Todo es bastante raro, pero también muy propio de nuestro Espanyol, al que tanto amamos y que también tanto nos hace sufrir más veces de las qu quisiéramos. Hace nada, el equipo de Manolo González estaba metido hasta el cuello en la pelea por la permanencia, con la afición mirando la tabla con miedo y con esa racha de 18 partidos sin ganar que parecía no terminar nunca. Ahora, tras vencer al Athletic Club y al Osasuna, el Espanyol suma 45 puntos, es undécimo, tiene asegurada su presencia en Primera y ya sabe que disputará su 90ª temporada en la élite. Y en medio de ese cambio de película aparece una opción que Francesc Via ha tratado con bastante escepticismo en La Grada Ràdio, porque depende de demasiadas cosas: la posibilidad de acabar séptimo y entrar en la Conference League.
Para eso, el Espanyol debería ganar a la Real Sociedad en el RCDE Stadium y esperar una cadena bastante loca de resultados: derrota del Getafe ante Osasuna, que el Rayo no gane al Alavés, que el Valencia tampoco gane al Barça y, según el escenario, incluso que el Athletic supere al Real Madrid para que un empate múltiple a 48 puntos pueda beneficiar al conjunto perico. La carambola existe, pero no conviene venderla como algo sencillo: hace falta ganar, mirar muchos campos y que casi todo caiga del lado blanquiazul.
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— LA GRADA (@lagradaonline) May 20, 2026
La Conference no sería un premio menor para un Espanyol que necesita volver a ilusionarse
El debate de la Conference tiene una parte deportiva, otra económica y otra casi emocional. Hay quien puede verla como una competición menor, con viajes incómodos, jueves europeos y riesgo de desgaste, pero para un Espanyol que viene de años de descensos, ascensos, sustos y temporadas con el agua al cuello, volver a Europa sería mucho más que una anécdota. La UEFA paga 3,17 millones de euros solo por acceder a la fase liga, más 400.000 euros por victoria y 133.000 por empate, con premios crecientes si se superan rondas. No arregla un club entero, claro, pero ayuda. Y también cambia el cartel del proyecto: a Monchi le daría más argumentos en el mercado, el club tendría más escaparate y la plantilla debería crecer para competir con garantías en Liga y Europa. Eso sí, toca tener los pies en el suelo. La opción perica es mínima y depende de una combinación casi de película, pero el simple hecho de llegar al último día hablando de Europa después de haber mirado tan de cerca el descenso ya resume lo extraña, sufrida y cambiante que ha sido esta temporada.

Àlex Cobas repasa contrato por contrato: tener vínculo no significa seguir
Àlex Cobas ha repasado en La Grada Ràdio la situación contractual de la primera plantilla del Espanyol con un matiz que conviene tener muy presente antes de entrar en nombres: que un futbolista tenga contrato en vigor no significa necesariamente que vaya a continuar la próxima temporada. La llegada de Monchi como nuevo director general deportivo abre una revisión profunda de la plantilla, y ahí entran todos: los que acaban contrato, los cedidos, los jóvenes que necesitan minutos y también los jugadores que, pese a tener varios años firmados, pueden no encajar en el nuevo proyecto.
La portería del Espanyol: Dmitrovic, Fortuño y la opción Pol Tristán
En la portería, Dmitrovic tiene contrato hasta 2028 y Fortuño hasta 2027. Francesc Via ha apuntado una vía bastante lógica: renovar y ceder a Fortuño si de verdad se tiene fe en él, para que pueda jugar y crecer lejos de la sombra del primer equipo. Aun así, en la cabeza de los responsables del club estaría la idea de fichar un portero que compita directamente con Dmitrovic, porque la próxima temporada no debería volver a arrancar con una estructura cogida con pinzas. Pol Tristán acaba contrato, aunque tiene una opción por un año más, y habrá que ver si el club lo mantiene como tercer portero o si decide mover también esa pieza.
La defensa central: Cabrera sigue, Calero se despide y Pablo Ramón puede dejar dinero
En el eje de la zaga hay mucho movimiento posible. Cabrera está renovado hasta 2027, Riedel tiene contrato hasta 2029, Miguel Rubio hasta 2028, Pablo Ramón hasta 2028 tras su cesión en el Racing, y Hugo Pérez también hasta 2028 después de pasar por Huesca y Nàstic. A todo esto se suma la despedida de Fernando Calero, el único futbolista de la actual plantilla que acaba contrato el 30 de junio y que no tiene una oferta de renovación encima de la mesa. Su etapa blanquiazul, de siete temporadas, quedará marcada por trabajo, profesionalidad y una coyuntura muy complicada, con dos descensos de por medio, aunque sus actuaciones individuales han sido irregulares.
Pablo Ramón, Hugo Pérez, Riedel y Miguel Rubio: decisiones abiertas atrás
En clave de salidas, lo más probable es que Hugo Pérez pueda recibir la carta de libertad, mientras que con Pablo Ramón la idea sería colocarlo mejor traspasado que cedido al Racing, más aún tras haber sido pieza importante en el ascenso. Miguel Rubio lo puede tener complicado si el Espanyol ficha centrales, porque la competencia subiría mucho. Via también ve con buenos ojos una cesión de Riedel para que juegue, crezca y no se quede parado en un año clave. Y en paralelo hay que recordar que el club, como avanzó La Grada, iba detrás de Mika Mármol, señal clara de que el centro de la defensa será una carpeta importante del verano.
