La entrevista conjunta de Iván Molero, de AS, a Moisés Hurtado y Ferran Corominas tiene bastante de viaje en el tiempo, pero no se queda solo ahí. Empieza en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, entre recuerdos, bromas y esa complicidad que no hace falta explicar, y acaba tocando casi todo lo que hoy mueve al espanyolismo: el último gran título, el Delapeñazo, la mala racha actual, el arbitraje, la cantera y el derbi de este sábado ante el Barça. Y lo mejor es que no suena a nostalgia vacía. Suena a gente que lo ha vivido de verdad y que todavía mira al club como algo suyo.
Dos leyendas pericas y una idea que pesa: “Con los años ves que teníamos quizá el mejor Espanyol de la historia”
La frase la deja Coro, y no es menor. “Ahora, pasados los años, ves que teníamos un equipazo, posiblemente el mejor Espanyol de la historia”, afirma Ferran Corominas al repasar aquellos años en los que el club enlazó momentos enormes, desde la Copa del Rey de 2006 hasta la final de la UEFA o el Tamudazo. Moisés Hurtado matiza, pone el contexto, recuerda que también hubo sufrimiento y temporadas al límite, pero no niega la evidencia: había talento, había nivel y pasaron muchas cosas grandes en poco tiempo.
La conversación con Iván Molero gira una y otra vez hacia esa Copa del Rey de 2006, de la que este domingo se cumplen 20 años. Coro recuerda que, al venir tan cerca la del 2000, quizá no fueron del todo conscientes de lo que suponía: “Ganar un título en el Espanyol es difícil. Tiene cuatro y ya veremos cuándo será el próximo”. Moisés añade que entonces parecía que aquello podía ser normal, pero no lo era: “Aquella final de Copa venía de otra reciente y parecía que eso era el pan de cada día, pero eso no es así”.
La final de 2006, entre el favoritismo del Zaragoza y el 3-1 que todavía emociona
Uno de los momentos más bonitos de la entrevista llega al reconstruir el tercer gol de la final. Moisés lo cuenta casi como si lo estuviera viendo otra vez: “cuando estaban achuchando, salimos Ferranet y yo (…) El 3-1 viene de un robo mío, conecto con Iván, él con Coro…”. Coro recoge la pelota y sigue la broma: “Estaba todo planeado”.
Ambos coinciden en que aquel Zaragoza era muy favorito y en que el Espanyol llegó con mucho más que ganar que perder. “Teníamos mucho a ganar y poco a perder”, resume Coro. Moisés insiste en que nadie esperaba que el Espanyol pudiera levantar esa final con tanta autoridad: “Todo el mundo contaba en que el Zaragoza se nos iba a ventilar rápido”. No pasó. Y pasó, en cambio, que el Espanyol hizo probablemente su mejor partido del año el día más importante.
Salidas mal gestionadas, heridas que no se cierran del todo
La charla también se mete en una zona más delicada. Tanto Coro como Moisés hablan de sus salidas del club y de la sensación de que faltó tacto. Corominas recuerda aquel mes y medio entrenando solo en Sant Adrià tras ser apartado: “No fue agradable”, admite, dejando claro que dolió más por tratarse del club de su vida. Y añade una reflexión con bastante carga: “A veces veo cuando dan una camiseta por los 100 partidos, o tal, y yo nunca he tenido eso, ni despedidas. Eso es bonito”.
Moisés, por su parte, diferencia entre salir mal del club y salir mal con personas concretas. “Para estar mal en un sitio que sientes como tu casa, pues te vas con tu familia y ya está”, explica. Los dos coinciden en algo: el club, al final, lo hacen las personas. Y cuando fallan ciertas personas, se nota más de la cuenta.
El derbi, el mejor momento para coger al Barça y una comparación entre Tamudazo y Delapeñazo
La entrevista mira al presente y, claro, acaba en el derbi. Coro y Moisés lo leen desde la experiencia de quien ya ha ganado en el Camp Nou. Coro tira más a la cautela: “Yo creo que aún no vamos a ganar”, aunque firma un “1-1”. Moisés, en cambio, se viene arriba: “Creo que vamos a ganar” y suelta un “2-3” como pronóstico.
