Charles Pickel no seguirá en el RCD Espanyol. El club blanquiazul, según explica Sergio Escario en Mundo Deportivo, ya se lo ha comunicado al centrocampista congoleño, que estos días está concentrado con la República Democrática del Congo en Bélgica. La decisión, siendo sinceros, no pilla por sorpresa en clave perica. En La Grada ya veníamos avisando desde hacía tiempo de que el Espanyol no tenía previsto ejecutar el año opcional del contrato, y ahora esa idea queda confirmada con el desenlace que se esperaba: Pickel acaba su etapa como blanquiazul después de solo una temporada.
La opción de 150.000 euros que el Espanyol ha decidido no activar
El caso tenía una letra pequeña bastante clara que detalla nuestro compañero de MD. Pickel firmó el pasado verano por una temporada, con una opción para seguir hasta 2027. Esa ampliación podía activarse por dos caminos: de manera automática si alcanzaba una cifra concreta de partidos, o de forma voluntaria si el Espanyol pagaba 150.000 euros. Ni una cosa ni la otra. El jugador no llegó a ese número de encuentros estipulado y el club tampoco ha querido pagar esa cantidad para retenerlo. Traducido al idioma de la calle: el Espanyol podía quedárselo, pero ha decidido pasar página.
Una apuesta que nunca terminó de encajar en los planes de Manolo González
Pickel llegó procedente de la Cremonese italiana, donde había jugado más de 100 partidos en tres temporadas. Sobre el papel, era un perfil físico, intenso, de esos que parecen hechos para meter pierna, correr, presionar y dar energía al centro del campo. Pero en el Espanyol la película fue distinta. Manolo González tenía por delante a futbolistas de más confianza en esa zona, como Urko González de Zárate, Pol Lozano o Edu Expósito, y Pickel acabó entrando y saliendo del equipo sin llegar nunca a sentirse pieza importante.
De mediocentro a falso recurso ofensivo: una adaptación que explica muchas cosas
Una de las imágenes más curiosas de su temporada fue verle en posiciones más adelantadas, casi como segundo punta en algunos tramos, con la misión de morder arriba y ayudar en la presión. No era su sitio natural, pero también explica bastante bien lo que pasó con él: Pickel fue más un recurso puntual que un jugador con un papel definido. Y cuando un futbolista vive así, cuesta que coja ritmo, confianza y continuidad. A veces entraba por necesidad, otras por contexto, pero rara vez daba la sensación de ser una apuesta firme del cuerpo técnico.
Las dos expulsiones que también pesaron en su curso como perico
La temporada de Pickel también quedó marcada por dos expulsiones consecutivas, en Elche y en Mallorca, dos episodios que no ayudaron nada a su situación. En un año en el que ya le costaba hacerse hueco, esos golpes terminaron de enfriar su protagonismo. Aun así, tampoco sería justo reducir su paso por el Espanyol solo a eso. El congoleño dejó detalles de entrega, algún tramo de utilidad y un gol en Mallorca, pero el balance general fue demasiado corto para pensar en una continuidad.

Solo 856 minutos en 26 partidos: números que explican la decisión
Pickel se marcha del Espanyol con 856 minutos repartidos en 26 partidos. Son cifras que hablan por sí solas. Jugó, sí, pero no lo suficiente como para justificar una renovación, ni automática ni pagada. En una plantilla que este verano va a ser revisada por Monchi y Manolo González, cada ficha cuenta. Y si el club quiere elevar el nivel competitivo, habrá decisiones de este tipo. Frías, incómodas quizá, pero bastante lógicas. El Espanyol necesita menos piezas de relleno y más futbolistas con peso real en la rotación.
El único mundialista perico se despide antes de una cita muy especial
La paradoja es curiosa: Pickel era el único mundialista del Espanyol, ya que la República Democrática del Congo tiene por delante una cita enorme. Y aun así, su futuro blanquiazul queda cortado antes de ese escaparate. El fútbol tiene estas cosas raras. Un jugador puede estar en dinámica de selección, tener cartel internacional y, al mismo tiempo, no encontrar su sitio en un club. En el Espanyol ha pasado justo eso. Su perfil podía parecer útil, pero la temporada ha ido dejando claro que no entraba en el dibujo de futuro.
Una salida sin ruido, pero con la sensación de que era lo más esperado
La despedida de Pickel no llega envuelta en polémica ni en un gran debate social. Más bien al contrario. Da la sensación de ser una de esas decisiones que el espanyolismo ya tenía bastante asumidas. En La Grada se había contado que el año opcional no se iba a ejecutar, y la confirmación encaja con el plan de limpieza y ajuste que Monchi deberá liderar en este primer verano de verdad con Alan Pace mandando ya sin la sombra de la etapa anterior.
Monchi empieza a dibujar el nuevo Espanyol con las primeras salidas
La salida de Pickel se entiende dentro de algo más grande. El Espanyol entra en un verano clave, con Monchi ya dentro del club y con una plantilla que necesita retoques importantes. No será solo fichar por fichar. También tocará liberar espacio, decidir qué perfiles sirven, qué posiciones deben reforzarse y qué jugadores han cumplido su ciclo. Pickel entra en ese segundo grupo. Vino, trabajó, tuvo sus minutos, pero no convenció lo suficiente. Y ahora el club abre otra carpeta. Una más en un verano que promete ser largo.
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