Laterales: una zona con urgencias claras y Hartman en el radar
En los laterales, Omar tiene contrato hasta 2027, Rubén Sánchez hasta 2027, Salinas hasta 2028 y Roger Hinojo hasta 2030. Pero aquí hay un problema evidente: el Espanyol necesita al menos dos laterales más, uno por cada banda. En la izquierda, Carlos Romero termina cesión y volverá al Villarreal tras dos años de gran rendimiento, seguramente con una despedida muy cálida del RCDE Stadium. En esa misma posición, Salinas puede salir y ya ha aparecido el interés del Racing. En la derecha, Omar necesita competencia tras una temporada floja, mientras que Rubén ha cumplido más como extremo que como lateral, señal de que el cuerpo técnico no ha terminado de verle ahí con plena confianza.
El centro del campo: Urko, Pol Lozano y una reconstrucción necesaria
En el centro del campo, Urko tiene contrato hasta 2030, Pol Lozano hasta 2027, Rafa Bauza hasta 2028, Justin Smith hasta 2027 y Gragera hasta 2028. La situación pide decisiones fuertes. Si Bauza vuelve a salir cedido y el club prescinde de Justin y Gragera, harán falta dos mediocentros titulares más para elevar el nivel real de la plantilla. Urko aparece como pieza importante, aunque también hay que tener presente el interés del Athletic Club, un aviso claro de que el jugador ya no pasa desapercibido. El Espanyol necesita proteger lo bueno que tiene, pero también rodearlo mejor.
Mediapuntas: Edu Expósito, Puado y la carpeta Calatrava
En la zona de mediapuntas, Edu Expósito acaba contrato en 2027, Puado tiene vínculo hasta 2030 y Javi Hernández hasta 2028. La prioridad debería ser clara: la renovación de Edu Expósito, un jugador que, cuando está bien, cambia el nivel del equipo por dentro. El club debe ponerse manos a la obra porque no tendría sentido dejar que esa carpeta se pudra. Y entre los nombres de mercado aparece Álex Calatrava, jugador del Castellón y objetivo blanquiazul, que podría encajar en esa zona donde el Espanyol necesita más talento, último pase y capacidad para conectar con los delanteros.
Extremos: Dolan, Jofre, Antoniu y Pere Milla, pero falta desequilibrio
En los extremos, Dolan tiene contrato hasta 2028, Jofre hasta 2029, Antoniu Roca hasta 2028 y Pere Milla hasta 2027. Sobre el papel hay jugadores, pero el análisis va más allá de contar fichas. Hace falta al menos un extremo con desequilibrio real, de esos que ganan duelos, rompen partidos y obligan al rival a corregir. Via apostaría por dar salida tanto a Jofre como a Antoniu, una decisión dura por lo que significan y por su vínculo con el club, pero entendible si el objetivo es subir el listón competitivo. Pere Milla y Dolan pueden tener sitio, pero la banda necesita más amenaza.
Delanteros: Roberto, Kike y la necesidad de un nueve con gol
Arriba, Roberto Fernández tiene contrato hasta 2031, Kike García hasta 2027, Marcos Fernández hasta 2028 y Omar Sadik hasta 2028. La lectura es bastante clara: Sadik debe encontrar una salida, mientras que Marcos, si no convence al staff, podría servir como moneda de cambio en alguna operación. Roberto y Kike han competido, han trabajado y han ayudado al equipo, pero el Espanyol necesita un delantero que garantice más pegada. La frase es sencilla: hay que traer a un jugador que asegure alrededor de 10 goles. Si el club quiere dejar de vivir cada temporada al borde del susto, el gol no puede depender solo de momentos aislados.
Pickel y Ngonge, dos salidas cantadas en la planificación
Entre los nombres que apuntan a despedida también aparecen Charles Pickel y Cyril Ngonge. Pickel firmó por un año más otro opcional, pero nada invita a pensar que su etapa vaya a ir más allá de esta primera temporada. Su aportación ha sido discreta y, si el Espanyol quiere dar un paso adelante, parece difícil imaginarle con sitio en la nueva plantilla. El caso de Ngonge es todavía más claro: llegó cedido media temporada y su paso ha sido un fracaso. Ha participado poco, no ha demostrado argumentos para plantearse su continuidad y, para rematar, ese enfrentamiento con un compañero que le dejó fuera de las últimas convocatorias ha terminado de alejarle del futuro perico.
Monchi tiene por delante una cirugía profunda
El repaso nombre por nombre deja una conclusión bastante evidente: el Espanyol necesita una remodelación importante. No bastan dos retoques. Hay que decidir portería, reforzar laterales, revisar centrales, elevar el centro del campo, renovar o no a piezas clave, buscar desequilibrio en bandas y añadir gol. Casi nada. Monchi no llega para maquillar la plantilla, llega para decidir qué Espanyol quiere construir Alan Pace a partir de ahora. Y si el club quiere dejar atrás la mediocridad, el verano debe ser mucho más ambicioso que los anteriores.









