Segundo día de una semana que se va a hacer eterna en La Grada Ràdio. El Espanyol no juega hasta el lunes contra el Oviedo y, cuando el balón no rueda, las palabras pesan más. Tras el 2-2 en Elche, que dejó ese sabor raro de “ni bien ni mal, pero otra vez igual”, el entorno perico se mueve entre la paciencia y el hartazgo. La primera victoria de 2026 ya no es un capricho: es una necesidad emocional.

El empate en Elche y la búsqueda de culpables
El programa arrancó con esa sensación compartida de oportunidad perdida. Se compite, se golpea primero, pero no se remata. Y cuando eso se repite, empiezan las miradas cruzadas. ¿Los jugadores? ¿El entrenador? ¿La planificación? La palabra “responsables” flotó durante buena parte del programa..
Porque cuando no se gana, alguien tiene que cargar con el foco. Y ahí fue donde Francesc Via puso el acento, con calma pero sin rodeos.
Francesc Via: “A la hora de buscar responsables de la situación toca apuntar arriba de la pirámide”
El director del programa lo explicó con una idea muy clara: “A la hora de buscar responsables de la situación toca apuntar arriba de la pirámide, a quien manda, tanto en este caso como en cualquier grupo humano o profesional”.
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— LA GRADA (@lagradaonline) March 3, 2026
No fue una frase lanzada al aire. Fue una reflexión estructural. Via recordó que “los que no mandan, público o prensa, tienen influencia pero al final los únicos que toman decisiones a nivel deportivo, de configuración de dirección deportiva, sobre la continuidad de los profesionales, son los que mandan”.
El mensaje no iba contra nadie en concreto. Iba contra la lógica fácil de señalar siempre al último eslabón. Si algo no funciona, el foco no puede quedarse solo en el césped.
El arranque brillante y la herencia de Rastar
En el debate apareció un punto que muchos ya habían comentado en semanas anteriores: el magnífico inicio de temporada. Ese tramo que ilusionó, que hizo creer en algo grande y que coincidió con el aterrizaje de la nueva propiedad.
Via recordó que ese proyecto deportivo era responsabilidad de la anterior propiedad, la de Rastar y Chen Yansheng, algo que heredaron Alan Pace y su equipo. La acogida a la nueva etapa fue casi unánime. Buenos resultados, ilusión renovada, confianza.

Ahora, con los resultados torcidos, la mirada cambia. Algunos empiezan a observar con menos simpatía a la actual dirección. Sea justo o no. El fútbol tiene memoria corta cuando la pelota no entra.
Francesc Via distingue entre problema coyuntural y estructural en la gestión del Espanyol
Francesc Via puso el foco donde más duele, pero sin quemar a nadie antes de tiempo. Diferenció entre lo coyuntural y lo estructural, que no es lo mismo estar pasando un bache que tener un problema de base. En lo inmediato, vino a decir que puede haber margen de error, que si en estos primeros meses aún no tienen claro qué modelo quieren implantar en el club, se puede llegar a entender. Incluso deslizó cierta indulgencia hacia Alan Pace y su equipo, aunque reconoció que él, personalmente, esperaba más movimientos a nivel corporativo, más señales visibles de que algo está cambiando de verdad.
El mercado de verano marcará el juicio definitivo sobre Alan Pace
Ahora bien, otra cosa muy distinta sería que el problema no fuera de adaptación sino de capacidad. Si lo que hay es una carencia estructural en la forma de dirigir un club de fútbol, como algunos empiezan a sospechar en voz baja, entonces sí estaríamos ante un escenario más delicado. Y ahí ya no hablamos de paciencia, sino de proyecto.
Con todo, Via insistió en que es pronto para dictar sentencia. No se puede construir una opinión sólida con apenas unos meses de gestión. Hay que dejarlos trabajar, vino a resumir. Y en ese contexto, lo que pase en el próximo mercado de verano será clave. Ahí sí que habrá decisiones, inversión, planificación y, sobre todo, una hoja de ruta más clara. Cuando llegue ese momento, habrá más argumentos para opinar con fundamento y menos espacio para la intuición.
Entre la paciencia y la exigencia
En el estudio se habló de contexto, de tiempos y de responsabilidad compartida. También de cómo el estado de ánimo influye en la percepción. Cuando ganas, todo parece encajar. Cuando no, todo chirría.
El Espanyol sigue en una zona de la tabla donde no está todo perdido, ni mucho menos. Pero la racha sin victorias empieza a pesar. Y el lunes ante el Oviedo no es solo un partido. Es un termómetro.
Ganar significaría calmar el ruido. No hacerlo, abriría un debate todavía más incómodo.
La semana es larga. El balón no rueda, pero las opiniones sí. Y en La Grada Ràdio quedó claro que el foco ya no está solo en el campo. También mira hacia los despachos.
Héctor García, sin filtros en La Grada Ràdio: “Día de la marmota, otra vez”
La sección de “La opinión del día” en La Grada Ràdio dejó este martes un tono gris, casi plomizo. Como el cielo de Barcelona. Héctor García entró en antena sin rodeos, sin maquillaje y sin ganas de suavizar nada. Y cuando alguien empieza diciendo “Día de la marmota, otra vez”, ya sabes que no viene a repartir caramelos.
“¿Cómo estáis, señores de La Grada?” arrancó. Y enseguida fue al grano: “Día de la marmota, otra vez”. “Otra jornada sin ganar”. La frase cayó como una losa. “Estamos a un partido del 3 de 30 de Rubi”. No hizo falta añadir mucho más.

