Monchi habla claro en el Tot Gira: “No es el verano donde vayamos a tirar el dinero”; defiende a Manolo González y avisa sobre los fichajes del Espanyol

6 de junio de 2026

Monchi sigue dejando titulares en sus primeros días como director general deportivo del RCD Espanyol. Esta vez, el andaluz pasó por el Tot Gira de Catalunya Ràdio para hablar de casi todo: su llegada a Barcelona, el papel de Alan Pace, la continuidad de Manolo González, el mercado, el tipo de plantilla que quiere construir y hasta esa vieja imitación de Sergi Mas que le perseguía cuando era portero suplente del Sevilla. Vamos, una entrevista de las que dan para sentarse un rato y ordenar ideas, porque el nuevo hombre fuerte del área deportiva perica no fue precisamente de puntillas.

“Tengo mucho cariño, mucha ilusión”

Lo primero que transmitió Monchi fue una mezcla bastante clara de felicidad y responsabilidad. No llega al Espanyol como quien pasa por aquí sin mirar mucho alrededor. Al menos, eso quiso dejar claro desde el inicio: “Tengo mucho cariño, mucha ilusión, la gente me transmite confianza y eso provoca dos reacciones, una felicidad y otra también responsabilidad”. Y esa palabra, responsabilidad, no es menor. Porque el perico viene de años bastante cargados, con ascenso, sufrimiento, permanencia al límite y una sensación bastante extendida de que el club necesita dejar de vivir siempre con el agua al cuello.

Barcelona, hotel, estadio, Cornellà y Ciudad Deportiva

Monchi todavía no ha tenido ni tiempo para hacer vida normal en Barcelona. Él mismo lo explicó con bastante gracia, porque de momento su rutina parece más de mudanza eterna que de recién llegado disfrutando de la ciudad: “Estoy en ello, estoy teniendo un poco de problema, aún vivo en el hotel, pero yo espero que la semana que viene, si todo va normal, debería ya encontrar vivienda”. Y sobre la ciudad fue claro: “Barcelona te enamora, todavía no la he disfrutado porque no he tenido tiempo, a día de hoy es hotel, estadio, Cornellà y aquí Ciudad Deportiva, pero bueno, espero disfrutarla”. O sea, turismo poco. Curro, bastante.

San Fernando no se toca, pero el Espanyol es el centro

Una de las cuestiones que salió fue su vínculo con el San Fernando, club del que es presidente. Y aquí Monchi quiso apagar cualquier duda entre la afición perica. Primero habló desde el corazón: “Con San Fernando nadie va a empatar, ya lo digo yo, ya digo ni ganar, porque San Fernando es mi ciudad, es mi tierra, es mi pueblo, donde nací y donde me encuentro”. Pero luego dejó claro que eso no compite con su nuevo cargo en el Espanyol: “yo me voy a dedicar al 95% al Real Club Deportivo Espanyol, pero también no quiero perder de vista algo que para mí es muy bonito y muy emotivo”. Vamos, que San Fernando es raíz, pero el despacho importante ahora está en Sant Adrià.

Una jornada larga en la Dani Jarque

Para quien pudiera pensar que Monchi se puede despistar, el propio director general deportivo soltó una frase de esas que explican bastante bien el momento en el que está: “No, para nada, para nada, porque sé los momentos, evidentemente me tendré que sacrificar un poquito a nivel de otras actividades, pero yo he llegado hoy a la ciudad deportiva a las ocho de la mañana y me iré posiblemente a las nueve de la noche, y así llevo unos cuantos días”. Y remató con una de esas salidas muy suyas: “Tampoco es significativo de nada, porque uno puede estar en su despacho jugando al Trivial, pero no, estoy trabajando”. Tiene punto de chiste, sí, pero también mensaje: no ha venido a mirar desde lejos.

El descanso que necesitaba antes de volver al barro

Monchi también explicó por qué este proyecto le llega en un momento especial. Después de salir del Aston Villa, necesitaba parar. Lo contó sin decorar demasiado la historia: “Yo desde que me fui de San Fernando allá en el año 88, no he parado, son 38 años sin parar, futbolista, delegado y director deportivo, pero sin parar, encadenando proyectos, y necesitaba ese descanso”. Ese parón, según él, le ha servido para volver a escuchar propuestas con ganas reales. Y ahí apareció Alan Pace: “Yo creo que Alan Pace estaba detrás de la puerta esperando, y ha llegado justo en el momento que me encontraba ya con ganas de escuchar cosas”.