Más importante que el resultado es la idea de fondo. Para Moisés, “ahora es el mejor momento para coger al Barça (…) Ya demostramos que le podemos meter mano”. Lo dice pensando en el calendario europeo del rival, en la posibilidad de que roten y en lo visto en los últimos enfrentamientos, donde el Espanyol ha sido competitivo y ha generado situaciones claras. Coro recuerda que en Cornellà ya pudieron hacerles daño con el 0-0, y Moisés remata con una frase que enlaza directamente con el presente: “Qué mejor para cortar la racha que este partido”.
El VAR, los arbitrajes y esa sensación de que las grises siempre caen del mismo lado
La entrevista dedica un tramo largo al arbitraje y al videoarbitraje, con un tono muy reconocible en el entorno perico. Coro es muy claro: “no sigue una línea recta”, dice sobre el VAR, y lamenta lo mucho que se corta el juego. Moisés va más allá y apunta al problema de fondo: “Para mí, el VAR se pierde en protocolos, en medidas…”. Su tesis es sencilla: debería entrar solo cuando la jugada es absolutamente evidente.
En esa línea, Moisés deja una reflexión dura pero bastante transparente: “La mayoría de jugadas son grises, interpretativas, y ahí para favorecer a los grandes…”. Coro lo refuerza con otra frase todavía más seca: “Siempre son a favor de los grandes, casualidad o no”. Y ahí la entrevista se conecta sola con lo que siente buena parte de la afición del Espanyol en estas últimas semanas.
El secreto del Delapeñazo: “Dani me dijo que el árbitro se llevaba la mano al bolsillo”
Hay una confesión que se lleva buena parte de los focos. Moisés Hurtado explica, entre risas, cómo fue la expulsión de Seydou Keita en el derbi del 1-2 en 2009. Y lo hace sin disfrazarlo: “Contra mí. Ahí hice un poco de teatro”. Luego remata con la frase que ya se ha quedado sola: “Dani (Jarque) me dijo que el árbitro se llevaba la mano al bolsillo, así que di un par de volteretas”.
No intenta vender otra cosa. Lo cuenta con naturalidad, casi con humor. Y lo conecta con el contexto del partido: con once contra once, seguramente habría sido más difícil. Fue una acción que cambió el derbi y que, años después, todavía forma parte del imaginario perico.
La cantera como obsesión y como camino real
Otro bloque potente de la charla gira sobre el fútbol base. Ahí Moisés se moja mucho. “Un Espanyol formado por canteranos sería una ilusión grande. No es una utopía”, afirma. No habla de romanticismo puro, sino de política deportiva: una base fuerte, dos o tres refuerzos muy buenos y paciencia con los jóvenes.
Coro coincide. Cree que potencial hay, como siempre lo ha habido, pero insiste en lo de siempre: oportunidades y paciencia. Moisés incluso pone nombres actuales y recientes, habla de Joan García, de Javi Hernández, de Max Svensson y de cómo el Espanyol puede ser atractivo para un chico joven si de verdad demuestra que la escalera hacia el primer equipo es más corta aquí que en otros sitios.
Manolo González y este Espanyol: competitivo, solidario y quizá falto de un Coro
Sobre el equipo actual, ambos dejan una lectura bastante interesante. Coro lo ve “muy competitivo” y considera que está capacitado para pelear y ganar cualquier partido. Moisés pone el foco en la identidad del grupo y en su encaje con el técnico: “Creo que es un equipo muy hecho para Manolo, muy solidario, generoso”.
Eso sí, también deja una frase con bastante colmillo: “A veces ha faltado un Coro, un poco de talento a la hora de definir”. No va con mala intención, pero explica bien una de las carencias que más se han repetido en esta segunda vuelta. Para él, el equipo ha hecho más cosas que los puntos que tiene, aunque la falta de acierto arriba ha pesado demasiado.
Un pasado glorioso, un presente inestable y una misma sensación: el Espanyol siempre vive al límite
La entrevista de Iván Molero deja esa impresión al terminar: que el Espanyol ha sido muchas veces un club de extremos, capaz de pasar de una Copa a una salvación agónica, de un equipazo a un año de sufrimiento, de una final europea a mirar abajo. Moisés lo resume bien cuando dice: “En el Espanyol siempre estamos ahí”. Y Coro lo redondea: “Somos de extremos, ¿no?”.
Hay memoria, hay orgullo y hay también una mirada bastante honesta. Sin maquillaje. Dos exjugadores que conocen el club desde dentro, que lo sienten de verdad y que, veinte años después de aquella Copa, siguen hablando del Espanyol como quien habla de su casa.







