El programa de hoy de La Grada Ràdio centró su análisis en el empate (2-2) del Espanyol ante el Elche en el Martínez Valero, un resultado que mantiene al equipo en la zona alta pero que dejó una sensación general de oportunidad desaprovechada. El conjunto blanquiazul se adelantó en dos ocasiones y mostró fases de buen control, aunque terminó cediendo un punto que no satisface plenamente. La impresión dominante no es la de haber sumado, sino la de haber dejado escapar una victoria importante. Los 36 puntos permiten seguir en la lucha, pero no disipan las dudas sobre la solidez del equipo.
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— LA GRADA (@lagradaonline) March 2, 2026
Como ha reflexionado Francesc Via, pese a la aparente mejoría defensiva del equipo, si en cada partido acabas encajando dos goles, el margen para competir de verdad se reduce prácticamente a cero. De poco sirve ordenar líneas o conceder menos ocasiones si cualquier desajuste termina dentro de la portería. Basta repasar cómo llegaron los dos tantos del Elche para entender el desasosiego que deja el encuentro: primero, una acción embarullada tras un centro sin demasiado peligro que deriva en un rebote imposible; después, ya en el tramo final, un penalti por mano que transforma un partido controlado en un empate frustrante. Más que sensación de inseguridad, lo que queda es una inquietud constante, como si el equipo viviera siempre al borde de que algo se tuerza.
Una primera parte bien planteada que se complica al final
Cabe subrayar que el planteamiento inicial funcionó con eficacia. El Espanyol optó por un bloque ordenado, con poca posesión pero con criterio, buscando transiciones rápidas. El gol de Kike García, tras un desplazamiento largo de Pol Lozano, ejemplificó ese plan. Durante buena parte del primer tiempo el equipo concedió pocas ocasiones y transmitió sensación de control. El partido parecía encaminado hacia un escenario favorable.

Todo cambió con una acción desafortunada antes del descanso, un rebote mal gestionado que terminó en el empate local.
El gol de Romero reaviva la posibilidad de victoria
Tras la reanudación, el encuentro mantuvo un patrón similar, con el Elche dominando la posesión y el Espanyol aguardando su oportunidad. Esta llegó con el potente disparo de Carlos Romero desde la frontal, un gol de gran calidad que devolvió la ventaja a los visitantes. El lateral no atravesaba su mejor momento, lo que dio mayor relevancia a su intervención. Durante varios minutos, el equipo transmitió la sensación de que podía cerrar el partido.

El episodio racista altera el desarrollo del encuentro
Uno de los asuntos más comentados fue la denuncia de Omar El Hilali por un insulto racista, que obligó a detener el juego y activar el protocolo correspondiente. El incidente generó un clima de tensión y desconcierto, alterando el ritmo competitivo y fue complicado retomar la normalidad tras un episodio de esta gravedad, más aún cuando posteriormente Rafa Mir, el implicado en la polémica, acabaría anotando el tanto del empate. Un hecho que marcó emocionalmente el tramo final del partido.
Desde este mismo lunes comenzará una investigación para tratar de averiguar lo sucedido en el césped del Martínez Valero. LaLiga está recopilando imágenes y pruebas que respalden la denuncia; el Comité de Competición de la RFEF estudiará el caso y decidirá este miércoles si abre expediente sancionador.
El futbolista murciano defiende que fue el primer insultado por Omar, y que lo que le dijo fue «te voy a reventar la cabeza». Rafa Mir es un futbolista al que le acompaña recurrentemente la polémica, y por hechos graves: está procesado por un presunto delito de agresión sexual con violencia por hechos ocurridos en septiembre de 2024 en su domicilio de Bétera. En octubre de 2025 declaró por videoconferencia ante un juzgado de Llíria, mostró su desacuerdo con el procesamiento pero aceptó que el caso sea juzgado por la Audiencia Provincial de Valencia. La jueza considera que existen “indicios y no meras sospechas” de dos agresiones a una denunciante y fijó una fianza de 12.500 euros, que el futbolista abonó de inmediato. El juicio aún no se ha celebrado y no hay sentencia firme.

