Àlex Bombardó, que reconoce que se había hecho «muchas ilusiones» de llegar al primer equipo, explica su salida del Espanyol; no cierra la puerta a volver y reivindica a Manolo: reivindica a Manolo tras su salida: «El RCDE está en fantásticas manos con él»

31 de julio de 2026

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Àlex Bombardó se marcha dolido del Espanyol: “Me había hecho ilusiones de llegar al primer equipo”

Àlex Bombardó ha cambiado Barcelona por Gran Canaria después de pasar prácticamente toda su etapa formativa vestido de blanquiazul. El centrocampista, nacido en Cerdanyola del Vallès en diciembre de 2007, llegó al Espanyol en 2016 procedente del Sant Cugat y ha firmado por Las Palmas Atlético tras terminar su vinculación con el club perico. El filial amarillo ya lo presentó como una de las cinco incorporaciones de su nuevo proyecto para la temporada 2026-27 en Segunda Federación.

Una despedida con sentimientos encontrados

Bombardó reconoce en una entrevista concedida a SPORT que abandonar la Ciudad Deportiva Dani Jarque no ha sido sencillo. Allí creció como jugador, acumuló recuerdos y llegó a sentir muy cerca la posibilidad de subir el último escalón. “Dejo atrás once años en la que ha sido mi casa. Me dio pena marcharme, porque me había hecho muchas ilusiones con llegar al primer equipo, pero las cosas en el fútbol no siempre salen como uno espera. No me renovaron y toca cerrar la etapa. No ha sido algo traumático, aunque sí te deja un sabor agridulce. Me transmitieron que les daba pena por los años que llevaba en el club.”

Del sueño del primer equipo a quedarse sin renovación

La salida no llega porque el futbolista hubiese dejado de creer en sus posibilidades. Todo lo contrario. Bombardó se veía avanzando dentro de La21 y llegó a entrenarse con el primer equipo, una experiencia que alimentó la esperanza de debutar algún día en el RCDE Stadium. El final fue otro: el Espanyol no le ofreció la renovación y el joven centrocampista tuvo que buscar un proyecto nuevo cuando apenas tiene 18 años.

La falta de continuidad frenó su salto en el Espanyol B

El curso pasado dio el paso al filial, pero no encontró los minutos necesarios para asentarse. Las estadísticas disponibles le atribuyen 13 apariciones con el Espanyol B durante la temporada 2025-26, con poco más de 300 minutos acumulados entre Segunda Federación y Copa Catalunya. Fue una participación demasiado intermitente para un futbolista que necesita tocar balón y entrar bastante en juego.

“Me faltó la continuidad y la confianza”

Bombardó considera que ese papel secundario condicionó su evolución en el último tramo como perico. “Cuando me subieron al filial, me faltó la continuidad y la confianza que un jugador de mis características necesita para asentarse. Me considero un futbolista asociativo, de los que disfruta teniendo el balón. En el Espanyol siempre intenté adaptarme y dar lo mejor de mí.” No suena a ajuste de cuentas, pero sí a la explicación de quien siente que necesitaba una oportunidad más larga para mostrar su fútbol.

Un jugador que necesita participar para sentirse importante

Por perfil, Bombardó no es un centrocampista hecho para vivir apartado del balón. Se define como asociativo, cómodo por dentro y con gusto por intervenir en la construcción. Eso exige continuidad. Entrar diez minutos, desaparecer durante varias jornadas y volver a aparecer no suele ayudar a un jugador joven que todavía está formando su personalidad competitiva. Su gran reto en Las Palmas será convertir esas condiciones que él reconoce en rendimiento sostenido.

La puerta del Espanyol sigue abierta por su parte

Pese al desenlace, Bombardó no guarda resentimiento hacia el club donde se ha formado. “Con el tiempo he aprendido que, aunque algo haya podido hacer mal, no todo depende de mí. Le tengo un cariño enorme a la entidad y no cierro ninguna puerta; estaría encantado de volver en el futuro si se presenta la oportunidad.” Es una despedida, no una ruptura. Se marcha porque necesita otro camino, pero continúa mirando al Espanyol como su casa.

