El día después del golpe para el Espanyol ante el Getafe no fue uno más en la Ciutat Esportiva Dani Jarque. Hubo movimiento arriba, y no precisamente pequeño. Alan Pace y Alexander Rosen, hombre de confianza del propietario en materia deportiva, estuvieron presentes tras el entrenamiento del domingo y hablaron directamente con Manolo González y varios jugadores. Un gesto que no es casual y que llega justo cuando el equipo atraviesa su peor momento de la temporada. La reunión con el técnico fue muy positiva, con un mensaje claro: confianza total en Manolo y convencimiento de que los resultados acabarán llegando.

Confianza en el técnico… y necesidad de parar
En un contexto así, con la dinámica tan negativa, lo fácil habría sido mirar hacia el banquillo. Pero no es el camino que ha tomado la propiedad. El club refuerza la figura de Manolo González en lugar de cuestionarla, algo que también se trasladó en ese encuentro. Eso sí, puertas adentro hay una idea que se repite: el equipo necesita parar. Y aquí rompe uno de los tópicos más habituales del fútbol. No, esta vez no apetece jugar cuanto antes. Todo lo contrario. El vestuario está tocado, muy exigido mentalmente, y la sensación es que seguir compitiendo sin freno solo alargaría el problema.
El parón como punto de inflexión
El primero en deslizarlo fue el propio entrenador en sala de prensa: “Seguramente el parón nos irá bien para coger fuerza, tranquilizarnos y analizar todo bien. No todo es malo. En los últimos cuatro partidos fuimos mejores que el rival”. Una reflexión que encaja bastante con lo que se ha visto: el equipo ha tenido fases buenas, ha sido superior en tramos… pero no ha ganado. Ahí está el gran bloqueo. Por eso, estos días sin competición se interpretan como una oportunidad real para hacer ese reset que tanto necesita el grupo.
El vestuario lo tiene claro: hay que cambiar la dinámica ya
Los jugadores no esconden la realidad, tampoco la maquillan. Carlos Romero lo resumió con una frase que duele pero que refleja lo que hay: “La puntuación de la segunda vuelta es horrible. Esta semana de parón nos va a venir bien. Tenemos que cambiar la dinámica porque este equipo se merece mucho más”. En la misma línea se expresó Terrats: “Al final creo que es positivo descansar y generar otra vez confianza en todos, pasar tiempo con la familia, obviamente, seguir trabajando y enfocarse en lo que está bien. Y creo que será positivo y nos vendrá bien para encarar todo lo que queda”. Dos voces del vestuario que coinciden en lo esencial: parar, limpiar la cabeza y volver con otra energía.

Trece días para recomponerse antes de un calendario exigente
El Espanyol no volverá a competir hasta el 4 de abril, cuando visite al Betis, el primeo de una serie de tres compromisos lejos de casa al que le seguirán visitas al Barça y al Rayo Vallecano. Trece días sin partidos que, más que una pausa, son casi una necesidad. Tiempo para desconectar, pero también para reconstruir. Porque lo que viene no es sencillo, y el equipo necesita llegar con algo más que buenas intenciones. La reunión de Pace y Rosen, el respaldo a Manolo y el mensaje interno apuntan todos en la misma dirección: todavía hay confianza, pero ahora toca demostrarlo en el campo.






