Puado, el líder que el Espanyol ha echado demasiado de menos y que también marcará la planificación de Monchi

21 de junio de 2026

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Hay ausencias que se notan por los goles, por los movimientos, por las carreras al espacio. Y luego está la de Javi Puado, que se nota también en el ambiente, en la forma de competir y hasta en esos momentos feos en los que el equipo necesita que alguien levante la mano. El Espanyol lo ha echado mucho de menos esta temporada. Muchísimo. No solo porque sea el capitán, ni porque tenga contrato hasta 2030, ni porque sea uno de los símbolos del proyecto. Es que Puado, cuando está bien, cambia cosas. Es gol, es carácter, es presión, es llegada y es esa sensación de que en el área siempre puede pasar algo.

El Espanyol tendrá que seguir esperando a su referencia

La mala noticia es que todavía tocará esperar. Puado no volverá de un día para otro, ni conviene engañarse con plazos demasiado optimistas. La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha le cortó la temporada de golpe y el proceso va para largo. Fue operado el 15 de enero por el doctor Cugat y, desde entonces, sigue los pasos marcados para volver en condiciones. La clave no será solo recibir el alta médica, sino recuperar el alta competitiva, esa otra parte más invisible y más difícil que te permite volver a ser futbolista de verdad en un campo de Primera.

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Una lesión que llegó cuando parecía que volvía la luz

El año de Puado ha sido una puñeta, hablando claro. Empezó jugando, siendo titular y manteniendo su peso dentro del equipo, hasta que tuvo que parar por problemas en la rodilla. Se apostó por un tratamiento conservador, con control y prudencia, y el capitán trabajó para volver. Reapareció en el derbi ante el Barça y parecía que el peor tramo quedaba atrás. Pero en el siguiente partido, ante el Levante, llegó el golpe más duro: una nueva lesión, esta vez con rotura del cruzado. Puado pasó de volver a sentirse futbolista a tener que empezar otra montaña, de esas que se suben muy despacio y con la cabeza más que con las piernas.

La intrahistoria de una rodilla que engañó al principio

La gestión de la lesión tuvo bastantes matices. Quique Iglesias explicó en su momento en COPE que todo empezó el 8 de octubre, con un esguince de ligamento lateral externo de la rodilla derecha con afectación al cruzado anterior. Se hicieron pruebas, se consultó a especialistas como los doctores Monllau y Cugat, y en aquel momento se decidió no operar. Tenía lógica: tratamiento conservador, seguimiento y vuelta progresiva. El problema fue que, tras regresar, la rodilla volvió a fallar: el diagnóstico, rotura del LCA muy limpia, sin desplazamiento. Tan limpia que, según se explicó, por eso en una primera exploración no se detectó la gravedad. Después llegaron dos resonancias y ya no hubo margen para agarrarse a una lectura más amable.

Puado asumió el quirófano con decisión

Con todos los datos encima de la mesa, se volvió a hablar de escenarios. Podía volver a plantearse un tratamiento conservador, pero esta vez el camino fue otro. Se decidió operar y no otro tratamiento conservador, que también se puo sobre la mesa. Y Puado, lejos de quedarse atrapado en la duda, lo tuvo claro.

El espejo de Edu Expósito marca el camino

En el Espanyol hay un ejemplo bastante cercano para entender los tiempos: Edu Expósito. El centrocampista sufrió la misma lesión, una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, y tardó prácticamente once meses en volver a competir. Fue operado un 30 de enero y regresó el 22 de diciembre. Luego fue entrando poco a poco, sumando minutos, recuperando sensaciones y acabó siendo importante. Ese es el camino que se mira con Puado. Sin correr de más, sin forzar por ansiedad y sin vender humo. Si todo va bien, su regreso puede llegar hacia finales de 2026, pero el Espanyol debe pensar más en el Puado que volverá para quedarse que en una fecha marcada en rojo.

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La ausencia de Puado dejó al Espanyol sin su faro ofensivo

La segunda vuelta del Espanyol fue durísima. Manolo González puso un siete a la temporada, pero el equipo pasó de una primera vuelta muy buena a una caída que asustó a todo el mundo. Dieciocho partidos sin ganar, miedo real al descenso y una sensación de que cada jornada pesaba el doble. En ese contexto faltó Puado. No fue la única causa, claro. Sería injusto cargarlo todo ahí. Pero sí fue una ausencia importante. El Espanyol perdió a su capitán, a su referencia ofensiva y a uno de los pocos jugadores capaces de aparecer cuando el partido se atasca.