Francesc Via también puso el foco en la propia reglamentación del fútbol español, señalando que en situaciones como la vivida en el Martínez Valero los protocolos quedan en papel mojado si su aplicación real depende de la voluntad del propio jugador afectado. El partido siguió, el presunto agresor permaneció sobre el césped y, para mayor indignación, fue precisamente él quien acabó marcando el gol del empate. Una secuencia difícil de asimilar desde cualquier punto de vista deportivo y humano. Si se otorga plena credibilidad a lo denunciado por Omar El Hilali, como corresponde mientras no se demuestre lo contrario, lo mínimo exigible es que los organismos competentes actúen con firmeza y que la eventual sanción al futbolista del Elche sea ejemplar, no solo por justicia hacia el jugador perico, sino para evitar que episodios así vuelvan a repetirse.
Falta de contundencia para sentenciar
Desde el punto de vista estrictamente deportivo, se incidió en las ocasiones desaprovechadas por el Espanyol. La más clara fue el disparo de Terrats al poste que habría supuesto el 1-3. El equipo mostró capacidad para competir, pero no para cerrar el encuentro cuando dispuso de opciones. En la segunda mitad el Elche acumuló presencia en el área, aunque sin un dominio abrumador. Cabrera sostuvo la defensa con solvencia, pero cada balón lateral generaba inquietud. La falta de acierto resultó determinante.
El penalti final cambia el signo del partido
El desenlace llegó con la mano de Romero dentro del área y el consiguiente penalti. Una acción clara que permitió a Rafa Mir establecer el empate definitivo. El Espanyol, además, afrontó los últimos minutos en inferioridad tras la expulsión de Pickel, lo que obligó a defender el resultado con dificultades. El equipo pasó de acariciar la victoria a asegurar un empate con sufrimiento.
Manolo González defiende el plan de partido
Las declaraciones de Manolo González también fueron objeto de análisis. El entrenador blanquiazul consideró que el planteamiento había sido adecuado y que el equipo logró neutralizar al rival durante muchos tramos. “No queríamos que corrieran al espacio. El plan de partido fue bueno… Tuvimos la sensación de que se nos escapó”, afirmó. El técnico atribuyó los goles encajados a errores propios: “Sus goles son errores nuestros… Con los errores individuales, el partido se nos va”. Una lectura que apunta a problemas de ejecución más que de planteamiento.

Rendimiento irregular de la plantilla: ¿se puede crecer más con estas herramientas?
Otro aspecto destacado fue el nivel desigual de algunos jugadores importantes. Sin cuestionar su compromiso, se señaló una falta de precisión en momentos decisivos y cierta inseguridad con balón. En un equipo muy dependiente del funcionamiento colectivo, estas irregularidades afectan de forma directa al rendimiento global. El Espanyol compite con intensidad, pero no siempre con la claridad necesaria para resolver los partidos. Una pregunta que se ha planteado en un momento dle programa Francesc Via recordando que ante este escenario se pidieron refuerzos, ¿se puede crecer con esta plantilla, o es necesario hacer una revolución este verenao?
Un equipo que aún no da el salto
La conclusión general del análisis fue que el Espanyol se está penalizando con errores evitables. La dificultad para mantener la portería a cero y la reiteración de fallos puntuales condicionan los resultados. El empate mantiene al equipo en la zona media-alta, aunque no permite consolidar su posición ni transmitir plena confianza. El conjunto blanquiazul sigue en la pelea, pero sin lograr un impulso definitivo.
El Espanyol sigue en la pelea europea con 36 puntos, pero deja escapar otra oportunidad
Efectivamente, el punto permite sumar hasta los 36 y mantenerse séptimos, plenamente dentro del pelotón europeo, pero con la incómoda sensación de estar dejando escapar ocasiones para dar el salto definitivo. La clasificación sigue comprimida al máximo, con Real Sociedad y Athletic pisando los talones con 35 puntos y un Celta ya instalado en la sexta plaza con 40 tras ganar en Montilivi. El empate en Elche mantiene al Espanyol vivo, aunque sin margen para relajarse: Osasuna cayó 1-0 en Sevilla y se queda en 33, evitando que el grupo perseguidor apriete más por detrás, pero confirmando que la lucha por Europa es ahora mismo un embudo donde nadie logra escaparse y cada tropiezo se paga caro.
El próximo lunes ante el Oviedo… sin Edu Expósito
El equipo no volverá a competir hasta el próximo lunes, cuando recibirá al Oviedo, actual colista, que además afronta este miércoles su partido aplazado ante el Rayo Vallecano en Vallecas. Los blanquiazules encaran, en teoría, un compromiso propicio para buscar la primera victoria del año, aunque lo harán con una baja muy sensible: Edu Expósito no podrá estar por sanción al tener que cumplir ciclo de amonestaciones, lo que obligará a reajustar el centro del campo y a encontrar nuevas soluciones en la zona de creación.

Análisis de Àlex de Llano: un problema que ya no es puntual, sino estructural
El empate del Espanyol en Elche fue analizado junto a Àlex de Llano, analista de DAZN, y su diagnóstico fue tan claro como inquietante: lo que antes eran fallos aislados ahora se han convertido en una dinámica repetida. “La sensación es que los mismos problemas no son ya puntuales, sino crónicos: el equipo empieza bien, encuentra el gol y después es incapaz de mantener o ampliar la diferencia, porque éramos conscientes que el Elche marcaría”. El Espanyol volvió a adelantarse y volvió a dejar escapar la ventaja, algo que ya no sorprende a nadie. De Llano recordó además un dato demoledor: “El Espanyol es el equipo de LaLiga que más puntos ha perdido después de ir ganando, 17”, cifra que explica por sí sola por qué el equipo no termina de dar el salto.

