La Real Sociedad cerrará este sábado LaLiga en el RCDE Stadium ante un Espanyol que llega salvado, liberado y con una mínima opción de Conference League todavía viva, aunque sea de esas que obligan a tener media radio pegada a la oreja. En el otro lado, el equipo de Pellegrino Matarazzo aterriza en Cornellà-El Prat después de un final de curso raro: campeón de Copa, sí, pero también con siete jornadas ligueras sin ganar y una derrota muy dolorosa ante el Valencia en Anoeta, un 3-4 de esos que cabrean porque la Real llegó a remontar y acabó cayendo en el añadido. Por eso la previa del técnico estadounidense tenía interés: tocaba ver si el mensaje era de cierre tranquilo o de toque serio. Y ha sido bastante lo segundo.
Matarazzo quiere competir hasta el último día
El entrenador txuri-urdin no se ha escondido. La Real no se juega ya grandes cosas en la tabla, pero Matarazzo no quiere que el último partido parezca una excursión de final de curso. Su mensaje ha sido claro y directo: “Yo quiero ganar. Quiero ver 90 minutos, no 30. Quiero ver competir al equipo, al máximo nivel por 90 minutos. No ha sido fácil para el equipo hacerlo estas semanas. No quiero que vuelva a pasar esto en el futuro.” La frase explica bastante bien el enfado que arrastra desde la derrota ante el Valencia. No le vale con buenos ratos, ni con una media hora decente, ni con vivir de lo que ya se ha conseguido. Quiere una Real entera, no a trozos.
“Estamos decepcionados”, pero con ganas de cerrar con otra cara
Matarazzo ha reconocido que el golpe del otro día aún estaba ahí, pero también ha querido transmitir que el equipo ha trabajado con intención de competir en el RCDE Stadium. “Está bien. No fue un partido fácil el otro día. Estamos decepcionados. El inicio del entrenamiento de ayer sentimos que todavía tenemos algo dentro. Estamos enfocados y listos para competir mañana.” El matiz es importante. La Real puede venir con menos tensión clasificatoria que el Espanyol, y hasta con la sensación de tener la cabeza un poco en las vacaciones, pero el técnico intenta cortar esa idea desde dentro. Sabe que el final de Liga se ha ensuciado demasiado y quiere una respuesta.
Cambios en el once y oportunidades para otros jugadores
La convocatoria ya apunta a un partido con movimientos. Matarazzo ha admitido que puede tocar varias piezas y que la alineación tendrá bastante que ver con los jugadores que estén realmente listos para competir. “Es posible que haya cambios. Es importante saber qué jugadores están preparados para jugar. Es probable que haya cambios en el once porque hay cambios en la convocatorias.” En corto: habrá pruebas, habrá nombres menos habituales y habrá minutos para futbolistas que quizá quieren cerrar el curso dejando alguna señal. Para el Espanyol, esto tiene dos lecturas. Puede encontrarse una Real menos reconocible, sí, pero también con jugadores que salen a reivindicarse. Y eso a veces es bastante incómodo.
Guedes y Wesley no viajan
El técnico también ha explicado dos ausencias concretas. “Guedes sigue teniendo dolor en el tobillo. Wesley es una decisión técnica. Queremos ver a otros jugadores como Job Ochieng.” La baja de Guedes tiene una razón física, mientras que lo de Wesley ya entra en una decisión de entrenador. La presencia de jóvenes como Job Ochieng, junto a nombres como Folgado, Beitia y Aguirre, señala un cierre de temporada con aire de examen para algunos futbolistas. La Real mira al verano, y este último partido puede servir para sacar alguna conclusión más antes de resetear.
📋 La convocatoria para mañana. pic.twitter.com/MKH5ylYzwu
— Real Sociedad Fútbol (@RealSociedad) May 22, 2026
Un mensaje al vestuario: recordar lo que eran hace solo un mes
Matarazzo ha querido tirar también de memoria reciente. No hace tanto, la Real celebraba una Copa y mostraba un nivel muy alto. Esa es la versión que el técnico quiere recuperar, aunque solo quede un partido. “Que hace sólo un mes estábamos celebrando y jugábamos un fútbol increíble. Ese es el mensaje. Sólo un mes. Esa cualidad la tiene este equipo. Quizá no lo hemos demostrado en seis o siete partidos en Liga, pero está ahí. Quizá no podamos cambiar la sensación en un partido. Pero estaría muy bien acabar la temporada con una sonrisa, con la sensación de que lo merecemos y pensando que somos buen equipo. Es la última oportunidad para acabar así mañana.” La idea es bastante humana: no puedes arreglar toda una mala racha en 90 minutos, pero sí puedes irte con otra sensación al verano. Y eso, para un vestuario, también cuenta.