Monchi aparca el Sevilla y se centra en el Espanyol

Era inevitable que saliese el Sevilla. Le va a perseguir siempre, porque su nombre está pegado a una época muy grande del club andaluz. Pero Monchi fue bastante firme. Nada de proyectos de compra, nada de vuelta por la puerta de atrás. “No tiene por qué siempre ligarse Monchi y el Sevilla, porque mi ligazón con el Sevilla es mi afición, mi sevillismo, pero profesionalmente yo puedo seguir otros caminos sin que ocurra nada, y he elegido un camino que me hace muchísima, muchísima ilusión, que es el camino del Espanyol”. Y cuando le apretaron con posibles escenarios futuros, fue todavía más claro: “Ahora mismo mi cabeza, mi dedicación, mi tiempo está en intentar de responder a esa confianza que decíamos al principio, esa ilusión que se ha generado, yo creo que debo estar centrado y estoy centrado al 100% en esto”.

Alan Pace le convenció sin vender humo

Una de las partes más interesantes fue cuando Monchi explicó cómo le convenció Alan Pace. No habló de grandes promesas ni de fuegos artificiales. Habló de claridad. “Yo en estrategia de negociación no soy el mejor, pero intento ser siempre así, decir, oye, esto es lo que hay, no te vendo ningún humo”. Y ahí parece estar una de las claves de su llegada: Pace le explicó una realidad que a Monchi le encajó. “Y yo creo que Alan me contó una realidad que me gustó”. A veces el fútbol se vende con demasiada purpurina. Aquí, según Monchi, la cosa fue más directa.

“Para mí es importante, en los proyectos en los que he estado, ser Monchi”

Monchi también dejó una frase potente sobre su manera de trabajar. Él no quiere estar en un club para ser una figura decorativa ni para firmar papeles que otros deciden. Lo explicó con una metáfora muy de barra de bar, pero bastante entendible: “Para mí es importante, en los proyectos en los que he estado, ser Monchi”. Y siguió: “Porque si no, es como si uno se compra un coche que puede ir a 120 y en la carretera por donde va a utilizarlo podría ir a 60. Pues no te compres un 120, cómprate un 60”. Traducción rápida: si fichas a Monchi, deja trabajar a Monchi.

Autonomía, jerarquía y responsabilidad

El nuevo director general deportivo quiso dejar claro que busca autonomía, pero no ir por libre. Hay matiz ahí. Y bastante importante. “Yo soy un tipo que me gusta tener cierta autonomía en la toma de mis decisiones y la responsabilidad absoluta de esas decisiones, no me escondo nunca”, explicó. Pero también añadió otra parte: “Soy una persona que comparto todo con la jerarquía”. En el Espanyol, según contó, comparte las decisiones con Mao Ye, Alan Pace y Alexander Gosen. La idea es clara: mandar en su parcela, sí, pero con comunicación constante dentro del club.

Un club con historia y una afición que le ha sorprendido

Monchi también quiso contestar a esa pregunta que muchos se hacen: ¿por qué el Espanyol? Y su respuesta fue sencilla, pero con carga emocional: “¿Por qué no? Lo hemos dicho al principio, una ciudad magnífica, un club con 126 años de historia, con una afición muy fiel, con un proyecto que quiere crecer. ¿Por qué no?”. Luego habló de lo que se ha encontrado desde dentro: “Me he encontrado un club con ganas de crecer”. Y, sobre todo, se quedó con una cosa muy perica: “la fidelidad que tiene el Perico con su club”. Lo explicó así: “Esa relación de amor más que de afición, me ha gustado”. Pues mira, ahí Monchi ha entendido algo bastante rápido. El Espanyol no se sigue solo por ganar.

