Marcel Granollers celebra en La Grada Ràdio su nuevo Roland Garros y habla de su Espanyol: “Siempre siento la gente perica conmigo”

8 de junio de 2026

Marcel Granollers vive esos días en los que todo pesa un poco menos. La raqueta, las piernas, los viajes, las finales perdidas de antes, los palos que no entraban… todo. El tenista catalán, perico reconocido y de los que no se esconden, ha pasado por La Grada Ràdio después de ganar junto a Horacio Zeballos un nuevo Roland Garros en dobles, otra vez en París, otra vez en la Philippe Chatrier y otra vez dejando la sensación de que esta pareja tiene algo especial.

Granollers y Zeballos vuelven a mandar en París

La final no tuvo demasiada discusión sobre la pista. Granollers y Zeballos superaron a Harri Heliovaara y Henry Patten por 6-4 y 6-2, en un partido jugado bajo techo por la lluvia y en el que la experiencia terminó mandando. Al principio hubo pelea, claro, porque en una final de Grand Slam nadie regala nada. Pero cuando el partido se abrió un poco, Marcel y Horacio lo olieron rápido. Ahí se nota haber vivido mil batallas.

Un triunfo que Marcel Granollers todavía saborea

Preguntado por este nuevo éxito en Roland Garros, Granollers no escondió la felicidad que le deja volver a tocar la gloria en París: “Muy contento, el año pasado ya fue un éxito absoluto poder ganar Roland Garros, defender este año el título ha sido increíble”. Y se entiende. Ganar un Grand Slam ya es una barbaridad. Repetirlo un año después, con todo el mundo esperando que defiendas lo que ya lograste, tiene todavía más mérito.

El Espanyol también estuvo presente en Roland Garros

Y aquí viene la parte que a la afición perica le toca un poco más de cerca. Porque Marcel no es solo un campeón de tenis. Es un perico de verdad. De los que sufren, de los que miran resultados, de los que reciben mensajes cuando el Espanyol gana y también cuando toca tragar saliva. Por eso, en La Grada Ràdio se le trasladó esa sensación tan nuestra: los pericos hemos sentido este título casi como si también llevase una franja blanquiazul. Él lo agradeció así: “Siempre siento la gente perica, del Espanyol, que está conmigo, me apoya y me envían mensajes, es de agradecer que tu club esté encima de ti”.

Marcel Granollers también sufrió con la temporada del Espanyol

Granollers, como cualquier perico, ha pasado lo suyo con el equipo. Porque una cosa es ver el tenis con nervios y otra muy distinta es ver al Espanyol metido en líos cuando parecía que la temporada podía ir por otro camino. Marcel lo explicó con una frase que resume bastante bien lo que sintió mucha gente: “Sobre todo, cuando haces una primera vuelta así no tienes en mente que acabarás padeciendo de esta manera”. Tal cual. El Espanyol empezó dando otra sensación y terminó obligando a mirar de reojo, a hacer cuentas y a sufrir más de lo previsto.

Una carrera larga, muchos casi y por fin la recompensa

El triunfo de Marcel Granollers tiene todavía más valor por todo lo que ha habido antes. No ha sido llegar y besar el santo. Ha habido finales que dolieron, torneos que se escaparon por nada y esa sensación tan cruel del deporte de alto nivel: estar ahí, tocarlo con los dedos, y que se vaya. Marcel lo contó con una imagen muy clara: “He estado en bastantes ocasiones allá, a tocar, parece que enviaba la pelota al palo cada vez y no entraba. Son situaciones que en algún momento te crean dudas pero ganar el año pasado en Roland Garros nos quito ese peso de los hombros, y sobre todo el otro día ofrecimos buen juego en un momento tan complicado como una final”.

Horacio Zeballos ya sabe lo que es sufrir con el Espanyol

Una de las partes más simpáticas de la entrevista llegó cuando se habló de Horacio Zeballos y el fútbol. Porque Marcel, que es muy futbolero, lo ha ido metiendo poco a poco en el universo perico. Y claro, eso también significa aprender a sufrir. Granollers lo explicó así: “No es muy futbolero pero cada vez lo estoy enganchando más, porque soy muy futbolero, si he de decir qué equipo sigue de España es el Espanyol porque siempre nos ve siguiendo los partidos y quiere que ganemos. Durante el torneo de París, en que nos toca salvarnos a final de temporada los últimos años, nos ve sufrir”. Pobre Horacio. Igual empezó viendo partidos por acompañar y ahora ya sabe lo que es pedir la hora con el Espanyol.

Wimbledon aparece ya en el horizonte de Marcel Granollers

El calendario no se para, ni siquiera cuando acabas de ganar Roland Garros. Ahora toca bajar un poco las pulsaciones, descansar y preparar otro escenario enorme: Wimbledon. Marcel lo tiene claro: “Comienza en tres semanas, ahora a descansar unos días y el siguiente torneo es en Londres”. París ya queda guardado en la mochila, pero Londres espera. Y claro, después de ver cómo están compitiendo Granollers y Zeballos, cualquiera les dice que no pueden volver a liarla.

Wimbledon o una alegría europea del Espanyol

La pregunta tenía mala leche, de la buena: ¿qué prefiere Marcel, ganar Wimbledon o ver al Espanyol ganar una competición europea? Y ahí Granollers tiró de perico y de deportista a la vez, porque elegir eso no es nada fácil. Su respuesta fue muy suya: “Ostras, me haces escoger entre papá y mamá, ¿no se puede ambas? Creo que si cae una caerá la otra irán de la mano”. Ojalá. Firmamos donde haga falta. Wimbledon para Marcel y alegría europea para el Espanyol. Soñar no cuesta nada, aunque siendo pericos ya sabemos que normalmente toca pagar intereses.

Marcel Granollers se ilusiona con Monchi y la nueva etapa del Espanyol

También hubo tiempo para hablar del nuevo Espanyol que empieza a moverse con Monchi al frente del área deportiva. Y Marcel, como tantos pericos, reconoce que su llegada ha cambiado el ambiente. No arregla nada por sí sola, porque el trabajo será grande, pero sí ha devuelto algo que llevaba tiempo costando encontrar: ilusión. Granollers lo resumió así: “Mucho, su llegada a todo el espanyolismo le ha creado una sensación que habrá proyecto, de ilusión, de formar una plantilla muy competitiva, es lo que siento también”.

Granollers, París y el orgullo perico

Marcel Granollers ha vuelto a ganar en París, pero la historia va más allá de un trofeo. Va de constancia, de paciencia, de no venirse abajo cuando la pelota parece que siempre pega en el palo, y también de llevar el Espanyol en la cabeza incluso en una pista de Roland Garros. No todos los días un perico gana un Grand Slam. Y menos revalidando título. Así que sí, este Roland Garros también se celebra un poco en clave blanquiazul. Porque Marcel es de los nuestros. Y cuando uno de los nuestros gana así, se nota.

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