El Espanyol sigue poniendo piezas al calendario de pretemporada y ya tiene otro partido marcado en rojo para este verano. El club ha oficializado un nuevo amistoso en Inglaterra, esta vez ante el Middlesbrough, previsto para el 1 de agosto a las 16:00 horas (15:00 h BST), en el Riverside Stadium. Este duelo se añade al ya anunciado contra el Burnley FC del próximo 29 de julio en Turf Moor. Vamos, que el equipo de Manolo González no solo cruzará el Canal de la Mancha para darse una vuelta: va a trabajar, a competir y a empezar a medir qué pinta tiene el nuevo proyecto.
El amistoso ante el Middlesbrough se suma al duelo contra el Burnley
El partido contra el Middlesbrough llega dentro de una estancia inglesa que cada vez va cogiendo más forma. Primero apareció el amistoso ante el Burnley, con todo lo que eso también tiene alrededor por la figura de Alan Pace, propietario del club inglés y hombre fuerte desde hace unos meses del Espanyol. Y ahora se suma este compromiso ante un rival clásico del fútbol británico, de esos clubes que quizá no estén en el escaparate de la Premier, pero que tienen historia, estadio, afición y ese punto tan inglés de partido incómodo aunque sea en verano. No será una pachanga de pretemporada sin más: será una buena prueba para ver cómo responde el Espanyol fuera de casa y ante un fútbol bastante distinto al de LaLiga.
El Middlesbrough, un rival con historia y olor a fútbol inglés
El Middlesbrough Football Club no es un nombre cualquiera dentro del fútbol inglés. Fundado en 1876, juega sus partidos como local en el Riverside Stadium, un campo con capacidad para más de 33.000 espectadores y que desde 1995 es su casa. Fue uno de los clubes que formó parte de la primera edición de la Premier League en 1992 y actualmente compite en la EFL Championship, una categoría que muchas veces parece una trituradora: partidos duros, mucho ritmo, campos complicados y poco margen para ir de fino si no estás preparado.
El Espanyol se medirá a un equipo que rozó el sueño del ascenso
El Middlesbrough viene de vivir una temporada con bastante carga emocional, porque se quedó cerca de regresar a la Premier League tras pelear en la zona noble de la Championship. En ese contexto, enfrentarse ahora al Espanyol también tiene su punto. Para los ingleses será una prueba de nivel ante un equipo de LaLiga, y para los pericos, una manera de testar piernas, ideas y sensaciones ante un rival que acostumbra a competir en un fútbol de mucha ida y vuelta. Estos partidos no dan puntos, claro, pero sí empiezan a enseñar cosas. Y a veces, en pretemporada, eso vale bastante.
La logística en Inglaterra sigue abierta y podría haber un tercer amistoso
La estancia del Espanyol en Inglaterra todavía no está cerrada del todo. La logística sigue en discusión y existe la opción de programar un tercer amistoso, antes o después de los dos encuentros ya fijados ante Burnley y Middlesbrough. No hay nada anunciado de manera definitiva, pero la posibilidad está encima de la mesa. La idea pasa por ordenar bien los desplazamientos, cuadrar cargas de trabajo y evitar que la plantilla vaya de un lado a otro como si estuviera haciendo turismo con botas de tacos. Que está muy bien viajar, sí, pero en pretemporada lo que manda es llegar fresco al inicio de Liga.
El centro de entrenamiento del Burnley, una opción para ordenar la carga de trabajo
Dentro de ese plan, se ha valorado también la posibilidad de hacer una pausa de un par de días en un centro de entrenamiento del Burnley, club propiedad de Alan Pace. La fórmula tendría sentido: competir, entrenar, recuperar y volver a competir sin castigar demasiado al grupo con viajes innecesarios. En plena construcción del nuevo Espanyol, estos detalles cuentan. No solo importa contra quién juegas, sino cómo llegas, cómo recuperas, qué cargas acumulas y qué margen tiene el cuerpo técnico para trabajar de verdad entre partido y partido.
Manolo González tendrá más pruebas para ir dando forma al nuevo Espanyol
Para Manolo González, estos amistosos en Inglaterra pueden ser bastante útiles. Primero, porque le permiten ver al equipo ante rivales físicamente exigentes. Segundo, porque sirven para ir probando asociaciones, roles y ajustes sin la presión de la competición oficial. Y tercero, porque esta pretemporada no es una más: llega con cambio de etapa, con Alan Pace ya al frente del club y con la sensación de que el Espanyol necesita construir algo bastante más sólido que una simple lista de fichajes. El verano no decide una temporada, pero sí puede empezar a marcar por dónde van los tiros.
El Espanyol prepara una pretemporada con más fondo que escaparate
El viaje a Inglaterra apunta a ser una parte importante de esa preparación. Burnley, Middlesbrough y quizá un tercer rival todavía por cerrar. Suena a gira, sí, pero sobre todo suena a examen de verano. De esos en los que nadie levanta una copa, nadie se vuelve loco por un resultado y, aun así, todos miran de reojo. Porque la afición perica ya se conoce la película: en julio y agosto no se gana nada, pero se empiezan a ver señales. Y este Espanyol, con todo lo que se está moviendo alrededor, necesita que esas señales empiecen a ser buenas cuanto antes.







