El Espanyol presentó este lunes su campaña de renovación de abonos para la temporada 2026-27, y lo hace en un momento que no es cualquiera. El club cuenta con 31.364 abonados y 37.618 socios, unas cifras que explican muy bien el auge social que vive el espanyolismo. El carnet, ahora mismo, tiene más valor que nunca. No solo por sentimiento, que eso ya venía de serie, sino porque el RCDE Stadium empieza a acercarse a su techo real. Entre zona visitante, entradas de venta general, palcos, compromisos y espacios VIP, no hay tantos asientos disponibles como parece cuando uno mira solo el aforo total. El Espanyol está entrando en una fase nueva: ya no se trata solo de crecer, sino de gestionar bien ese crecimiento.
“Siempre hay sitio para un rebelde más”, pero el aforo tiene límite
La campaña llega acompañada del mensaje “siempre hay sitio para un rebelde más”, dentro de esa línea de identidad marcada por el lema “Rebels d’arrel”. El spot, aunque algo menos brillante que en otras ocasiones y menos impactante a base de retorcer un mismo concepto, funciona porque toca algo muy perico: ser del Espanyol como una forma de ir a contracorriente, de mantener una herencia familiar, de seguir ahí aunque muchas veces no sea lo más cómodo. Pero, claro, una cosa es el sitio emocional y otra el asiento físico. Y ahí el club ya empieza a moverse en un terreno delicado. Hay más demanda, más socios y una masa de abonados muy alta, así que cada decisión sobre precios, zonas y prioridades se mira mucho más.
La subida general ronda el IPC, pero no todo encaja igual
El club ha explicado que la subida general de los abonos será del 2,9%, vinculada al IPC. En la mayoría de zonas del estadio, la medida puede entenderse: no es una congelación absoluta, pero sí un ajuste relativamente contenido. Habrá muchos socios contentos con la campaña porque pagarán lo mismo por el abono, o incluso menos en función de los descuentos. El problema, como explicácamos ayer, aparece cuando se miran algunos casos concretos. Porque no todos los sectores suben igual ni todos los colectivos quedan igual de protegidos. La Grada Familiar y la Grada de Animación se salen bastante de ese relato de subida moderada, y justo hablamos de dos zonas que deberían tener un trato especialmente cuidadoso.
La Grada Familiar toca directamente a la cantera de la afición
El caso de la Grada Familiar es sensible por una razón muy sencilla: afecta a familias. Y cuando sube el precio de varios carnets en una misma casa, la factura ya no se mide igual que si hablamos de un abonado solo. El Espanyol necesita que los niños vayan al campo, que se enganchen, que vivan el ritual de ir a Cornellà y que el sentimiento pase de padres a hijos. Por eso cualquier subida fuerte en esta zona se entiende peor. Si el club quiere formar nuevos pericos, el acceso de los más pequeños debería ser una prioridad, no una complicación añadida.
El cambio en los tramos infantiles también genera dudas
Uno de los puntos que más puede afectar a las familias es el cambio en los tramos de edad. Al unificar a los niños más pequeños dentro de una franja más amplia hasta los 15 años, algunos menores pueden acabar pagando bastante más que antes. Y esto no es un detalle menor. En un club como el Espanyol, donde competir por nuevos aficionados ya es bastante difícil, cada facilidad cuenta. El primer contacto de muchos niños con el estadio no debería convertirse en una barrera económica para sus familias.
La Grada de Animación se compacta, pero el debate va más allá
La campaña también incluye una reorganización de la Grada Canito, que pasará de cuatro a tres pastillas. La idea del club es reducir huecos visibles, mejorar la imagen del fondo y liberar el sector 112 para otros abonados. Sobre el papel, puede tener cierta lógica: una grada más compacta puede verse mejor y sonar más. Pero el debate real no es solo de mapa. La Grada de Animación no es un sector cualquiera; es una parte viva del estadio, con gente que anima, se organiza, viaja y empuja cuando el equipo más lo necesita. Tocar esa zona requiere diálogo, explicación y sobre todo, cuidado.