Desconexiones y falta de concentración durante 90 minutos
El analista puso el foco en un aspecto muy concreto: la incapacidad para sostener la concentración. “El equipo supo sacudirse el dominio del Elche en la segunda parte, y vuelves a tener un momento de desconexión”. Esa fragilidad contrasta con la versión del equipo en la primera vuelta, mucho más fiable. “En la primera vuelta el Espanyol era un equipo muy organizado, que siempre estaba concentrado y que ahora no puede encadenar 90 minutos así”. La sensación es que cada partido contiene al menos un tramo donde todo se desordena, y en Primera división ese margen se paga carísimo.
La mala suerte también castiga… cuando no hay confianza
De Llano también habló de la influencia de la dinámica negativa, incluso en acciones aparentemente fortuitas. “El despeje de Pol Lozano es el típico de cuando estás en una situación límite”. Para el analista, el problema es mental tanto como futbolístico. “Me gustó de Manolo al llegar que fue capaz de inculcar a los jugadores que eran mejores de lo que eran, pero ahora da la sensación que no se lo creen”. Y fue más allá con una imagen muy gráfica: “Cuando algo no sale como está planeado el equipo entra en colapso mental, está frito”. En ese contexto, el parón de selecciones puede ser un alivio. El calendario ofrece dos partidos señalados que, en su opinión, deben servir para recuperar confianza y engancharse de verdad a la pelea europea.
Oviedo y Getafe, partidos para cambiar la dinámica
El mensaje fue directo: aún hay tiempo, pero hay que reaccionar ya. “Has de ganar a Oviedo y Getafe, son partidos para coger buena dinámica porque aún estás en disposición de luchar por Europa, si es tu objetivo real”. Para De Llano, el reto no es solo sumar puntos, sino recuperar la fe interna. “El equipo se lo debe creer, llegar a los 42 puntos y luchar por lo que debe querer cada jugador de la plantilla”. La clasificación sigue comprimida y el Espanyol continúa en la pelea, pero sin victorias ese margen se reduce jornada tras jornada.
Sin refuerzos ni cambios drásticos, la solución pasa por dentro
Preguntado por cómo revertir la situación, el analista fue pragmático. “Una vez comenzada una temporada hay dos maneras de sacudir la situación: cambio de entrenador, que descarto, y mercado de invierno; no han llegado los dos o tres jugadores que pueden modificar la situación”. Es decir, no habrá soluciones externas milagrosas. Todo pasa por mejorar el rendimiento de lo que ya hay. El próximo encuentro aparece como una frontera clara: “El próximo partido es el clave, si no eres capaz de ganar en casa al Oviedo…”. Y añadió que, tras lograrlo, será imprescindible liberarse de esa carga emocional acumulada, recordando que no todos los partidos han sido malos, “a excepto de la cagada del Alavés”.
Un equipo acelerado, sin pausa ni claridad ofensiva
Otro de los puntos señalados fue la falta de control emocional dentro de los partidos. “El equipo entra en una situación de emergencia cuando esta no es tan grande”, explicó, sorprendido por la incapacidad para encontrar momentos de calma. A ello se suma un problema ofensivo evidente: “No creo que se esté atacando bien”. El contraste con la temporada anterior es claro: entonces el Espanyol castigaba los espacios con eficacia y ahora le cuesta muchísimo generar peligro real. Las ausencias y el bajo rendimiento de varias piezas ofensivas agravan el panorama. Sobre Ngonge, incluso dejó una frase con cierto tono irónico recogiendo lo que se comenta en Italia: “Gente que lo conoce dicen que está como las maracas de Machín… me da la impresión que es la última opción”.
Europa aún es posible… si se cambia el rumbo
Pese al tono crítico, De Llano no cerró la puerta a objetivos ambiciosos. El Espanyol sigue matemáticamente en la pelea y la temporada aún ofrece margen. Pero el aviso es claro: “El Espanyol ha de dar la vuelta a la temporada si quiere luchar por Europa, que habría que ver si es el objetivo”. La sensación es que el equipo está en tierra de nadie: lo suficientemente arriba para soñar, pero sin la solidez necesaria para consolidarse.
La reflexión de Francesc Via: un problema estructural pendiente
En ese punto del debate, Francesc Via introdujo un matiz de fondo que trasciende lo puramente deportivo. “Tenemos un problema pendiente que puede marcar la próxima temporada”, señaló el director de La Grada, en referencia a la situación de la dirección deportiva. Una cuestión estructural que condiciona el presente y el futuro del proyecto, y que sobrevuela cada análisis del rendimiento del equipo. Porque más allá de resultados puntuales, la preocupación es si el Espanyol tiene los cimientos adecuados para sostener aspiraciones mayores.
Mensaje de apoyo a Omar El Hilali tras el episodio vivido en Elche
Rai Amado arrancó su intervención en La opinión del día con algo que iba mucho más allá del fútbol. Lo primero no fue un sistema ni una jugada, sino una persona: “Me gustaría, primero de todo, comenzar la opinión de este fin de semana enviándole un mensaje de ánimo a Omar El Hilali”. Y a partir de ahí, una reflexión muy clara: no hace falta oír las palabras exactas para entender lo que pasó. “Yo no veo lo que le dice Rafa Mir, pero sí que veo la situación, veo la reacción de Omar, veo la reacción de Urko, veo la reacción de Rafa Mir que, antes de que pase nada, ya está negando lo que ha hecho”. Una escena que, según apuntó, “le delata mucho”.

