LaLiga mira al Espanyol desde donde más duele y más se quiere: la casa; Pol Lozano, Omar El Hilali y Ángel Fortuño explican qué significa crecer en el RCDE

22 de mayo de 2026

LaLiga ha publicado una de esas piezas que, si eres del Espanyol, te toca bastante más de lo que uno espera al darle al play. Dentro de la campaña “42 Legados”, también presentada como “42 legados, 42 formas de ganar”, el club perico aparece contado desde dentro, sin mucho artificio y con tres voces muy de la casa: Pol Lozano, Omar El Hilali y Ángel Fortuño. Tres caminos distintos, tres maneras de llegar, pero una misma idea flotando todo el rato: el Espanyol no se entiende solo como un equipo, sino como algo que se hereda, se aprende y se sufre desde pequeño.

Dani Jarque, el espejo que sigue estando ahí para los canteranos del Espanyol

La pieza arranca con el nombre que en el Espanyol nunca se pronuncia como uno más: Dani Jarque. Pol Lozano lo explica desde una cercanía especial, casi con esa mezcla de respeto y cariño que todavía pesa: “Para mí, al final, ha sido algo que me ha marcado mucho. Yo tenía una relación más estrecha, compartíamos representantes y al final era un referente para mí. Yo era canterano, él era el capitán”. Y ahí está el punto. No habla solo de un jugador. Habla de un camino. De alguien que salió de abajo, subió, se quedó, llevó el brazalete y se convirtió en una especie de faro para muchos chavales de la Ciudad Deportiva. Pol lo dice claro: “Hizo también ese recorrido del fútbol base del Espanyol y era un referente para cualquier jugador de la base que quería subir al primer equipo y afianzarse. Ha sido una persona muy noble, muy trabajadora. Ha conseguido lo que él se propuso, que al final era ser capitán del primer equipo estando en la base del Espanyol. Y es eso, es el legado de una persona al cual mirar, un referente y un modelo a seguir, sin duda”.

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Fortuño y La21: crecer en el Espanyol también es aprender una forma de ser

Ángel Fortuño recoge esa misma idea y la lleva al terreno de La21, de los valores y de todo eso que a veces suena grande, pero que en una cantera se nota en cosas pequeñas: llegar puntual, aguantar, entrenar aunque no toque premio, saber comportarse. El portero lo resume así: “Todos los que venimos desde abajo y llegamos al primer equipo, Dani Jarque, La21, todos los valores que nos han enseñado y nos han hecho llegar hasta aquí, nos han formado como persona y como jugador. Un legado muy importante para todos los canteranos, que al final es posible que empezando desde pequeño puedas llegar al primer equipo y con los valores del esfuerzo, el compromiso, al final es que todo es posible y se puede llegar ahí arriba”. Y eso, para el perico, tiene bastante miga: no es vender humo, es recordar que el camino existe porque otros ya lo hicieron antes.

Pol Lozano, del fútbol de calle al orgullo de llevar el escudo

Pol Lozano también mira hacia atrás, a esos primeros recuerdos de niño, cuando el fútbol todavía no era una profesión ni una presión, sino correr detrás de una pelota sin pedir permiso a nadie: “Tengo pocos del pueblo porque yo me fui con seis años. Con seis años ya vine aquí al Espanyol, o sea que, bueno, fútbol de calle, sin ninguna ley, o sea que al final me lo pasaba bien”. Luego aparece el otro gran hilo de su historia: su padre, su familia, Cornellà, Europa y ese debut que no se olvida ni aunque pasen mil partidos. “Sobre todo mi debut fue en UEFA, justamente, contra el Lucerna. Yo iba con mi padre al estadio cada fin de semana a verlos y que mi padre me pudiera ver debutando en Cornellà y encima en UEFA con el Espanyol, pues fue una alegría inmensa para toda la familia”. Ahí está el fútbol de verdad, el que no cabe en una estadística: un hijo debutando donde antes iba de la mano de su padre.

Fortuño, Kameni y una bronca que se quedó para siempre

La parte de Ángel Fortuño tiene ese punto simpático que hace que el vídeo respire. Cuenta que empezó en el Júpiter, que al principio no quería ir al Espanyol porque estaba con sus amigos y le daba cosa el cambio: “Yo me acuerdo que empecé en el Júpiter, tenía cinco o seis años y vinieron, bueno a mis padres les dijeron que querían ficharme del Espanyol y yo al principio no quería ir porque yo jugaba con mis amigos, soy tímido, me gustaba estar ahí, no quería venir aquí porque me ponía nervioso, nuevos compañeros y al final creo que estuve un año más en el Júpiter y al final al siguiente año me vine aquí porque mis padres ya me dijeron, vamos que eso es bueno para ti y al final pues vine aquí”. Y luego llega una imagen muy de campo antiguo, de niño recogepelotas y portero gigante delante: “Yo la primera vez que fui fue de recoger pelotas, que tendría nueve, ocho, no sé, diez años y me acuerdo que estaba Kameni en la portería y ese fue el primer recuerdo que tuve del Espanyol”.

