Urko respira tras el triunfo del Espanyol ante el Athletic: “Ahora quedan dos partidos y a muerte”

13 de mayo de 2026

Urko habló tras el Espanyol 2-0 Athletic Club con cara de alivio, pero también con esa prudencia lógica de quien sabe que todavía no está todo cerrado. El triunfo en el RCDE Stadium era obligatorio, casi una cuestión de supervivencia, y el equipo lo sacó adelante en una noche de nervios, sufrimiento y mucha emoción. Después de meses durísimos, el Espanyol volvió a ganar y se dio una vida enorme en la pelea por la permanencia. No fue una victoria cualquiera. Se notó en la grada, en el banquillo, en los jugadores y hasta en las lágrimas de Manolo González.

“Han sido meses duros, donde hemos estado siempre unidos”

El centrocampista quiso poner en valor la unión del vestuario durante una racha que se estaba haciendo eterna. Urko no escondió lo mal que lo han pasado, pero también quiso remarcar que el grupo nunca se rompió: “Sí, la verdad es que han sido meses duros, donde hemos estado siempre unidos, hemos trabajado y sabíamos que iba a acabar llegando. Claro, evidentemente sabíamos la dificultad del partido, pero bueno, la gente una vez más ha estado espectacular, nos han dado ese apoyo y bueno, creemos que hemos hecho un partido muy completo porque al final para ganar al Athletic sabíamos la dificultad y bueno, lo que tú dices, ahora quedan dos partidos y a muerte.” La frase deja una cosa clara: el Espanyol respira, sí, pero nadie dentro quiere bajar la guardia.

Una primera parte de ida y vuelta, con Dmitrović y los palos sosteniendo al Espanyol

El partido empezó con un Espanyol valiente, con ganas de apretar y de demostrar que no se iba a esconder. Los de Manolo González salieron mejor, buscando el área de Unai Simón, pero el Athletic no tardó en contestar. La primera mitad fue un intercambio constante de golpes, con ocasiones claras para los dos lados. Roberto Fernández tuvo una muy buena, Unai Simón salvó a los rojiblancos y Dmitrović respondió con dos paradas de mucho mérito ante Berenguer y Unai Gómez. Los palos también jugaron su papel, evitando dos veces el gol del Athletic. Era una de esas primeras partes que te dejan con el corazón en la garganta.

Pere Milla abrió la puerta y Kike García cerró la noche

Tras el descanso, el Espanyol siguió insistiendo, aunque durante un tramo volvió a faltarle claridad arriba. Había esfuerzo, había intención, pero costaba transformar todo eso en verdadero peligro. Entonces apareció Pere Milla. En el 68’, recién entrado, atacó un centro de Carlos Romero y firmó un remate precioso, abriendo el tobillo para mandar el balón al fondo de la red. Ese 1-0 fue una liberación brutal para Cornellà. Ya en el descuento, Kike García puso el 2-0 tras un pase de cabeza de Ramon Terrats, y ahí sí, el estadio explotó del todo. Manolo acabó llorando. Normal. Había mucho dentro.

Osasuna, la siguiente batalla: “Ahora hemos cogido oxígeno”

Urko también miró ya al domingo, porque el calendario no espera a nadie y el Espanyol tiene otro partido enorme ante Osasuna. Lo definió con una palabra bastante clara: batalla. “Bueno, pues es una batalla ¿no? Sabemos lo apretado que está, es verdad que ahora hemos cogido oxígeno ¿no? Pero bueno, con confianza a hacer el partido como el que hemos hecho hoy y seguro que nos podemos llegar a los tres puntos.” Esa es la clave. El triunfo ante el Athletic devuelve confianza, pero no puede quedarse solo en una alegría puntual. Si el equipo compite en Pamplona con esta misma energía, tendrá opciones reales de cerrar el trabajo.

La afición vuelve a aparecer en el discurso: “Han estado espectacular”

Como Pere Milla y Pol Lozano, Urko también se acordó de la gente. Y no por quedar bien. En noches así, se nota cuándo el agradecimiento sale de verdad: “Nada, solo palabras de agradecimiento ¿no? Al final nos dan ese empuje que al final cuando no sale las cosas a veces no lo necesitamos y hoy nos han dado ese empuje y han estado espectacular.” El RCDE Stadium entendió el momento. Empujó, apretó y sostuvo al equipo incluso cuando el partido se puso feo. La grada fue una parte más de la victoria. Y en este Espanyol, eso no es una frase hecha: es casi una necesidad.

“Nos da oxígeno y confianza para lo que viene”

El tramo final de sus declaraciones fue el que mejor resume el estado del vestuario. Urko habló de trabajo, de mala dinámica, de fe y de confianza recuperada: “Sí, no, la verdad que sí, han sido meses muy duros ¿no? Porque al final estábamos trabajando bien, pero bueno, los resultados, la mala dinámica, pues eso, no acompañaba, pero bueno, este equipo todos juntos unidos siempre hemos creído y bueno, hoy hemos podido ganar, nos da oxígeno y confianza para lo que viene.” Y eso es justo lo que necesitaba el Espanyol. No solo tres puntos. También una prueba de que todavía podía ganar. Porque después de tanto golpe, hasta eso se empieza a olvidar.

Urko fue serenidad en una noche llena de ruido

Sobre el césped, Urko dejó un partido muy serio. Dio calma en la medular, eligió bien cuándo jugar fácil y ayudó a que el Espanyol no se partiera tanto en una noche que pedía cabeza además de corazón. Acabó acalambrado y se marchó ovacionado, señal de que la grada entendió su esfuerzo. No fue un partido de grandes adornos, fue un partido de sostener, competir y no perder el sitio. Y ahí Urko estuvo donde tenía que estar.

El Espanyol gana, pero todavía tiene que rematar la permanencia

La victoria ante el Athletic Club cambia el aire, pero no cierra la historia. El Espanyol ha dado un paso enorme, ha recuperado algo de confianza y ha roto una racha que ya pesaba demasiado. Pero quedan dos partidos y el propio Urko lo dejó claro: a muerte. El equipo ha cogido oxígeno, sí, pero ahora debe usarlo para terminar de salir del agua. Pamplona aparece ya en el horizonte, y si algo ha dejado claro esta noche es que el Espanyol, cuando se junta con su gente y compite con alma, todavía tiene respuesta.