LA OPINIÓN DEL DÍA | Monchi y Bordalás ilusionan, pero Brian Calvo recuerda que el presente del Espanyol se llama Sevilla

8 de mayo de 2026

La participación de Brian Calvo en La opinión del día de La Grada Ràdio ha ido directa al grano, sin vueltas raras ni maquillaje. El Espanyol visita este sábado el Sánchez-Pizjuán para medirse al Sevilla y, aunque todavía queden más partidos, el ambiente ya es de final. Brian lo ha resumido con esa mezcla de incredulidad que ahora mismo tiene buena parte del espanyolismo: “Llega la final. Parece mentira. ¿Quién nos lo habría dicho en la primera vuelta? Pero el sábado tenemos una final por la permanencia.” Y es que ahí está la herida. Este equipo, que hace unos meses miraba hacia arriba con una primera vuelta más que buena, ha acabado metido en una pelea que nadie quería imaginar. Del sueño a la calculadora. Del colchón al temblor. Y ahora, Sevilla.

Un rival grande, pero también tocado: el Sevilla ya no vive en otra Liga

Brian también ha situado bien el contexto del rival. El Sevilla no es un equipo cualquiera, ni el Sánchez-Pizjuán un campo cómodo. Pero tampoco estamos hablando del Sevilla poderoso de otros años, ese que parecía moverse siempre por otra zona de la tabla. “Nos la jugamos en una plaza muy complicada como es el Sánchez-Pizjuán y con un rival que no está acostumbrado a luchar por estos objetivos como es el propio Sevilla. Pero lleva ya unos cuantos años de capa caída. El año pasado ya se salvó por poco y este año está en nuestra lucha.” La frase tiene bastante sentido: impone el nombre, impone el estadio y va a imponer la grada, pero el Sevilla también llega con miedo. También se juega muchísimo. También sabe que perder le puede dejar muy tocado. El Espanyol no puede salir como si enfrente hubiese un gigante inalcanzable. Debe salir sabiendo que este Sevilla también tiene grietas.

La segunda vuelta ha llevado al Espanyol a una situación que parecía imposible

Uno de los puntos más duros de la opinión de Brian llega cuando compara lo que fue el equipo en la primera vuelta con lo que está siendo ahora. “Y parece mentira porque el Espanyol no debería estar en esta lucha, sobre todo, como he dicho, por una primera vuelta sensacional. Pero la segunda vuelta está siendo muy mala, muy, muy mala. Y tenemos que ganar ya.” Pocas frases explican mejor el cabreo de la gente. No es solo estar abajo. Es cómo se ha llegado hasta aquí. La caída ha sido tan fuerte que cuesta incluso ordenar el relato. Porque el Espanyol no venía de estar hundido desde agosto; venía de tener margen, puntos, ilusión y una posición que permitía respirar. Lo que más duele es haber dejado escapar una situación que parecía bastante controlada.

Ganar, no especular: Brian no compra salir a por el empate

Para Brian Calvo, el mensaje de cara al sábado debe ser muy claro: el Espanyol no puede ir al Sánchez-Pizjuán pensando en sumar un puntito y ya está. El empate podría no ser malo según cómo vaya el partido, pero salir con esa idea desde el minuto uno sería peligrosísimo. “Es que ya no tenemos más margen. Tenemos el descenso a tres puntos y no nos queda más que ganar el sábado. Yo creo que, a ver, el punto no sería del todo malo, pero sinceramente tenemos que ganar. Tenemos que ganar para cerrar de una vez la permanencia. Creo que matemáticamente todavía no. Nos quedaría para sumar algún punto. Pero sí que sería muy, muy, muy importante ganar el sábado.” La cuenta es sencilla: una victoria en Sevilla lo cambia todo. No cerraría la salvación de forma matemática, pero dejaría al Espanyol muchísimo más cerca del objetivo y, sobre todo, rompería una dinámica que ya empieza a pesar como una piedra.

“Tenemos que salir a ganar”: la idea que debe entrar en el vestuario

Brian lo ha rematado con una frase que debería estar en la cabeza del equipo desde que suba al avión: “Yo creo que no tenemos que salir a Sevilla a sumar un punto. No, tenemos que salir a ganar. Porque si no, no solo no ganarás un punto, sino que probablemente el Espanyol perderá.” Es un aviso con mucha lógica futbolística. Cuando un equipo con miedo sale solo a aguantar, normalmente acaba metido demasiado atrás, esperando que el rival falle y que el reloj corra. Y el Espanyol, con la racha que lleva, no está para jugar a sobrevivir noventa minutos sin balón ni plan. Tiene que competir, sí, pero también tiene que atreverse. Porque el miedo, en un campo como Nervión, se paga carísimo.

La afición estará, como siempre: ahora faltan jugadores y entrenador

Calvo también ha puesto el foco en la gente, en esa afición perica que sigue apareciendo incluso después de un 2026 lleno de decepciones. “Entonces, sin dudas, ir a ganar Sevilla, la afición, como siempre, estará de 10. Solo queda que los jugadores y Manolo estén de 10 también.” Ahí hay una exigencia justa. La grada ya ha hecho mucho. Ha apoyado, ha acompañado, ha tragado malas tardes y ahora incluso se está movilizando para despedir al equipo antes de viajar. Pero la pelota no la mete la afición. Los duelos no los gana la grada. La afición puede empujar; el equipo tiene que responder. Y Manolo González también.

El Sánchez-Pizjuán apretará, pero el Espanyol también tiene una afición que merece más

El argumento del ambiente en Nervión estará ahí, claro. El Sevilla jugará con un campo volcado, una afición vestida de blanco y esa sensación de partido de vida o muerte. Pero Brian ha querido equilibrar la balanza recordando que el Espanyol también tiene detrás a una afición enorme: “A este Sevilla se le puede ganar perfectamente, el Sánchez-Pizjuán. El problema es que, uno, tendrá una afición espectacular, porque en Nervión y, además, en esta situación, la afición anima mucho, pero el Espanyol también la tiene. Y la afición del Espanyol merece que la permanencia no llegue hasta la última jornada. Merece que la permanencia se cierre cuando antes mejor.” Y aquí toca asentir. Porque el perico ha vivido demasiados finales agónicos. Demasiadas noches de mirar otros campos. Demasiadas permanencias con el corazón en la boca. Esta afición merece, por una vez, cerrar el sufrimiento antes de que llegue el último día.

Monchi y Bordalás ilusionan, pero el presente se llama Sevilla

El cierre de Brian también ha dejado una idea importante sobre todo el ruido que rodea al futuro deportivo del club. Estos días suenan nombres potentes como Monchi y hasta José Bordalás, y es normal que eso genere ilusión. Pero no se puede poner el tejado antes que los cimientos. “Suenan muchos nombres, Monchi, hasta Bordalás, para el futuro. Muy ilusionantes, pero ahora, en nuestro presente, para que el futuro sea mejor, es ganar el sábado.” Esa es la clave. El proyecto puede sonar ambicioso. El nuevo Espanyol de Alan Pace puede empezar a tomar forma. Pero todo depende de lo mismo: seguir en Primera. El futuro puede esperar unas horas. El sábado no. El sábado toca ganar.