Manolo González le hizo sentir cerca del primer equipo

Entre sus mejores recuerdos están las sesiones con el primer equipo a las órdenes de Manolo González. Bombardó explica que el técnico lo tuvo en cuenta y le transmitió confianza cada vez que coincidieron. “Me quedo con experiencias brutales, como cuando subia a entrenar con el primer equipo a las órdenes de Manolo González. Él siempre me daba muchos ánimos y me tuvo muy en cuenta. El Espanyol está en fantásticas manos con él.”

Un respaldo a Manolo desde alguien que acaba de salir

Las palabras tienen su peso porque llegan justo después de quedarse sin renovación. Bombardó podría marcharse molesto con todo lo relacionado con el club, pero separa su situación contractual del trato recibido por Manolo. Mientras el entrenador vuelve a estar en medio del debate perico, un canterano que trabajó bajo sus órdenes habla de cercanía, apoyo y confianza. No cambia por sí solo ninguna opinión sobre el técnico, pero sí enseña cómo lo vivió desde dentro un futbolista joven.

Una expulsión que también forma parte del aprendizaje

Su último año en el Espanyol dejó algún momento complicado. Bombardó recuerda una expulsión ante el Castellón B, cuando salió desde el banquillo y vio la roja veinte minutos después por llegar tarde a un balón dividido. “Asumo perfectamente mis errores como parte de mi proceso formativo. En un partido contra el Castellón B, salí al campo y a los 20 minutos vi la roja. Íbamos ganando, llegué tarde a un balón dividido y el árbitro consideró que la entrada fue desmedida. Soy un jugador muy intenso en el campo y sé que debo aprender a controlarme en esas situaciones. Con 18 años, todavía estoy en pleno periodo de aprendizaje.”

Intensidad sí, pero con el freno bien puesto

Ese episodio no define a un jugador, aunque sí deja una lección. Bombardó admite que su intensidad puede llevarlo alguna vez demasiado lejos. A los 18 años todavía tiene margen para aprender cuándo apretar, cómo medir una entrada y de qué manera controlar el impulso. Las Palmas no recibe a un producto terminado, sino a un centrocampista con talento y cuestiones por corregir. Precisamente para eso sirve un filial.

Una generación marcada por Lamine Yamal

Bombardó pertenece a la generación de 2007, una hornada inevitablemente comparada con Lamine Yamal por la velocidad con la que el futbolista del Barça llegó a la élite. Él también ha competido con jugadores de esa edad y ha tenido reconocimiento con la selección catalana. “Haber competido con la misma hornada de futbolistas como Lamine Yamal, además de haber jugado y tenido reconocimiento en la selección catalana, es increíble. Sé el nivel que tengo y de lo que soy capaz. Ahora me toca enseñar el fútbol que llevo dentro.”

Compararse no sirve, aprovechar el tiempo sí

La irrupción de casos extraordinarios puede deformar la percepción sobre los jóvenes. Que un futbolista se consolide en la élite con 16 o 17 años no convierte en tardío a quien todavía juega en un filial con 18. Bombardó dispone de tiempo, pero también entiende que ha llegado el momento de transformar su potencial en minutos, continuidad y peso dentro de un equipo.

Las Palmas Atlético le ofrece el escenario que buscaba

El nuevo destino no parece elegido al azar. Las Palmas Atlético competirá en Segunda Federación bajo la dirección del veterano Juan Manuel Rodríguez y ha incorporado a Bombardó dentro de una renovación amplia del filial. El club canario lo incluye entre los refuerzos procedentes de otras canteras y plantea un proyecto orientado a acercar jóvenes al primer equipo.

“Considero que la UD Las Palmas es el destino ideal”

El centrocampista explica que el proyecto presentado por Tonono Rodríguez lo convenció rápidamente. “Considero que la UD Las Palmas es el destino ideal. Es un club que trabaja bien la cantera y que promueve la proyección de los jóvenes hacia el primer equipo, además de tener al filial compitiendo a un gran nivel en Segunda RFEF. El proyecto que me presentó Tonono me convenció de inmediato y afronto con muchísima ilusión esta primera experiencia fuera de casa.”

Salir de casa también forma parte del crecimiento

Después de once temporadas dentro del mismo club, Bombardó afronta por primera vez una vida lejos de su entorno habitual. Cambian la ciudad, el vestuario y la forma de trabajar. También desaparece la etiqueta de canterano que lleva años recorriendo categorías. En Gran Canaria tendrá que empezar desde cero, ganarse el sitio y demostrar por qué Las Palmas decidió incorporarlo.