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El capitán siguió siendo capitán sin poder jugar

Aunque no pudo estar en el césped, Puado no se desconectó. Acompañó al equipo, estuvo en desplazamientos importantes y hasta salió en rueda de prensa antes del partido ante el Sevilla, el 7 de mayo, en un momento en el que el Espanyol estaba metido en un lío gordísimo. Aquello también explicó mucho de su figura. No podía marcar, no podía presionar, no podía jugar. Pero podía hablar. Y lo hizo como capitán, intentando levantar al grupo cuando todo olía a miedo. El titular fue claro: “Depende de nosotros; positivismo en vena”.

Puado pidió valentía antes de una final en Sevilla

Antes de visitar al Sevilla, Puado no se escondió. El partido quemaba, el ambiente estaba muy cargado y el equipo llevaba demasiado tiempo sin ganar. Él lo planteó así: “Afrontamos el partido con la máxima ilusión porque es muy importante. Partido vital. Ir a Sevilla, un campo que será hostil, pero somos conscientes de eso. Hay que ir a ganar. Será un partido para jugadores valientes e ir a por el partido. Si sales y te tiembla todo dificilmente se va a lograr lo que queremos”.

La salvación, el mensaje y el peso del escudo

Puado también habló de la permanencia desde una mezcla de autocrítica y fe. Dijo: “Desde el vestuario estamos 100% convencidos, pero se ha de transmitir en el campo esta convicción de que lo haremos, que nos salvaremos y que el Espanyol seguirá en Primera. En esta segunda vuelta no hemos cumplido. Necesitábamos más victorias para llegar más tranquilos y no lo hemos logrado”. Es una frase importante porque no maquilla nada. El equipo no había estado a la altura en ese tramo, pero el capitán intentaba empujar desde donde podía. A veces un líder no es quien grita más, sino quien dice la verdad sin hundir al vestuario.

Desde fuera, Puado lo pasó peor que jugando

También dejó una reflexión muy humana sobre lo que significa estar lesionado mientras tus compañeros se juegan la vida deportiva. Puado explicó: “Desde fuera se pasa muy mal, mucho peor que jugando. Han habido partidos que hemos merecido más. Pero la situación es esta y la hemos de afrontar con valentía. Todos somos conscientes de la situación en la que estamos y hemos de ser un equipo unido para sacar esta situación adelante. Queremos seguir en Primera, primero por los jugadores porque estar en Primera es muy importante ya te quedes o te vayas. El club es de Primera y se ha de transmitir en el campo y que se demuestre. Yo no me cambio por ningún equipo de los de abajo. Somos el Espanyol y esto es lo que nos toca vivir, con valentía”. Esa última parte, “Somos el Espanyol”, pesa. Porque Puado lo dice desde dentro, no como frase de camiseta.

Positivismo en vena y menos hablar

El mensaje más recordado de aquella comparecencia fue quizá el más directo. Puado dijo: “Positivismo en vena. Cuando llego, cada día, intento ayudar a todos desde el lado que me toca. Paso todo el día en el gimnasio y cuando me junto con los compañeros les digo que crean en ellos mismos. Hemos sido capaces de hacer una muy buena primera vuelta y somos capaces de volver a hacerlo. Vienen cuatro partidos y complicados, pero hay que hacerlo. Mentalidad positiva, ganadora e intentar conseguirlo cuanto antes. Contra el Sevilla será una guerra y estamos mentalizados, hemos de ir con todo. Menos hablar y más demostrar. Confío en que el Espanyol va a estar el año que viene en Primera”. No era un discurso vacío. Era un capitán lesionado intentando seguir siendo útil. Y eso, en un vestuario tocado, vale mucho.

Puado también cerró filas con Manolo González

En aquella rueda de prensa, Puado también habló de Manolo González y dejó claro que el grupo estaba con el entrenador: “Está como siempre, trabajador y unido con el grupo. Siendo positivo. La situación en la que estamos a ningún entrenador le gusta vivirla pero está con nosotros y nosotros con él. Estamos a muerte y haciendo piña. Esto lo vamos a sacar todos juntos”. Ese tipo de respaldo, en un momento malo, no es poca cosa. Porque cuando el ruido aprieta, el vestuario puede romperse o hacer piña. Puado, incluso lesionado, intentó empujar hacia lo segundo.

