Dmitrovic, de llenar el vacío de Joan García a ganarse al espanyolismo: Monchi, la “ridícula” segunda vuelta y el orgullo de defender al Espanyol

22 de mayo de 2026

Marko Dmitrovic llegó al Espanyol con una mochila pesada encima: cubrir el hueco dejado por Joan García. Y eso, en un club donde el portero de Sallent había dejado una huella tan fuerte, no era precisamente un encargo sencillo. Pero el serbio ha respondido con una temporada muy seria, con 10 porterías a cero y varias actuaciones de esas que sostienen puntos cuando el equipo va con el agua al cuello. En una entrevista concedida a TV3, el guardameta ha hecho balance sin esconder nada: ni sus mejores paradas, ni la mala segunda vuelta, ni el impacto de Monchi, ni lo que significa para él vestir la camiseta blanquiazul. Dmitrovic no ha venido a hablar por hablar. Ha hablado como un peso pesado del vestuario.

“Os dejo a vosotros que elijáis la mejor”

Cuando le han preguntado por sus mejores intervenciones del curso, Dmitrovic ha preferido no ponerse medallas, aunque ha dejado caer un par de momentos que cualquier perico recuerda. «Os dejo a vosotros que elijáis la mejor. Quizás una triple parada en Mallorca… Y contra el Barça en casa también salvé una de Eric García en la línea de gol…». Son acciones de portero grande, de esas que no siempre salen en todos los resúmenes pero que cambian partidos. Aun así, Dmitrovic ha querido ir más allá del gesto espectacular. Para él, ser portero no es solo volar para la foto. También es mandar, salir bien, ordenar y dar calma.

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“Transmitir seguridad al equipo es fundamental”

El serbio ha explicado muy bien esa parte menos vistosa del oficio. «Pero yo valoro más las sensaciones de parar un centro lateral o hacer una buena salida. Transmitir seguridad al equipo es fundamental. Pero yo no me marqué como objetivo sustituir a Joan, sino hacer mi camino». La frase tiene bastante valor. Dmitrovic no ha querido vivir comparándose con Joan García, ni jugar cada partido contra un fantasma. Ha hecho lo que tenía que hacer: construir su propio sitio. Y lo ha conseguido. En una temporada tan rara, con tantas curvas y tanto ruido, el Espanyol ha encontrado en la portería una garantía bastante estable.

La segunda vuelta, sin paños calientes: “ridícula”

Dmitrovic tampoco se ha escondido al valorar la trayectoria del equipo. Ha calificado de “ridícula” la segunda vuelta, una palabra dura, sí, pero difícil de discutir viendo lo que ha pasado durante meses. El Espanyol pasó de una primera mitad de curso con pinta de sueño europeo a una racha larguísima sin ganar que casi le mete en un lío histórico. El portero, eso sí, también cree que mirar a la Conference en la última jornada tiene cierta lógica si se mira todo el curso y no solo el desplome. En su cabeza, el partido ante la Real Sociedad no es un trámite. Es una oportunidad para cerrar con dignidad y, si el fútbol se pone generoso, con premio.

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“Tenemos mínimas opciones de Conference”

Sobre esa posibilidad europea, Dmitrovic ha sido realista, nada de vender castillos en el aire. «Escúchame, ya hemos estado pendientes de muchas carambolas las últimas jornadas… Tenemos mínimas opciones de Conference, pero ya veremos cómo va todo y, si pasa, mejor…». Es casi la frase perfecta para el momento perico. Porque sí, la opción existe. Pero viene con letra pequeña, calculadora, otros campos y bastante fe. Aun así, después de todo lo sufrido, el simple hecho de poder hablar de Conference sin estar pendientes del descenso ya parece casi un regalo raro de final de temporada.

“Tenemos que acabar bien, con tres victorias seguidas”

Lo que más le importa al portero es el cierre. No quiere que el equipo se relaje ni que la permanencia convierta el último partido en una excursión. «Pero da igual si lo logramos o no; tenemos que acabar bien, con tres victorias seguidas, de una buena manera. No fue normal ganar tanto en la primera vuelta ni perder tanto en la segunda. Fue algo más mental que físico, pero finalmente pudimos hacer el clic a tiempo, contra el Athletic. Analizaremos lo que ha pasado e intentaremos evolucionar». Aquí hay una lectura interesante: Dmitrovic apunta al bloqueo mental, no a una caída física. Y eso encaja bastante con lo visto. El equipo parecía atrapado, como si cada error pesara el doble. Hasta que ganó al Athletic. Y de golpe respiró.