Crítica a los silbidos del público y al tratamiento recibido por el jugador
La sensación de tristeza se amplió cuando habló del ambiente en la grada. “Es una pena que sigan pasando estas cosas. Ojalá algún día dejen de pasar, no solo en los campos de fútbol, sino en la vida misma”. Pero lo que más le dolió fue lo que vino después: los pitos cada vez que Omar tocaba el balón. “También lamentable la reacción del público, pitando a Omar cada vez que tocaba la pilota, como si, no sé, fuera culpable de algo”. Una frase sencilla, casi improvisada, pero que retrata perfectamente lo absurdo de la situación. El jugador que denuncia acaba señalado. “En fin, lamentable, lamentable y ojalá algún día dejen de pasar estas cosas”.
Análisis táctico: dominio territorial del Elche sin generar peligro real
Ya con el balón como protagonista, Rai se puso en “modo pizarra” y analizó los mapas de posición. Explicó que el Elche acumuló muchos jugadores en campo contrario y tuvo la pelota lejos de su portería, pero sin traducirlo en ocasiones claras. “Creo que no nos inquietó mucho en ningún momento del partido”. También quiso destacar a Aleix Febas, al que elogió por su conducción y su capacidad para avanzar metros con balón: un motor constante que empujó a su equipo hacia arriba, aunque sin acabar de romper al Espanyol.
El peso del sector derecho en el ataque del Espanyol
En clave blanquiazul, señaló un detalle muy concreto: la altura de Omar respecto a Carlos Romero, algo poco habitual. “En general es al revés”, recordó, pero esta vez el lateral pisó más campo rival. A partir de ahí, todo giró hacia la derecha. “En el sector derecho vemos concentración entre Urko, Edu, Dolan y Omar, el Espanyol atacó más por aquel lado”. Una especie de autopista ofensiva por donde circuló casi todo el peligro perico, con Urko más retrasado que Pol en la base.
Urko y Edu Expósito, claves en la circulación y claridad ofensiva
El análisis de los mapas de pases dejó dos nombres propios. El primero, Urko, omnipresente en esa banda derecha. “Me pareció una vez más un partidazo”, resumió. El segundo, Edu Expósito, situado en la mediapunta y muy activo cerca del área. “Es un jugador que cuando está bien el equipo lo nota mucho”, explicó, recordando su asistencia a Romero y el pase filtrado a Pere Milla. Con él inspirado, el Espanyol vuelve a tener luz entre líneas, algo que había desaparecido en partidos anteriores.
Dos golazos y dos ocasiones que pudieron decidir el partido
Rai también puso el foco en las acciones clave. Primero, los goles. “Dos golazos”, dijo sin rodeos: el de Kike García, sacado “desde una situación súper complicada con la puntera”, y el de Romero tras una contra perfectamente gestionada por Edu. Luego llegaron los “y si…”. La ocasión de Pere Milla justo antes del descanso, con una combinación preciosa en la frontal, y sobre todo el disparo al palo tras una contra llevada por Terrats y Jofre. Ese 1-3 habría cerrado el partido. “Era llevarse los tres puntos a casa”, lamentó.
Un paso adelante del Espanyol que debe traducirse en victorias
La conclusión fue optimista, aunque con cautela. Para Rai, el equipo dio señales de mejora ofensiva después de semanas atascado. “Creo que el Espanyol hacía partidos que no generaba ocasiones”, recordó, valorando que esta vez sí hubo gol y peligro real. Eso sí, el salto debe confirmarse. “Hemos hecho un pasito adelante en muchos aspectos y se ha de seguir”. La mirada ya estaba puesta en el siguiente reto: hacer ese paso más grande, ganar y sumar de tres, que ya toca. Porque competir está bien, ilusionar también… pero en marzo lo único que de verdad cambia la cara de la temporada son las victorias.







