OPINIÓN | Francesc Via analiza las dudas del Espanyol ante el inicio de LaLiga: de la división con Manolo al silencio de Alan Pace

10 de agosto de 2026

La temporada todavía no ha comenzado y el Espanyol ya convive con las dudas deportivas, la impaciencia por los fichajes y un debate cada vez más ruidoso alrededor de Manolo González. En su opinión de hoy, Francesc Via pide separar la preocupación lógica del catastrofismo, reclama tiempo para valorar el mercado de Monchi y dirige buena parte de la exigencia hacia Alan Pace, cuyo proyecto sigue sin ser explicado públicamente a los socios. La plantilla está incompleta y el final ante el Coventry dejó una imagen preocupante, pero este domingo empiezan a repartirse puntos. Acabaron las pruebas. Esto empieza ya.

Esto empieza ya

El final de la pretemporada nos dejó con mal sabor de boca por el descalabro de los últimos minutos ante el Coventry. Es normal estar preocupado ante el inminente inicio. Faltan piezas importantes, la pretemporada no ha sido especialmente buena y algunas de las carencias de la plantilla son demasiado evidentes como para esconderlas. Ahora bien, conviene separar la preocupación razonable del catastrofismo. Con lo que hay hoy, ¿puede este equipo ganar al Levante y competir hasta que cierre el mercado? Sí. Rotundamente sí.

Eso no significa negar la realidad. Falta un central, faltan dos extremos, un lateral y un mediocentro ofensivo. Y, por si fuera poco, a un equipo al que ya le costaba encontrar el gol se le ha lesionado Kike García. Hay motivos suficientes para reclamar refuerzos y preguntarse qué ocurrirá durante estas últimas semanas de mercado. Sin embargo, resulta sorprendente que, con todas esas cuestiones encima de la mesa, aceptadas por la totalidad de los pericos, buena parte del debate en las redes sociales vuelva a girar alrededor de… Manolo González.

Los que esperaban un ‘reset’ de Monchi en el banquillo se quedaron con un palmo de narices, y eso alimentó la frustración y las críticas. Pero probablemente, la razón principal para que Manolo no hubiese continuado esta temporada era precisamente la existencia de un sector de la afición que jamás ha pasado página. Ni siquiera han esperado a que empiece la Liga. Después del empate ante el Sabadell ya había reaparecido la cantinela de los famosos 18 partidos de la pasada temporada. Ante estas críticas, otros oponen que el ruido es solo cosa de las redes y que en el estadio la mayoría está con Manolo. Los críticos son minoría, sí, pero sabemos cómo funciona esto. Con cada derrota serán más y más ruidosos. Y existe un pequeño problema: el Espanyol, a lo largo de su historia, ha perdido más partidos de los que ha ganado. Por tanto, oportunidades para alimentar el mal rollo no van a faltar.

Me temo que caminamos hacia una temporada en la que puede reproducirse aquella división social que ya vivimos hace 25 años con Paco Flores. Y no debería sorprendernos demasiado. Si una parte del espanyolismo fue a degüello contra el entrenador que, 60 años después, consiguió el primer título que varias generaciones de padres e hijos (y algún abuelo) habíamos visto levantar al Espanyol en nuestra vida, ¿cómo van a respetar a Manolo González, que “solo” nos ha ascendido y nos ha salvado durante estos dos últimos años?

Y mientras discutimos sobre el entrenador, quizá estamos desviando la mirada de donde realmente debería estar puesta: la falta de solidez de la plantilla. No se puede juzgar el trabajo de Monchi hasta que termine el mercado. Y, sobre todo, hasta que sepamos de qué recursos ha dispuesto realmente para construir la plantilla. Todo indica que el Espanyol volverá a jugar sus cartas hasta los últimos días y, puestos a llegar al final del mercado esperando movimientos importantes, yo al menos prefiero hacerlo de la mano de alguien con su experiencia. Pero cuidado, pese al prestigio indudable de Monchi eso no puede significar conceder ningún cheque en blanco.

Quien debería haber escrito algo más en los cheques para que Monchi no fuese al mercado con lo puesto es Alan Pace.. Es él quién debe recibir la exigencia de los más de 30.000 socios que hemos renovado prácticamente a ciegas, sin conocer un ápice del proyecto 26-27. A estas alturas del verano, el propietario del Espanyol ya debería haber explicado públicamente su proyecto a sus socios. ¿Cuál es el objetivo deportivo de esta temporada? ¿Qué recursos existen para conseguirlo? ¿Qué Espanyol pretende construir VSL? No se trata de exigir que revele negociaciones ni cifras confidenciales, sino de algo mucho más sencillo: explicar hacia dónde quiere llevar al club. Porque la desilusión acecha y el silencio nunca ayuda a combatirla. La transparencia, en cambio, sí.

Auguro un año complicado. En parte por las dudas deportivas que existen, pero también porque el espanyolismo posee una extraordinaria capacidad para hacerse daño a sí mismo. Somos, demasiadas veces, una pandilla de cainitas, neuróticos y autodestructivos. Nos encanta acercarnos al precipicio y, una vez allí, discutir sobre quién tiene la culpa de que estemos a punto de caernos. Pero quizá ahí resida también la gran contradicción de este club y también su fuerza. Acabaron las pruebas, el domingo empieza lo serio. ¡Abróchense los cinturones que esto empieza ya!

Francesc Via