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Monchi y una energía distinta en el vestuario

El nombre de Monchi también ha aparecido con fuerza. Dmitrovic le conoce bien, porque el gaditano ya le fichó en su día para el Sevilla, y no ha dudado en destacar el impacto que ha tenido en el grupo nada más llegar. «De entrada, nos ha traído una energía diferente, era un momento para cambiar algo y solo estando con nosotros nos ha echado una mano: dos partidos, dos victorias. La nueva propiedad lo ha elegido como nuevo director general deportivo, y él es de talla mundial. Seguro que le irá bien al club». La frase de “dos partidos, dos victorias” tiene su punto, porque parece casi una broma de superstición perica, pero el vestuario lo ha sentido así: llegó alguien fuerte, con nombre, con energía, y el equipo reaccionó.

“Ni en la vida ni en el fútbol se consiguen grandes cosas de un día para otro”

Dmitrovic, eso sí, no se deja arrastrar por la espuma de la ilusión. Sabe que Monchi genera expectativas, pero también sabe que construir un club serio no va de chasquear los dedos. «El fichaje de Monchi ha ilusionado mucho a la gente. Se esperan muchas cosas ya mismo. En esta época que vivimos todo es así… Pero ni en la vida ni en el fútbol se consiguen grandes cosas de un día para otro. Tenemos que ir creciendo a todos los niveles, y así se conseguirán buenos resultados deportivos. Será de aquí a uno, dos, cinco o diez años… Pero es importante no hacer un año bueno y dos malos». Esta es una de las ideas más importantes de toda la entrevista. El Espanyol necesita ambición, sí. Pero también necesita continuidad, cabeza y no volver a caer en esa montaña rusa de ilusión, desastre, parche y vuelta a empezar.

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El portero pide un Espanyol sostenible

La reflexión del serbio encaja con lo que muchos pericos llevan tiempo pidiendo: un proyecto que no dependa de milagros, rachas raras o salvaciones al límite. Dmitrovic habla de crecer “a todos los niveles”, y eso toca plantilla, estructura, mentalidad, exigencia y también paciencia. No se trata de prometer Europa en una rueda de prensa y luego construir una plantilla corta. Tampoco de conformarse con sufrir. El equilibrio está en hacer las cosas con sentido. Monchi puede ser una pieza enorme en ese camino, pero el club tendrá que acompañarle con recursos, decisiones valientes y una idea clara.

Manolo, el vestuario y el alivio de seguir en Primera

Dmitrovic también se ha mostrado contento por Manolo González, que pudo soltar toda la presión tras la salvación en Pamplona. Las lágrimas del técnico y la celebración en El Sadar explican mucho de lo que se había acumulado dentro. El equipo sufrió, el entrenador sufrió y el vestuario acabó cerrando filas en el momento más delicado. El portero ha sido uno de esos futbolistas que han dado sensación de jerarquía cuando el equipo más necesitaba adultos en la sala. Y eso, en un curso tan nervioso, vale mucho.

“No te pienses que hay muy poca gente del Espanyol”

Una de las frases más bonitas de la entrevista llegó cuando Dmitrovic habló del arraigo social del club. Desde fuera, muchas veces se intenta vender al Espanyol como una cosa pequeña, casi escondida. Él lo vive diferente. «No te pienses que hay muy poca gente del Espanyol. Yo cada día me cruzo por la calle con muchos pericos». Parece una frase sencilla, pero tiene bastante fuerza. Porque toca una fibra muy del espanyolismo: esa sensación de tener que recordar siempre que el club está, existe, tiene gente, tiene historia y tiene una afición que aparece incluso cuando vienen mal dadas.

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“Es un privilegio defender estos colores”

Dmitrovic cerró con una declaración de cariño hacia el Espanyol que sonará bien a la grada. «Te puedo decir de verdad que lo estoy disfrutando mucho. He encontrado gente maravillosa, un club muy sano, y es un privilegio defender estos colores». Después de un año tan duro, escuchar a un jugador hablar así del club ayuda. No arregla los errores de la temporada, ni tapa la segunda vuelta, ni convierte la permanencia en una fiesta perfecta. Pero sí deja algo importante: el Espanyol ha encontrado en Dmitrovic un portero fiable y una voz con peso. Y eso, para lo que viene, no es poca cosa.

Un discurso con autocrítica, ilusión y sentido común

La entrevista de Dmitrovic deja tres mensajes claros. Primero, que el Espanyol debe reconocer lo mal que lo ha pasado y analizar una segunda vuelta muy pobre. Segundo, que la llegada de Monchi ilusiona, pero no puede confundirse con magia inmediata. Y tercero, que el equipo debe acabar bien ante la Real Sociedad, ganar si puede y mirar de reojo esa mínima opción europea sin perder la cabeza. Dmitrovic ha hablado como juega cuando está bien: con calma, firmeza y sin adornos innecesarios.

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