El Espanyol oficializa el adiós de Fernando Calero tras siete temporadas y 181 partidos de blanquiazul

29 de mayo de 2026

Fernando Calero ya no seguirá como jugador del RCD Espanyol. El club blanquiazul ha hecho oficial el final de su etapa después de siete temporadas defendiendo la camiseta perica, una noticia que entra dentro de esa limpieza de plantilla que se viene viendo estos días y que Monchi tendrá que ordenar con bisturí fino. Calero se marcha como uno de esos futbolistas que han vivido casi de todo en el Espanyol reciente: Primera, Segunda, Europa, ascensos, descensos, cambios de entrenadores, ruido institucional y temporadas de mucho sufrimiento, algunas de ellas -las de las dos caídas a Segunda- sirvieron para colgarle una etiqueta entre la afición de la que le ha sido imposible de desprenderse: uno de los responsables como miembro de esas plnatillas de ambos desastres.

Siete campañas, 181 partidos y una historia con muchos vaivenes

El defensa de Valladolid llegó al Espanyol en la temporada 2019-20 y, desde entonces, ha acumulado 181 partidos oficiales como blanquiazul. No es poca cosa. En ese recorrido entran dos temporadas en Segunda División, con todo lo que eso significa para un club como el Espanyol, y también su participación en la Europa League durante su primera campaña en Cornellà-El Prat. A nivel ofensivo, pese a ser central, también dejó su pequeño granito de arena con cinco goles. No fue un jugador de grandes focos, pero sí uno de largo recorrido dentro de una etapa muy movida del club.

Un central que siempre intentó adaptarse al contexto

Calero ha sido, seguramente, uno de esos casos que se entienden mejor mirando todo el trayecto y no solo una foto concreta. Tuvo momentos de más protagonismo, otros de menos, partidos en los que sostuvo al equipo y fases donde quedó más discutido. Pero si algo ha remarcado el propio Espanyol en su despedida es su profesionalidad. El club ha querido poner en valor que, durante estas siete temporadas, “Fernando Calero dio siempre muestras de su profesionalidad y se adaptó desde el primer día a su nuevo club”.

Una salida que ya encaja en el nuevo mapa de Monchi

El adiós de Calero se suma al cierre de etapa de varios futbolistas y al regreso de los cedidos a sus clubes de origen. Es el primer verano de verdad de Monchi en el Espanyol y la sensación es clara: toca rehacer muchas cosas, sobre todo en una defensa que va a cambiar bastante. Ya se ha hablado de la necesidad de elevar el nivel, de buscar centrales que puedan competir por ser titulares y de liberar fichas que ya no entran en el nuevo dibujo. Calero forma parte de esa lista de salidas que no sorprenden, pero que ayudan a entender que el club quiere mover el árbol de verdad.

Un futbolista que vivió los años más raros del Espanyol moderno

La etapa de Calero coincide con algunos de los años más difíciles de explicar del Espanyol reciente. Llegó en un curso europeo que acabó en descenso, pasó por el barro de Segunda, vivió ascensos, nuevas caídas emocionales y una última temporada en la que el equipo logró cerrar la permanencia sin sufrir en la jornada final. En medio de todo eso, el central fue permaneciendo. A veces como titular, a veces como alternativa, a veces casi desde un segundo plano. Su historia no es la de una estrella, pero sí la de un jugador que estuvo ahí durante una época llena de golpes y reconstrucciones.

El club agradece su compromiso y le desea suerte

El club ha despedido a Calero con un mensaje sobrio, pero claro: “El RCD Espanyol quiere agradecerle públicamente su compromiso, dedicación y entrega desde el primer día y le desea mucha suerte en la nueva etapa profesional que pueda emprender”. Es una fórmula institucional, sí, pero también resume bastante bien lo que deja el jugador. Compromiso, años de servicio y una etapa que ahora se cierra de manera natural. No todos los finales necesitan ruido. Algunos simplemente llegan porque toca cambiar de ciclo.

El Espanyol cierra una etapa y abre otra en la defensa

La salida de Fernando Calero deja otro hueco en una línea defensiva que será una de las grandes carpetas del verano. Ya se ha hablado estos días de perfiles, de posibles centrales, de necesidades por línea y de una plantilla que debe subir el nivel si el Espanyol quiere dejar de vivir instalado en el susto. El adiós de Calero no es solo una despedida; también es una señal más de que la defensa perica va camino de una renovación importante. Ahora le toca a Monchi acertar. Porque despedirse está bien, pero sustituir bien es lo que de verdad cambia una plantilla.

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