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La Curva, los tapones y ese miedo bonito de pisar el campo

Fortuño deja otra anécdota buenísima, de esas que parecen pequeñas pero se te quedan grabadas. Su primer recuerdo en el campo del Espanyol fue con nervios, ruido y una bronca de Kameni que casi forma parte de la educación sentimental del chaval: “Yo nervioso, muy nervioso, me acuerdo que me dieron tapones y todo porque la curva animaba mucho y nos protegía y es verdad que tuve una anécdota con Kameni que le di el balón rápido cuando íbamos ganando, no sé por qué lo hice, pero me metió una bronca con esa voz grave que tenía y eso que me cagué”. Lo cuenta y se entiende todo. Ese estadio imponía, La Curva apretaba y un niño del fútbol base estaba viviendo algo que para él era enorme.

Omar El Hilali y una infancia de escaparse para jugar

Omar El Hilali pone la parte más callejera, más de niño inquieto, de esos que no paraban quietos ni aunque se lo pidieran diez veces. “Pues yo me acuerdo de estar unos días, de portarme mal, de que me acuerdo de las entrenadoras, que ahora recuerdo a Patricia y Laura, les mando un saludo desde aquí. Han sido muy, muy importantes para mí porque yo te digo, yo era de pequeño, era muy movido, muy de portarme mal, no tenían mucha paciencia conmigo, y aún sigo teniendo contacto con ellas porque, como te he dicho, han sido muy importantes. Y bueno, recuerdo el ir por las tardes, un día pasarme ahí toda la tarde jugando, muchas veces me escapaba de casa para ir a jugar y venir mi madre a buscar detrás mío”. Tiene gracia, pero también ternura. Porque detrás del lateral que hoy compite en Primera hay un crío que se escapaba para jugar a fútbol. Omar lo remata con una frase muy bonita: “Bueno, es que al final son anécdotas que se te quedan y que bueno, al final cuando tú tendrás hijos y se las contarás y dirás, mi infancia ha sido muy bonita”.

La familia, siempre detrás: abuelos, padres y sacrificios que no salen en los vídeos de goles

LaLiga también toca una tecla que en el fútbol se dice mucho, pero aquí suena bastante real: la familia. Fortuño recuerda a su abuelo, una figura clave en su camino perico: “Llevo desde los 7 años aquí en el español y mi abuelo, que en paz descanse, siempre me ha podido llevar a los entrenos porque mis padres trabajaban y siempre ha estado mi abuelo ahí para llevarme a la ciudad deportiva, tanto a las 7, a las 8 o a las 9 de la noche. Es un recuerdo bastante bonito que guardo de mi familia, que siempre ha estado conmigo y siempre me ha apoyado en todo momento”. Pol también lo tiene clarísimo cuando le preguntan por los apoyos: “Mi padre, sin duda, mi familia y luego el entrenador justo que tuve el primer año en el Espanyol, que es David Fernández, que es el que me ha acompañado durante toda mi carrera hasta llegar al primer equipo”. Al final, detrás de un debut hay muchas tardes de coche, cenas tarde y gente que empuja sin salir en la foto.

Omar y el debut: alegría, sí, pero con la cabeza puesta en no relajarse

El relato de Omar sobre su debut tiene una madurez bastante potente. No se queda solo en la alegría del momento. También habla de lo que viene después, de ese peligro de creérselo demasiado pronto: “Yo me acuerdo que fue en Albacete que, por desgracia, tuve que debutar por la lesión de un excompañero, de Oscar Gil, y bueno, al final se da así, debutas por cosas que pasan, por circunstancias, y bueno, mucha alegría, como te he dicho, después de tanto trabajo y tantas cosas que han hecho para que yo llegase hasta ahí, y que yo he hecho también, pues qué te voy a decir, una alegría inmensa, pero yo sabía que eso no era lo difícil, sabía que eso era, bueno, que llegas ahí, puedes debutar, pero de la noche a la mañana vuelves hasta donde estabas. Entonces tenía que trabajar, seguir mi camino, no pensar en más allá, porque en ese momento todo el mundo te escribe, te llama, Omar, eres muy bueno, Omar, muy bien, pero claro, no sabes lo que hay detrás y lo que se viene, a veces lo que se viene es peor de lo que has hecho, entonces mi mente siempre está en no relajarme ni un día porque nunca sabes dónde vas a estar mañana”. Pocas veces se explica tan bien lo que es pasar de promesa a futbolista sin perder el suelo.