“Siento que el club me está dando el sitio que yo demandaba”

El andaluz también insistió en que el club está cumpliendo lo que le prometió. “Siento que el club me está dando el sitio que yo demandaba”, dijo. Pero también sabe que esto no va de discursos bonitos ni de presentaciones con foto. “Las palabras son muy bonitas, pero lo que la gente te pide, son hechos”. Esa frase, aunque suene algo cortada por la transcripción, se entiende perfectamente: aquí mandarán los hechos. Fichajes, plantilla, resultados, crecimiento real. El perico puede ilusionarse, sí, pero también va a mirar con lupa.

El Espanyol debe mirar más arriba, pero con pies de plomo

Monchi cree que el Espanyol puede estar mejor de lo que ha estado estos últimos años. Lo dijo sin ponerse una capa de superhéroe, pero con ambición. “Yo creo que estamos en un momento en el que ya podemos empezar a mirar otras cosas”. Eso sí, no quiere castillos en el aire: “Con los pies en el suelo, los proyectos crecen de manera horizontal en primer lugar, poniendo unas bases y luego yendo en vertical”. Esta frase es importante porque define bastante su plan. Primero estructura, plantilla, base. Luego, ya se verá hasta dónde puede llegar el techo.

Deuda cero y crecimiento con sentido

Sobre el dinero, Monchi fue bastante prudente. No vendió un verano de locura. Dejó una idea clara: el Espanyol parte de algo bueno, pero no va a gastar como si no hubiese mañana. “El RCD Espanyol tiene algo que es importante, que a veces lo banalizamos, pero es importante, que es un club con deuda cero, que eso no es moco de pavo en el mundo en el que nos movemos”. Y sobre la inversión de Alan Pace fue por el mismo camino: “La capacidad de inversión, no solamente de Alain Pace, sino del grupo inversor que él comanda, va a ir creciendo a medida que también el proyecto vaya creciendo”. Nada de tirar billetes por la ventana. Al menos, ese es el mensaje.

“No es el verano donde vayamos a tirar el dinero”

Aquí llegó una de las frases más importantes de toda la entrevista. Sobre el mercado, Monchi fue directo: “No es el verano donde vayamos a tirar el dinero. No, no vamos a hacerlo”. Esto no mata la ilusión, pero la coloca en su sitio. Habrá cambios, sí. Habrá trabajo, también. Pero no será una feria. Él mismo explicó que el club debe generar margen: “Vamos también a generar nosotros, con ahorro, con ventas, con plusvalía, vamos a generar también esos márgenes para que la capacidad de inversión genere mayor”. O sea, entradas, salidas, ajustes y Excel. Mucho Excel.

La plantilla, por encima del nombre suelto

Preguntado por posibles ventas de jugadores importantes, Monchi no quiso poner el foco en un nombre concreto. Su visión va más por construir un grupo competitivo. “Yo soy más de plantilla que de jugadores”, dijo. Y luego explicó la idea con claridad: “los equipos crecen si tú eres capaz de tener 19 o 20 jugadores competitivos”. Este es el gran punto de su planificación. No quiere un once bonito y luego un banquillo flojo. Quiere competencia interna. Que el entrenador tenga dudas buenas. De esas que antes no siempre abundaban en el Espanyol.

Una planificación “más agresiva” en número de cambios

Monchi volvió a hablar de una planificación con bastantes movimientos. Lo dijo así: “Mi idea de planificación, que ya he dicho estos días atrás que va a ser un poco más agresiva en cuanto al número de cambios, es intentar darle a Manolo los máximos argumentos posibles a un mismo nivel”. Y siguió con una frase que explica todo el plan: “Yo prefiero elevar el nivel competitivo de la plantilla”. Esa es la pantalla que toca ahora. No solo fichar por fichar, sino subir el suelo del equipo. Que el suplente no parezca un parche, sino una alternativa real.

Por qué Monchi decidió mantener a Manolo González

La continuidad de Manolo González fue otro tema fuerte. Monchi reconoció que la primera decisión fue tomada en un momento complicado y antes de conocerlo bien: “Siendo honrado, mi decisión de continuidad de Manolo fue por intentar ser coherente”. Tras la derrota en Sevilla y con la permanencia apretando, decidió no romperlo todo. “Después de pensarlo mucho, pensé que lo más lógico por el tiempo que quedaba y por lo que había hablado con alguna gente cercana al grupo era darle la continuidad a Manolo”. Y esa primera decisión, según contó, llegó “sin haber hablado con Manolo una palabra”.

