La temporada ya ha bajado la persiana y, por una vez, el espanyolismo ha podido respirar en la última jornada sin tener el corazón en la boca. Que no es poca cosa, visto lo visto. El Espanyol ha terminado en la posición 11, con 46 puntos, y con esa sensación rara de alivio mezclado con un “vale, pero ahora toca hacerlo mejor”. En La opinión del día de La Grada Ràdio, Brian Calvo puso voz justo a ese punto intermedio en el que está ahora mismo mucha gente perica: ni euforia loca ni drama de fin de mundo. Más bien una aceptación con matices. “Ya acabó la temporada, el Espanyol en la posición 11, 46 puntos, lo más importante es que ha acabado sin sufrir en la última jornada. Y a pesar de todo, de la segunda vuelta, damos por hecha, por como mínimo aceptable la temporada. Y ahora pensar en la siguiente”.
Y ahí está la clave. Porque esta temporada del Espanyol se puede mirar de muchas maneras. La primera vuelta dio para ilusionarse bastante más de lo que muchos esperaban, mientras que la segunda dejó bastante frío al personal. Pero acabar undécimo y sin apuros finales, después de años de sustos, descensos, ascensos y tardes de calculadora, tampoco se puede despreciar como si nada. El tema, claro, es que el Espanyol no puede quedarse instalado en el “bueno, al menos no sufrimos”. Eso sirve un año. Dos ya empieza a oler raro.
Alan Pace, Monchi y un mercado que ya no puede esconderse detrás del pasado
Brian Calvo también apuntó hacia uno de los grandes temas del verano: el papel de Alan Pace. Porque hasta ahora siempre había una especie de excusa, más o menos razonable, sobre la herencia de Rastar y los tiempos de la transición. Pero este mercado ya es otra cosa. Ahora sí, toca ver qué quiere ser este Espanyol con la nueva propiedad al mando de verdad. “Esperamos que la inversión sea mayor. Tenemos que esperar el primer año en que la participación de Alan Pace en el mercado sea notable. Porque el año pasado, el verano pasado, sí que es cierto que todavía las directrices de Rastar eran las que mandaban. Pero este verano ya tenemos a Alan Pace mandando en todo momento. Y la llegada de Monchi”.
La frase tiene bastante peso, porque resume muy bien el ambiente. Este verano ya no vale mirar demasiado hacia atrás. Ni Rastar, ni Chen, ni la típica mochila que siempre aparece cuando vienen mal dadas. Ahora el foco está en Alan Pace y, sobre todo, en Monchi, que aterriza como esa figura que ha cambiado el humor de una parte importante del espanyolismo. No porque haga magia, que esto no va de sacar conejos de una chistera, sino porque su nombre trae una cosa que en el Espanyol hacía falta: credibilidad deportiva.
Brian lo dijo de forma bastante clara: “La llegada de Monchi que creo que es la gran ilusión del espanyolismo para este verano”. Y seguramente no va desencaminado. Porque el aficionado perico lleva demasiado tiempo viendo mercados cogidos con pinzas, plantillas incompletas y decisiones que muchas veces parecían más de supervivencia que de proyecto. Con Monchi, al menos, la sensación es otra. Hay ganas de ver qué hace. Hay curiosidad. Y también hay exigencia, que una cosa no quita la otra.
El objetivo: entrar entre los diez primeros y dejar de vivir mirando hacia abajo
Uno de los puntos más interesantes de la intervención fue cuando Brian puso una meta concreta encima de la mesa. Nada de vender humo con Europa a las primeras de cambio, ni de lanzar promesas enormes que luego se caen al primer bache. Su idea fue bastante sensata: primero, meterse entre los diez primeros. “Veremos qué presupuesto tiene para aumentar los objetivos que tiene el equipo para la próxima temporada. Yo creo que el objetivo de estar entre los 10 primeros, es el primero que ha de conseguir el Espanyol de Monchi. Es un objetivo muy realista”.
Y aquí cuesta no darle la razón. El Espanyol, por historia, masa social, estadio y peso dentro del fútbol español, no puede vivir cada curso como si quedarse en Primera fuese una fiesta nacional. A veces lo será, claro, porque venimos de donde venimos. Pero el club necesita normalizar otra cosa. Competir sin pánico. Mirar de mitad de tabla hacia arriba. Llegar a marzo sin estar contando puntos de terceros. Ser un equipo reconocible, serio y con pinta de Primera de verdad.