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Los ascensos, Europa y la permanencia: los recuerdos que se quedan pegados

Cuando toca hablar de mejores momentos, cada uno tira de su propia mochila. Pol se queda con los ascensos, Europa y este presente en el que vuelve a sentirse feliz dentro del Espanyol: “Como jugador yo diría que el primer ascenso a Primera división, sin duda, sí, sí. Los dos ascensos lo vamos a meter en uno, los dos ascensos con el Espanyol, jugar Europa con el RCDE también, para mí fue algo único y te diría que ahora, yo creo que es un momento en el cual estoy disfrutando y yo creo que ahora podría ser uno de los momentos más felices”. Fortuño mira al debut, pero no como final del camino: “Primero te diría debutar con el primer equipo, con el Espanyol, que al final es un momento que sueñas desde pequeño y cuando lo haces al final dices, guau, por fin lo he logrado, pero al final hay que seguir adelante, que al final el objetivo es permanecer en el Espanyol y hacer historia en este club”. Omar lo ordena como quien repasa capítulos de una vida: “voy a decirlo por orden cronológico, el día que debuto, el ascenso y el año pasado cuando nos mantenemos en Primera. Esos tres te marcan porque atrás llevas mucho trabajo, muchas horas de entreno, muchas comidas de cabeza, pierdes partidos, ganas y pierdes y eso al final quieras o no mentalmente y físicamente te agota mucho y al final esa satisfacción de decir, lo hemos conseguido, eso es muy bonito”.

La camiseta del Espanyol todavía pone la piel de gallina

Uno de los momentos más pericos del vídeo llega cuando Omar habla de ponerse la camiseta. Y lo hace sin adornarlo demasiado, que casi siempre es cuando mejor queda: “¿Qué te voy a decir? Cada vez que me la pongo a veces aún me pasa y te pone la piel de gallina. Muchas veces sales al campo, escuchas el himno y dices, es que claro, estás jugando en Espanyol. La magnitudes una cosa grande, pero ya te digo, es llevarla con orgullo, saber que no relajarte porque como he dicho antes, esto cambia muy rápido y no tengo que explicarte lo que es jugar en el Espanyol porque a cualquier persona que lo pregunte te va a decir que esto es un club muy grande”. Esa frase, con sus palabras tal cual, resume bastante bien lo que intenta enseñar la campaña: esto no va solo de competir, va de saber dónde estás jugando.

Qué legado quieren dejar Pol, Fortuño y Omar en el Espanyol

La última parte mira hacia delante. Pol quiere ser ejemplo para los jóvenes de la cantera y lo cuenta desde el orgullo de haber pasado por todas las categorías: “A mí me gustaría que al final yo he pasado por todas las categorías, he vivido lo que es ser del Espanyol fuera de lo que es el mundo profesional y me gustaría que los jóvenes de aquí también sean un poco de modelo o ejemplo a seguir de cómo hay que hacer las cosas, de lo que hay que trabajar para llegar a conseguir ser, por ejemplo, capitán del primer equipo y sobre todo el esfuerzo y el sacrificio que merece la pena para poder ser jugador del Espanyol. Es que soy perico, para mí es un orgullo tremendo, en mi vida no me hubiera imaginado que podría haber llegado hasta donde estoy a día de hoy. Yo lo veía cuando era pequeño con una perspectiva que lo veo ahora de lo que pensaba de niño y me llena de orgullo y poder también representar lo que es el orgullo perico dentro del campo”. Fortuño lo dice con una frase que cualquier canterano firmaría: “Yo llevo aquí desde pequeño, soy perico de toda la vida, el Espanyol me lo ha dado todo, me ha dado valores, me ha cuidado de mi familia, ha cuidado todo de lo que es alrededor mío y al final quiero devolver al Espanyol todo lo que me ha dado y ojalá poder estar aquí muchos años y poder hacer historia con este club”.

Omar sueña con dejar nombre, memoria y una puerta en el estadio

Omar cierra con una idea muy humana: primero la persona, luego el futbolista. “Yo, mis padres siempre me dicen lo mismo, lo primero va la persona, ser buena persona, que la gente te recuerde como una buena persona, luego a nivel futbolístico que seas un referente para los niños que suban del fútbol base y que digan yo quiero ser como Omar y eso al final te enorgullece mucho porque tú vas por la calle muchas veces y te dicen mi hijo es muy fan tuyo, mi hijo quiere ser como tú, me gusta mucho como juegas. Eso al final no se supe comprar con todo el dinero del mundo, al final o lo tienes o no lo tienes y eso te llena de corazón. Me gustaría ser recordado como un gran futbolista, una persona que ha dado todo por el club, que cada vez que piensen en mí digan, Omar cada vez que salía al campo era una persona que daba todo. Le saliesen o no las cosas porque muchas veces pensamos que tiene que salir todo y a veces el fútbol no es así, ya lo vemos con los mejores del mundo y luego pues como te digo muchas veces iba al estadio y veía las puertas de los futbolistas y de los ex futbolistas que estaban ahí pues me gustaría algún día también a mí poder tener un nombre ahí y que mis hijos puedan ir al campo algún día y decir papá ahí tienes tu nombre, eso me gustaría mucho”. Y Pol, por si faltaba un sueño grande, deja el suyo: “Es un sueño te diría, yo creo que ganar un título que no sea el ascenso de segunda división a Primera sino un título como una Copa del Rey por ejemplo”. Pues eso. Soñar también forma parte del legado.

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