Un equipo que “se ha caído”
Héctor habló desde el cansancio. No desde la rabia descontrolada, sino desde esa sensación de repetición que desgasta. “La verdad es que el mood es bastante triste, así como está Barcelona también, hoy”. Esa comparación con el cielo encapotado tenía algo muy gráfico.
Luego soltó la frase que más se repitió en la cabeza de muchos: “El equipo se ha caído, el equipo se ha caído”. Dos veces. Como si necesitara convencerse. Como si le doliera decirlo.
Y añadió, casi suspirando: “Es que no sé qué decir, es lo que os digo, es que me da mucha pereza ver a los mismos jugadores de siempre”. No fue una crítica puntual. Fue un agotamiento acumulado.
La cultura del “aquí no pasa nada”
Hubo un momento que generará debate. “Ayer me daba mucha envidia, mirar al Madrid y ver cómo los aficionados pitaban a los jugadores”. No por copiar a los blancos, sino por la sensación de exigencia.
“Porque aquí lo que pasa siempre en el Espanyol es que los jugadores salen de rositas”. Y recordó un episodio doloroso: “Nunca olvidaré el día que bajamos en Valencia, el día siguiente, ya descendidos a Segunda y hay una buena parte de la afición celebrando goles contra el Almería que no servían para nada”.
“Que eran humillantes, directamente”. Ahí no había ironía. Solo memoria.
Para Héctor, buena parte del bajón es responsabilidad del vestuario, y fue más allá: “Ya sabéis que pienso más de media de plantilla debería estar fuera el año que viene”. Duro. Directo.
El caso Omar y el debate incómodo
También se refirió al episodio racista con Omar. Y aquí fue prudente, pero claro. “Tampoco tengo muchas ganas de entrar en el caso, porque son cosas que se me escapan”.
“Y la verdad es que creo que Rafa Mir no es la persona más lista del mundo”. Dejó caer esa frase con media sonrisa. “Pero aquí hay un momento en el que Omar también se tapa la boca y le dice alguna cosa”.
“En el fútbol todo el mundo se insulta, lo que ahora tenemos la piel muy fina”. Y añadió: “Y evidentemente el racismo está muy mal pero bueno, yo creo que estas cosas habrían de quedar dentro del campo”.
“A lo mejor me linchan por esto, pero es lo que hay”. No buscó quedar bien. Buscó decir lo que piensa.
Oviedo, lunes y miedo
Y llegó el momento de hablar del próximo partido. El lunes. De noche. Con mal tiempo en el horizonte. El contexto tampoco ayuda.
Héctor lo resumió así: “El partido de Oviedo se presenta como ya, directamente, si no ganamos, estamos en la UVI, más metafóricamente que clasificatoriamente”. No habla de descenso inmediato. Habla de estado anímico.
Criticó también el calendario: “Además, el club no se está quejando por los horarios que nos ponen”. Y recordó la acumulación de viernes y lunes que está sufriendo el equipo.
Sobre el rival fue claro: “Porque Oviedo es un equipo muy malo pero ha mejorado un poco”. No es un ogro. Pero tampoco un trámite.
Y cerró con una frase que mezcla humor y nervio, marca de la casa: “Ahora mismo me daría miedo incluso el Nàstic”. Dicho por alguien de Reus, con la rivalidad que eso implica, tiene más carga de la que parece.
Lo de Héctor no fue un análisis táctico. Fue un termómetro. Y ahora mismo marca frío. Frío en sensaciones, frío en resultados y frío en ilusión. El lunes dirá si era solo una nube pasajera… o algo más serio.
Carlos Martínez pone al día al Espanyol B: triunfo en Porreres con gol de Peries y penalti parado por Serred
Carlos Martínez nos ha puesto al día en el programa sobre el triunfo trabajado del Espanyol B en Ses Forques, donde el filial de Raúl Jardiel se impuso por 0-1 a la UE Porreres en la jornada 25 de Segunda RFEF. El partido tuvo nombre propio: Jan Peries, autor del gol en el minuto 26 tras aprovechar un error defensivo, y Llorenç Serred, que acabó siendo el héroe al detener un penalti en los minutos finales cuando el encuentro se podía complicar. El filial empezó dominando, se adelantó con justicia y supo sufrir en una segunda parte más abierta, incluso con un travesaño que pudo sentenciar antes. En el tramo final tocó resistir, y ahí apareció Serred para blindar tres puntos que mantienen al Espanyol B mirando de reojo a la zona de playoff. Próxima parada, la Dani Jarque ante el líder, la UE Sant Andreu, en otro examen serio para un equipo que quiere seguir creciendo.
Carlos nos ha trasladado un detalle curioso que no parece casual: el partido del Espanyol B ante la UE Sant Andreu, que inicialmente estaba fijado para las 19:15 horas, se ha adelantado finalmente a las 18:00. Un cambio que, más allá de lo logístico, puede tener lectura deportiva. Con Manolo González justo de efectivos en el centro del campo y solo tres mediocampistas disponibles, no sería extraño que tuviera que tirar del filial para completar la convocatoria del primer equipo. Y ahí entra la normativa: los jugadores de los filiales deben disponer de un mínimo de 14 horas de descanso entre partido y partido, así que adelantar el choque de la Dani Jarque encajaría perfectamente en esa planificación. No es oficial que vaya a haber “puente” entre el B y el primer equipo, pero el movimiento, como mínimo, invita a pensar.










