Un ritual ya clásico antes de cada derbi entre Espanyol y Barça: Barcelona amanece con pancartas pericas

11 de abril de 2026

El derbi se empieza a jugar mucho antes del pitido inicial. Este sábado, Barcelona ha amanecido con pancartas blanquiazules situadas en distintos puntos estratégicos de acceso a la ciudad, una imagen ya habitual en los días grandes y que vuelve a evidenciar que el Espanyol está presente desde primera hora. No es casualidad ni improvisación. Es una forma de estar.

Los grupos de animación refuerzan el mensaje en un día señalado

La acción, impulsada por los grupos de animación del entorno espanyolista, responde a una dinámica que se ha ido consolidando en los últimos años. En cada derbi, el mensaje se traslada también a la calle, con ubicaciones elegidas para maximizar visibilidad y alcance. Las imágenes, difundidas a lo largo de la mañana en redes sociales, muestran pancartas en accesos clave, recordando que el partido no solo se disputa en el estadio.

No se trata únicamente de animar. Hay una voluntad clara de reivindicación y de presencia, de dejar constancia de que el Espanyol forma parte de la ciudad que lo vio nacer y que su afición, ninguneada en la mayoría de medios, quiere hacerse notar en un contexto donde el foco mediático suele dirigirse hacia otro lado, al de siempre, al azulgrana.

Un ritual previo que ya forma parte del derbi

Lejos de ser una acción puntual, este tipo de iniciativas de la parte más animosa y activa de la pericada se ha convertido en un ritual previo en jornadas de máxima rivalidad como la de hoy. Las pancartas funcionan como antesala del partido, como un primer gesto colectivo que anticipa lo que vendrá horas después sobre el césped. La repetición no resta impacto; al contrario, refuerza el mensaje y consolida una identidad.

Más allá del resultado: identidad, visibilidad y pertenencia

Como es sabido, a causa del lamentable comportamiento de los aficionados radicales del Barça en el último derbi disputado en Montjuïc en que lanzaron bengalas a los seguidores espanyolistas, incluidas familias y niños, el RCDE impulsó una médida drástica: negar la venta de entradas a loas aficionados culés, una decisión a la que el Barça replicó con una de iguales características. Como consecuencia, los grupos de animación pericos tienen vetado el acceso al Camp Nou en días de derbi, lo que impide que estén allí como en todos los campos de España apoyando al equipo.

De todos modos, pese a este veto en el que pagan justos por pecadores, en una ciudad con un relato muy marcado el espanyolismo sigue encontrando vías para expresarse. Estas acciones no dependen del momento deportivo ni del resultado final, responden a algo más profundo: el sentido de pertenencia. En días como hoy, ese sentimiento se traduce en presencia visible, en ocupar espacios, en recordar que el Espanyol también tiene su lugar por mucho que se les pretenda negar.

El derbi ya está en marcha

Quedan horas para el inicio del partido, pero el ambiente ya está activado. El derbi ha comenzado en la calle, en los accesos, en las imágenes que circulan desde primera hora. Es otra forma de competir. Otra manera de estar.