La subida en Animación también necesita una explicación clara
A la reorganización, que al igual que otras reivindicaciones por otro lado bastante lógicas de un sector que no se siente bien tratado en comparación con otras Gradas de Animación, se suma una subida de precio superior a la media del estadio. Y eso complica todavía más la lectura. Si una zona tiene un papel tan importante en el ambiente del campo, cualquier aumento por encima del IPC debe explicarse muy bien. No basta con decir que el club quiere ordenar la grada. Hay que explicar por qué se sube más, qué se pretende conseguir y cómo se va a mejorar el funcionamiento de esa zona. Cuando se pide más esfuerzo a quienes más animan, la comunicación no puede quedarse a medias.
La comunicación vuelve a ser el punto débil
La campaña tiene aspectos positivos, claro. La subida general es contenida en muchas zonas, se incentiva la liberación de asientos y se buscan nuevas vías de ingresos con espacios VIP. Pero el problema está en la letra pequeña y, sobre todo, en cómo se ha explicado. Las familias, la Grada de Animación y algunos colectivos afectados merecían una explicación más detallada. A pesar de que sorprende que la nueva propiedad, que desde su llegada ha vendido su capacidad de gestión, haya de repercutir en un sector de la afición una subidas que no suponen apenas nada a nivel presupuestario y que porían haber sido cubiertas simplemente con atraer un esponsor sin necesitar de agitar el ánimo de la grada, el socio puede aceptar mejor una medida si entiende el motivo, el destino del dinero y el proyecto que hay detrás. Si no, todo queda como una subida más.
Nuevas zonas VIP: una vía lógica si se vende bien
Uno de los puntos interesantes de la campaña es la apuesta por nuevos espacios VIP, con una sala junto al túnel de vestuarios y una zona premium detrás de los banquillos. Esta línea tiene sentido: si el club quiere aumentar ingresos, es mucho mejor hacerlo explotando mejor el estadio que cargando siempre sobre el abonado de base. Ahora falta ver si el Espanyol es capaz de vender bien ese producto en un mercado difícil como el barcelonés y catalán. Ahí sí puede haber crecimiento real: nuevos patrocinadores, nuevos clientes y más ingresos sin tensar tanto a la masa social.

Potenciar la liberación de asiento
También tiene sentido potenciar la liberación de asientos. La temporada pasada dejó una media de 28.484 espectadores por partido, la mejor cifra desde la inauguración del RCDE Stadium, pero el club calcula que unos 22.000 abonados acuden de media a cada encuentro. Eso significa que una parte importante de los abonados no va siempre, y de ahí vienen esas imágenes de partidos con entradas agotadas pero asientos vacíos. El sistema de cesión o liberación puede ayudar mucho: si el abonado no va, otro perico puede ocupar su sitio y el club mejora la entrada real. Es una medida práctica, útil y bastante necesaria.
Una campaña con cosas buenas, pero con zonas sensibles mal explicadas
La campaña llega en un gran momento social para el Espanyol. Eso es evidente. Hay más socios que nunca, el estadio responde y el club tiene una oportunidad muy buena para consolidar ese crecimiento. Pero precisamente por eso debería cuidar más algunos detalles. La subida general puede entenderse, potenciar la liberación de asientos es positivo y la vía VIP puede ser interesante. Pero las excepciones en Grada Familiar y Grada de Animación, con la que se echa en falta además no haber mantenido una línea de diálogo y aplicar una política de hechos consumados, y la falta de explicación pública dejan dudas razonables. Cuando un club crece, no solo debe vender más carnets; debe cuidar mejor a quienes ya estaban y a quienes quiere sumar.
Renovar es pagar, sí, pero también confiar
El Espanyol pide otra respuesta a su afición, y seguramente la tendrá. El perico ha demostrado muchas veces que está incluso cuando el equipo no ayuda demasiado. Pero esa fidelidad no debería darse por descontada. El socio quiere saber hacia dónde va el club, qué proyecto deportivo se está construyendo, qué mejoras verá en el estadio y por qué se le pide un esfuerzo en determinados casos. Renovar no es solo pasar por caja. Renovar también es confiar. Y esa confianza se gana explicando bien las cosas.