Brian lo remató con una frase que toca esa fibra de orgullo que el perico tiene incluso cuando está cansado: “Y obviamente, si podemos luchar por algo más y hacer un buen papel de Copa, mejor que mejor. Pero el primer paso que ha de dar el Espanyol para ser lo que siempre ha sido históricamente, uno de los mejores clubes de Primera del fútbol español, ha de ser estar entre los 10 primeros. Y yo creo que es el objetivo que tenemos todos”.
No es pedir la luna. Es pedir volver a un sitio que el Espanyol ya ha ocupado muchas veces. No siempre con brillo, ni siempre con grandes nombres, pero sí con una cierta dignidad competitiva. Ese debe ser el primer listón de Monchi y Pace: que el equipo deje de parecer un proyecto en obras eternas.
Brian Calvo propone dos centrales: Enzo Boyomo y Nobel Mendy
La parte más de mercado llegó cuando Brian entró en el famoso casting de centrales, una de esas carpetas que este verano van a estar bien llenas en el Espanyol. La defensa necesita retoques, eso lo sabe cualquiera que haya seguido al equipo con un mínimo de atención. Y Brian puso dos nombres sobre la mesa, avisando también de que fáciles no parecen. “Por lo que me han dicho, en este programa se hará el casting de centrales para la próxima temporada. Yo propongo dos nombres. Quizás sean muy difíciles, pero yo creo que subirían mucho el nivel de la defensa del Espanyol”.
El primero fue Enzo Boyomo, central de Osasuna, un futbolista que ya venía llamando la atención desde su etapa en el Valladolid. Brian lo explicó así: “El primero es Enzo Boyomo, el defensa del Osasuna, que ya me gustaba mucho en su etapa en el Valladolid. Y creo que tiene cualidades físicas y por edad, que podrían aportar mucho al Espanyol”. Es un perfil que encaja con lo que muchos aficionados piden: físico, margen de crecimiento y experiencia en la Liga. Otra cosa es que Osasuna lo ponga fácil, que eso ya parece otro cantar.
El segundo nombre fue Nobel Mendy, central del Rayo, al que muchos han visto crecer en un escaparate europeo inesperado para el conjunto vallecano. “Y el segundo es Nobel Mendy, el central del Rayo, que lo vimos en la final de la Conference League frente al Crystal Palace. Y creo que por edad también sería un jugador con muchísima proyección”. Otro perfil joven, potente y con margen, de esos que si salen bien te cambian una línea entera. Pero claro, aquí entra la pregunta de siempre: ¿puede el Espanyol meterse en esas operaciones?
Brian no quiso vender certezas que no tiene. Y eso también se agradece. “Económicamente, no sé hasta qué punto el Espanyol puede luchar por estos dos jugadores, pero sí que tengo la seguridad de que serían dos defensas muy buenos”. Ahí está el punto realista. Gustar, gustan. Subir el nivel, seguramente lo harían. Que sean viables, ya dependerá de la pasta, de Monchi, de Pace y de la imaginación que haya en los despachos.
Un verano para descansar, pero también para mirar de reojo el móvil
La intervención de Brian terminó con una sensación bastante compartida: toca descansar un poco, sí, pero el verano perico nunca es del todo tranquilo. “Poco más, esperar a ver qué nos aporta el verano y a descansar todos un poco y mientras tanto ver qué nos traen Monchi y Alan Pace para hacer una plantilla la más competitiva posible”.
Y es exactamente eso. El Espanyol ha cerrado el curso sin el sufrimiento de otros años, que ya era casi una obligación emocional para una afición bastante castigada. Pero ahora empieza otra película. La del mercado, la de Monchi, la de Alan Pace, la de saber si el club quiere dar un paso real o solo decir que lo quiere dar.
Brian Calvo puso palabras a una ilusión prudente. El espanyolismo quiere creer, pero también quiere ver hechos. Quiere una defensa mejor, una plantilla más profunda, una Copa que no se tire en enero y una Liga en la que el equipo no viva siempre pendiente del retrovisor. No parece pedir tanto. O quizá sí, viniendo del Espanyol reciente. Pero justo por eso este verano se mira de otra manera. Porque por primera vez en mucho tiempo, la pelota no solo está en el césped. También está en los despachos.
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