Leandro Cabrera seguirá un año más en el Espanyol. Y claro, esto abre el debate de siempre, porque el central uruguayo nunca ha sido un jugador que deje indiferente a todo el mundo. Hay quien le pide más velocidad, hay quien sufre cuando el equipo defiende muchos metros hacia atrás y hay quien todavía se agarra a determinados errores del pasado. Pero luego llega la temporada, se juegan los partidos de verdad, aparecen los tramos de barro y la cosa vuelve al mismo sitio: Cabrera acaba siendo importante. Mucho. Lo explicaba AS con unas cifras que son bastante claras: ha sido el jugador de campo con más minutos del Espanyol en esta Liga, con 3.330 minutos, solo se perdió una jornada y fue titular siempre que estuvo disponible.
Cabrera seguirá hasta 2027 tras activar su renovación
La continuidad de Cabrera no llega por una decisión tomada en caliente al final del curso. Su contrato se amplió automáticamente al alcanzar los 20 partidos disputados, una cifra que ya había logrado en enero, y la permanencia en Primera acabó de confirmar el escenario. Así que, salvo giro inesperado, el uruguayo afrontará su octava temporada como perico. Dicho así, impresiona. En un Espanyol que ha cambiado de entrenadores, de proyectos, de categorías, de propietarios y hasta de clima emocional cada dos meses, Cabrera sigue ahí.

AS retrata su peso real: 97% de los minutos de Liga
Los datos que aporta AS explican por qué Manolo González ha confiado tanto en él. Cabrera ha disputado el 97% de los minutos de Liga, con 3.330’, una barbaridad para un central de 34 años en una temporada tan exigente, tan larga y tan llena de sustos. Solo faltó en Montilivi, ante el Girona. El resto, siempre dentro. Siempre de inicio. No hablamos de un veterano de vestuario que acompaña desde la sombra, sino de un titularísimo en una temporada de supervivencia. Y en el Espanyol de este año, donde cada punto parecía arrancado con alicates, eso tiene valor.
Tres goles y presencia en las dos áreas
Cabrera no solo ha sido importante defendiendo el área propia. También ha dejado tres goles, ante Valencia, Getafe y Villarreal. No es un detalle menor, porque el Espanyol ha necesitado cada balón parado como agua en el desierto. En una segunda vuelta en la que al equipo le costó horrores generar ocasiones limpias, tener a un central que amenaza por arriba y que puede rascar algún gol siempre ayuda. No será el central más fino en salida ni el más veloz a campo abierto, pero en área propia y rival sigue teniendo oficio, cuerpo y colmillo.
Calero se va y Cabrera se queda: dos finales muy distintos para la vieja guardia
La situación contrasta mucho con la de Fernando Calero. El central de Boecillo, que también ha tenido peso en estos años y que acaba contrato, dejará el club después de una etapa larga, marcada por momentos buenos, tramos muy grises y dos descensos que le han pasado factura en la relación con la grada. Incluso algunas informaciones apuntan a la posibilidad de que pueda volver al Valladolid. Con Calero se abre una puerta de salida; con Cabrera, en cambio, se mantiene un pilar. Dos centrales muy presentes en la historia reciente del Espanyol, pero con despedidas o continuidades completamente diferentes.

La mochila de los descensos también pesa, pero Cabrera ha sobrevivido al juicio
Cabrera también ha estado en años duros. También ha vivido descensos, ascensos, permanencias agónicas y temporadas rarísimas. Pero su caso es distinto porque ha logrado mantener una conexión más fuerte con una parte importante de la afición. Seguramente por su carácter, por su forma de competir y por esa sensación de que, mejor o peor, nunca se borra. El espanyolismo perdona muchas cosas cuando ve compromiso de verdad. Y Cabrera, con sus limitaciones, ha vendido siempre cara cada tarde.
Uno de los futbolistas con más partidos en la historia reciente del Espanyol
Otro dato potente: Cabrera suma ya 245 partidos oficiales con la camiseta del Espanyol. Es el jugador en activo con más encuentros como perico, por delante incluso de Javi Puado, y ya está dentro del Top-20 histórico del club, en la posición 18. Su siguiente objetivo, según recuerda AS, es alcanzar a Cristóbal Parralo, que se quedó en 257 partidos. No es cualquier cosa. En una época donde casi nadie dura demasiado en un club, Cabrera ha construido una trayectoria larga, con cicatrices, sí, pero también con una presencia enorme. Puede gustar más o menos, pero ya forma parte de la historia del Espanyol.
Manolo González ha encontrado en Cabrera un seguro emocional
Para Manolo González, Cabrera ha sido mucho más que un central. Ha sido una referencia. Un jugador que sabe sufrir, que entiende el contexto, que no necesita demasiadas explicaciones y que en una temporada con el equipo al borde del lío muchas veces ha ejercido de voz de mando atrás. En plantillas con tanto ruido alrededor, tener futbolistas así ayuda. No solucionan todo, porque el Espanyol necesita reforzar mucho la defensa, pero dan una base. Manolo ha tirado de Cabrera porque sabía lo que le daba: experiencia, carácter y jerarquía en los días feos.
Monchi deberá decidir qué defensa quiere, pero Cabrera ya está dentro
Ahora llega Monchi, y el eje de la zaga será una de las carpetas importantes del verano. Calero sale, habrá que ver qué pasa con los cedidos, suenan nombres, se habla de centrales zurdos, de perfiles jóvenes, de jugadores con mercado y de una defensa que necesita aire nuevo. Pero Cabrera ya parte con sitio en la foto. Otra cosa será el rol. Puede ser titular, puede ser competencia, puede ser veterano de rotación o puede tener que pelear más que nunca. Lo que no parece discutible es que el Espanyol necesita centrales nuevos, pero tampoco puede despreciar a uno que acaba de jugarlo casi todo.
Cabrera no tapa la necesidad de renovar la defensa
Que Cabrera siga no significa que la defensa esté hecha. Ni mucho menos. El Espanyol necesita subir el nivel, ganar velocidad, tener más salida de balón, incorporar energía y evitar que la próxima temporada vuelva a depender de los mismos nombres durante 38 jornadas. Cabrera ha rendido y ha sido importante, pero no puede ser la excusa para no reforzar. Su continuidad debe ser una pieza dentro del plan, no el plan entero. Porque si el club quiere dejar de vivir con el susto en el cuerpo, atrás hay que acertar.
Un año más para un central que siempre vuelve
Cabrera es así. Empieza muchos cursos rodeado de dudas y termina siendo uno de los que más juega. Parece que el equipo va a encontrar cuatro centrales por delante de él, y al final ahí está, despejando, chocando, protestando, mandando y metiendo la cabeza donde duele. No es perfecto. Nadie lo vende como tal. Pero en una temporada donde el Espanyol necesitaba sobrevivir, fue uno de los que sostuvo el chiringuito. Leandro Cabrera seguirá un año más, y sus números dicen que no será por nostalgia: será porque todavía pesa mucho dentro del equipo.







