Martín Chico ha pasado por La opinión del día de La Grada Ràdio con ganas de decirlo claro. Sin rodeos. Sin quedarse en esa zona cómoda de “bueno, ya veremos”. El debate sobre la continuidad de Manolo González sigue abierto en el espanyolismo, y él ha decidido entrar de lleno. Lo ha hecho desde el respeto a lo conseguido, sí, pero también desde el cansancio de quien mira atrás y ve demasiados años sufriendo más de la cuenta. Su arranque ya dejaba poco margen a la duda: “Voy a mojarme hoy en el tema Manolo, si Manolo o no. Creo que es la primera vez que voy a mojar y a implicar en este tema, y lo voy a hacer porque creo sinceramente que el Espanyol merece algo más, ojo, no que algo más que Manolo sino algo más que lo que se le está ofreciendo a los socios, seguidores, aficionados del Espanyol”. Y ahí está un poco la clave de todo: no lo plantea solo como un juicio al entrenador, sino como una exigencia más grande al club.
La etapa de Manolo, entre el mérito y la sensación de techo
Chico no niega lo que hay. Con Manolo se subió y con Manolo el equipo se ha mantenido. Eso está ahí, no se borra. Pero lo cuenta con ese punto de espanyolista que no quiere quedarse solo con el “bueno, al menos seguimos vivos”. Porque una cosa es agradecer el trabajo hecho y otra muy distinta convertir la permanencia en el techo de un club como el Espanyol. Por eso soltó una reflexión bastante directa: “Lo que hemos pasado con Manolo: pues si unos dirán mira subimos con él otros dirán nos hemos mantenido dos temporadas con él, yo digo que subimos con él aún subiendo desde el cuarto puesto repito cuando estábamos terceros, no hemos bajado con él la temporada pasada en la última jornada y esta en la penúltima”. Dicho así, duele un poco, porque resume muy bien esa vida perica reciente: siempre al borde, siempre con la calculadora, siempre respirando tarde.
Monchi como punto de ilusión para pedir más al Espanyol
La llegada de Monchi ha cambiado el ánimo de muchos pericos. No porque arregle todo por arte de magia, que esto no va así, sino porque por primera vez en bastante tiempo el Espanyol parece tener delante una oportunidad real de hacer algo con cabeza. Y Martín Chico se agarró precisamente a eso. Para él, el fichaje de Monchi no puede quedarse en una foto bonita ni en un nombre grande para calmar al personal. Tiene que venir acompañado de decisiones fuertes. Lo dijo tal cual: “Yo quiero algo más, quiero algo más y la ilusión que me ha hecho el fichaje de Monchi es lo que me decide a pedirle al club que de verdad se implique y por lo menos por lo menos media plantilla, media plantilla hay que renovarla”. No habla de retoques. Habla de darle la vuelta al equipo. Y muchos aficionados, escuchándolo, seguramente habrán pensado: pues mira, tampoco va tan desencaminado.
Una plantilla que necesita algo más que parches
La crítica de Chico no se queda en el banquillo. Va también a la confección de la plantilla. Su idea es bastante simple: si se quiere crecer, no basta con traer cuatro jugadores de relleno y esperar que todo cambie solo. El Espanyol necesita calidad, hambre y una plantilla que no vuelva a vivir pendiente de si llega mayo con el agua al cuello. Por eso fue tan claro cuando añadió: “Vamos a ver no con rellenos porque para rellenos podemos quedarnos con esa otra media plantilla y al banquillo”. Es una frase dura, pero se entiende. Porque el espanyolismo ya se sabe de memoria esa película de fichajes justitos, apuestas a medias y temporadas que empiezan con ilusión y acaban con todos mirando el calendario como si fuera una amenaza.