El mensaje a la afición fue de responsabilidad

También habló a la afición, y lo hizo sin pedir más de la cuenta. Dijo: “Ahora es difícil pedir, hemos de darles nosotros. Han estado todo el año con nosotros, a nuestro lado. No podemos pedirles, estamos en disposición de darles una victoria, la salvación y el año que viene, todos contentos en Primera. Que sea un año diferente”. Esa frase es muy perica porque entiende el cansancio de la gente. El aficionado ha estado ahí, como casi siempre. Y Puado lo sabe. No pidió paciencia infinita. Pidió que el equipo respondiera.

Monchi y el futuro: Puado solo pensaba en Primera

En pleno ruido sobre la posible llegada de Monchi, Puado no se fue por las ramas: “No he escuchado nada de Monchi. Lo que quiero es seguir en Primera. Ya está“. Y ahí también hay una lectura. Para un capitán lesionado, con la temporada en llamas, el futuro institucional importaba menos que lo inmediato: salvar al Espanyol. Luego ya vendrían los despachos, los fichajes, la planificación y todo lo que toca en verano. Pero primero había que sobrevivir. Y el Espanyol sobrevivió, aunque con más sufrimiento del que nadie quería.

La planificación también debe contar con Puado

Ahora llega la parte más delicada para Monchi y Manolo González. El Espanyol tiene que planificar una plantilla sin poder contar con Puado desde el primer día, pero sabiendo que cuando vuelva tendrá un papel protagonista. No es un detalle pequeño. Si fichas como si Puado no existiera, puedes acabar con demasiadas piezas en la misma zona cuando regrese. Si fichas esperando demasiado su vuelta, puedes quedarte corto durante meses. La planificación debe tener memoria y paciencia: Puado no estará al principio, pero cuando vuelva nadie duda de que Manolo le dará peso.

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El fichaje más esperado ya está en casa

En cualquier caso, el suyo es para muchos el fichaje más deseado de cara al próximo curso y la idea se entiende perfectamente. El Espanyol necesita goles, liderazgo y presencia en el último tercio. Necesita recuperar a ese jugador que sabe vivir cerca del área y que no se esconde en los momentos tensos. Hace dos temporadas, antes de renovar, venía de firmar 12 goles en 35 partidos de Liga y de echarse al equipo a la espalda tras la salida de Martin Braithwaite. Ese Puado es el que el Espanyol espera recuperar. No una versión a medias, sino el capitán que decide partidos.

La renovación hasta 2030 fue una declaración de intenciones

El 4 de julio de 2025, el Espanyol anunció su renovación hasta 2030. Fue una noticia enorme para la afición, más aún tras meses de tensión y después del doloroso adiós de Joan Garcia. Puado se quedaba en el club de su vida, como una de las caras del proyecto y uno de los mejores pagados de la plantilla. Aquella renovación no era solo un contrato largo. Era una forma de decir que el futuro del Espanyol también debía construirse alrededor de un jugador de casa, capitán, goleador y referente emocional.

Un símbolo que ya ha vivido lesiones y regresos

Puado ya sabe lo que es caerse y volver. Cuando llegó al fútbol base del Espanyol desde la UE Cornellà, sufrió una grave lesión de rodilla en su debut con el filial en Segunda B. Luego se recuperó, debutó con el primer equipo con Rubi y acabó construyéndose una carrera de más de 200 partidos oficiales con la camiseta blanquiazul. También se convirtió en el máximo goleador de la historia del club en el RCDE Stadium, por delante de nombres como Sergio García o Raúl de Tomás. Puado no es solo presente parado por una lesión: es historia reciente del Espanyol y una pieza de futuro.

Puado volverá, pero el Espanyol debe llegar bien a su vuelta

La espera será larga. Y sí, tocará tener paciencia. El Espanyol no puede cargar sobre Puado la solución de todos los problemas cuando vuelva, porque sería injusto y poco inteligente. Pero tampoco puede planificar como si su regreso fuera secundario. Cuando Puado esté listo, será protagonista. Por galones, por fútbol y por lo que significa para Manolo González y para el vestuario. Mientras tanto, el equipo debe construir una estructura que le permita volver sin prisas, sin necesidad de salvarlo todo y con un contexto más sano que el de esta temporada.

El líder que falta y que volverá a mandar

Puado ha faltado mucho. En los goles, en la presión, en la energía y en el mensaje. El Espanyol ha sobrevivido sin él, pero también ha comprobado lo diferente que es competir sin su capitán. Ahora queda esperar, respetar los plazos y no perder de vista una cosa: su regreso no será un fichaje cualquiera. Será recuperar a uno de los jugadores más importantes del proyecto. Puado no estará al principio, pero su sombra ya está en la planificación. Y cuando vuelva, si la rodilla responde y el ritmo acompaña, volverá a mandar.