El Espanyol cumplirá 90 temporadas en Primera: una permanencia que vale historia… y algún recadito para algunos que se reían demasiado pronto

19 de mayo de 2026
El Espanyol ya puede decirlo sin calculadora, sin mirar de reojo otros campos y sin ese nudo absurdo en el estómago que ha acompañado a la afición durante demasiadas semanas: seguirá en Primera. Y no será una permanencia más, porque con ella el club blanquiazul alcanzará las 90 temporadas en la máxima categoría del fútbol español. El dato lo ha trabajado Iván Molero en AS y tiene bastante peso, aunque a veces desde fuera se olvide demasiado rápido qué club es el Espanyol. Fundador de la Liga, superviviente de mil incendios y todavía ahí, en la élite. Con sustos, sí. Con curvas, también. Pero ahí.

Una segunda vuelta enfermiza que se arregló en cuatro días

La salvación llegó después de una segunda vuelta que parecía escrita por alguien con ganas de hacer sufrir al personal. El Espanyol pasó 18 jornadas sin ganar, una racha de esas que te destrozan la cabeza, te hacen dudar de todo y convierten cada partido en una especie de juicio popular. Pero en solo cuatro días cambió la película: primero el 2-0 al Athletic Club en el RCDE Stadium y luego el 1-2 ante Osasuna en El Sadar. Dos victorias seguidas, justo cuando el equipo ya no tenía margen para seguir haciendo equilibrios. Cuatro días fueron suficientes para cerrar una angustia que había durado meses. Muy propio de este club llamado Espanyol todo, para qué engañarnos.

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Quinto club con más temporadas en la élite

El dato de las 90 temporadas coloca al Espanyol en un sitio muy concreto de la historia de LaLiga. El club seguirá siendo el quinto equipo de España con más años en Primera, solo por detrás de Real Madrid, Barcelona, Athletic Club y Valencia. Ahí es nada. El Espanyol llegará a esas 90 campañas igualado con el Atlético de Madrid, otro nombre enorme del fútbol español. Y esto conviene repetirlo de vez en cuando, porque entre tanto ruido, tanta burla fácil y tanta memoria selectiva, hay quien parece olvidar que el Espanyol no es un invitado cualquiera en Primera. Es parte del paisaje histórico del campeonato.

Esta vez no habrá final agónica en la última jornada

Lo raro, casi extraño, es que el Espanyol podrá jugar la última jornada ante la Real Sociedad sin tener la permanencia en juego. Eso, visto lo visto en los últimos cursos, parece casi un lujo asiático. El año pasado tocó sufrir hasta bien entrada la segunda parte ante Las Palmas. Antes vino la promoción salvaje de ascenso contra Sporting de Gijón y Oviedo. En 2023 llegó el descenso. En 2021, el ascenso. En 2020, otro descenso. Y en 2022, un final raro y feo con el despido de Vicente Moreno a falta de dos jornadas. Vamos, que el espanyolismo lleva demasiado tiempo viviendo mayo con cara de no haber dormido bien. Esta vez, al menos, el último partido no será una ruleta rusa.

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Del recuerdo europeo al carrusel de sustos

El último final feliz de verdad, sin el tono de salvación dramática, queda ya algo lejos: 2019, con aquella clasificación europea lograda casi sobre la bocina, curiosamente también ante la Real Sociedad. Desde entonces, el Espanyol ha vivido un carrusel bastante duro: bajar, subir, volver a bajar, volver a subir, salvarse con el agua al cuello y ahora asegurar otra permanencia tras una caída de meses. Es un historial reciente que explica por qué la gente celebra seguir en Primera, claro, pero también por qué nadie debería vender esto como una fiesta completa. El Espanyol ha cumplido, sí, pero necesita dejar de vivir siempre al borde del precipicio.

El recadito viene solo: algunos se reían demasiado pronto

Y aquí viene la parte picante, porque también hay que decirla. Durante esta temporada, cuando el Espanyol se metió en el lío y parecía incapaz de ganar un partido, hubo sectores de otras aficiones que se lo pasaron bastante bien imaginando al equipo perico en Segunda. En Mallorca y Girona, por ejemplo, no faltaron bromas, risas y ese puntito de superioridad que en el fútbol suele durar lo que tarda en girarse la clasificación. Pues mira tú por dónde. El Espanyol ya está salvado y ahora son Mallorca y Girona los que afrontan una última jornada dramática sin tener garantizada la permanencia. El balón, a veces, tiene muy mala leche.

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El fútbol tiene memoria corta, pero la tabla no perdona

No se trata de ir dando lecciones por ahí, porque el Espanyol bastante tiene con ordenar su propia casa. Pero hay momentos en los que conviene recordar que reírse de un club que está sufriendo puede volverse en contra muy rápido. Hace nada algunos veían al Espanyol con medio cuerpo en Segunda. Ahora el equipo de Manolo González puede mirar la última jornada sin esa soga en el cuello, mientras otros harán números, rezarán resultados y vivirán esos 90 minutos con el móvil ardiendo. La permanencia perica no borra los problemas, pero sí deja una pequeña respuesta en el campo.

Manolo, Garagarza, Kike, Chen, Pace… todos dentro de una temporada rarísima

El estudio de Iván Molero también sitúa bien a todos los nombres de este curso. Manolo González en el banquillo, Fran Garagarza como arquitecto de la plantilla, Kike García como pichichi, Chen Yansheng en el inicio de temporada y Alan Pace como nuevo presidente en el tramo final. Una temporada con cambio de propiedad, con bajón deportivo, con llegada de Monchi y con una salvación que durante meses se fue complicando sola. Pocas campañas resumen tan bien lo que es el Espanyol moderno: esperanza, caída, miedo, reacción y alivio. Un cóctel que agota, pero que también explica la resistencia del club.

Monchi y Pace ya miran al siguiente paso

La permanencia abre otra pantalla. Ahora aparece Monchi como director general deportivo, el primer proyecto completo de Alan Pace y la gran duda del banquillo, con Manolo renovado automáticamente hasta 2027 pero pendiente de una decisión deportiva que marcará el verano. La plantilla cambiará mucho, o al menos debería hacerlo. Porque cumplir 90 temporadas en Primera está muy bien, pero el objetivo no puede ser soplar velas cada año con el extintor al lado. Si el Espanyol quiere empezar a parecerse al club que Pace dibujó en su llegada, necesita estabilidad, mejores decisiones y una plantilla bastante más fiable.

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Cumplir 90 años en Primera no debe ser un punto final

La cifra es preciosa. 90 temporadas en Primera. Se dice rápido, pero hay mucha historia ahí dentro. Hay generaciones enteras, estadios, ascensos, descensos, noches europeas, domingos de rabia, jugadores enormes y aficionados que han tragado más de lo que tocaba. Pero el Espanyol no puede quedarse solo en el orgullo histórico. Tiene que usarlo como empujón. Ser el quinto club con más temporadas en Primera obliga a comportarse como algo más que un equipo que sobrevive. Esa es la gran tarea que viene ahora: dejar de celebrar permanencias como si fueran títulos y empezar a construir un Espanyol que mire más hacia arriba que hacia abajo.