Matarazzo sigue tocado por la imagen del equipo
El técnico ya había dejado claro tras el Valencia que estaba muy enfadado, y en la previa ha insistido en que el problema no se soluciona con un discurso de un día. “El mensaje de que yo estaba cabreado ha sido claro. Está claro que las cosas que hay que cambiar no se hace ahora, sino ya al principio de la temporada. Deben tener la ambición de ganar el último partido y debo ser capaz de elegir a los mejores jugadores para ganar este partido.” Aquí hay una parte de presente y otra de futuro. Quiere ganar mañana, pero también tiene claro que los ajustes de verdad vendrán en verano. La Real cerrará un curso con título, sí, pero también con señales de cansancio y desconexión en Liga.
El fútbol también va de cabeza, no solo de pizarra
Matarazzo ha explicado su idea de manera bastante interesante cuando ha hablado de cómo quiere implantar su sello. “El fútbol no es sólo técnica y táctica, sino momentos mentales. Hemos tenido momentos increíbles esta misma temporada. No hemos estado al 100%, pero sí muy cerca. Continuaré construyendo mi equipo de aquí en adelante. Orri, por ejemplo, está muy bien, es una opción para empezar, porque está metiendo goles, porque está cambiando lo que tiene alrededor. Estoy cambiando cosas continuamente. Si ganas, continúas por ese camino. También tienes lesiones y tienes que modificar. No es nuestro mejor momento, pero el año que viene volvemos a empezar.” El nombre de Orri Óskarsson aparece ahí como una posible pista para el once. Viene marcando, viene empujando y puede tener protagonismo ante el Espanyol.
“Hemos visto muchas de mis ideas en el campo”
El entrenador también ha defendido que su Real ya ha mostrado parte de lo que quiere construir, aunque el cierre liguero haya dejado dudas. “Hemos visto muchas de mis ideas en el campo. Por ejemplo, en el fútbol que hicimos ante el Athletic, en el primer partido. El estilo que tuvimos, la manera de encontrar soluciones. He visto muchas cosas buenas, pero se construye el equipo en virtud de las cualidades que tienes, de los perfiles que tienes. Ahora puedo cambiar cosas. Lo buscaremos durante el verano, pero primero hay que acabar esta temporada.” Aquí Matarazzo ya mira claramente al próximo curso. Sabe que el verano le permitirá ajustar perfiles y construir una plantilla más a su gusto. Pero antes queda el Espanyol. Y no quiere que el último recuerdo sea otro partido a medias.
Muchas despedidas en una Real que mira al mercado
La previa también viene marcada por posibles despedidas. Aritz Elustondo, Caleta-Car y Wesley Ribeiro apuntan a vivir su último partido como txuri-urdin, y también hay dudas alrededor de futbolistas como Brais Méndez, Zakharyan, Karrikaburu y Aihen Muñoz, aunque en esos casos tienen contrato y habría que resolver sus situaciones. Esto convierte el partido en algo raro para la Real: no se juega Europa, no se juega descenso, pero sí puede ser el último baile de varios jugadores. Y eso, aunque suene a frase de documental, pesa en un vestuario.
El Espanyol debe ir a lo suyo: ganar y mirar de reojo
Para el Espanyol, el mensaje es bastante sencillo: no fiarse. La Real puede llegar con cambios, con menos presión y con varios jugadores pensando en el verano, pero tiene calidad para hacer daño en cualquier acción. Ya se vio ante el Valencia: el partido fue un caos, pero con poco generó goles y peligro. El equipo de Manolo González necesita salir con hambre, ganar ante su gente, llegar a los 48 puntos y mantener viva hasta donde se pueda esa mínima opción de Conference. El rival no llega en su mejor momento, pero eso no convierte el partido en fácil. Ni mucho menos.
Un cierre con dos equipos en estados mentales muy distintos
El Espanyol llega con alivio, con la permanencia sellada y con una sonrisa que hace dos semanas parecía imposible. La Real llega con una Copa en la vitrina, una mala racha liguera y un entrenador que quiere evitar que el curso acabe con otra imagen floja. Son dos estados de ánimo diferentes. Y quizá ahí esté la clave del partido. El Espanyol debe aprovechar su liberación. La Real intentará responder al cabreo de Matarazzo. Unos quieren despedirse celebrando; otros, al menos, dejar de irse con mala cara.