El vestuario, la gestión y el feeling con Manolo

Luego, al convivir con él en entrenamientos, viajes y vestuario, Monchi fue cambiando de foto. “Fui descubriendo un entrenador que creo que es acorde a lo que yo tengo en la cabeza de cara al futuro”. Destacó su relación con el grupo y su forma de manejar momentos difíciles: “Un entrenador que maneja el grupo bien, un grupo que creo que está con el entrenador, no todo, porque es imposible, pero mayoritariamente”. Y dejó una frase muy de director deportivo de trinchera: “A mí, un tipo que yo llamo y coge el teléfono, para mí eso ya empezamos bien”. Puede sonar simple, pero en un club de fútbol muchas veces lo simple salva bastante.

Monchi y Manolo, una relación que arranca bien

Monchi insistió en que el entendimiento con Manolo es bueno. “Es una manera muy expresiva de decir que tenemos un buen feeling”, explicó. Y también contó que fue transparente con el técnico desde el principio: “Yo con él he sido muy claro”. La clave, según Monchi, es que ambos acepten la manera de trabajar del otro: “Yo no lo he explicado cómo trabajamos y él me lo ha comprado 100%”. Si eso se mantiene cuando lleguen los fichajes, las salidas, los enfados y los partidos torcidos, será una buena señal.

El gol preocupa, pero Monchi mira más allá del delantero

Cuando salió el tema del gol, Monchi no prometió un nueve milagroso ni una solución mágica. Fue más por construir un equipo que genere más y sea más fuerte. “Vamos a buscar generar fútbol con jugadores que sean de calidad y físicos”, dijo. Y explicó por qué insiste tanto en lo físico: “Hay partidos donde seremos muy dominadores y donde necesitaremos mucha calidad porque hundiremos al rival, seguro, porque a Manolo le gusta tener el balón y desde la construcción, desde la posesión, intentar dominar al rival, pero habrá partidos donde tengamos que decir, oye, el que nos domine a nosotros y hacernos fuertes”. El resumen es bastante claro: más fútbol, más músculo y más recursos.

Roberto, Quique y la necesidad de crear más ocasiones

Monchi también defendió que parte del gol puede crecer desde dentro. “Roberto va a hacer más goles que el año pasado, que Kike va a hacer más goles”, afirmó. Pero enseguida volvió a la idea colectiva: “Mi idea es que el equipo sea más físico y que el equipo genere más ocasiones porque si generamos más ocasiones vamos a ser mejores”. Ahí está el tema. El Espanyol no solo necesita un goleador. Necesita llegar más, llegar mejor y no vivir pendiente de una jugada aislada cada media hora.

Datos, inteligencia artificial y mirar antes que el resto

Monchi también habló de scouting moderno. Aquello de mirar una zona concreta de Francia, como hizo en sus inicios, ahora se mezcla con datos, alertas y herramientas nuevas. “Hoy, con todas las posibilidades que hay a través de Big Data, a través de la inteligencia artificial, a través de las máquinas, y yo creo que tenemos que estar pendientes de todo”, explicó. Y dejó una idea muy interesante: trabajar con el departamento de datos para que salten alarmas de jóvenes talentos antes que a otros clubes. “Estamos trabajando para que seamos capaces de que esas alarmas salten y podamos ver al jugador un poquito antes que el resto”. Esa puede ser una de las grandes batallas del Espanyol si quiere crecer sin gastar como los ricos.

El Espanyol y el Barça: respeto, pero mirarse a uno mismo

También le preguntaron por la convivencia con el Barça. Monchi viene de Sevilla, donde la rivalidad con el Betis se vive con mucha intensidad, y de Roma, con la Lazio. Su postura fue clara: respeto al rival, pero mirada propia. “Suelo ser muy respetuoso con los clubes con los que comparto el suelo”, dijo. Y luego marcó el camino perico: “Desde aquí queremos crecer mirando a nosotros mismos, tenemos una historia, un potencial de crecimiento, una afición suficientemente importante como para mirarnos a nosotros mismos e intentar crecer para que el Espanyol sea lo más grande posible”. Es una frase que puede gustar bastante al perico. Porque sí, el vecino está ahí, pero el Espanyol no puede vivir pendiente de él.

