Javier Tebas ha anunciado que LaLiga trabaja para implantar la Inteligencia Artificial en el mundo arbitral a partir de la próxima temporada. La idea, explicada durante el ISDE Sports Convention, no es que una máquina salga con silbato, tarjeta y pinganillo -calma, todavía no hemos llegado a eso-, sino que la tecnología tenga peso en dos aspectos concretos: la puntuación de los árbitros y la ayuda en las designaciones. Dicho así, suena moderno. En clave Espanyol, suena casi a pequeña esperanza. Porque después de algunos arbitrajes vistos en los últimos años, si una máquina ayuda a que ciertas cosas no pasen tan alegremente, bienvenida sea la tostadora arbitral.
Tebas habla de un 40% de nota decidida por la IA
El presidente de LaLiga fue bastante claro al explicar el funcionamiento que se está preparando. “Estamos preparando implantar la temporada que viene dos cosas claves. Una es la puntuación de los árbitros. El CTA tiene informadores que puntúan ciertas cosas, que se hace con inteligencia natural. Hay 30 informadores para 20 árbitros… Eso no es homogéneo. Estamos creando una herramienta que el 40% de la nota la decida la IA. Con los 11.000 partidos que tenemos estamos creando una herramienta que determine qué es fuera de juego, penalti y una serie de algoritmos… Que diga si en tres jugadas claves ha fallado o acertado”, afirmó Tebas. La frase tiene miga, porque viene a reconocer algo que cualquiera que haya visto fútbol sospechaba: el sistema actual no siempre mide igual a todos.
Designaciones arbitrales con ayuda tecnológica
Tebas también explicó que la IA no solo servirá para puntuar a los colegiados, sino también para proponer nombres de cara a los partidos. “También lo vamos a usar para la designación de los partidos. Que les dé tres árbitros posibles para cada partido”, señaló. Según se ha explicado, la Inteligencia Artificial no escogerá directamente al árbitro, pero sí recomendará dos o tres opciones en función de distintos parámetros. Entre ellos, podrían estar cuántas veces ha pitado a un equipo, cómo fueron esos partidos, si hubo polémicas previas o qué rendimiento tuvo el colegiado en encuentros parecidos. Vamos, que igual algún día alguien mira el historial completo antes de mandar a un árbitro a un campo caliente. Qué locura.
“Yo creo mucho en la inteligencia natural, pero…”
En otra explicación recogida sobre la misma intervención, Tebas insistió en esa mezcla entre criterio humano y tecnología: “Vamos a implantar la IA en el mundo arbitral. Vamos a implantar dos cuestiones clave. Una, la puntuación de los árbitros. Cuando se arbitra un partido, el CTA tiene informadores que puntúan ciertos aspectos del arbitraje. Son 30 cuestiones diferentes. Esto se está haciendo con inteligencia natural, pero hay 30 informadores para 20 árbitros diferentes. Con la IA estamos creando una herramienta para que al menos el 40% lo decida objetivamente la IA. Con todos los partidos se está creando la herramienta y te va creando los algoritmos. La IA repasará todo y te dirá en lo que ha acertado. Lo estamos objetivizando. Y unido a eso, la asignación de los árbitros a los partidos. Con la ayuda de la IA se propondrán tres árbitros al comité encargado. Yo creo mucho en la inteligencia natural, pero hay cosas en la que la IA te tiene que ayudar”. La parte final tiene su gracia. En el Espanyol, después de ciertas tardes, más de uno diría que la inteligencia natural ha tenido días de baja por molestias musculares.
El Espanyol sabe bien por qué este debate importa
Para el Espanyol, todo lo que suene a mejorar el arbitraje no es un asunto decorativo. El club blanquiazul ha vivido demasiadas decisiones difíciles de explicar, demasiados partidos en los que la sensación del aficionado fue la misma, y no hablamos solo de una jugada aislada, sino de una acumulación de episodios que han dejado cabreo, comunicados, ruedas de prensa tensas y un vestuario que muchas veces se ha sentido castigado por errores que luego no siempre han tenido consecuencia pública. El perico no pide privilegios. Pide algo bastante básico: que se mida igual, que se revise bien y que si alguien falla, al menos no parezca que no pasa nada.
La IA no arreglará todo, pero puede poner algo de orden
Tampoco conviene vender la moto como si la IA fuese a convertir el arbitraje en un jardín de paz. El fútbol tiene interpretación, contacto, contexto y presión. Una máquina puede detectar patrones, comparar jugadas, revisar repeticiones y señalar incoherencias, pero luego seguirá habiendo decisiones humanas. Aun así, si sirve para que las notas de los árbitros sean más objetivas y menos dependientes de miradas distintas según el informador de turno, ya sería un paso. El problema no es solo fallar; el problema es fallar y que nadie entienda cómo se valora ese fallo después.
El VAR ya prometía justicia y no siempre la trajo
El anuncio también llega con una lección aprendida: la tecnología por sí sola no basta. El VAR apareció como una especie de salvación universal y el espanyolismo sabe de sobra que no siempre ha sido así. Hay días en que ayuda, sí. Y otros en que parece que solo sirve para agrandar el enfado, porque una jugada revisada y mal resuelta duele más que una jugada mal vista en directo. Por eso, con la IA hay que pedir claridad desde el principio. Qué mide, cómo lo mide, quién revisa sus informes y qué consecuencias tiene para los árbitros. Si no, será otra capa más de discurso moderno para acabar en el mismo sitio.
Ironías aparte, el fútbol necesita más transparencia
La idea de puntuar árbitros con un porcentaje tecnológico puede sonar fría, pero el fútbol español necesita abrir ventanas. Los clubes, los jugadores y los aficionados tienen derecho a entender por qué un árbitro repite partidos importantes, por qué otro desaparece tras una mala actuación o por qué ciertos errores parecen pesar más que otros. En ese punto, la IA puede ayudar. No porque sea perfecta, sino porque puede obligar a dejar rastro y a comparar decisiones con criterios más estables. Y eso, visto desde Cornellà-El Prat, no parece mala noticia.