Recado a la propiedad y también a Mao Ye
En su intervención también hubo mensaje para los despachos. Y ahí Martín Chico no se guardó gran cosa. Apuntó directamente a Alan Pace y a quienes deben decidir si el Espanyol quiere ser un club con ambición real o uno que se limita a sobrevivir y vender discursos. Lo expresó con bastante mala leche, incluso con ese toque de aficionado quemado que ya no compra según qué cosas: “Por eso yo pediría al señor Pace and company, al señor Mao no le pido nada -bueno sí le pido que se vaya pero nada ni puñetero caso- le pido al señor Pace and company que de verdad de verdad si quieren invertir en el club, si no quieren que el club realmente tenga un valor definido y un valor en el mercado pues tendrán que invertir es que si no todo lo demás sería absurdo y lógico, vamos me parece a mí aunque yo no entiendo mucho de economías ni de inversiones ni rollos de estos”. Más calle imposible. Y, a la vez, el fondo es serio: si no hay inversión, el proyecto se queda cojo antes de empezar.
“Darle la vuelta como a un calcetín”: el grito de una afición cansada
Quizá la frase que mejor resume su opinión fue esta: “de verdad que este club hace falta darle la vuelta como a un calcetín”. Y ahí no habla solo de nombres. Habla de mentalidad. De dejar atrás esa sensación de club que siempre va tarde, siempre improvisa, siempre se salva cuando ya no queda aire. Chico viene a decir que el Espanyol no puede vivir eternamente celebrando que no se ha caído. La permanencia es necesaria, claro. Pero cuando ya la tienes, toca mirar hacia arriba. Aunque sea un poco. Aunque sea con prudencia. Porque el RCDE Stadium no puede vivir cada año como si la única alegría posible fuera no bajar.
La crítica al juego de Manolo: “Patadón hacia adelante y sea lo que Dios quiera”
El punto más duro llegó cuando habló del estilo de juego. Ahí Chico fue frontal. No compró la idea de que Manolo pueda cambiar mucho solo porque le den mejores futbolistas. Para él, el entrenador tiene una manera de entender el fútbol que ya se ha visto bastante, y no le convence para el Espanyol que imagina con Monchi y Pace. Lo explicó así: “y no podemos estar pendientes de que si a Manolo le damos ocho, nueve jugadores mejores Manolo va a cambiar el tipo de sistema de juego porque Manolo tiene ese tipo de sistema de juego y hasta ahora lo que hemos visto es patadón hacia adelante y sea lo que Dios quiera”. La frase es dura, sí, pero conecta con una parte de la afición que ha sufrido partidos espesos, largos, con poco balón y demasiada fe en la segunda jugada.
Martín Chico no aprobaría la continuidad de Manolo
El cierre fue claro, sin dejar la típica puerta entreabierta para no enfadar a nadie. Chico agradece lo que se haya conseguido, pero no ve la continuidad de Manolo como el camino para crecer. Y lo dijo con todas las letras: “Yo eso no lo quiero en el Espanyol así que pericos para mí de verdad Manolo, su continuidad, lo siento pero yo no la no la aprobaría”. No es una frase lanzada desde el desprecio, sino desde una exigencia. La exigencia de quien cree que el Espanyol tiene que aprovechar este momento, con Monchi recién llegado y una nueva propiedad intentando marcar rumbo, para no quedarse en el mismo bucle de siempre.
Un entrenador con hambre para un Espanyol que debe crecer
Martín Chico cerró su opinión pidiendo otra cosa. No dio un nombre concreto, no jugó a ser director deportivo desde el sofá, pero sí dibujó el perfil que le gustaría ver: alguien con hambre, con energía y con ganas de hacer crecer al equipo. “El entrenador que traigan pues el que sea pero que tenga ilusión, que tenga ganas de crecer, que tenga ganas de que también el club crezca caramba que es de lo que se trata, que ya está bien, ya está bien los añitos que llevamos”, remató. Y esa última frase pesa. Porque al final todo va de eso: ya está bien. Ya está bien de temporadas con miedo, de proyectos a medio montar, de pedir paciencia mientras la gente sufre en la grada. El espanyolismo no pide ganar la Liga. Pide un plan, una plantilla digna y un equipo que no viva siempre al límite. Ahí, más que una opinión, Martín Chico puso voz a un cansancio bastante compartido.