Los fichajes no tienen por qué llegar mañana

Monchi también habló de tiempos de mercado. Y aquí volvió a pedir calma. “Las planificaciones no solo son de entrada, también son de salida, a día de hoy tenemos 27 jugadores, tenemos que dejar algún espacio”. A partir de ahí, fue muy claro con la ansiedad típica del verano: “Yo si pudiera cerrar la plantilla mañana la cerraría, porque creo que eso es bueno”, pero también avisó: “Las prisas son malas consejeras para todos”. Y eso el perico ya lo sabe de sobra. A veces fichar rápido sale bien. Otras, sale carísimo.

Hartman, Burnley y el equilibrio entre clubes hermanos

La propiedad compartida con el Burnley también salió en la charla. Monchi ve esa relación como una ventaja, pero con una línea roja muy clara: “Ni el Burnley tiene que pensar que es el segundo equipo, ni el Espanyol tiene que pensar que es el segundo equipo”. Es decir, colaboración sí, sensación de sucursal no. Sobre Hartman, nombre que se ha puesto sobre la mesa, reconoció que le gusta: “Ha dicho un nombre, un jugador que a mí me gusta, que lo conozco bien, Harman”. Pero enfrió cualquier lectura acelerada: “Es un nombre que sí está evidentemente de manera recurrente encima de la mesa, pero no es el único”. Otro mensaje de mercado: calma, lista larga y números sobre la mesa.

Monchi trabaja con vídeos, pero también con Excel

Una de las frases más Monchi de la entrevista fue esta: “Eo soy un director deportivo que trabajo con la plataforma de visionado de Wyscout, por decir una, pero también con el Excel”. Y ahí está todo. El fútbol moderno tiene vídeos, datos, informes, inteligencia artificial y nombres rarísimos que aparecen en ligas que casi nadie mira. Pero luego hay una cosa que manda mucho: cuánto cuesta, cuánto cobra, cuánto margen hay y qué permite LaLiga. El Excel también juega partidos.

Sergi Mas, la imitación y el portero suplente más famoso

La entrevista acabó con una parte más divertida, casi de archivo televisivo. Le recordaron la imitación que Sergi Mas, reconocido perico, le hacía en los años noventa. Monchi lo recordó con humor, aunque al principio no le hacía tanta gracia: “Hubo un momento en mi vida que me enfadaba, incluso, porque veía que mi mujer y mis amigos se reían”. Y se preguntaba: “Si se están metiendo conmigo, ¿cómo se reí?”. Con el tiempo acabó riéndose él también. Incluso explicó que llamó a Alfonso Arús para preguntar qué pasaba con aquello: “Yo, portero suplente del Sevilla, que no juego ni los entrenamientos, ¿cómo gasais un personaje?”.

Sarrià también forma parte de la historia de Monchi

Monchi recordó que aquella imitación lo hizo muy popular en Barcelona. Tanto, que cuando salía a calentar en Sarrià, la gente le aplaudía con sorna. “Yo recuerdo que salía a calentar y la gente aplaudía. Digo, ¿esto qué?”. Y remató con otra frase muy suya: “Vaya cachondeito”. Curioso, porque años después aquel portero suplente tan imitado en Catalunya ha acabado como uno de los grandes nombres de la dirección deportiva europea y ahora aterriza en el Espanyol. La vida da unas vueltas bastante raras.

Un mensaje de fondo: ambición, pero sin humo

La entrevista de Monchi deja un mensaje bastante reconocible: el Espanyol quiere crecer, pero no a lo loco. Quiere mejorar la plantilla, pero sin gastar por gastar. Quiere fichar, pero también vender, ahorrar y generar margen. Quiere mirar más arriba, pero construyendo primero una base de verdad. Monchi no prometió una revolución de portada fácil; prometió trabajo, criterio y una plantilla más competitiva. Y eso, para un Espanyol que necesita dejar atrás años de sustos, ya es bastante serio.

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