OPINIÓN | «Empate bajo palio»: la contracrónica del Betis 0-0 Espanyol, por Juan José Caseiro

4 de abril de 2026

Hay partidos que no se explican solo con lo que pasa en el césped, sino con lo que se siente mientras pasan, y el Betis 0-0 Espanyol fue uno de esos. Juan José Caseiro lo cuenta a su manera, con esa imagen potente del equipo caminando “bajo palio”, protegiéndose, resistiendo, agarrándose a lo que tenía para no caerse en una tarde marcada por el contexto y por la necesidad. No fue un día brillante, pero sí uno de esos en los que el Espanyol entendió que primero tocaba no romperse, y desde ahí, construir algo que quizá todavía está por venir.

Empate bajo palio

El techo bordado que cubre a la virgen en la procesión es el palio, símbolo de respeto y honor. Y bajo uno similar, caminó el Espanyol en este sábado de Semana Santa, protegiéndose de salir dañado y buscando no perder, alcanzó a empatar de milagro.

Hizo Dmitrovic una parada que empezó a acuñar el punto; hasta que forzó el último córner, Omar alcanzó el aprobado, Riedel mezcló contundencia con algún lapsus, cosa que no le pasó a Cabrera, nacido para defender un 0-0 con Romero, que salvó la tarde que le tocó bailar con Antony.

Dia negro para Pol, que hizo alguna pared con el rival y Urko, otras veces soberbio y hoy apagado. Expósito enderezó en el segundo un mal primer tiempo, aunque abusó de los intentos de picadita en el borde del área.

Ngonge se mueve en su propio mundo disperso, donde enseña a ratos, que hay buena zurda. Se quedó corto Dolan que amenaza, pero el rival no se lo cree. Roberto, náufrago entre centrales, en una propuesta de juego que le deja abandonado a su suerte.

Para que no se viniera abajo el paso, entraron nuevos costaleros: a Kike le pasó lo de Roberto, pero con diez temporadas más de experiencia y Rubén intentó más el desborde que el resto de los extremos. A Jofre y Terrats, no les salió nada bien hecho.

En frio, el punto sabe a torrija buena. Ojalá fuese el de resurrección. En una semana durísima en lo social, al menos Cuadra Fernández no alargó la racha de arbitrajes. No hubo mucha más historia que contar, así que espero que el punto obtenido y las palabras de esta crónica, viajen al cielo para Manolo Cánovas, un hombre bueno que nos enseñó, a muchos, a hablar de nuestro Espanyol.

Juan José Caseiro