La pregunta del día en La Grada Ràdio iba directa al hueso: ¿qué nota merece la temporada del Espanyol? Y Marta Mendoza no se fue por las ramas. Su respuesta fue clara, aunque con bastante letra pequeña: “Aprobada”. Porque sí, el equipo ha llegado a la última jornada sin ese drama tan típico de tener que mirar tres campos a la vez, con el móvil en una mano y el corazón en la otra. Eso, después de todo lo vivido, también cuenta. Y mucho.
Marta lo resumió con una frase bastante gráfica: “Llegamos a la última jornada sin sufrir, pero bueno, el análisis de la temporada ya está hecho. Fue de 10 la primera vuelta, ha sido de menos 0 la segunda vuelta”. Ahí está el retrato entero. Una primera parte de curso que parecía casi de equipo lanzado, con confianza, puntos y una sensación bonita alrededor. Y una segunda vuelta durísima, de esas que van gastando a la gente poco a poco. El aprobado llega por el objetivo cumplido, no por el camino. Porque, como dijo ella misma, se ha conseguido “sin tener el corazón en la boca e infartarnos en la última jornada”. Y claro, después de tantas temporadas sufriendo hasta el último minuto, eso se agradece. Aunque tampoco borra todo lo demás.
Marta Mendoza: “Menos paciencia y más ambición”
La intervención de Marta tuvo una parte muy centrada en Monchi, que ahora mismo es uno de los grandes focos del espanyolismo. Su llegada ha levantado ilusión, eso es evidente, pero también ha abierto una exigencia nueva. La afición ya no quiere solo buenas palabras, ni discursos bonitos, ni aquello de esperar a ver qué pasa. Quiere movimiento. Quiere señales. Quiere que el club actúe como un club que de verdad quiere crecer.
“Yo escucho a Monchi, obviamente, y como a muchos de vosotros, evidentemente, me genera ilusión”, explicó Marta. Y aquí se notó que no hablaba desde la desconfianza, sino desde ese punto en el que el perico quiere creer, pero ya viene bastante escaldado. Por eso añadió algo clave: “Por primera vez en bastante tiempo, tengo la sensación de que hay discurso, no sé hasta qué punto todavía estructura, pero sí, quizás, una persona que sabe de qué va todo esto, que tiene una idea clara, que sabe hacia dónde debe ir el Espanyol y está muy bien. Eso me genera confianza”.
La frase deja bastante bien el momento actual. Hay ilusión, sí. Hay una figura potente, también. Pero la confianza no puede vivir solo de nombres. El Espanyol necesita que ese discurso empiece a bajar al césped, a la plantilla, a las decisiones de verdad. Y ahí Marta fue muy clara: “Ahora, estoy en el punto que no soporto que nadie venga con, bueno, pero ya veremos, o el mercado es muy largo, o que me pidan paciencia. Broto. O sea, no”.
Y se entiende. Porque el “ya veremos” en el Espanyol se ha usado demasiadas veces como manta para tapar la inacción. Que si calma, que si se está trabajando, que si el mercado es complicado, que si ya llegará el momento. Pues Marta lo dijo de una manera muy directa: “Necesito factos en este momento. Menos paciencia y más ambición sería, tal vez, mi titular, porque el Espanyol necesita volver a mirar adelante de verdad. Y creo que con la llegada de Monchi eso lo conseguiremos”.
Una plantilla que necesita algo más que retoques
La parte más dura llegó cuando Marta habló de la plantilla. Porque aquí ya no vale maquillar demasiado la cosa. El Espanyol se ha salvado, sí, y eso es lo primero. Pero la segunda vuelta ha dejado señales demasiado feas como para hacer ver que todo se arregla con dos pinceladas. La sensación, para muchos pericos, es que este equipo necesita cambios importantes. No un retoque para salir del paso.
Marta lo planteó con preguntas muy claras: “Ahora es el momento. Comencemos ya. ¿Qué interesa? ¿Qué no interesa? ¿A quién tenemos que ventilar? ¿Queremos hacer este salto? ¿No lo queremos hacer? Es el momento. Ni esperar, ni no esperar”. Y seguramente muchos aficionados firmarían esa frase tal cual. Porque el verano no puede empezar tarde otra vez. No puede ser otro mercado de dudas, parches y prisas de última hora.
Sobre la renovación automática de Lele Cabrera, también dejó su lectura: “La primera, bueno, Cabrera renovado. Entiendo que será porque le traerán un titular por delante. Voy a pensar. No sé”. Ese “voy a pensar” suena casi a intento de tener fe, aunque cueste. Cabrera ha tenido peso, carácter y oficio, pero el debate sobre la defensa está ahí. El equipo necesita subir el nivel competitivo si quiere dejar de vivir siempre con la calculadora cerca.
Marta recordó unas palabras de Monchi sobre los cambios que pueden venir: “Que sí, que hemos hablado y algún cambio habrá que hacer”. Pero su respuesta fue tajante: “No. Hay que darle la vuelta como un calcetín a esta plantilla. O sea, aquí has de fichar sí o sí o sí. Y lo tienes que hacer con titulares”. Más claro, agua. No pide fichajes para rellenar banquillo ni nombres que suenen bien en una presentación. Pide jugadores que eleven el once. Gente que venga a jugar, no solo a acompañar.
La afición, otra vez en el centro del debate
La intervención también miró hacia la campaña de renovación de abonos. Y aquí Marta tocó una fibra muy sensible, porque si alguien ha sostenido al Espanyol incluso cuando el equipo no daba demasiadas razones para sonreír, esa ha sido su gente. La afición ha ido al estadio, ha hecho desplazamientos masivos, ha empujado, ha tragado disgustos y ha seguido ahí. A veces por orgullo, a veces por amor, a veces porque ser del Espanyol es un poco eso: estar incluso cuando todo pesa.
“Estoy esperando también por la nueva campaña de renovación de abonos”, comentó Marta, antes de lanzar un mensaje que el club debería escuchar con atención: “Veamos qué les explican hoy a la gente de la prensa y qué nos pueden transmitir porque pienso que si hay alguien que siempre ha estado a la altura es la gente del Espanyol. Es su afición”.
Y ahí está la clave. La afición no puede ser tratada como si todo hubiese sido normal. No después de una temporada partida en dos, de una segunda vuelta tan floja y de tantos años de desgaste acumulado. Marta lo dijo sin esconderse: “Por lo tanto, espero que el club también esté a la altura premie de alguna manera y no castigue, lo que hay que hacer es incentivar este movimiento, esta regeneración que está habiendo con tanta gente nueva en el estadio”.
Ese punto es importante. Porque en el RCDE Stadium se ha visto gente joven, ambiente, ganas de volver a engancharse. Hay una oportunidad bonita, de esas que no aparecen cada dos días. Pero para cuidarla hay que tomar decisiones con cabeza. La afición ha respondido. Ahora le toca al club al que ha pedido además «fichajes ya».
Marta cerró su reflexión con una frase que resume bastante bien el sentir de muchos pericos: “Con, perdón, toda la mierda que hay que tragar por unos motivos o por otros la gente sigue yendo a animar al equipo. Por lo tanto, espero que esta campaña esté a la altura de los que siempre estamos a la altura”.
Y seguramente ese es el mejor resumen de todo. El Espanyol ha aprobado la temporada porque se ha salvado sin agonía final. Monchi ilusiona porque parece tener discurso y dirección. Pero el verano ya no puede ir de esperar. Ahora toca demostrar. En los fichajes, en la plantilla, en los abonos y en la ambición real del club. Porque la afición, una vez más, ya ha hecho su parte.







