3-0 ya pertenece al pasado. “Pues la verdad que seguir trabajando más, cada vez más. Al final, esto no para, esto ya ha pasado. Y ahora a enfocarnos en el Madrid, que es un rival durísimo, como ya sabemos. Y nada, a seguir trabajando como lo estamos haciendo y a intentar, pues, por lo menos igual a lo de hoy.” La idea va en la misma línea que había mostrado minutos antes ante las televisiones con derechos: cero ganas de mirar demasiado arriba después de una sola jornada y toda la atención puesta en lo siguiente.
El objetivo personal: mejorar los números del curso pasado
Preguntado por si siente que esta temporada puede ser especialmente importante para él, Roberto no esquivó la cuestión. “Sí, claro. Yo al final trabajo para eso, para mejorar día a día, para intentar tener la mejor versión de mí, para intentar mejorar los números de la anterior temporada y al final yo trabajo para eso.” Después de empezar con dos goles, el listón se coloca alto, aunque el propio delantero insiste en que la mejora debe venir desde el trabajo diario y no desde expectativas demasiado grandes.
Su “flow” empieza en la presión y en darlo todo
Una de las imágenes más reconocibles de Roberto volvió a ser su manera de ir a por cada balón, incluso cuando parecía perdido. Esa intensidad es algo que Manolo González valora mucho y el delantero la considera parte de su identidad. “Bueno, un poco de todo, ¿no? Pero al final yo, o sepa que voy a jugar o si salgo del banquillo, la verdad que es una señal de identidad mía, el ir a por el balón, presionar y a tope y darlo todo por la camiseta, que esa es, como te digo, mi señal de identidad. Pase lo que pase, sea titular, no sea, yo intento dar todo para el equipo en esos aspectos.” Más allá de los goles, ahí está una de las razones por las que Manolo sigue confiando tanto en él.
Tres puntos, portería a cero y nada de hacer cuentas todavía
Cuando se le planteó en tono de broma que, a dos goles por jornada, podía firmar una temporada descomunal, Roberto respondió como había hecho durante toda la noche: frenando cualquier exceso. “No, no, no. Tenía que empezar así, sobre todo con el equipo, con esos tres puntos y, sobre todo, portería a cero.” Su discurso fue bastante constante en todas las comparecencias: primero el equipo, después los goles y, antes que cualquier cálculo, la necesidad de mantener la misma línea.
Un doblete para empezar y una idea muy clara: seguir
La noche de Roberto deja muchas cosas. Dos goles, mucha presencia en el área, trabajo constante y una conexión buena con los futbolistas que jugaban por detrás. El delantero empieza la temporada reforzado y demostrando que quiere mantener el peso que ya tuvo el curso pasado, aunque él mismo se encarga de enfriar cualquier entusiasmo prematuro. Su frase final resume bastante bien el tono del vestuario: ganar, dejar la portería a cero y pensar ya en lo siguiente.