Pedri como referencia para explicar su fútbol

Cuando habla de su posición, Bombardó se ve como interior o actuando por delante del pivote. Su referente es Pedri, una elección bastante coherente con el fútbol asociativo que dice buscar. “Por mi perfil, me veo jugando como interior o por delante del pivote. Mi gran referente futbolístico es Pedri; me atrae el fútbol alegre y dinámico, y el estilo de Las Palmas encaja a la perfección con lo que quiero ofrecer. Mi objetivo prioritario es trabajar al máximo para dar el salto al primer equipo lo antes posible.”

El objetivo no es instalarse en el filial

Bombardó llega a Las Palmas Atlético para jugar y crecer, pero no pretende conformarse con la Segunda Federación. Su meta es llamar la atención del primer equipo cuanto antes. La estructura amarilla ha apostado históricamente por centrocampistas cómodos con el balón, así que el encaje estilístico parece bueno. Después deberá hablar el césped, que es donde se terminan todas las presentaciones bonitas.

Marc Bombardó, un espejo muy cercano

Àlex también cuenta con el ejemplo de su hermano Marc, futbolista del FC Andorra. El defensa ya ha acumulado experiencia profesional y renovó con el conjunto tricolor hasta 2027 tras ganar protagonismo en el primer equipo. “Marc está en el Andorra. Es mi modelo, lleva dos años en fútbol profesional. Nos llevamos cada vez mejor, le pido consejos y algún día me encantaría jugar juntos. Tenerle de referencia es un plus.”

Dos hermanos y el sueño de coincidir algún día

Para Àlex, Marc es algo más que una referencia futbolística lejana. Es alguien que ha vivido el paso desde la cantera al fútbol profesional y puede explicarle qué ocurre cuando llegan las dudas, la falta de minutos o las decisiones difíciles. La idea de jugar juntos queda ahora bastante lejos, pero ambos tienen carrera por delante para intentar que ese deseo deje de ser solo una conversación familiar.

Bombardó apunta muy alto en su nueva etapa

El centrocampista no esconde sus ambiciones. “Me gustaría jugar un Mundial o la Champions. Quiero hacer una carrera larga en Primera División. No me conformo con menos. Tengo 18 años y ahora me como el mundo.” La frase tiene esa mezcla de hambre y atrevimiento propia de la edad. Luego llegará el fútbol real, con sus banquillos, sus golpes y sus esperas, pero sería extraño empezar una etapa nueva pensando pequeño.

El fútbol primero, pero con los estudios presentes

Bombardó también cursa ADE online y quiere mantener su formación mientras intenta abrirse camino como profesional. “Me voy a dedicar al 100% al fútbol pero también estudio ADE online. Cuando tenga tiempo libre sigo formándome, porque después del fútbol hay vida.” Una mirada bastante madura para alguien que, al mismo tiempo, asegura querer comerse el mundo.

Una salida que también invita a mirar a La21

El caso de Bombardó vuelve a enseñar lo difícil que es completar todo el recorrido desde el fútbol base hasta el primer equipo. Llegar al filial ya supone superar muchos filtros, pero el salto final es enorme. Algunos canteranos necesitan más tiempo del que el club está dispuesto a conceder; otros encuentran el camino bloqueado por la competencia o por una temporada sin continuidad.

El Espanyol tomó una decisión y Bombardó busca demostrar que merecía otra

No renovar a un futbolista joven no significa que el club no valore su trayectoria, igual que marcharse tampoco garantiza que triunfe lejos. Son apuestas. El Espanyol decidió cerrar la etapa y Las Palmas abrió una puerta. Ahora Bombardó tiene la oportunidad de demostrar que el sueño del primer equipo no era una fantasía, aunque tenga que perseguirlo primero con otra camiseta.

Una despedida amarga, pero sin portazos

Àlex Bombardó se marcha dolido porque había imaginado un desenlace distinto. Quería llegar al primer equipo, recibió el impulso de entrenarse con Manolo y sintió que podía acercarse. La continuidad no apareció y la renovación tampoco. Pese a ello, se despide agradecido y deja una puerta abierta para el futuro. A los 18 años, marcharse del Espanyol no tiene por qué ser el final de su historia con el club. Puede ser solamente el rodeo que necesitaba para intentar regresar algún día.